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diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes new file mode 100644 index 0000000..6833f05 --- /dev/null +++ b/.gitattributes @@ -0,0 +1,3 @@ +* text=auto +*.txt text +*.md text diff --git a/15046-8.txt b/15046-8.txt new file mode 100644 index 0000000..9d7f202 --- /dev/null +++ b/15046-8.txt @@ -0,0 +1,14880 @@ +Project Gutenberg's Un paseo por Paris, retratos al natural, by Roque Barcia + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Un paseo por Paris, retratos al natural + +Author: Roque Barcia + +Release Date: February 14, 2005 [EBook #15046] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK UN PASEO POR PARIS *** + + + + +Produced by Chuck Greif and the PG Online Distributed Proofreading +Team. This file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France. + + + + + + +UN PASEO POR PARIS + +RETRATOS AL NATURAL + +POR + +DON ROQUE BARCIA. + +MADRID, 1863. IMPRENTA DE MANUEL GALIANO. Plaza de los Ministerios, 2. + + + + +ADVERTENCIA. + + +Después de las infinitas sandeces y extravagancias con que los del +vecino imperio acostumbran á pasar ratos tan frecuentes de buen humor á +costa de nuestro país, apenas se concibe que no haya habido algun +escritor español que dijera de ellos tantas verdades, cuantas son las +mentiras que ellos han dicho de nosotros. + +Lo más que han hecho ciertos celosos escritores nacionales, ha sido +vindicarnos de aquellas ingeniosas imposturas, de aquellos novelescos +despropósitos, como quien repele una invasión extraña; pero ninguno (que +sepamos) ha hecho una expedición á sus tierras, con ánimo deliberado de +ver y de decir lo que por allí pasa, porque algo que merezca la pena de +verse y de decirse debe pasar. + +Esto es lo que, con escasísimos recursos y muy endebles fuerzas, vamos á +hacer nosotros. + +Ellos han venido á nuestra casa. Nosotros irémos á la suya, aunque hay +una diferencia capitalísima en el pensamiento y en la intencion con que +ellos han venido, y nosotros vamos. + +Ellos han venido á oler y fisgar, para decir luego entre los suyos, no +lo que han visto, sino lo que han soñado, ó lo que han querido soñar +para escribir una novela y producir un efecto cómico, á expensas de la +honra de un pueblo noble y generoso, brusco quizá, inculto tal vez, pero +generoso y confiado; tan generoso y tan confiado, que recibe con palmas +y olivas á los que le insultan. + +Nosotros irémos á oler y fisgar, para decir sencilla y buenamente lo que +hemos olido y fisgado. Si es malo para ellos, que tengan paciencia; si +es bueno, con su pan se lo coman, y nosotros procurarémos comer tambien +lo que podamos, porque lo bueno es pan que debe comer todo el mundo. + +Ellos han venido á burlarse. + +Nosotros irémos á estudiar. + +Ellos han sido novelistas. + +Nosotros serémos historiadores. + +Ellos han dicho la pura mentira, si es que hay mentiras puras. + +Nosotros dirémos la pura verdad; la verdad sin dimes ni diretes, á la +buena de Dios, _á la pata la llana_, como dice la gente por estas buenas +tierras de _Morería_. + +_Las mil y una noches_ que ellos han contado de nosotros, repugnan de +tal modo á la evidencia de los hechos, que si no pusieran el nombre de +nuestro asaeteado país, los mismos españoles no conoceriamos que se +hablaba de España. Los mismos españoles creeriamos que se nos hacia la +descripcion de cómo viven algunas tribus de la Polinesia ó de las +Molucas. + +Lo que nosotros dirémos de los franceses será un retrato tan al natural, +un retrato tan _candorosamente_ parecido, que no habrá persona, por poco +instruida que esté en materia de caractéres nacionales, que no eche de +ver por instinto que hablamos de Francia, aunque nosotros supusiéramos +que la escena pasaba en la Nigricia. Todo eso tendrémos á nuestro favor: +pagarémos deudas antiguas, dando verdades á trueque de embustes, +agradeciendo y recomendando lo que juzguemos que debamos recomendar y +agradecer. + +Sufra, pues, el civilizadísimo Paris, el tan culto y refinado Paris, el +Paris tan sutil, tan impalpable y tan vaporoso; sufra, decimos, que un +_tosco africano_ se le entre por las puertas, sin decir tú ni mú, ni +saco de paja, y le desdoble ciertos pliegues, y le adivine ciertas +cuitas, y le ponga el dedo en ciertas llagas, y quite la tierra de +ciertas sepulturas, y descubra ciertos cadáveres. + +Lo vamos á decir con vergüenza; pero lo vamos á decir. Tenemos miedo, lo +que se llama miedo, de vernos en Paris. Nos parece (y lo hemos anotado +en nuestra cartera de viaje como un suceso previsto y corriente) que +aquel coloso nos va á confundir con una mirada, si es que no se digna +aplastarnos con un pié; y que aún cuando tenga la indulgencia de no +aplastarnos ó de no confundirnos, no vamos á saber por dónde entrar, ni +por dónde salir en aquel laberinto formidable; de todo lo cual +resultará que tendrémos que volvernos á nuestra humilde casa con los +tiestos en la cabeza. + +Presumimos que nos va á suceder lo que á los monos de poco tiempo: se +suben al árbol para coger cocos, y las más de las veces son aplastados +por la misma fruta que quieren coger. + +Pero, en fin, lector mio, pecho al agua; vamos al maravilloso y +estupendo Paris, á ese Paris que tantas veces habrá sonado en tus +orejas, en tu pensamiento, en tu corazon, en tu fantasía ... sobre todo +en tu conciencia y en tu bolsillo. La ignorancia es muy atrevida, y lo +suplirá todo. ¡Buen ánimo, lector! ¡vamos á Paris! + +Si vale juzgar por el plan que nos hemos formado anticipadamente, estos +estudios comprenderán las siguientes séries. + +PARIS MORAL, PARIS CURIOSO, CONSIDERACIONES Y DESPEDIDA. + +El PARIS CURIOSO comprenderá una reseña histórica de Paris, monumentos, +estadística y hechos notables, con una descripcion diaria de las +impresiones que allí recibamos, y que trascribirémos al papel con la más +escrupulosa fidelidad. + +A falta de otro mérito superior, la presente obra será notable por la +expresion ingénua con que será escrita. Si hay algun aliño en lo que +escribamos, será el que buenamente salga á nuestro encuentro. Nosotros +no hemos de buscar otra cosa que procurar decir, en la forma más fácil, +lo que veamos, lo que sintamos y lo que pensemos. + + + + +INTRODUCCIÓN. + + +¡Paris, fábula del mundo, fábula de tí propio; palacio por fuera, +sepulcro por dentro, salve! + +Hace un mes que estamos en Paris mi mujer y yo. En este mes de noviciado +y de aprendizaje, ¡cuántas cosas nos han sucedido! ¡cuántas sorpresas +hemos llevado! Mi compañera y yo no hemos podido sacudir todavía la +inevitable ofuscacion de las primeras impresiones, y estamos como +sordos, y nos miramos con cierta expresion alelada. ¡Qué ruido! ¡Qué +tropel! ¡Qué infierno! Madrid no es más que un barrio de esta confusa y +turbulenta Babilonia; no es más que un lienzo de este interminable +panorama de sombras chinescas. + +Pero la narracion de las aventuras que nos han sucedido durante este +mes, (¡qué mes, Dios mio!) toca al PARIS CURIOSO, y no debemos alterar +el sistema que nos hemos propuesto seguir. Aquí sólo hablarémos del +PARIS MORAL, cuyo punto nos ha parecido conveniente tocar ante todo, +correspondiendo á lo que de nosotros exige una necesidad de nuestro +país. Francia tiende á absorbernos en todos sentidos, tambien en sentido +moral, y no nos conformamos de ningun modo con que nos absorba en +ciertas tendencias, ahora que sabemos y presenciamos lo que no sabiamos +ni presenciábamos antes. + +Nos explicamos, con más ó menos dificultad, que nos ponga la ley con sus +figurines, con sus modas, con sus jabones, sus pomadas, sus esencias y +sus juguetes: nos explicamos sin violencia que nos ponga la ley con sus +graciosísimos diges, con sus elegantísimas bicocas, con sus poéticos +relumbrones, con sus cultísimas frivolidades: nos explicamos, gimiendo ó +no gimiendo, que nos domine con sus tejidos, con sus ácidos, con sus +instrumentos, con sus libros, con sus novelas, con sus dramas, hasta con +su idioma: todo eso podemos explicarlo; pero no nos podemos explicar que +deba ser nuestra dictadora en punto á costumbres. Contra semejante +conato se levanta airado nuestro corazon. No reconocemos ese dominio, no +admitimos esa tutela, no concedemos esa supremacía, por más que la +organizacion exterior de las cosas nos deslumbre; por más que la cara +postiza de que todos los hechos se revisten aquí, haga que confundamos +el inocente arrullo de la tórtola con el canto agorero de la corneja. +Aquí hay una cosa particular, indefinible, múltiple, casi infinita: una +cosa que está en todas partes, que todo lo llena, que todo lo anima, que +á todo de su forma y su rostro, como nuestro pié de su forma propia á +nuestra pisada. Hay una cosa que nosotros llamamos _el palaustre +francés_. Los franceses tienen un _palaustre_, con el cual adoban y +alisan tan admirablemente la exterioridad de las cosas, la parte que se +ve, lo que está por fuera, lo que produce en nuestros sentidos y en +nuestra fantasía el primer efecto dramático: preparan tan +_deliciosamente_ las cosas con unos cuantos golpes de su portentoso +palaustre, que aquí casi todo parece arte, cuando real y verdaderamente +casi todo es un simple artificio. Traigamos á Paris cualquier cosa, una +fruslería cualquiera, de España, de Italia, de Inglaterra, de Rusia, de +Turquía, del Mogol; démosla á un francés, dejemos que el francés la +lleve á su casa; que allí la componga, que la aliñe, que _la lave la +cara con su palaustre_, y es bien seguro que la fruslería extranjera +será en Paris una especie de mágia. Por dentro será fruslería, el +interior estará vacío, _el precioso busto no tendrá seso_, como dice la +fábula, pero lo de fuera será un encanto. ¡Qué hechizo tan particular, +qué inspiracion tan asombrosa, qué talento tan admirable hay aquí, para +hacer ver que _es algo lo que no es nada!_ Quizá no lo habrémos meditado +bastante; tal vez no conocemos lo necesario este inmenso laboratorio, +esta inmensa química; acaso serémos injustos y agresivos con esta +sociedad que nos asombra, como podria asombrarnos una fantástica +aparicion; suplicamos al pueblo francés que nos perdone; pero vamos á +manifestar una idea, que hemos concebido más de una vez, que hemos +concebido muchas veces, bajo la influencia de hechos análogos, lo cual +prueba al menos que nuestra idea no es el resultado de una excepcion. +Cuando el espectador rie siempre, ó siempre llora, algo hace el actor +para producir aquella risa ó aquel llanto. Hé aquí nuestra idea. Creemos +que el dominio que Paris ejerce, creemos que ese espíritu en alas del +cual visita todo el globo; ese reinado que tiene un trono en tantos +pueblos; esa culta y privilegiada tiranía con que está pesando sobre el +mundo de hoy; creemos que esa mañosa red que tiene extendida sobre toda +la tierra, no es tanto la obra de su ciencia, de su arte, de su +industria y de su comercio, como la de su prodigiosa habilidad en dar á +las cosas una segunda cara, una cara postiza, _la cara francesa_: es +decir, una mano que cubre la cara de carne con una máscara de carton. +Creemos que la supremacía que hoy alcanza, el universal señorío de que +con más ó menos razon está tan orgulloso, no lo debe tanto á las +creaciones de su genio, como al artificio de su palaustre. Otro crea, +otro hace, otro descubre, otro saca del caos del pensamiento la +sustancia impalpable de la idea, el gérmen divino. Esta idea arranca, +esta idea camina por el mundo, Paris la llama, la acaricia, la pule, la +compone, la ajusta, la viste: es decir, coge su mezcla maravillosa, +empuña su palaustre mágico ... ¡oh portento! ¡Ved como brilla ahora lo +que poco antes era oscuro! ¡Ved qué gracioso, qué bonito, qué jugueton +es, lo que poco antes era duro, severo, grave! Antes era una cosa; lo +que el arte ó la naturaleza queria que fuese; ahora es una _monería_; lo +que Paris ha querido que sea. Dios y el hombre tienen un taller. Paris +tiene otro; el taller de Paris. El escudo de armas de esta +importantísima ciudad, debia representar un monarca que empuña por +cetro un _palaustre_. Volvemos á pedir uno y mil perdones al pueblo +parisiense, imploramos humildemente su indulgencia, en justo pago de la +deslumbradora hospitalidad que nos ofrece; pero hemos dejado nuestra +pobre España para decirla, no lo que soñemos, sino lo que creamos, y eso +es lo que creemos al pié de la letra. + +Pues volviendo á la cuestion moral, hemos descubierto que el _palaustre +francés_ anda tambien alisando la cara de las costumbres, y que más allá +de esa cara lisa y graciosa, abajo, en lo hondo de la fábrica, hay +ciertas escorias que el palaustre no puede quitar, porque el palaustre +no quita nada, lo compone todo. Y nosotros, rudos y aviesos españoles, +no queremos esas composturas francesas. Aunque la cara no esté tan +bonita, preferimos que el interior no esté tan podrido, y dando las +gracias encima, regalamos á nuestros vecinos la escoria que está dentro +y la cara graciosa que está fuera. + +Excusamos advertir que no nos duele que seamos llevados por un espíritu +extranjero, sino que seamos llevados sin razon. Cuando la razon media, +cuando la religion universal de lo bueno y de lo justo nos hace +hermanos, no vemos extranjeros, sino hombres. La idea del hombre nos +hace grandes, generosos, magnánimos, inmensos, por decirlo así, y no +debemos pagar á aquella noble idea siendo egoistas. ¡No! No marcamos +fronteras á los hechos universales, como lo son todos los que se +refieren al bien humano. No ponemos límites á ese bien, como no damos +patria al ambiente, á la tierra, al calórico, á los celajes. Un +patriotismo exagerado, es al mismo tiempo una ridiculez, una +supersticion y una imbecilidad. Nos pondrémos de parte de España en este +caso, porque cuando un hecho particular quiere absorber á otro hecho +particular, no podemos menos de declararnos á favor de aquel que recibe +la agresion injusta, especialmente cuando este hecho corre unido al amor +y a la veneracion que nos merecen las cenizas de nuestros padres, Antes +que cuestion de país, es cuestion de verdad. Es cuestion de patria +tambien; seriamos hipócritas si lo negásemos; pero este respeto viene +despues, como un hombre está despues de la humanidad, como la narracion +de un solo hecho está despues de toda la historia. + +Tal es el pensamiento con que vamos á tratar esta delicada materia, y +declarado así, quedamos tranquilos y con el valor suficiente para decir +cuanto nos dicten nuestras convicciones. Pero no faltará quien diga: ¿á +qué tantas ceremonias y escrúpulos con esos hombres aturdidos y +desleales, que hablan al mundo de nuestro país, como si hablasen de una +horda de la Nueva Zelanda? + +No, señores: la infantil ligereza con que nuestros vecinos hablan de +nosotros; esa ligereza que es tan nativa en ellos, y que se les debe +perdonar por ser un achaque de raza, una verdadera enfermedad de +temperamento y dé carácter; ese chistoso _sans façon_ con que nuestros +vecinos dicen las mayores sandeces con la formalidad más pomposa y más +entusiasta; esa especialidad francesa que consiste en hablar de la +niñería más grande que se ocurre á hombre, con la mayor magnificencia y +esplendidez del mundo; _ese curiosísimo secreto_ de nuestros vecinos, +no nos autoriza para insultar á una nacion. Nosotros sentiriamos +remordimiento si entrásemos en el exámen de esta sociedad con una +intencion egoista. ¡No! Por respetos al pueblo francés, por decoro á +nuestro país, por nuestro propio honor, como escritores públicos, no +harémos lo que hacen los franceses, con lo cual probarémos, que si no +somos tan refinadamente cultos, somos al menos más clásicamente +cristianos. La naturaleza lleva en sí cierta cosa bravía de buena +índole, una virtud salvaje, pero candorosa y original, y esta ventaja +tenemos los bárbaros. + +Esta série comprenderá los siguientes capítulos: + +1.º Moralidad de los franceses con relacion á la ley. + +2.º Con relacion á la opinion. + +3.º Con relacion á las costumbres. + +4.º Con relacion al trato civil. + +5.º Con relacion á la industria y al comercio. + +6.º Con relacion al arte. + +7.º Con relacion á la familia. + +8.º Con relacion á cosas que verá el curioso lector. + + + + + +UN PASEO POR PARIS. + + + + +I. + +=Moralidad de Paris con relacion á la ley=. + + +Llegamos á Paris á las tres de la tarde, y no faltaba mucho para +oscurecer, cuando entrábamos en un hotel, llamado de los Extranjeros, á +tiro de pistola de los magníficos bulevares. Comimos luego en un lujoso +y _aéreo Restaurant_, situado en la Plaza de la Bolsa, cuyo dueño se +llama como jamás olvidaré, _Champeaux_. Ignoro si este nombre puede +tener para los oídos franceses alguna poesía; pero sé muy bien que es un +nombre célebre, prosáica y dolorosamente célebre para mi afligido +bolsillo, como verá el lector en el PARIS CURIOSO. + +A las diez salimos del famoso _Restaurant-Champeaux_, y por señas que mi +mujer y yo caminábamos sin decirnos oste ni moste. ¿Por qué tal +silencio? Preguntará tal vez algun curioso. ¡Ay, lector, lector de +nuestra alma! Ordinariamente no hablamos, despues que somos ... +sorprendidos. La escena del _Restaurant_ nos dejó mudos. De vuelta, por +fin, en nuestro hotel, quiso mi mujer acostarse y notó con harta +estrañeza que los dos balcones de nuestra habitacion no tenian maderas, +y que á una de las vidrieras faltaba el pestillo. Es decir, notó con +extrañeza que dormir allí era dormir en medio de la calle, á pública +subasta, como decimos por allá. Se trataba de un piso entresuelo muy +bajo, no habia puerta en los balcones que daban á la calle, uno de los +cierros de cristales carecia de pestillo.... ¿Cómo era posible que mi +mujer, la más medrosa de las mujeres, se resignara á pegar los ojos en +un cuarto, expuesto al antojo del primer transeunte? + +Llamo al _garçon_, y le digo que se habian olvidado sin duda de poner +las maderas á los balcones, y que una de las vidrieras no cerraba. El +_garçon_ se sonrió compasivamente. Hace cuarenta años, me dijo, que este +hotel existe; tal como está hoy estuvo siempre, y todavía no se cuenta +que haya sucedido la menor tentativa de robo. + +_¡Bah! no tenga usted miedo. (¡N'ayez pas peur, allez!_) Y diciendo esto +se marchaba. + +--Oiga usted, le grité con resolucion: ¿es decir, que nos hemos de +quedar de este modo? + +--El amo responde de lo que suceda. + +--Perdone usted; el amo no puede responder de que me degüellen, y si +esto aconteciera, me importaria muy poco que su amo respondiese. + +El garçon soltó una carcajada con el mayor aplomo, cual si creyera que +yo queria tener con él un rato de solaz, y desapareció como un cohete. + +Referí á mi mujer lo sucedido, y mi mujer determinó pasar, la noche +cerca de los cristales, reservándose mudar de habitacion al dia +siguiente. + +Yo calculé que la sinrazon no estaba en el amo del hotel, sino en +nosotros. Esto es una costumbre del país, costumbre que no tiene aquí +peligro alguno: ¿por qué prestar oídos al temor infundado de un +extranjero, en cuya nacion se vive de otro modo? + +¿Por qué presumir que nosotros dos estimamos más nuestros bienes y +nuestras vidas, que los centenares de hombres que diariamente se +hospedan en este mismo hotel? ¿Por qué presumir que el amo habia de +exponerse á perder los muchos objetos de valor que decoran nuestra +vivienda? ¿Por qué presumir que un establecimiento tan importante, podia +aceptar el riesgo de desacreditarse en una hora, supuesto un robo ó un +asesinato? + +Yo preferiria que estos balcones tuviesen maderas; preferiria que los +transeuntes no tuvieran la tentacion contínua de ver dos balcones á su +disposicion, dos balcones que pueden tocarse con la mano; pero visto que +esto es aquí un hecho normal, me parece tan extravagante y tan ridículo +querer otra cosa, como lo seria en Constantinopla el pretender que cada +casa no fuese un palacio encantado. + +En fin, mi mujer se acostó, por obediencia, y no cerró los ojos hasta +que observó que estaba muy entrado el dia. Pero luego que nos habituamos +á la vida nueva, tanto el dinero como los relojes quedaban sobre la mesa +ó sobre el armario, casi á la vista del que pasara por la calle. +Excusado fuera decir que nadie vino á desposeernos ni á matarnos. + +Hemos atravesado varias veces todo Paris: jamás hemos tenido noticia de +un robo á mano armada, de un asesinato, de un tumulto de ninguna +especie. Sólo hemos presenciado una riña entre dos hombres en la calle +de Buenavista _(Beauregard)_, disturbio que duró un momento y que no +tuvo consecuencias desagradables. Trato, pesos, medidas, comestibles, +todo se ajusta perfectamente á la ley. + +Estudiado Paris en otras tendencias, apenas se concibe, ó se concibe +como concebimos un prodigio, la existencia de ese escrupuloso nivel +entre la conducta social del que obedece, y la voluntad del que manda. +Este nivel es evidente, y sólo la ignorancia, la preocupacion ó el odio +pueden desconocerlo. + +Hemos estudiado con el mayor esmero esta faz de la civilizacion +parisiense, y debemos decir que muy rara vez hemos visto que una +manifestacion pública del individuo, esté en discordancia con el +precepto de la sociedad: es decir, con las leyes escritas. + +No falta quien haya atribuido este resultado á la vigilancia de la +policía; pero esta manera de juzgar no es la que más revela un +conocimiento sazonado de las cosas. + +La policía, como todo hecho represivo, podrá evitar casos particulares, +accidentes de localidad y de hora; no producir un caso general, unánime, +con rarísimas excepciones. Aquí es una disposicion general de los ánimos +y de las costumbres no herir la propiedad, en cuanto esta propiedad está +garantida por una proclamacion formal de la ley. + +Para que esta disposicion de los ánimos y de las costumbres fuese +resultado de la vigilancia de la policía, fuera menester que cada +individuo tuviera un vigilante tan unido á él como el pié á su huella, +lo cual nos llevaria á suponer la existencia de tantos espías como +ciudadanos. Esto es absurdo. + +Cuando un pueblo es tan inmoral que cada uno de sus hijos necesita un +espía para no ser asesino ó ladron, no hay fuerzas humanas que impidan +que el individuo de aquella sociedad sea ladron ó asesino. El espía no +puede hacer otra cosa que añadir á la suma un guarismo nuevo. El +ciudadano criminal tendria necesidad de un cómplice: este cómplice seria +su propio guardian, la policía, el espionaje. El espionaje, pues, sólo +serviria para dar autoridad á los crímenes, ó para sucumbir en la lucha. +Sí, la policía tendria que ser cómplice, ó robada y asesinada por el +ladron y por el asesino. + +¿Quién lo duda? Cuando un cáncer se apodera de todo nuestro cuerpo +¿dónde encontrareis carne sana que oponer á la carne cancerosa? Si el +cáncer está en todas partes, si hay que cortarlo todo, ¿en qué punto +concebís la vida? ¿De qué manera concebís la vida en una carne que debe +cortarse? + +Esto no puede ser, y no pudiendo ser en ningun país del mundo, no hay +razon para que sea en Paris. No, no es la policía. Policía hay en +Austria, y la criminalidad es incomparablemente mayor. La Inglaterra +mantiene hoy menos policía que el imperio francés, y la Inglaterra es un +país más morigerado que Francia. Menos policía tiene Bélgica, mucha +menos, y las costumbres de aquel país son bastante mejores que las del +pueblo que examino. En caso parecido se encuentran la Holanda, algunos +Estados alemanes, las Ciudades Libres y la Suiza. + +Cerdeña tiene menos policía que Nápoles, y Nápoles es más criminal que +Cerdeña en una proporcion fabulosa. + +No, la policía es un hecho puramente exterior, y de este orígen no +pueden provenir las altas razones morales, religiosas, políticas y +económicas, que marcan los grados de sociabilidad en todos los pueblos +de la tierra, sociabilidad que es el gran círculo donde todos los hechos +humanos se contienen, las costumbres tambien. + +No; la represion hace lo que una argolla. La argolla no tiene la virtud +de convertir á los malvados. La argolla no es un poder humano, un poder +moral; mata, no educa. + +Pues ¿de dónde procede la religiosidad del pueblo francés en atemperarse +al precepto público? Sobre esto dirémos despues unas cuantas palabras. +Ahora no hacemos más que exponer hechos, y el hecho es que aquella +religiosidad exterior se manifiesta de una manera incuestionable. Vamos +ahora á ver las cosas de otro modo. + + + + +II. + + +=Moralidad de Paris con relacion á la opinion=. + +Esta moralidad es tan escrupulosa como la que se observa con respecto á +las leyes, aunque proviene de causas distintas. + +¡Cuántas manifestaciones engañosas! ¡Cuánta observacion, cuánto deseo y +cuánta buena fe se necesitan para penetrar en el interior de este +laberinto, y ver los hechos como son en sí! + +¿Nos dejamos un paraguas, un pañuelo, un bolsillo, en algun café, +tienda, quizá teatro? Pues volvamos y allí estará. + +¡Moralidad asombrosa! se exclama. + +Poco á poco, amigos mios. No niego que esto es preferible á vernos +asaltados por una partida de beduinos ó de turcomanos, pero nosotros nos +guardarémos muy bien de llamarlo virtud. Le llamarémos habilidad; +virtud, no. ¿Por qué no? Vamos á explicarnos; pero, lector mio, con tu +vénia, hablarémos en adelante en singular. + +Yo tengo una tienda, un café, un teatro, una fonda. Sin el favor de la +opinion pública, esto es, sin crédito exterior, sin probidad aparente, +sin esa probidad que sale á la calle vestida de colorea muy vivos, como +los payasos, para que la gente se pare á verlos: sin la moralidad de la +opinion en un gran centro de competencia, claro es que me arruino. + +¿Pues qué hago? Agenciar dia y noche aquel favor, aquella condicion +necesaria para que yo adelante y goce; mejor dicho, procurarme sin +descanso aquella mercancía indispensable para que sea un mercader feliz. + +¿Vale más mi crédito que un paraguas, un pañuelo, un bolsillo, un +billete? Pues tome usted el billete, el bolsillo, el paraguas. ¿Vale más +mi mercancía que la de usted? Pues tome usted su mercancía. + +Pero si el bolsillo contuviera bastantes monedas para asegurar de una +vez mi fortuna; si el billete fuera un talon contra el Banco de Lóndres, +y representara una cantidad que hiciera imposible la ruina; si la +mercancía de la tienda, del café ó de la fonda, valiese menos que la del +bolsillo ó el billete de usted, ¿cree usted que el hombre moral de Paris +dejaria de ajustar la cuenta por los dedos; cree usted que dejaria de +anotar en el libro de entrada la partida mayor? + +No niego que habrá muchas y honrosas excepciones: no condeno la +intencion virtuosa de uno ó mil individuos. Hablo de la temperatura +general que, en mi juicio, tiene aquí la conciencia. + +Esta verdad se descubre más fácilmente en los cocheros. La ley ofrece +una recompensa pecuniaria, y en otros casos una mencion honorífica, al +conductor de un carruaje público que presente en las oficinas de la +policía los objetos olvidados en su carruaje. Los objetos devueltos en +este año suman un valor de 43.000 duros. + +Pero ¿qué sucede en realidad? ¿Que sentido tienen estos alardes de +pureza y de abnegacion ante la moral verdadera, ante la emocion íntima +del alma, esa emocion que siente el bien, y que tiene bastante con +sentirlo, como mi corazón ama la belleza, y tiene bastante con amarla? +¿Qué significan esos 43.000 duros devueltos á la policía de esta ciudad? + +Significan lo siguiente; y cuidado que no hablo de memoria, sino por +experiencia. + +Si el objeto olvidado no valia la pena de que la policía premiase al +_cochero honrado_, el cochero honrado hizo noche de aquel objeto. + +Si el objeto valia mucho mas que la recompensa pecuniaria ó la mencion +honorífica, el objeto no pareció tampoco. + +¿Pues qué objetos son los que parecen? Parecen aquellos que no valen +menos ni más que el premio ó la mencion; no parecen más mercancías que +las que convienen al negocio. + +Al volver una tarde de Passy, tomamos un coche cerca de las barreras del +arco del Triunfo; era de dos asientos, y un amigo que nos acompañaba +tuvo la bondad de subirse al pescante, mientras que mi mujer y yo +ocupábamos el interior del carruaje. + +No hacia diez horas que nos habiamos comprado un sobretodo de goma, +forrado de merino, y que podia usarse tanto para las lluvias como para +servir de sobretodo. + +Llegamos al hotel de Buenavista; subimos; á poco notamos que el amigo se +habia dejado el sobretodo en el pescante; el cochero no pareció por +nuestro hotel, ni el sobretodo pareció tampoco por las oficinas de la +policía. Me consta, porque estuve á saberlo, contra la voluntad del +interesado, que se hubiera creído en pecado mortal si un sobretodo le +obligara á mover un pié ó á despegar un labio. + +En fin, depuradas las cosas en el crisol de la verdad, la virtud de +Paris con respecto á la opinion pública, seria una hipocresía, un +fraude, un dolo, si no fuera un comercio hábil, una industria que +participa de cierto hechizo para explotar al hechizado; ¡_palaustre +tambien_! + +La conciencia se escribe y se suma: el guarismo mayor es el más moral. +¿No hay guarismo? Pues no hay nada. + +¿Y dónde no sucede lo mismo? se replica. + +Yo contesto que no sucede lo mismo en la mayor parte del mundo; yo +contesto que esa disposicion del sentimiento y de los hábitos, es una +especialidad francesa, al menos una especialidad parisiense. Aquí, la +alucinacion de la fantasía se ejerce sobre todo, hasta sobre el tul de +unos manguitos, hasta sobre los pliegues que se dan á una tela +cualquiera: ¿cómo no ha de ejercerse sobre las deliberaciones y las +costumbres? + +Lo que aquí se llama moralidad, se llama en otras partes astucia, +destreza, _comprar y vender entendiendo el oficio_. + +Yo no condeno tanto el hecho, como su falsa manifestacion y su falso +alarde. Llámenlo negocio, empresa, mercado: llámenlo como quieran, +moral, no. Eso no es la moral; _la cara de carton no es la cara de +carne_. La moral no se escribe sino sobre el código eterno de una verdad +que no se suma, que no se palpa: una verdad lúcida, inocente, afectuosa +y bella como el recuerdo de una madre; alta, noble, expansiva y +universal como la idea de Dios. + + + + +III. + +=Moralidad de Paris con relacion á las costumbres=. + + +En una de las tiendas contiguas al pasaje de la calle Montmartre, cerca +del Mercado Nuevo, han llevado á mi mujer diez sueldos por unas +trencillas que cuestan dos en la plaza de las Victorias, siendo estas +últimas tal vez de mejor calidad. + +Notaron que era extranjera, y la llevaron cinco veces más de lo justo. + +En el pasaje de los Panoramas compramos un frasco de vinagre de olor, un +pomo de aceite y algunas pastillas. Yo creí equivocadamente que el +frasco valia dos francos y medio, y pagué á razon de esta suma. Pero no +valia más que uno y medio; la señora que despachaba se apercibió sin +duda del exceso de un franco, (la mujer francesa se apercibe de todo) y +se contentó con añadir una pastilla, como si se tratara de un regalo con +que nos obsequiaba. + +La pastilla valia seis sueldos, de modo, que fué moral regalando una +pastilla que me costaba dos veces más de lo que valia. + +En la calle de Montmorency hay una casa particular donde se come +(_cuisine bourgeoise_); hemos asistido á la mesa redonda varios dias, y +constantemente nos han llevado mucho más que á los comensales franceses. + +El garçon del hotel de los Extranjeros me pidió un franco diario por el +arreglo de la habitacion, al cabo de dos meses de nuestra estada allí. +Ni la señora me habló de ello jamás, ni el garçon me dijo una palabra, +sin embargo de que á él pagaba la habitacion cada quince dias, y de que +no me daba una carta, ni me traia recado alguno sin que le gratificase +en el acto. + +¿Qué cosa más natural que advertirme de ello cuando entré en el hotel? +¿Qué cosa más justa y más sencilla que decirme: «paga usted siete +francos por la habitacion y uno por el servicio?» ¿Y si yo no hubiera +tenido más que los siete francos, único compromiso que contraje? + +Y cuando gratificaba todos los dias al criado, ¿qué cosa más natural que +haberme dicho: «advierta usted que estas gratificaciones no le desquitan +de un franco diario que ha de darme por el arreglo de la habitacion?» + +Pues nada; calló durante sesenta y siete dias, y hubiera callado más +tiempo á no haber notado que queriamos mudar de hotel. Entonces me lo +dijo con una sangre fria, con un aplomo, _con una conciencia de su buen +derecho_, que yo le escuchaba y no comprendia qué queria decirme. +¡Cuitado de mi! Me mudaba por ahorrarme 50 francos mensuales, y aquel +hombre me pedia 67. ¿Qué es esto? + +Yo tengo el defecto de que doy demasiada importancia al no quejarme, al +sufrir en silencio; pero esta vez no quise callar. Se trataba de 67 +francos que me hacian falta, se trataba además de que era extranjero, de +que era español; casi todas las cuestiones son para nosotros en Francia +cuestiones de decoro, y me di á bajar la escalera con el fin de hacer +saber á la señora lo que ocurria. + +La señora no estaba, pero estaba el _señor_, el cual me recibió de una +manera amabilísima, porque creyó tal vez que iba á pagar; pero luego que +se hubo enterado del asunto, _de l'affaire_, como dicen aquí, frunció el +entrecejo, agrió la voz, y se ladeó un poco, cual si quisiera +significarme que mi reclamacion era cosa que él se echaba á la espalda. + +Yo me hice francés en aquel momento y no dejé de mano _mi negocio_. + +--Por siete francos me ajusté, le dije; los he pagado, nada debo. + +--En mi hotel hay costumbre de pagar aparte el servicio de la +habitacion. + +--Usted es muy dueño de establecer en su hotel todas las costumbres que +le parezcan convenientes, pero no de establecer costumbres con la +condicion de que yo las he de pagar, cuando las ignoro. + +--Todos las pagan, caballero, y nadie murmura. + +--Pues contra lo que hacen todos, digo á usted, que ni usted ni nadie +puede perjudicarme por una ignorancia de que no tengo culpa. + +--Yo no tenia necesidad de advertir á usted acerca de nada ... + +--Ni yo de pagar. + +Diciendo esto, salí del gabinete de recepcion, donde nos encontrábamos, +y subí á mi Cuarto, dispuesto á dejar el hotel en el momento mismo. + +Apenas habiamos empezado á poner en órden nuestro equipaje, cuando +llamaron á la puerta. Era la señora. ¡Triste de mí! + +--Siento-mucho, me dijo, que usted se haya incomodado ... + +--Perdone usted, señora: yo no me incomodo por mí: hacen que me +incomode. + +--¿No pensaba usted dar nada al criado? + +--Le he dado más de seis duros, durante nuestra estancia en este hotel. + +--¿Pero no pensaba usted gratificarle cuando se marchara? + +--Sí, señora; pensaba darle cinco ó diez francos; tal vez cincuenta, +acaso ciento, si hubiera creido que los merecia; pero no pensaba tener +obligacion de dar 67, cuando nada se me ha advertido, cuando nada sé, +cuando por el contrario tengo necesidad de saber lo que he de pagar, +porque mi bolsillo no es infinito.... + +--Pues bien; hágalo usted por mí, dé usted al criado la mitad de lo que +ha pedido.... ¿Qué menos ha de dar usted que medio franco por arreglar +la habitacion? + +En fin, entró la parte mágica, y _la funcion_ me costó seis napoleones +cumplidos. + +¿Con qué objeto exponerse á escalar puertas ó balcones, cuando hay el +arte necesario para hacerlo mágicamente? + +En el bulevar de la Buena Nueva me compré una levita de verano por 35 +francos. El amo del establecimiento quitó la enseña donde estaba escrito +el precio, y nos dió la levita perfectamente envuelta en un gran papel. +Yo le di dos piezas de 20 francos, y esperaba que me diera la vuelta; +pero el amo no pensaba en tal cosa. + +Tuve que preguntarle cuál era el precio de la levita para arrancarle los +5 francos que sobraban. Tal vez aquel hombre obraba distraidamente; esto +podia suceder; no quiero hacerle reo sin tener entera conviccion; pero +los varios lances análogos que me han sucedido, me dan el derecho de +consignar aquí este escrúpulo, para que valga lo que la sensatez del +lector juzgue regular. + +Muy pocas cosas puedo decir acerca de la prostitucion de esta ciudad +extraordinaria. + +Los lectores saben que la prostitucion se considera aquí como una +industria, industria que tiene su matrícula, que está bajo la vigilancia +del gobierno, pagando en trueque una contribucion. + +La policía da á las mujeres públicas dos _horas de reclamo_; desde las +nueve hasta las once de la noche. Es un espectáculo sumamente curioso, +aparte lo que tiene de aflictivo, el sentarse en un balcon de una de las +travesías que conducen á los grandes centros, y ver pasar y repasar á +estas mujeres, desempedrando las aceras. Andan de una manera prodigiosa. +Cualquiera diria que caminan sobre resortes ó por influencia magnética. +Son un torrente á que abren el dique, y anda en dos horas lo que estuvo +parado en las veinte y dos de cautiverio. + +No se contentan con insinuarse por su manera especial de moverse, ni con +_cecear_ á los transeuntes, sino que los llaman, los detienen, los +exhortan, como un candidato catequiza á los electores. Esto no deja de +tener su ventaja, porque la mujer pierde el prestigio que la da el +recato, aunque sea un recato hipócrita, y la prostitucion ofrece así +menos peligros. + +La mujer no es temible sino en cuanto nos hace sentir, y no nos hace +sentir sino en cuanto nos ofrece una belleza recatada; la prostituta +vulgar en Paris es feísima en este sentido. ¡Cuánto más temible es la de +Italia, especialmente la de Roma! + +Una noche saliamos mi mujer y yo del pasaje de los Panoramas. Mi mujer +se habia quedado algo detrás, mientras que una ramera que estaba de +acecho en la calle de Montmorency se dirigió hácia mí como una +exhalacion, _volcánicamente_, y me dijo con la mayor dulzura: +_voulez-vous venir avec moi?_ ¿Quiere usted venirse conmigo? + +Mi mujer asomaba en este instante. Yo contesté á mi invasora: _parlez +avec madame s'il vous plaît_. Hable usted con mi señora, si le parece +bien. + +La prostituta echó hácia atrás con la velocidad de una carretilla. + +Yo conté á mi mujer lo sucedido, y mi compañera se sonrió de la manera +como una mujer suele sonreirse en tales casos. + +Hay una casa en Paris (no quiero ser cómplice de ella ni aún revelando +el nombre), en la que no se puede entrar sino prévia la entrega de 60 +francos, ó sean doce napoleones, que ingresan en los fondos del +establecimiento. + +Paris es la ciudad del coquetismo y de los efectos dramáticos. Pues +bien, estoy seguro de que no hay magnate ni extranjero en Paris que +tenga una casa montada con más lujo, con más alarde, con más profusion; +sobre todo, con un gusto más refinado, más incitante, más deslumbrador. + +Estilo árabe, estilo persa, estilo griego; doraduras, bordados, +reflejos, prismas; todo está allí mezclado y confundido formando una +region de hadas ó de huríes. + +Una prostituta es hija de un banquero que se arruinó, la otra es hija de +un alto empleado que ya no vive; otra de un coronel ó de un general que +vino á menos. Esta sabe el inglés; aquella el aleman; la otra el +español, el italiano ó el ruso. + +Allí es de ver cómo una prostituta, estudiado el temperamento de su +víctima, le devuelve un billete de cien francos que de ella recibió, con +el objeto de ganar su ánimo y apoderarse de toda su cartera. + +Allí es de ver la suma habilidad con que la elegantísima _mademoiselle_, +convence á un hombre, de que jamás ha experimentado la pasion que su +talento y su profunda simpatía la han hecho concebir. + +Allí es de ver como la reina de aquel sarao frota dulcemente la mano de +un hombre, cual si quisiera persuadirle empleando por razon el calórico +de la electricidad: allí es de ver la ingenuidad maravillosa, la +admirable inocencia, con que exclama, dando á su acento la expresion +tardía y entrecortada del patético: _¡Que je suis malheureuse!_ ¡Qué +desgraciada soy! + +Esto quiere significar: ¡qué desgraciada me ha hecho tu amor! + +O bien esto otro, que está más en relacion con las intenciones de +aquellas _eminentes actrices_: ¿cómo podrás pagarme el mal que me has +hecho? + +Hay prostitutas que salen de allí para ser personajes en el gran mundo. +Yo he visto una, á quien un ruso dió, durante muchos años, veinticinco +mil francos mensuales. + +La prostitucion de la casa de que hablo, está elevada á ciencia, á bella +arte, á gran tono: ¿lo querrán creer mis lectores? Está elevada á una +especie de adivinacion, á una especie de agorería. Hablar allí de la +piedra filosofal, de la cuadratura del círculo ó del movimiento +contínuo, es una cosa casi natural. + +La prostituta de aquella casa, adivina el corazon de sus clientes, como +conocía Gall los órganos cerebrales del hombre. + +¡Cuántos misterios curiosísimos y dolorosos encierra aquel Eden de la +corrupcion! ¡En cuántos presupuestos de familias ricas de Paris, tiene +un guarismo aquel Eden infame! + +Sí, muchos hombres casados del mismo Paris, están ajustados anualmente +con la dueña del establecimiento: esto es, tienen un palco allí, como lo +tienen en el teatro de la grande Opera, en los Italianos ó en el Circo. + +Por último, yo no tengo noticia de una casa igual, y no extraño que el +jóven, profano á la vida de las grandes ciudades, pierda allí el sentido +y se dé en cuerpo y alma al diablo de aquella tentacion. Es el talento +que la víbora tiene en saber picar; pero indudablemente hay allí un +talento asombroso. Yo no hallo palabras que expresen la memoria que deja +aquel _encantamiento maldito_, sino diciendo que es una CIVILIZACION QUE +ESPANTA. + +¿A quién podria ocurrirse (y termino con esta especie) que la dueña del +establecimiento en cuestion, es una gran señora? Pues nada más cierto. + +He oído decir á muchas personas que la corrupcion de Paris, en el +sentido indicado, es un hecho muy natural, atendida la circunstancia de +que á este pueblo afluyen todas las naciones del mundo. + +Algo concedo á esta consideracion; creo tambien que hay vicios orgánicos +en la existencia de los grandes centros, de los grandes focos, de las +grandes acumulaciones. Creo tambien que la centralizacion causa daños +hasta en el censo de poblacion; pero esta creencia no me explica todo lo +que aquí veo. + +¿Qué virtud atribuirémos á una pastora que vive aislada en el fondo de +un bosque? ¿Ha de ser impura con la soledad, con los árboles, con las +flores, con el ambiente? ¿Ha de ser impura con las tórtolas ó con los +faisanes? Sin vicio no hay virtud; como sin Ocaso no hay Oriente, como +no hay martirio sin lucha. + +¿Es Paris corrompido porque hay lucha? No; la lucha es necesaria; pero +es necesario que sea una lucha moral, una lucha virtuosa, una lucha como +no lo es en este gran centro. No está el mal en que una piedra ruede; +esto es natural, providente, moralísimo: el mal está en que ruede hácia +el abismo; en que ruede hácia donde no debe rodar; en que ruede para +precipitarse. + +La corrupcion de Paris consiste en que es el pueblo más ingenioso de la +tierra, y en que emplea su ingenio, al menos durante el tiempo que +atravesamos, en falsear artísticamente las leyes morales. + +No, no es vicioso porque se mueve, sino porque se mueve mal. + +En todas partes sucede lo mismo, con la diferencia de que hay peor +sentimiento, porque hay más hipocresía. Esto dicen los hijos de Paris. + +Yo contesto á los hijos de Paris que se engañan. No me maravilla que +busquen esta solucion á sus pecados; pero se engañan. + +En ninguna parte del mundo tiene la prostituta la instruccion y la +fascinacion teatral que en Paris: en ninguna parte del mundo tiene la +fantasía tantas imágenes y tantas formas para embellecer la fealdad: en +ninguna parte del globo conocido se hace de la prostitucion una especie +de apoteosis ó de reinado. + +No hay más hipocresía en los demás países: hay menos ingenio, aplicado á +dar encanto á los goces ilícitos, á dar esplendidez á la sensualidad que +se embriaga. Hay más ignorancia cuando se trata de llamar á la +imaginacion para que haga de una ramera un personaje, una heroina, casi +una gloria, _una celebridad_. + +Hay menos talento en hacer de un vicio una aristocracia. Digo otra vez, +y lo diré mil veces, que profeso por máxima de vida social el respeto +al hombre, sea quien fuere, aunque sea un mendigo, aunque sea un reo, +aunque sea un ajusticiado, y que respetando al individuo, con mayor +razon respetaré á los pueblos, en quienes hallo individuos más +respetables, á fuera de mayores. No me propongo lastimar á Paris; sino +manifestar lo que entiendo justo. + +En los demás países se sabe menos en materia de convertir el vicio en +una hechicería, y ¡bendito el mármol que no rueda, cuando el rodar sólo +ha de servir para llevarlo al precipicio! ¡Bendito el arrullo de la +tórtola, que no sabe atraernos con la mirada venenosa de la serpiente! + + + + +IV. + +=Moralidad con relacion al trato civil=. + + +Voy á dar algunos detalles sobre dos caractéres singularísimos de la +sociedad francesa, caractéres reflejados en dos palabras; _pardon y +merci; perdon y gracias_. + +Un parisiense viene corriendo por una acera y magulla el pié á un +transeunte, vuelve la cara sin detenerse y le dice con la expresion más +fervorosa: _pardon, monsieur_, (perdone usted, caballero). + +Sigue de la misma manera, y se da de cara con una señora, ó la da un +codazo que la tulle el brazo ó el pecho: _pardon, madame_ (perdone +usted, señora) y sigue su camino con aire triunfante, como un hombre que +está convencido de que merced á una palabra de etiqueta, tiene el +derecho de ir aporreando á todo el prójimo. + +Esto nos ha acontecido varias veces, y mi mujer, al oir _pardon, +monsieur ó madame_, me preguntaba: ¿qué dice? + +--Nos pide perdon, respondia yo á mi mujer.--¿Qué diantre de tantos +perdones? Mejor seria que hiciera de modo que no tuviera precision de +ser perdonado, y se dejaran de alharacas que no me quitan la molestia +del empujon, del aplastamiento de narices, ó del magullamiento del +pecho. Realmente, si me magulla un pié, si me disloca un brazo ó si me +aplasta la nariz ¿me curará aquel cumplido estéril? No. ¿Qué significa +aquel perdon, elevado á virtud social? + +¡Ay! significa un hecho, como pudiéramos decir una dolencia, el cual se +deja ver en todos los círculos de esta especialísima sociedad. Significa +que la imaginacion crea una fórmula exterior, graciosa, dramática, para +apoderarse impunemente del espacio y hacer su negocio. + +Es cultura, se dice. + +¡Cómo! Respondo yo, ¡cultura! ¿Concebís la cultura sin el amor al +hombre, sin el respeto al hombre siquiera? ¿Concebís la cultura sin +humanidad? ¿Concebís la cultura sin la mútua conciencia de nuestro sér, +sin la moral humana? ¡Cultura! Esta idea peregrina me ha herido de una +manera particular. + +El hombre francés se cree en el caso de estrujar á toda alma viviente, +añadiendo el correctivo del _¡perdon!_ ¿Y qué? ¿Me importará á mí más +que me extraigan del bolsillo un franco ó ciento, que el recibir un +choque de un semejante mio que corre á sus negocios, y para quien valen +más sus negocios que mi pié, mi brazo, mi nariz, mi cabeza? ¡Y qué! +vuelvo á decir: porque aquel franco me lo extrajeran con habilidad, con +gracejo, con ademan afable y ceremonioso, ¿podria decirse que el ladron +era un hombre culto? + +Nadie puede decir que no matará á un semejante suyo, á su padre, á su +hijo, por un descuido inevitable; pero el hacer una política, una +etiqueta, de la facultad de magullar al primer nacido, equivale á +usurparme una seguridad que la moral debe garantirme, y juzgadas las +cosas en su verdadera significacion, este hecho no es más disculpable +que la accion del que extrae de mi bolsillo uno ó cien francos con +sutileza y maestría. + +Aquí una maestría; allí una ceremonia; en medio una víctima. Que sea +robado, que sea tullido, siempre es víctima. + +¡Y qué! repito aún: ¿concebís aquí la cultura? ¿Consiste la cultura en +la manera de hacer mal irresponsablemente? + +Si semejante abuso fuera cultura, ¡bien nos iba á lucir el pelo con +ella! Afortunadamente no lo es, como no es salud la muerte que se nos da +en un veneno, por más que se nos brinde con el veneno en copa de oro, +coronada de flores. No, no es cultura. Los que así profanan este nombre, +cometen un crímen que ignoran, y por este lado deben recibir el perdon. + +Las flores que circuyen la copa homicida, la copa en que se da un +veneno, no son buenas sino para añadir la traicion á la crueldad, para +añadir un crímen á otro crímen. + +Yo preferiria, lo digo con el corazon en la mano, que me magullaran en +silencio, á tener que sufrir aquel revés con la obligacion de callarme, +por respetos á una exterioridad que no evita ni cura; una exterioridad +que da el poder impune de hacerme daño. Y no solamente me hace daño, +sino que me impone el deber de contestar con una cortesía, so pena de +pasar por un hombre avieso y mal educado. _¡Pardon, monsieur! Pas de +quoi, pas du tout_. Usted perdone, caballero.--No hay de qué. + +Esto de tener que decirle: _no hay de qué_, cuando uno tendria más gana +de darle un cachete, ó de soltarle una tremenda, será indudablemente muy +francés; pero no tiene pizca de español. + +Confieso que no lo puedo remediar, por mas que procuro contenerme y +acomodarme á la necesidad de respetar lo que aquí se respeta. Detesto, +me estomaga el _perdon_ agresivo y atolondrado de los franceses, y mi +mujer lo aborrece aún más, porque mi mujer es más española que yo. +Gracias á que, como habla en español, no la entienden. Si supiera +francés, es casi seguro que nos veriamos en más de un compromiso. Tales +son las rudas claridades con que agasaja á los franceses y á las +francesas con especialidad. + +Sin embargo, no debo hacerme el hombre de mundo. Cuando siento un +codazo, ó un aplastamiento de pecho ó de nariz, acompañado de un +afectuoso _pardon, monsieur_, la sangre se me sube á la cabeza, y en mi +cara de hiel y vinagre, deben conocer evidentemente que no soy hijo de +Paris. + +En fin, el _elástico_ perdon que aquí se estila, es la receta universal, +la carta blanca, el salvo-conducto que tienen los franceses para hacer +cuanto se les antoja, cuanto se les pone en el magín, sin peligro ni +responsabilidad de ningun género, y hasta sin el inconveniente de faltar +á las reglas urbanas. Es el privilegio de cometer toda clase de +descortesías, sin que caiga sobre el que las comete el apodo de +descortés. Si no supiera que aquí se acata como una fórmula social, lo +tomaria á insulto. + +Pero aún es más original y curioso el otro carácter de que hablé: +_¡merci! (¡gracias!)_ + +Entro á comprar un bollo que vale un sueldo. + +Saludo á la persona que despacha, y oigo _merci_. + +Echo mano al bolsillo, y oigo _merci_. + +Dejo el sueldo sobre el mostrador, y oigo _merci_. + +Me despido, y oigo _merci_. + +Los lectores que no me conozcan, creerán que exagero. No diré que esto +suceda en todas las tiendas de Paris, pero refiero hechos que me han +sucedido, y acerca de los cuales tengo la evidencia de lo que sucede á +uno propio. Dios no me dé salud si miento. + +En la calle de Montmartre, cerca de la calle Feydeau, hácia el bulevar +de los Italianos, hay una bollería. Pues bien, en esa bollería me han +dado cuatro _mercis_ por un bollo que valia un sueldo, ó sea tres +ochavos. ¡Cuatro gracias por tres ochavos! ¡Ni á ochavo por gracia! + +Esto me aflige, me contrista, me ahoga; y como no puede menos de ser, me +quita el gusto del trato social. No me gusta una gente tan excesivamente +_graciosa_. + +Voy á buscar un pan, un pan que necesito, un pan que vale un sueldo; yo +doy un sueldo del mismo modo que á mí me dan un pan; yo hago el favor +que recibo; propiamente hablando, no hago favor ni me lo hacen, porque +la mutualidad no es favor; porque no es favor el préstamo de la +existencia: ¿por qué esas _cuatro gracias_ que vienen á llenarme de +melancolía, porque vienen á darme cuenta de profundas llagas sociales, +en un pueblo que se llama tan civilizado? ¿Por qué esas _gracias_ que +convierten en un alarde ceremonial y mentiroso la fraternidad que nos +debemos, la verdad eterna del hombre, porque es la verdad de la causa +creadora, la verdad de Dios? + +Pero á esto se dice: natural es que suceda tal cosa, en un pueblo donde +la competencia representa tantos intereses y tantos goces. El mercader +de una pobre aldea, no tiene precision de ser _amable_, puesto que en la +aldea no hay más mercancía que la suya; pero en Paris, la _amabilidad_ +es el gran secreto de grandes empresas y de muchas familias. + +Yo contesto que he estudiado lo que sucede sobre el teatro del suceso, y +no encuentro la explicacion en la competencia. + +Centros notabilísimos son tambien Lóndres, Hamburgo, Francfort, +Constantinopla, San Petersburgo, y no sucede lo que en Paris. + +Yo comprenderia que la competencia pudiese explicar aquel fenómeno de la +índole francesa, cuando cada uno usara del _merci_ de un modo especial, +cuando cada cual lo revistiera de una forma que le diera la expresion y +el interés de su particular ingenio: más claro, comprenderia lo que se +dice, cuando el uno pronunciara el _merci_ con una corneta, el otro con +un clarinete, el de más allá con bombo ó platillos; pero si todos dicen +el _merci_ con el mismo acento habitual, con el mismo grado de sonrisa +autómata: si el _merci es un mercado comun_, ¿en donde se concibe la +competencia? + +--¿Cómo está usted? + +--Regular: ¡gracias! ¿Y usted? + +--Voy pasando: ¡gracias! + +--¿Y su familia? + +--No tiene novedad: ¡gracias! + +Yo pregunto á los que opinan que la competencia explica este contínuo é +indigesto _merci_: ¿tambien la competencia explica esto en el trato +social íntimo, en el seno de la familia? ¿Tambien la familia y la +amistad son mostradores de mercader? Pues la familia y la amistad +reconocen tambien aquella fórmula. + +Pero este fenómeno singularísimo es más trascendental de lo que parece á +primera vista. + +¿Qué quiere decir el dar las gracias á un semejante nuestro porque +pregunta por nuestra salud? ¡Poder del cielo! Tambien este cuidado, este +saludo de la moral universal, esta hora solemne y sagrada del corazón +del hombre, tambien esto ha de estar sujeto al compás de un sonido vano, +de una ficcion? + +Pues si el vernos objeto de un cuidado tan natural merece las gracias, +cuando adelantemos algo en esta línea de decepcion, ¿quién no concibe +que llegará tiempo en que darémos gracias por no ser saqueados ó muertos +á puñal? + +¡No! Este hábito no es ni competencia, ni amabilidad, ni menos cultura. +O es un olvido de las ideas sociales y morales que todos los hombres nos +debemos, ó es el sacrificio de aquellas ideas venerandas, en aras de una +fantasía que crea aquí tambien una forma hipócrita, para hacer bello +aquel sacrificio con los ornatos de un arte servil y egoísta. ¡Tambien +entra aquí el _palaustre_! + +Esto es querer dar verdad á la mentira, con el fin de hacer de la +mentira un _ente amable_. + +Así lo he sentido mil veces, y el sentimiento es el gran criterio del +alma, el talento casi infalible del corazón. + +Yo deploro de todas veras que los españoles corrompan la expresion +franca, majestuosa y solemne de sus saludos, aceptando el afeminado +_merci francés_. + +--¿Cómo está usted? + +--Bien ó mal. Gracias. ¿Y usted? + +--Mal ó bien; gracias. + +Aconsejo fervorosamente á la juventud, que deseche esa profanacion de la +sociedad y de la conciencia, y que se atenga á la palabra candorosa, +sencilla, franca, honrada y leal de nuestros padres. + +No lo repudio á título de innovacion; yo admito todas las innovaciones +posibles, cuando vienen autorizadas por una razon que las justifique y +las recomiende, aunque los innovadores sean cafres. Repudio aquella +costumbre alambicada, aquel alarde rebuscado y necio, porque +desnaturaliza nuestro trato, despojándolo de su ingenuidad, de su +poesía, de su belleza. Sí; el refinado y tonto _merci_, quita á nuestros +saludos ese aire de jovialidad y de buena fe, ese aire rudo y +caballeresco, grave é hidalgo, que es quizá el carácter más notable, más +original y más bello de nuestra raza. + +Jóvenes, creedme; no digais _merci_. Si sois hombres, ese _merci_ tan +blando, tan ficcioso, tan almibarado y melífluo, os convierte en damas, +y os hace feos, porque no hay una cosa más fea que un hombre amadamado, +y sobre todo, amadamado á la francesa. Si sois mujeres, perdeis una gran +parte de vuestro encanto y de vuestra hermosura, porque la principal +hermosura y el principal encanto de las hijas de España, consiste +especialmente en ser españolas. Tal vez vosotras no comprendais esto, y +sin embargo es la verdad. Quitad á vuestros rostros, á vuestros talles, +á vuestras miradas, á vuestras sonrisas, á vuestros saludos, á vuestra +palabra, la originalidad propia de vuestro país, y sereis estátuas +vestidas. Decid _merci_ y sois francesas; no sois lo que sois realmente, +porque vosotras sois españolas. Aquel _merci_ es un postizo, un +adefesio, una caricatura. ¿Por qué poneros caricaturas extranjeras, +cuando las caras nacionales son tan hermosas? ¿Por qué aderezaros con +flores mústias de otro clima, cuando nuestros soles crian en nuestros +campos tantos jazmines y alelíes? Bellísimas jóvenes españolas, no +digais _merci_: os lo suplico por el alma de vuestros difuntos. + + + + +V. + +=Moralidad en industria y comercio=. + + +¡Consecuencia admirable del temperamento! La fantasía es en Francia, en +Paris sobre todo, un elemento tan general y tan absorbente, que no hay +un solo círculo que no invada; ni uno solo, esté donde quiera y como +quiera. Aquel elemento penetra en todas partes, hasta en la industria, +hasta en sus elaboraciones más apartadas de la idealidad y de lo bello; +hasta en el calzado. Examinemos este zapato de señora. La punta remeda +un pico de ave; el tacon se va adelgazando progresivamente en forma de +espiral. ¿Remata así el pié de las mujeres? El tacon es una cosa propia +para servir de base; una base conforme al zancajo? ¿Es un zapato eso que +vemos, una figura acomodada á nuestro pié? No; de ninguna manera. Es un +capricho, una imaginacion, un efecto dramático, un golpe teatral. Es un +zapato, como es vestido lo que se pone el arlequin: es otro golpe del +_universal palaustre_. + +Niego redondamente que este zapato pueda durar arriba de dos ó tres +noches de tertulia ó de baile, y niego tambien que haya mujeres que +consigan equilibrarse sobre ese _balancin_, sin ensayarse para este +ejercicio, como se ensayan los alcides para equilibrarse sobre la +maroma. Pero tal vez no tengo razon. El genio francés, esa estética +fabulosa que inspiró al artífice del zapato, la forma casi aérea que +tiene, habrá inspirado del mismo modo á las mujeres la habilidad de +usarlos sin riesgo. Es una especialidad de este temperamento, _un género +de este país_. + +Al ver el calzado parisiense en estos hermosos escaparates, no he podido +menos de decirme repetidamente: si una mujer tuviera el pié como es el +zapato que aquí miro, ¿qué nombre daríamos á aquel pié? seguramente lo +llamariamos fenómeno, aborto, extravagancia. + +Hé aquí la industria francesa: á fuerza de ser delicada, sutil, +vaporosa, es una industria fenomenal. La diosa Vénus salió de Chipre, +viajó por el mundo, y se hizo idolatrar aquí en la elaboracion de la +materia. Tratar de hacer algo en Paris, es tratar de hacer una Vénus, un +ídolo, una melodía. Alguna vez esta melodía deja escozores en el oído; +acaso esto sucede más de alguna vez; pero la melodía brotó, se operó el +prodigio; ¿qué significa lo demás? ¡_Siempre el palaustre_! + +Excusado fuera entrar ahora en consideraciones sérias para demostrar la +significacion que esto tiene en el órden de las ideas morales. + +En el calzado que hemos visto, está sacrificada la realidad á la +ilusion, lo mas á lo menos; es decir, está sacrificada la verdad á la +mentira, la naturaleza al artificio, el pié al zapato, las mujeres al +pié. Repito que es una idolatría como otra cualquiera, y no necesito +decir si la idolatría es ó no inmoral. + +Hablar de la industria equivale á hablar del comercio. Un día pasábamos +por la calle de Richelieu y vimos un magnífico chal bordado de oro. Yo +tenia gana de saber su precio, así como de ver el arreglo interior del +almacen, y propuso á mi mujer que entráramos. Nos resolvimos por fin, y +al penetrar en un portal, que más bien anunciaba la casa de un noble que +el almacen de un comerciante, vimos dos lacayos vestidos de librea. +Naturalmente, creimos que aquellos dos lacayos esperaban á sus señores, +á quienes suponiamos ocupados en hacer compras. Creiamos mal. Los dos +centinelas heráldicos que allí encontramos, eran dos lacayos de la casa; +la librea al servicio de la mercancía; el blason feudal dando crédito á +la materia francesa. El ridículo es tambien crédito, cuando el crédito +nace de una ridiculez. + +Los dos lacayos nos hicieron una marcada cortesía, procurando no +deslucir la gravedad y el tono erguido de sus cuellos, decorados por las +indispensables corbatas blancas. Nosotros contestamos al saludo como si +quisiéramos decirles: ¿qué teneis que ver con nosotros? O como decimos +en castellano: ¿quién os ha dado velas para este entierro? + +Pero los dos vigías, venciendo valerosamente nuestro desden, se +aproximaron á nosotros y nos suplicaron que les dijésemos el fin que nos +llevaba. Yo tuve un momento dé vacilacion, casi de resistencia; iba ya á +decirles que nada tenia que arreglar con sus señores, cuando principié á +comprender. + +--¿No es esta la entrada del almacen en donde está expuesto un chal +bordado de oro? + +--Sí señor. + +--Pues deseamos ver ese chal y saber su precio. + +Uno de los lacayos tiró inmediatamente de una campanilla, y nos rogó +que pasáramos á otro piso. Subimos dos rellanos de una escalera +elegantemente alfombrada, y ya vimos en el piso principal á un caballero +que nos esperaba. Este caballero nos volvió á preguntar qué queriamos, y +oído que hubo nuestra respuesta, tira del cordon de otra campanilla, +enviándonos al piso segundo. ¿En que acabará esto? + +Mi mujer y yo nos creiamos en el teatro de la Opera cómica. + +Llegamos al piso segundo, en cuyo rellano nos aguardaba un tercero en +discordia, y cerca del umbral de la puerta una señora de mediana edad, +vestida con sencillez y gusto. + +Nos explicamos en pocas palabras, entramos en un elegantísimo salon, y +antes de tres segundos, teniamos delante un chal como el que habiamos +visto en el escaparate. + +El caballero y la señora nos observaban como si quisieran, entrar en el +secreto de nuestra voluntad, de nuestras ideas, más que todo en el +secreto de nuestros bolsillos, y yo me reputé obligado á valerme de una +mentira. ¿Cómo no mentir en un país, cuya astuta mirada taladra hasta +los huesos, como ciertos ácidos corrosivos? + +Nosotros habiamos salido de casa para almorzar: íbamos, pues, en traje +de almuerzo, y nuestro aliño no podia sostener con honra la aspiracion +de comprar chales de cinco mil y pico de francos; ó sea una cantidad +casi superior á la que nosotros teniamos en Paris. + +Tuve que decirles que un noble de la Habana me habia dado el encargo de +comprar algunos artículos de lujo, con el objeto de disponer el regalo +de boda para una de sus hijas. Mi mujer llevaba el sombrero de camino, +eramos extranjeros, yo tenia cierto color árabe ó americano, el color de +los hijos de un clima meridional; despues de cuatro ó cinco dias de +viaje en estío: en fin, notaron que cubria mi cabeza un sombrero de +jipijapa, la _etimología_ de este sombrero era evidente, y la ilusion +fué tan completa como era evidente el orígen de mi sombrero. Nos +creyeron de lleno americanos, y de la Habana por añadidura. + +Favor del cielo! No bien oyó aquella señora que traia encargos de un +noble de la Habana, y que se trataba de un regalo de boda, cuando empezó +á desdoblar blondas y encajes, empedrando nuestras orejas de miles de +francos. Ahora cogia una riquísima manteleta, se la ponia sobre los +hombros y daba una vuelta majestuosa por todo el gracioso salon; despues +echaba mano á un velo y volvia á pasear, dando á su cabeza y á su talle +todo el aire posible para producir el efecto artístico; luego tocó el +turno al chal dorado, y dejaba caer la espalda hacia atrás, con el fin +sin duda de que la punta del pañuelo lamiera la alfombra, y formara así +alguna honda de buen gusto y algun reflejo deslumbrador. En esto acude +el caballero que se habia ausentado, y empieza á desdoblar ante nuestros +ojos una preciosa coleccion de pañuelos de India y de Persia, adobándola +con la salsa de los tantos y cuantos millares de francos. + +Antes nos creiamos en el teatro de la Opera cómica; ahora creiamos +asistir á un juego de manos ó cosa semejante. Nosotros deslizábamos de +cuando en cuando una mirada hacia la puerta, como si quisiéramos decir: +¿Cuándo nos verémos en la calle? Estábamos sudando como pollos. + +La situacion se hizo ya tan embarazosa, que ni mi mujer ni yo sabiamos +qué hacer. Al cabo, tuve que pretextar una ocupacion apremiante, +balbuceando alguna frase de admiracion y de complacencia; pero no nos +dejaron ir sin recabarnos la promesa de que volveriamos despacio para +tener una noticia más cabal del surtido del establecimiento, y poder +hacer con más acierto los encargos del noble de la Habana. + +Nosotros nos rendimos, capitulamos á su sabor, tomamos dos tarjetas con +orlas y dorados, y nos dimos en cuerpo y alma á bajar la escalera. + +¿Cuándo estaremos en la calle? me decia mi mujer. ¡Jesus qué calor! +Estoy sofocada. Yo no hacia más que oir; estaba ocupado enteramente en +bajar, en el ánsia de salir á la calle y de tomar el fresco. + +Llegamos al portal, los lacayos nos cobijaron con una mirada maestra; no +vieron bulto ni cosa alguna que lo valiese; se convencieron de que nada +habiamos comprado, de que habiamos sido inútiles _á sus señores_, de que +la librea habia sido nula, y creyeron prudente ó estratégico retirar el +saludo. + +¡Gracias á Dios! Ya estamos en la calle de Richelieu. Comparada la calle +al salon de donde salimos, podemos decir que estamos en el reino de la +verdad. ¡Oh delicia! + +¡Qué objeto tan curioso es estudiar á un pueblo en estas minuciosidades +que tanto significan, aunque no sea sino porque jamás engañan! Retratar +con este pincel, es retratar al natural, y por eso he dado este título á +mis pobres apuntes. + +¿Pero por qué sucede que despues de un lance semejante, nos invade +primero la risa y despues la tristeza? Esto sucede, porque la verdad no +deja nada impune, porque no existe una evidencia más infalible que la +ley moral. Esta ley nos castiga, castiga al hombre, castiga su pecado, y +¿quién no baja la cabeza ante el castigo? ¿Quién no dobla la espalda +bajo el peso de los azotes? + +El comercio de Paris, lo digo otra vez, es lo que la industria: +fantasmagoría, aparato, _altas novedades_; es el zapato aéreo en otro +sentido; _palaustre tambien_. + +Encargo al extranjero que nunca se llegue á comprar un objeto que lleve +este rótulo: FANTAISIE (fantasía), sino tiene marcado el valor. Cuando +esto no sucede, el comerciante parisiense se creerá _autorizado_ para +exigir el doble ó triple de lo que vale, porque la FANTASÍA, nombre que +aquí quiere decir _ingenio, invencion, maravilla, prodigio_, no está +sujeta á tarifa alguna. Se trata de vender una creacion ingeniosa, y el +ingenio no tiene límites: lo que no tiene límites no tiene precio, y de +aquí la infinita elasticidad del cálculo francés. ¡Pobre del extranjero +que olvide este encargo ó que tome á empresa el echarla de generoso! + +Voy á terminar este ligerísimo bosquejo, haciendo notar una rareza que +me ha herido de una manera singularísima. + +Todos saben que Francia es un pueblo dotado de ciertos instintos de +igualdad política, igualdad que tiene tantos monumentos en su historia, +que tanto trabaja su espíritu, que no deja de tener alguna forma +práctica en la constitucion social y en las costumbres; hasta en el +establecimiento del imperio. No obstante, la industria y el comercio de +este país son enteramente aristocráticos. + +Por el contrario, todos saben que la desigualdad gerárquica, la casta +social, es en Inglaterra un principio tan indiscutible y sagrado como un +capítulo de dogma. Sin embargo, la industria y el comercio de Inglaterra +son enteramente democráticos. + +Paris, el demócrata, viste á los ricos de casi toda Europa, y de una +gran parte de América. + +Lóndres, el magnate, viste á los pobres de casi todo el globo. + +El pobre busca al rico: este es Paris. + +El rico busca al pobre: este es Lóndres. + +No hay contradiccion. Hay habilidad. Tratándose del otro lado del +estrecho, hay más: _habilidad y lógica_; esto es, _habilidad inglesa_, +un miasma atmosférico que no tiene igual en el espacio, desde el cielo á +la tierra, desde la tierra hasta el abismo. Estoy deseando ir á Lóndres, +para poder establecer una comparacion concienzuda entre estos dos +grandes centros, que son sin disputa los dos pueblos más influyentes de +nuestro siglo, y los dos primeros rivales de la tierra. + + + + +VI. + +=Moralidad de Paris con relacion al arte=. + + +Ante todo, tengo que poner en su lugar una opinion que juzgo importante. + +En el arte moderno francés hallo cierto arranque social, que ha abierto +una grande era á la literatura, y que con el tiempo empujará al arte +hácia su expresion más trascendental, al menos más en armonía con el +espíritu de nuestra época. Este es un hecho capitalísimo; es un gérmen +que puede modificar maravillosamente el porvenir, y fuera injusto negar +sus esperanzas al trabajo del hombre francés. Pero como en este +capítulo no juzgo el elemento social del arte, sino que lo considero +únicamente en su relacion con las ideas morales, me parece que basta +esta salvedad. + +El exámen de todas las obras artísticas de este pueblo, necesitaria la +vida laboriosa de más de un escritor, y el espacio de muchos volúmenes. +Dejo, pues, aparte el fardo inmenso de demasías, de licencias, de +crímenes, hasta de obscenidades, de que el teatro y la novela se han +hecho órgano en este país tantas veces, con un talento tan singular, y +me concretaré á un pasaje de un libro que han leido todos, que todos +conocen, de que la Francia está inundada, de que están inundadas la +Europa y la América. Hablo del _Montecristo_: hablo de ese libro +terrible, que hace de este mundo un sopor, una cueva encantada, un +brevaje oriental, una _bellísima diablura_. Ciertas gentes se han +empeñado en hacer ver que la diablura puede ser bella, que las brujas +pueden ser artistas. Hablo de esa nueva caballería andante, más ridícula +y más absurda que la del mismo Amadís de Gaula; esa caballería en que no +hay de real y positivo sino el trastorno y el escarnio de las virtudes +más sagradas del hombre. + +Estamos en la escena en que un hijo aconseja á su padre con la mayor +formalidad.... (Imposible parece que Dios nos haya dado formalidad para +tales cosas. En este sentido, nuestra razon tiene misterios que +horrorizan, como tiene el abismo cavidades que nos espantan.) + +Decia que un hijo aconseja á su padre que _se debe matar_. ¿Por qué? +Porque es comerciante, ha experimentado un revés en sus intereses, está +tocando la necesidad de una bancarota, y este descalabro le infamará á +él y á sus hijos. Pero ¿no hay remedio? Sí; el hijo se lo ofrece, se lo +propone, se lo aconseja, se lo exige. El remedio ... ES MATARSE. +Matándose, se habilita el banquero, el hombre muere honrado, y el padre +lega esta honradez á su familia. ¿No es bastante? ¿Debe el pobre viejo +dudar? ¿No dice bien el hijo? ¿No tiene razon Alejandro Dumas? + +Hijo desdichado, hijo á quien el cielo no dió conciencia, sino para +hacerte probar el placer tremendo de desgarrarla, como no dió organismo +á la lombriz sino para hacerla probar el placer asqueroso de revolcarse +dentro del cieno; hijo desdichado, ven acá y oye á un hombre que no +tiene el genio de Alejandro Dumas, pero que tiene más corazon, que tiene +más genio; porque no hay genio fuera del sentimiento de la verdad y de +la virtud, porque no hay belleza fuera del sentimiento que busca el +bien. No, no hay genio en la lombriz. Alejandro Dumas nos llama +africanos á los españoles; enhorabuena. Preferimos ser tan bárbaros á +ser tan _cultos_. No queremos ser tan civilizados como él, ni como tú, +hijo infame y bastardo. + +Hijo desdichado, ven acá y oye. Tu padre te ha dado la vida: ¿eres tú +quien ahora le aconseja que levante el brazo contra la suya? + +De su amor recibiste tu primer amor: ¿eres tú quien ahora pones en su +mano un puñal? + +Si tu padre cae en la bancarota, tú vas á vivir infamado: ¿eres tú quien +quiere que se mate para evitar tu infamia? ¿Eres tú quien crees que tu +egoismo vale más que la vida del que te ha consagrado su existencia? + +¡Pero oye aún! Si tú crees que la desgracia de tu padre te va á dejar +sin honra, si lo crees así, si de ello estás convencido, ¿por qué no +eres tú el suicida? Responde, hijo cobarde, ¿por qué no eres tú quien +coge el puñal? ¿Por qué tu padre ha de ser víctima de una opinion tuya, +de un juicio tuyo? ¿Por qué ha de ser el caballero andante de tus ideas +romancescas? + +¡Pero oye todavía! ¿Quién te ha dicho que un banquero se infama, porque +un infortunio que él no puede evitar le hace caer en la ruina? ¿Quién te +ha dicho que no hay honradez en el infortunio? ¿Quién te lleva á ver una +prostitucion en la desgracia? ¿Quién te ha dicho que Dios no se venga de +hombres como tú, dando al dolor una esperanza, un deseo, un suspiro +ferviente, una corona, una santidad? ¿Quién te ha dicho, responde, que +la Providencia no ha dado poesía al lamento amoroso y casto de la +tórtola? + +Tu padre se arruina. ¡Y qué! ¿No hizo esa fortuna en otro tiempo? ¿Tenia +quizá alguna escritura en que la eternidad le prometia amparar sus +buques ó sus billetes? + +Hoy pierde lo que ganó ayer. ¿Quién te ha dicho que la pérdida, como la +ganancia, es otra cosa que un accidente en la vida de un comerciante? Y +por un accidente de la vida, ¿buscas un puñal contra la vida? ¿Quieres +sacrificar el cielo á un celaje? ¿Quieres sacrificar el mar á una ola? +¡Ay! Á la gota de sangre que cae de un dedo, ¿quieres sacrificar el +corazon? Á la lágrima que cae de los ojos, á este soplo del aroma húmedo +de nuestra alma, ¿quieres sacrificar el alma toda? + +Hijo desdichado, si tu destino es quemar tu conciencia y tu corazon, +quémalos, en silencio, ocúltate como se oculta el mago ó el hechicero +para dar cabo á sus maniobras; escóndete; pero no te valgas de la luz +para quemar la conciencia del mundo, vertiendo esas chispas en un libro. + +Despues de esto ¿qué extraño tiene lo que se ve en el drama _Antony_, +del mismo Dumas? ¿Qué extraño tiene que Antony penetre en la alcoba con +una señora casada, en el momento de caer el telon, mientras que los ojos +del público, atravesando aquel telon, ven la obscenidad convertida en +fiesta, en declamacion y poesía, en bella-arte, en teatro? Despues que +un hijo aconseja á su padre que coja un puñal y lo bañe en sangre de sus +venas (sea cual fuere el motivo) ¿qué extraño tiene que el oído del +público, pasando á través del telon, oiga la respiracion convulsiva y +torpe del adulterio? ¿Qué mayor adulterio que el parricidio? + +Pero esto se lee, esto gusta, esto recorre el mundo, esto hace fortuna, +reputacion, gloria ... en España tambien. ¡Qué desventura! + +Pero ¿podrás negarle, se me dice, la habilidad en la ejecucion? ¿Podrás +negarle su belleza en la forma? + +¿Podreis negar á los lagartos, respondo yo, la belleza de su piel verde? +¿Podreis negársela á los cocodrilos? ¿Podreis negar á la culebra la rica +variedad de sus brillantes y sedosas escamas? + +¿Esa es vuestra belleza? ¿Ese es vuestro arte? ¿Por qué no haceis de un +cocodrilo un actor? ¿Por qué no haceis de una serpiente una actriz? + +Basta de esto, mis queridos lectores. Tapémonos ambas orejas, contra el +graznido áspero y soez de ese cuervo que dice al mundo: oid en mi +graznido el gorgeo dulce y apasionado de la calandria y del ruiseñor. + +El arte francés, generalmente hablando, lleva en sí el trastorno más +radical y más profundo de las ideas morales; el trastorno propio de una +sociedad que, á precio de ruido y de oro, embrolla sin escrúpulo las +verdades más venerandas del entendimiento y de la conciencia. + +Oropel, luces, relumbrones, escenas cáusticas, contrastes imposibles, +aventuras maravillosas y disparatadas, alarmantes; pero que cautivan, +que seducen, que nos arrastran á despecho nuestro; sobre todo, _lavar la +cara de las cosas, mover el palaustre_; hé aquí la expresion más +constante y más universal del arte francés. La idea que más domina en el +escritor de Paris, es la de hacer de modo que á los lectores de sus +_novelas_ se les haya de dar un par de sangrías, aún antes de concluir +la tremenda lectura. Si quisiéramos citar ejemplos en comprobacion de +esta verdad, necesitariamos escribir centenares de tomos, como ya dije. + +Acato la rica erudicion de un Thiers, de un Littré, de un Guizot; acato +la vastísima ciencia del eminente Augusto Conte; acato la hechicera +literatura de un Chateaubriand, de un De Lamartine, de un Balzac, de una +Cotin, de un Víctor Hugo; acato y amo la poesía fácil, ingénua, +encantadora del inspirado Beranger; acato el valeroso y fecundo arte, el +pincel arrebatador del inmenso Horacio Vernet; acato con profunda +veneracion á ese gran hombre, que ha dejado de ser pintor en el mundo +para ser monarca de los espléndidos salones de Versalles; acato á ese +Horacio Vernet, al humilde y modesto artista, que es más que Luis XIV en +las régias salas de aquel opulento y maravilloso palacio; acato á esos +genios de la Francia; no es mi ánimo negar que la Francia tenga sus +genios; pero estúdiese aquí el organismo que el arte tiene; estúdiense +con detencion y con cuidado sus manifestaciones generales, las +manifestaciones del pueblo francés, y no podrá menos de llegarse á la +conviccion más completa de la rigorosa exactitud de nuestros retratos. + +Pero ¿y esos genios de que acabas de hablar? ¿Esos genios, como todos +los genios del mundo, contesto yo, no son la sociedad francesa; los +genios no tocan al pueblo en donde nacen; un don del cielo no tiene otra +cuna que el espacio que coge todo el cielo. El genio del hombre es como +la luz de los astros: su pueblo es el orbe, la creacion entera, la obra +del principio supremo, la patria de Dios. + +Y aún á propósito de esos mismos genios, podriamos decir algo; algo que +probaria incontestablemente la verdad de mis opiniones. El carácter de +raza, el bautismo de nacionalidad, esa especie de limo que la nacion en +donde nacemos y vivimos pega á nuestra alma y á nuestras costumbres: esa +herencia de pueblo y de familia es un hecho tan poderoso y tan +inevitable, que si estudiamos con el necesario talento la forma exterior +del arte de Thiers, de Guizot, de Chateaubriand, de Balzac, de De +Lamartine, de Víctor Hugo, de madama Cottin, del mismo Horacio, de ese +ilustre pintor que tanto admiro; aún de Beranger, de ese nobilísimo +poeta que tanto venero; hasta si pasamos á la ciencia del inagotable +Augusto Conté, de ese coloso que tanto me asombra: si estudiamos la +forma exterior del arte de esos genios; si nuestro espíritu tuviera el +ojo penetrante que se necesita para distinguir ciertos colores, ciertos +tintes, ciertas sombras confusas y remotas: más claro, cierto hábil +relumbron, cierto viso dramático, cierta cara lavada por el _palaustre +francés_; si tuviéramos la necesaria habilidad para descubrir esos +delicadísimos detalles, juraría por mi alma, que aún en el arte de +aquellos grandes hombres encontraríamos la _hechicería francesa_. No +exceptúo ni á Bossuet, ni á Fenelon, ni á Condillac, ni á Bordaloue, ni +al severo y tajante Rousseau. No hablo de un hombre muy extraordinario y +muy célebre; un hombre que ha logrado más fama que todo un pueblo; no +hablo de Voltaire. Voltaire, como Diderot y casi todos los de la +memorable Enciclopedia, es un perfectísimo francés: francés en alma y +cuerpo; en pensamiento y obra; en juicio y palabra. + +No exceptúo á nadie, ni al mismo preceptista y mirado Boileau. + + + + +VII. + +=Moralidad de Paris con relacion á la familia=. + + +Se ha dicho que los lazos de la familia están relajados en Francia. Esta +opinion que seria una calumnia tratándose del pueblo francés, no deja de +ser cierta tratándose de la ciudad de Paris. + +Desde luego se observa que está ciudad está sembrada por todas partes de +_restaurants_ (no quiero españolizar este nombre), de establecimientos +de caldo, de pastelerías, de _rotisseries_ (no lo quiero españolizar +tampoco) y de tabernas. En todos estos puntos se come. ¿Por qué tantos +establecimientos de esta clase? ¿Se alimentan todos con la poblacion +forastera? No. La mayor parte se sostiene con la poblacion de Paris, +porque en un gran número de las casas de Paris no se enciende lumbre en +todo el dia. + +Estoy convencido de que si se juntaran todos los hoteles y todos los +establecimientos en donde se come en esta ciudad, formarian una +poblacion bastante mayor que la córte de España. + +Es una curiosidad sorprendente para el extranjero, recorrer estas calles +de diez á once de la mañana y de cinco á seis de la tarde, ir mirando á +derecha é izquierda, y ver la mesa interminable á que asiste una +poblacion de millon y medio de almas. + +Si el extranjero no saliera á la calle más que en las horas indicadas, +tendria harto motivo para decir despues en su tierra que Paris era una +inmensa fonda. Recorriéndolo á una hora cualquiera, tendrá motivos para +decir que, llegada la hora de comer, esta ciudad es una inmensa tribu +errante. + +Lo declaro sin escozor. El que está acostumbrado al consuelo de la +familia, al rescoldo del hogar paterno: el que está acostumbrado á ver +el humo de la chimenea en que se calentó desde niño, no puede menos de +experimentar una mala impresion al ver hacinados tantos hombres; hombres +que van allí para no mirarse ni entenderse; que van allí á comer casi +maquinalmente; que comen como quien se da á una tarea mecánica, como +quien cumple _el jornal de la comida_, para acudir despues á otro +jornal, semejantes á las palomas silvestres que van al sembrado para +llenarse el buche, y levantan luego las alas hacia donde la Providencia +las lleve. + +Este hábito lleva en sí cierto principio de desmoralizacion. Me he +fijado mucho en esta faz del pueblo que examino, y noto realmente que +aquel hábito imprime una arruga en su fisonomía. Estudiemos +cuidadosamente todas las caras que se nos ofrecen en tropel; reparemos +bien en todas las figuras que pasan por este gran lienzo de sombras +chinescas, y no advertiremos generalmente ese aire de atencion íntima y +afectuosa, propio del que dice: _me esperan en mi casa; como á tal hora +con mi familia_. + +Esto quiere decir: la sociedad me ha dado un templo para que la consagre +un culto especialisimo y preferente. Este templo es mi hogar, donde me +aguardan los que me procrearon y nacieron conmigo. Mi culto me llama; +voy á ser ministro en el sacerdocio de la familia. + +Si esto es preocupacion, confieso con orgullo que soy preocupado, y lo +soy, no únicamente por conviccion, sino por voluntad y por sentimiento. +Esto me hace sentir bien; amo y admiro en esos instintos y en esos +hábitos una belleza humana, una melodía que llena mi ser, y en vano +querria desimpresionarme, en vano pretendería que mi corazón perdiera la +ley que lo hace latir. + +Quitad al hombre la familia, quitad á la familia su inteligencia +armoniosa, su consorcio interior, su necesidad más moralizadora y más +profunda; haced eso, y despedazareis al mundo. + +He dicho que la costumbre parisiense lleva en sí un principio de +inmoralidad, y para dar una nocion de que esto es así, bastará presentar +un ejemplo. + +Supongamos que una hija vive con su padre; supongamos que sigue +asistiéndole más ó menos tiempo despues de la época en que ha entrado en +la mayor edad, y en que por lo mismo no está sujeta á la autoridad +paterna para ciertos y respetables fines sociales. Pues bien, aquí es un +hecho que no escandaliza el que esa hija demande á su padre ante el +juez, para reclamarle el salario que merece por haberle asistido, +poniéndose en lugar de una criada. Si este hecho escandaliza, Paris ha +tenido y tiene que presenciar más de un escándalo, porque aquel hecho no +es invencion mía. Se ha repetido más de una vez, y acerca de ello puedo +alegar el testimonio de más de una persona digna de fe. + +Cada cual se explicará á su modo la rebelion de la hija demandando al +padre ante la ley, para que no la ame como hija, sino para que la pague +como criada; pero á mí me subleva semejante atentado contra las leyes +del respeto, del amor, de la sangre. Mis sienes laten convulsivamente +cuando creo ver á una mujer que se acerca a la sociedad, que anda +preguntando el nombre del juez, que le pide auxilio, que le implora ... +¿con qué fin? Con el fin de que allí comparezca como reo el hombre +desgraciado que la dió la existencia. Él dió la existencia á su hija; su +hija le dió su afecto y su cuidado; ahora es delincuente ante aquel +cuidado y aquel afecto. + +¿Qué es esto sino borrar el santo cariño de la hija, bajo el egoísmo +grosero é impío de la sierva? ¿Qué es esto sino borrar el sacramento +providencial del padre, bajo la crueldad idiota del salario? + +¿Cómo representarnos la figura de esa mujer ante la justicia, sino +representándonos una mujer vestida de luto, que baja los ojos, que +tiembla, que no puede hablar y que despues se muere de dolor? ¿Cómo +concebimos la idea de esa hija que arrastra serena la mirada aturdida de +su padre; que le pide, que le provoca, que le acusa, que le denomina +usurpador de su trabajo: cómo concebir la idea de esa hija, repito, sin +concebir la idea de una sierpe ó de un tigre? + +¡Dios me libre de ser juez, con la condicion de escuchar semejante +demanda! + +¡Dios me libre de ser padre, con la condicion de tener semejante hija! +Es seguro que maldecirla, como Jeremias, el momento en que habia nacido; +momento que llevaba dentro de sí la profanacion de dar á la tierra una +huella que es un abismo horrible. + +De la aglomeracion de guarismos vienen las grandes combinaciones; de los +grandes choques brotan las grandes chispas, y en este sentido tengo que +conformarme con los grandes centros de poblacion, de actividad, de +creaciones. Pero aparte esta necesidad trascendente de las grandes +masas, ¡cuánto más natural, más definida, más espontánea, es la vida de +las pequeñas poblaciones! + +La emocion poética tiene en cada hombre su temperamento particular, y +este temperamento es una gran razon que cada uno debe tener en cuenta al +querer explicarse sus opiniones. + +Yo creo que no me engaño al opinar así, porque es indecible el placer +religioso que siento cuando descubro un caserío ó una aldea, perdida +entre árboles ó arbustos, ó entre las sombras indecisas de la tarde. No +sé por qué, desearia haber nacido allí; desearia que allí se conservaran +mis cenizas. No sé por qué lo experimento, pero sé que lo experimento; +la poesía que cada cual lleva en su alma, despierta en mí aquella +emocion, y creo en la verdad de esta emocion, como creo en la verdad +grandiosa de la poesía. + +¡Qué hermoso es á mis ojos contemplar aquel grupo de casitas que ocupa +la tierra, así como un nido está en un árbol, como una nave surca el +Océano, como una caravana se pierde entre los horizontes de la soledad, +como un pensamiento de la Providencia germina oculto entre los +torrentes de la creacion! + +¡Qué hermoso es para mí mirar el humo que parece brotar de las +chimeneas, como una voz que viene á decirme: acércate, entra aquí: aquí +hay una casa, un calor, una lumbre: aquí hay dos amores que se han unido +y procreado; que comen, que duermen, que viven y que mueren juntos: aquí +está el misterio de la vida; aquí está el misterio de aquella mujer por +quien tú has llorado, cuya memoria evocas y veneras: la mujer á quien +debes el bien divino de tener una madre! + +¡Ay! ¡Cuán de menos echo la vida de familia! ¡Cuán de menos echo la vida +del campo! Aquí no hay campo; hay quintas graciosas y elegantes, ricos +caseríos, palacios agrestes: un Paris dentro y otro Paris fuera. No hay +campo; no hay esa atmósfera callada, esas brisas sonoras y lentas, ese +genio de Italia y de España que nos inspira el olvido del mundo, para +hacernos mejores y más felices hablándonos de parte de la naturaleza, +trayendo á nuestras esperanzas un saludo de ese espíritu universal que +adoramos en nuestra conciencia y en nuestro corazon. No, no encuentro +aquí una porcion de yerbas silvestres, donde dejar por un momento el +fardo de mis inquietudes y de mis penas, y respirar al menos una hora al +aire libre, al aire del campo. + +¡Qué bellas me parecen las cercanías de Tíboli! ¡Qué bellas me parecen, +tambien las laderas rojas de mi Andalucía; que ven impasibles +estrellarse á sus piés las olas espumosas del Océano Atlántico! + +Pero ante todo debemos ser justos. ¿Podré decir que no hay en Francia +gratos lugares y paisajes pintorescos? No; eso seria ó maledicencia ó +sandez. + +Recuerdo que hace algunos años fuí de Montpeller á Marsella, y la +Provenza me encantó con sus pequeñas casas, escondidas misteriosamente +entre cipreses y palmeras. Recuerdo que las verdes orillas del Ródano me +encantaron tambien, y casi me hicieron adivinar la nocion de un país +árabe. + +Allí están el hogar, la casa, el rescoldo, la cuna y el sepulcro de los +que viven y mueren en un mismo palmo de tierra. + +Al penetrar con el pensamiento en alguna de aquellas casitas, ocultas +casi todas entre palmeras y cipreses; como un nido está oculto entre las +hojas de los árboles: al pasar con la imaginacion el umbral de aquella +morada bendita, nos parece ver á un hombre sencillo y risueño, que +trabaja cerca de la lumbre; á su lado, tranquila y satisfecha, hila su +mujer; más allá, una jóven fresca y hermosa mece la cuna en donde duerme +un niño, hermano suyo. El padre representa el trabajo, la madre el +cuidado, la diligencia y la caridad; la jóven el amor, y el niño, la +inocencia. ¡Oh vida venturosa! ¡Oh secretos divinos de la sencillez y de +la virtud! ¡Infeliz del hombre que ha sido ingrato á tus hechizos! +¡Infeliz del hombre que deja las delicias del paterno hogar, desoyendo +el llanto sagrado de una madre! ¡Ay de mí, lector! ¡Infeliz del que +escribe temblando estas groseras líneas! Fuí rebelde y soberbio con mi +santa madre, desoí su ruego, la dejé llorando, la dejé por el mundo, por +mis ilusiones, por mi vanidad, por mi sandez. Este remordimiento late +dia y noche en mi corazon, é irá conmigo á la sepultura. + +Pero voy á decir dos palabras acerca de las impresiones que sentí en las +orillas pintorescas del Ródano, porque es indecible el consuelo que mi +alma experimenta al hablar del campo. El campo es el santuario de la +naturaleza, el templo de Dios. + +En la Provenza experimentamos lo que sentimos en las playas de Génova, +en las cercanías de Roma, en los campos de Nápoles, en las selvas de +Andalucía. La mujer parece más hermosa; alrededor de la mujer hay un +ambiente indefinible que la diviniza. Al ver una choza sobre un +montecillo de arena, entre retamas verdes; al ver una casita oculta en +un bosque de madre selva, el viajero no puede menos de exclamar: ¿quién +sabe si ahí respira la mujer ideal que yo he soñado, esa sombra del alma +tras la cual he corrido, esa misteriosa armonía que todos los hombres +hemos escuchado en nuestro corazon? + +Y entonces nos sentimos animados de una existencia particular; no es la +vida que nosotros tenemos, es una vida que nos da la naturaleza, una +vida que nos da Dios. Mil memorias inexplicables nos agitan en aquel +momento; aquellas memorias nos hacen gemir, nos hacen llorar, y no +obstante, nosotros las queremos, las buscamos, ansiamos tenerlas cerca +de nosotros, son nuestras, íntimamente nuestras. ¡Ay! son el sepulcro de +nuestros padres, de nuestros hijos, de nuestros hermanos; son los +sudarios de nuestra alma. + +Y entonces aparece la luna en el cielo, y el hombre dice al astro de la +noche: yo te conozco; tú eres el faro de mis esperanzas y mis dolores; +Dios te ha creado para mí. + +Adios, Provenza; adios, Bocaire; adios, Ródano; adios, familias +inocentes; adios, casta doncella, que con el aliento de tu boca prestas +nuevos aromas á las flores de tu campo vírgen; á las flores que esmaltan +esas márgenes encantadoras; adios casitas; adios, palmeras; adios, +cipreces. Si la horrible dolencia que oprime dia y noche mi desgraciada +vida, me dejase algun tiempo de descanso, yo iria á saludaros otra vez; +pero me volveria pronto, porque ya tengo ageado mi sepulcro, ya he +pedido mi tierra postrera á mi adorada Andalucía. + +Lector, estos renglones tienen un mérito poco comun en nuestro siglo; +tienen la augusta poesía de una lágrima que en este momento cae de mis +ojos; una lágrima que pide á Dios por el reposo eterno de mi madre. + +Allí, en la Provenza, está tambien el hogar, la casa, el rescoldo; la +cuna y el sepulcro de los que nacen, viven y mueren en un mismo palmo de +tierra. Allí están tambien el padre, la madre y el hijo; allí está +tambien el mundo del hombre; casi todo el mundo; la familia. + +Lo que antes he dicho debe entenderse respecto de Paris, pero seria una +calumnia y una ruindad, si se dijera tratándose del pueblo francés. + + + + +VIII. + +=Moralidad francesa con relacion á la política=. + + +Entre los infinitos hechos que nos ofrece esta incansable sociedad, +elegirémos únicamente uno: _el pauperismo_: esto es, la pobreza como +hecho social, como manifestacion pública. + +El actual emperador dijo: _el cristianismo abolió la esclavitud; la +democracia francesa abolió el pauperismo_. + +Esto dijo el Emperador; pero su dicho no pasó á ser realidad en la +práctica. No condeno de ningun modo la buena intencion que puede +abrigarse en aquel deseo; conozco que el deseo es, por sí solo, una gran +virtud, una virtud inmensamente venerable, porque es lo que más nos +acerca á Dios; pero cuando el deseo no se cumple, cuando no halla una +fórmula práctica en su aplicacion, es una verdadera teología. Esto +sucedió al actual Emperador de los franceses, al proclamar tan absoluta +y confiadamente la extincion de la mendicidad. Fué teólogo, no hombre +político, porque la política quiere hechos, realidades, aplicaciones +evidentes de los principios que se proclaman, y el deseo del Emperador +no tiene aplicacion alguna, no tiene aquí ninguna realidad trascendente +en la organizacion de los hechos sociales. + +Decir: _quiero que no haya pobres_, sin establecer el sistema que se +necesita para realizar aquel pensamiento, es como decir: _quiero que el +aire no se nivele_, cuando no se hiciera lo que debia hacerse, para que +fuese imposible el nivel atmosférico. De otra manera, habrá pobres, como +el aire se nivelará, como sucederá todo lo que la necesidad moral de las +cosas haga que suceda, diga lo que guste el Emperador de los franceses; +porque sobre la voluntad del Emperador, están las leyes universales que +todo lo gobiernan, á los emperadores tambien. + +Eso de que en Francia no hay mendigos, es gana de hablar. Los franceses +lo pueden decir; los extranjeros no lo deben creer. + +En este punto no hay otra realidad, que la existencia de una ley que +prohibe el pauperismo. Existe la ley; nada más que eso. El cumplimiento +de esa ley, es aparente, ficcioso; un golpe de _palaustre francés_. + +Efectivamente sucede que no se mendiga por las calles; lo que nosotros +llamamos mendigar. Los pobres franceses no dicen: _deme usted una +limosna por Dios_; pero dicen y hacen cosas que producen idénticos +resultados. + +Un ciego, una ciega, un manco, un tullido, va por la calle en una +máquina ó sobre un animal: canta, ó refiere una historia, ó reza, ó toca +un violin, un organillo ó unas chirimías, y el transeunte le socorre. +Claro es que la persona que auxilia á aquel desgraciado, no le da una +moneda en pago de la historia que cuenta, ni del instrumento que toca, +ni del canto con que tal vez desgarra los oídos; sino que lo hace por +caridad. Aquella moneda que le ha dado es una limosna, una verdadera +limosna. El pobre francés no ha dicho: _socórrame usted por el amor de +Dios_; pero lo ha expresado á su modo, de un modo perfectamente análogo. +_No pide pidiendo; pero pide cantando_; realmente pide; realmente es +mendigo; realmente pasa su vida implorando la caridad de zoca en +molondra. + +Aquí hay mendigos como en España, con la diferencia de que allí el pan +es pan, y el vino es vino, y aquí ni el vino es vino, ni el pan es pan. +Hay mendigos; pero de un talante particular, á la moda, con su +intríngulis y su busilis, el busilis que aquí reina en todo con dominio +absoluto: mendigos de buen tono, de relumbron, con su poesía acomodada +al género, con su aparato artístico: es decir, mendigos con la cara +lavada por el palaustre de estas tierras; _mendigos franceses_. + +¡Ay! se dice que el pauperismo se ha extinguido en Francia; se dice que +en Francia no hay pobres. ¡Ojalá! No seré yo el que deplore que +tuviésemos la santa obligacion de admirar á nuestros vecinos tan +cristiana conquista; no seré yo el que me lastime de tener que emular +esa gran fortuna á los franceses, no. Sobre la ojeriza trivial de pueblo +y de historia, venera mi alma todo lo que puede enjugar una gota de +llanto. ¡Ojalá que en Francia no se conociesen las lágrimas de la +miseria, y que el mundo entero, toda la tierra, España tambien, tuviese +un libro en donde estudiar ese caritativo secreto, ese bálsamo milagroso +de profundas llagas sociales! + +Pero ¡ay! repito. Si fuese posible que de un golpe, de una sola vez, +como circula el fluido eléctrico, como corre la luz, apareciera á +nuestros ojos el interior de las boardillas de este fastuoso Paris; si +de un golpe se presentaran ante nosotros todas las cuitas de esta +sociedad artificial; si cayeran sobre nosotros todas las lágrimas que +una miseria honrada y venerable vierte aquí, ¡cuántas calles se +inundarian de llanto! ¡Cuántas calles irian de acera á acera! ¡Ah! Es +bien seguro que el Emperador nadaria en lágrimas, y que romperia, pálido +y tembloroso, la ley jactanciosa que ordena QUE EN FRANCIA NO HAYA +POBRES. + +Sí, hay pobres, hay miseria, hay llagas, hay dolores, hay lamentos; yo +he raspado con el dedo la mezcla lisa que pone el palaustre, para que +parezca bonita la parte exterior de las paredes; yo he quitado esa +mezcla postiza, ese falso aliño, esa cara embustera; he penetrado más +allá; me he visto dentro.... Para la ley no hay pobres; para la moral, +sí; para los extraneros que tienen corazon, sí. + +Antes habia mendicidad; no habia más que eso; no habia más que una cosa: +ahora hay dos. La mendicidad, y una estéril y vana prohibicion. Ahora +hay una mendicidad prohibida, una mendicidad afrentada; pero los +pueblos, como los individuos, no pueden vivir sin su genio particular, y +aquella ley, de puro ornato, de adobo y no otra cosa, era necesaria para +dar á ese pueblo el relumbron que imperiosamente necesita el genio +francés. ¡Pecador de mí! Ahora me explico yo por qué los franceses son +tan aficionados á la luz eléctrica. Ahora me explico del mismo modo, que +Paris sea la ciudad más alumbrada, más brillante del universo. Todo lo +que tire á luces, y reflejos, y visos, y prismas, entra de lleno en el +gusto francés. + +La ley aboliendo el pauperismo, no es más que un reflejo de ese +cristal; un golpe mágico de aquel palaustre, un chiste de aquel cómico. +Deberia hablar tambien de la moralidad de Paris con relacion á la +ciencia y al dogma; pero las originalidades que en este punto ha tenido +Francia son tan extravagantes, tan atrevidas, tan francesamente +atrevidas y descocadas (perdóneme Paris este castizo nombre español), +que casi sospecho que no cabrian en la medida de nuestro país. Estoy +seguro de que habia de lastimar muchas orejas, muchos entendimientos, +muchas, muchísimas conciencias, y no escribo este libro para causar +lástimas. + +Para muestra, y nada más que con el fin de que sirva de muestra, +presentaré un ejemplo de ciencia y otro ejemplo de religion. + +El hecho de ciencia es el siguiente, hecho que acaso ignoran muchos +franceses de alto coturno, y que yo sé por una de esas inesperadas +dichas que se ofrecen al extranjero. + +Un viejo ilustre, muy ilustre y muy venerable, tambien hay viejos +venerables en Francia, óigalo el Sr. Dumas; un viejo que habia sido +maestro de Luis Napoleon, antes de ser Luis Napoleon III, llevó cierto +libro á Luis Napoleon, cuando ya era Luis Napoleon III, Emperador de los +franceses. + +El viejo de que hablamos era el honrado, valeroso, austero y lealísimo +senador Vieillard, maestro y amigo del Emperador. Cuando el imperio se +puso á votacion en el Senado, el Senado en peso, todo el Senado +entusiasta y unánime, le prestó su sufragio. En medio de la general +aclamacion, una voz seca, grave, segura y poderosa, dejó helados á los +senadores, al público y al Emperador mismo: aquella voz inexorable, +aquel acento de la conciencia, de la amistad y del cariño, aquella +palabra que parecia ser la palabra yerta y metálica de un cadáver, dijo +clara y resueltamente: ¡NO! Quien pronunció este no tremendo fué el +senador Vieillard. El único senador tal vez que era amigo de Napoleon, +un amigo grande, un amigo digno, uno de esos amigos que valen la pena de +que un hombre nazca para que pueda honrarse con tal amistad, fué tambien +el único que votó en contra del imperio. Napoleon, no obstante, +continuó queriéndole y respetándole hasta el fin de sus dias. El voto +contrario del maestro, y el respeto constante del discípulo, son cosas +que hacen tanto honor al discípulo como al maestro. + +Llega su última hora al honrado viejo, hallándose en San Cloud el +Emperador; le participan que el senador Vieillard está agonizando; corre +á Paris, acude á casa del moribundo, penetra en la alcoba, Vieillard +espira, y Napoleon recibe el aliento postrero de aquel grande hombre; de +aquel hombre ignorado hoy, pero que es sin disputa uno de los caractéres +más bellos con que puede honrarse la historia moderna. + +La verdad, lector mio, Napoleon no es santo de mi devocion, como decimos +por nuestras tierras. Si te dijera que le queria, te diria un embuste; +no le quiero, la verdad ante todo; tengo muchísimas razones para no +quererle; pero desde que supe que vino de San Cloud para recoger el +último suspiro de un viejo ilustre, de un hombre verdadero y honrado, no +le quiero tampoco, no le puedo querer; pero no le odio. Si tuviera que +perdonarle, en honra de la noble memoria del senador Vieillard, le +perdonaria. + +Ahora preguntaré: ¿se cumplió el testamento del senador Vieillard? Creo +que no. ¿Por qué? Acaso Luis Napoleon lo sabe, acaso lo ignora, pero la +verdad es que la última voluntad del difunto no se cumplió. Me parece +oir á un lector que dice: pues ¿qué sucedió en esto? Amigo mio, ahora no +podemos entrar en explicaciones. Ignoro si podré tocar este punto en +algun pasaje de este libro; en este momento no puede ser. + +Pues volviendo á la historia, decía que el senador Vieillard llevó un +libro á Napoleon. Dicho libro tenia un epígrafe en la portada, acerca +del cual llamó Vieillard toda la atencion de su antiguo discípulo. +Napoleon leyó, volvió á leer, miró á su maestro, leyó otra vez, pensó +luego un rato, hasta que por fin dijo: _c'est trop hardi; mais c'est +vrai_. Esto es muy atrevido, pero es verdad. ¿Qué calcula el lector que +decia el epígrafe? Decia lo siguiente: _le dieu de l'antiquité n'est +plus. Aujourd'hui, l'humanité c'est Dieu_. El Dios de los antiguos no +existe; hoy, la humanidad es Dios, ó la humanidad es el Dios moderno. + +El Emperador dice que esto es verdad, yo pido perdon al Emperador, y con +su vénia creo que es mentira. Yo creo que antes, lo mismo que ahora, y +ahora lo propio que despues, la humanidad no ha sido, no es, no será, no +puede ser nunca el Dios del mundo, ni de sí misma, ni de nadie, ni de un +triste gusano, porque la humanidad no ha creado á nadie, ni al triste +gusano, ni á sí misma, ni al mundo, ni puede hacer, ni decir una palabra +en punto á marcar el último destino de las cosas, ese dia misterioso y +sagrado, ese enigma supremo, oculto y recogido en el pensamiento del +soberano artífice. Con perdon del Emperador, creo que los modernos no +tienen otro Dios que los antiguos, porque ni los antiguos ni los +modernos pueden cambiar de Dioses, como el año muda de estaciones, ó +como nosotros mudamos de camisa, ¡Qué! Cuando no podemos mudar de +arenas, de playas, de mares, de ambiente, de nubes, de estrellas, de +soles, ¿quieren los franceses que mudemos de causa suprema? Cuando no +podemos mudar de ojos, de cejas, ni aún de pestañas, ¿quieren los +franceses que mudemos de Dios? + +Pero seamos justos ante todo. ¿Os parece, lectores mios, que el autor +del libro ha querido decir tal dislate, y que el Emperador ha podido +prestarle asenso? No. En esto, como en todo lo que aquí pasa, media +cierta poesía fantasmagórica, cierta fascinacion aérea. Lo que el autor +ha querido decir, lo que el Emperador ha podido creer, es una cosa +semejante á la que sigue: «la revelacion del principio supremo en la +antigüedad, era, por ejemplo, el milagro. La revelacion de aquel +principio sumo en los tiempos modernos, es el análisis, el experimento, +el compás, el exámen, el axioma, la demostracion, más claro, la razon +humana. En la antigüedad no existian más que castas teológicas, la idea +de Dios era la que exclusivamente reinaba. En los tiempos modernos hay +castas sociales; al lado de la excelsa idea de un Dios, reina en el +mundo la idea del hombre. En la antigüedad como en nuestra era, como en +todas las eras posibles, Dios representa el génesis de la sustancia; +hoy el hombre representa el génesis de la forma.» Esto, y no otra cosa +es lo que el autor de aquel libro quiso decir, y lo que el Emperador +pudo creer; pero si se hubiera expresado como yo lo he hecho, aquella +idea hubiera entrado en la gerarquía de las cosas oscuras, humildes y +plebeyas, no hubiera valido la pena de que un Vieillard llevase el libro +á un emperador, y de que un Emperador bajara la cabeza y pensase, y de +que volviera á estar cabizbajo y pensativo. + +El autor sabria que se hallaba en una sociedad entusiasta por los +relumbrones, y diria para sus adentros: ¿sí? pues allá va ese magnífico +y sorprendente relumbron. EL DIOS DE LA ANTIGÜEDAD HA PASADO; LA +HUMANIDAD ES EL DIOS MODERNO. Y las gentes se miran unas á otras, se +agrupan, se hablan al oído, cuchichean, y el libro corre de boca en +boca, de pensamiento en pensamiento, de bolsillo en bolsillo; el autor +crece, se hace de moda, _se hace francés_, y hé aquí realizado el adagio +de que fray Modesto nunca llegó á guardian. Esto, que es una verdad en +todos los pueblos del mundo, es verdad y media en este país de las ALTAS +NOVEDADES. _En el Paris curioso_ verémos hasta qué punto se abusa aquí +de la expresion heráldica: ¡ALTA NOVEDAD! La primera vez que mi mujer y +yo vimos ese pomposo y campanudo rótulo, impreso en letras elegantísimas +sobre los vidrios de un escaparate, nos aproximamos con cierta avidez.... +¡Ni el diablo inventa lo que los franceses! ¿Qué dirán mis lectores +que era el objeto anunciado al público de una manera tan altisonante y +rabiosa, por decirlo así? Pero estamos fuera de lugar. Estas noticias +tocan de derecho al _Paris curioso_, y no debemos perjudicar esta +segunda parte de nuestros humildes apuntes. + +Vamos al otro ejemplo de que hablé; al ejemplo de dogma. Bastará decir +en este punto que la Francia ha corrido el espacio que media entre +proclamar: NO HAY DIOS, hasta celebrar misa en un altar cristiano, que +está precisamente sobre las cenizas y la estátua de Voltaire. En efecto, +el Panteon, ese suntuoso mausoleo que el pueblo francés ha levantado á +sus grandes hombres, se habilitó hace poco para templo cristiano, y el +altar en que un sacerdote católico dice misa diariamente, viene á caer +sobre la tumba del más furioso de todos los enciclopedistas; es decir, +sobre la tumba del más furioso de los protestantes franceses. + +No llevo á mal que la Francia _reconocida_ haya levantado aquel suntuoso +mausoleo á sus grandes hombres; no llevo á mal tampoco que Voltaire sea +un grande hombre que ocupe un lugar en el espléndido mausoleo de su +patria; lo que digo es que me huele _á cosa francesa_, una cosa que pica +y que escuece, el que un sacerdote católico diga misa sobre los +sepulcros de Voltaire y de Diderot. Digo que es refinadamente _francés_, +refinadamente chispeante y fosfórico, el que las tumbas de Voltaire y de +Diderot ocupen su puesto en un mausoleo cristiano, y que en ese mausoleo +cristiano no hayan entrado las cenizas de un Bossuet, de un Flechier, de +un Bourdaloue, de un Fenelon. Este es positivamente el fenómeno que +menos he podido explicarme, un fenómeno que me aturde. Sobre una rareza +tan extraordinaria, he pedido noticias á personas muy competentes; pero +todas se encogen de hombros y murmuran algunas palabras á media voz. +Ahora ya no pregunto á nadie. Las singularidades de esta calaña no +tienen explicacion posible en el individuo francés; están explicadas +únicamente por el carácter general del país; por el carácter, por el +genio, por la necesidad de todos; están explicadas ... por la Francia. + +Otros muchos ejemplos notables se me ocurren, en historia +principalmente; pero si me dejase llevar iria muy léjos; sumamente +léjos, y no puedo dar tanta extension á esta primera parte, cuando me +está esperando la segunda, que debe ser mucho más larga, y bastante más +entretenida. + +He examinado la moralidad de Paris, en las varias esferas sociales, y en +todas partes he hallado una misma tendencia, un mismo secreto, una misma +cifra: _relumbron, efectos cómicos ó trágicos, caras muy lavadas y +bonitas por fuera, palaustre_. Mucho bombo y mucho platillo, para que +acuda gente, para que el corro sea muy grande, y pueda hacer negocio el +que maneja los cubiletes. + +Pero á esto se dirá: ¿cómo se explica que un arte postizo, domine de +tal modo en el mundo? Es muy sencillo, contesto yo. El que quiera verse +seguido de centenares y centenares de personas, vístase de azul, de +encarnado, de amarillo, de verde, de blanco y de negro; cúbrase la +cabeza con plumas de pavo real, de cuervo, de buitre, aunque sea de +gallo ó de gallina; si no hay plumas, póngase la cola de una zorra, ó +cosa semejante; toque luego un chinesco, un tambor, una gaita; toque +unas trévedes ó un almirez, sino tiene á mano otros instrumentos; toque +con fuerza, haga ruido, mueva estrépito, mucho estrépito, alarme las +orejas de todo el mundo.... No tengais cuidado, no irá solo. + +No quiero decir que esta gran ciudad es un payaso, no. De ser payaso, +habría que confesar que era un payaso muy _magnífico_. Me he valido del +símil anterior, como pude haberme valido de otro cualquiera, para dar á +entender el misterio con que Paris domina al mundo. El misterio consiste +en que da á todos sus guisados una salsa picante, que excita el paladar, +que lo estimula, que lo llama, que lo _emboba_; que lo mata luego, pero +que lo provoca antes, y esto basta para el consumo de la cocina. + +Y ¿qué significa esa salsa picante? Esa salsa picante es el cáustico que +se pone sobre un tumor; es el cauterio que se aplica á una llaga; es la +fuente que se abre á un ético; es la cantárida que se receta á un pecho +podrido. Ya no basta el sér de las cosas, y se busca el sér de los +adobos. No basta la verdad, y hay que acudir á la mentira. No basta la +naturaleza, y tienen que implorar la ayuda de la mágia. No basta el +encanto del arte, y tienen que llamar la fantasmagoría del artificio. No +basta el rey, y tienen que acudir al reyezuelo. La salsa picante de los +franceses significa una cosa algo peor que el soñado puñal de la soñada +Manola de Madrid; algo peor que la soñada mata y el soñado facineroso, +de que nos habla el _brillante y reluciente_ Alejandro Dumas; algo peor +que las soñadas jícaras como dedales, en que toman el chocolate los +españoles; peor tambien que la soñada señorita española, que como dice +el mismo novelista, exclamaba cándida y apasionadamente: _¡mi amado +toro!_ Aún cuando todo eso fuera verdad, aún cuando existiese en nuestro +país una señorita que requebrase á un toro con el epiteto de _amado_, y +matas que ocultaran facinerosos, y dedales que sirviesen de jícaras, y +puñales que á manera de ligas, decorasen las medias de la Manola de +Madrid; aún cuando realmente existiera ese enjambre de desatinos, esa +porcion de sueños extravagantes y risibles de una imaginacion que tiene +fiebre; pues, sí, señor Dumas, mi muy querido novelista señor Dumas; aún +cuando todo eso existiese en España, creo que seria menos malo que lo +otro que existe en Paris, menos malo tambien que la calentura que usted +padece de decir, de contar poéticas _graciosidades_, á fin de embaucar á +sus paisanos, para que le escuchen con la boca abierta, y aflojen _los +sueldos_ de la suscricioncilla. Sí, señor novelista; creo que es más +fácil purgar el desierto de beduinos, arrojar los cafres de las costas +de oro, y poblar de hombres la Nueva Zelanda en que viven los +antropófagos, que purgar á Paris de esa civilizacion engañosa, de ésa +fascinadora cultura, de esa idolatría _chillona_ que comprende tan bien +el secreto de hacerse admirar. + + + + +=Resúmen de esta série. = + + +Voy á reasumir en pocas palabras todo lo expuesto sobre la moralidad, +sobre la tan _cacareada_ moralidad del pueblo parisiense: Tal vez me +hago insufrible á mis lectores; pero esto es una operacion de cirujía, y +todos tenemos la obligacion de ser pacientes hasta donde podamos +aguantar. Cuando, él lector no pueda más, tiene el recurso de quemar mi +libro. + +Noto aquí, ni puedo ni debo ocultarlo, una grande armonía entre la ley +pública y la conducta privada, entre la sociedad y el individuo. + +No hallo, la he buscado inútilmente por todas partes; no veo la +moralidad de la intencion, esa moralidad interior, absoluta, que existe +por sí, que tiene bastante con ella misma; esa moralidad que nace de +nuestro albedrío, de nuestra voluntad, de nuestra deliberacion, de +nuestro deseo, este deseo que es la virtud más alta y más grande con que +Dios enaltece al hombre; no veo, no hallo, no vislumbro la moralidad del +sentimiento que ama lo justo y lo virtuoso, por el placer magnánimo de +amar la justicia y la virtud. No veo, no hallo la verdadera y única +moralidad. + +Hallo y veo una virtud que es virtud mientras que ve un castigo; que +puede ser vicio, que lo es frecuentemente, cuando se ve sola, léjos de +la ley y de su pena, léjos de la opinion y de su fama; una virtud que +obra bien, siempre que no puede obrar mal impunemente. + +Hallo y veo una hábil hipocresía. + +Hallo y veo un egoismo sábio. + +En fin, hallo y veo un _palaustre_ que lava esta cara como las lava +todas. + +Creo, pues, que Paris es un pueblo inmoral; inmoral de un modo picante, +novelesco, fantasmagórico; inmoral de una manera delicada, graciosa, aún +artística: sobre todo, de una manera relumbrona, dramática, teatral. +Brillante, muy brillante, muy reluciente, muy bonito, muy fascinador, +todo lo que se quiera; pero inmoral; tan inmoral, que ha logrado el +prodigio de _civilizar_ la _inmoralidad_; el prodigio asombroso de hacer +de la inmoralidad una _cultura_ célebre. + +Esto dice á Paris y al señor novelista Dumas, un infeliz cafre de +allende el Pirineo. + +Si eso es civilizacion, quiero que mi país sea salvaje. + +Si eso es ser culto, quiero que mi país sea bárbaro. + +Si por eso el Africa ha de principiar en los Pirineos, que principie en +buen hora, y Dios la dé mucha _fortuna_, mucha salud, _y que á mi no me +olvide_, como decia el autor del Quijote. + + + + + +=SERIE SEGUNDA= + + + + +PARIS CURIOSO. + + + + +=Dia primero=. + +Advertencia del autor.--Llegada á Paris.--Omnibus.--Travesía.---Hotel +Español.--Luisa Noel.--Hotel de los Extranjeros.--Restaurant.--Garçones. +--Mi barbarie.--Fin del dia. + + +Mi querido lector; despues de meditar despacio sobre el asunto, he +resuelto modificar el plan que me habia propuesto seguir. Antes de +presentarte, monda y lironda la historia de esta prodigiosa ciudad, creo +conveniente que nos acompañes por estas calles, por estas plazas, por +estos paseos, por estos cafés, por estos hoteles, por estos teatros, por +estas tertulias: es decir, por este bullicioso y deslumbrador laberinto. +Creo necesario que experimentes nuestra hambre, nuestra sed, nuestro +frio; que presencies los sendos codazos y empujones que nos dan, y el +suave y risueño _perdon_ con que los almibaran. En fin, creo necesario +que imagines con nuestra fantasía, que pienses con nuestra inteligencia, +que sientas con nuestro corazon, que esperes con nuestra esperanza; si +es posible, que vivas con nuestra propia vida, uniéndote á todas +nuestras impresiones, haciéndote parte en nuestra causa, á fin de que +te familiarices con esta sociedad, de que cobres cariño á este +personaje. Si esto no sucediera, su historia te importaria muy poco, y +yo me veria privado de la ayuda de tu buen deseo. En este mundo no +queremos sino lo que nos cuesta algun trabajo, algun sacrificio, algun +dolor, y por eso te ruego que nos acompañes por todas partes, que todo +lo veas, que todo lo oigas, que todo lo toques, que de todo te enteres, +que participes por completo de nuestros trabajos, de nuestros +sacrificios y de nuestros dolores. Despues de esto, es bien seguro que +tendrás interés en saber la historia de esta ciudad que tanto has +paseado, y que tanto te ha llevado y traido como palillo de barquillero. + +Dividiré nuestras excursiones en _dias_, y cada dia llevará á la cabeza +un resúmen de todos los asuntos en él contenidos, para que, de un solo +golpe de vista, puedas vislumbrar el espacio que has de correr. Entremos +en asunto. + +Despues de ochenta y cinco horas de encajonamiento en la diligencia, +desde Madrid hasta Bayona, y en los trenes, desde Bayona hasta Paris, +molidos, muy molidos, más que molidos, casi magullados, llegamos á la +estacion del Mediodía á las seis y media de la tarde. Nuestras miradas +se dirigian codiciosamente hácia adelante, buscando á Paris, como el +peregrino que llega á Sion al declinar la tarde, busca con los ojos +desencajados los torreones de Jerusalen. ¡Cómo nos latia el corazon! +¡Paris! ¡Ya vamos á llegar á Paris! En efecto, la cúpula del Panteon y +la veleta de la iglesia de los Inválidos (segun nos dijeron) se +destacaban arrogantes á través de la atmósfera. Esta parte poética de +los viajeros, es sin disputa una de las emociones más bellas de la vida. + +Un ómnibus inmenso nos lleva desde la estacion del ferro-carril á no sé +qué calle. En este momento atravesamos uno de los más dilatados y +concurridos bulevares que surcan esta gran capital. Por la izquierda se +descubre un magnífico paseo; por la derecha se descubren +instantáneamente varias arcadas de los puentes que decoran el rio. El +primer coche de alquiler que hallamos, tiene escrito el número 8.976; +el primer ómnibus, de los destinados al tránsito de la ciudad, lleva el +número 2.637. Un rumor contínuo de carruajes y de personas nos va +circuyendo por todas partes, como si en todas partes existiese el mismo +Paris. Si al despertar hubiera percibido aquel estrépito incesante, +habria dicho seguramente que me encontraba en una fábrica, entre el +movimiento de muchas máquinas de vapor. Mis ideas se alargan con mi +vista á través de ese laberinto de chimeneas y de torres, y se pierden +con ellas sobre esa techumbre sin fin. Mi mujer y yo nos mirábamos sin +cesar como dos bobos. + +¡Grandiosa creacion, en verdad, si sobre ella no tendiese sus alas +negras un ángel terrible; el egoismo! + +Pero sin duda la Providencia quiere valerse de ese egoismo como de una +palanca que remueve á la humanidad, para empujarla luego hácia sus fines +predestinados. + +Un sacerdote protestante nos acompañaba. El ómnibus paró, y el sacerdote +desapareció con su equipaje. Nuestro _locomotor_ prosiguió su marcha, y +al cabo de un cuarto de hora de camino á través de las calles de esta +Babilonia europea, el guia nos anunció que allí estaba el hotel indicado +por el caballero español que nos habia recibido en el ferro-carril. +Dejamos el ómnibus, y un mozo comenzó á subir el equipaje. Pasamos el +piso entresuelo y llegamos al principal; un principal bastante alto por +señas: el mozo proseguia subiendo. + +--¿Dónde va usted? le grité desde el primer tramo del piso tercero, +porque el entresuelo era todo un piso. + +--_Montez, monsieur, s'il vous plaît; c'est ici, c'est ici_. (Tened á +bien subir, señor; es aquí, es aquí.) + +Llegamos al piso cuarto: el mozo proseguia subiendo. Yo dije á mi mujer +que venia á mi brazo sin comprender lo que pasaba: ese hombre nos quiere +arrebatar sin duda al Paris que está en la tierra, para llevarnos á otro +Paris que estará en el cielo ..._aunque ignoro si podrá subir tan +arriba. + +En el primer tramo del piso cuarto me detuve. + +--Mozo, no subo más. + +--_Montez, monsieur, montez; nous y sommes._ (Subid, señor, subid; ya +estamos.) + +--Mozo, no subo aun cuando estemos, le respondí en francés. + +En esto apareció un caballero ... digo mal, no apareció; nosotros +llegamos á divisarlo por entre las barandas doradas del otro piso, es +decir, del piso quinto. Aquel caballero, amo del hotel Español, tuvo la +bondad de bajar adonde nosotros estábamos. + +--Pido á usted auxilio, le dije sonriendo, contra las intenciones de su +criado, que sin duda pretende conducirnos á las estrellas. + +--Es que no hay habitacion desocupada en los otros pisos. + +--Entonces, contesté, no podemos tener el gusto de permanecer en su +casa. Una afeccion nerviosa que padezco, me impide habitar un piso +quinto. + +--Perdone usted, es piso cuarto. + +--Pues bien, me impide habitar un piso cuarto. + +--Un piso cuarto con entresuelo, añadió mi mujer, y nos dimos á bajar la +escalera diciéndole: sírvase usted prevenir al criado que traiga el +equipaje, nosotros le gratificarémos, y rogamos á usted nos disimule +esta molestia. + +El amo del hotel bajó al otro rellano. + +--Ya que ustedes no pueden quedarse aquí, les recomendaré á una casa +española. + +--¿Qué piso? pregunté. + +--Principal; calle Vivienne, casa de Luisa Noel. + +--Enhorabuena; si es piso principal, estamos conformes y le damos á +usted las gracias. + +Dos criados de la fonda condujeron el equipaje desde la calle de +Richelieu á la de Vivienne, que están contiguas, núm. 45. + +Llegamos á la primera puerta y yo hice alto, mientras que los mozos +continuaban subiendo la escalera. + +--¿Dónde va usted? volví á preguntar. + +Los criados me respondieron que aquel piso era el entresuelo, y que +Luisa Noel habitaba en el principal. + +Subimos al piso principal. + +Luisa Noel no estaba en casa; los criados de la fonda dejaron allí el +equipaje, y mi mujer y yo tomamos posesion de dos sillas en actitud de +esperar á la señora. No habian trascurrido dos minutos, cuando se dejó +ver una criada que nos dijo en buen español: + +--Si ustedes quieren ver la habitacion que está vacante, pueden hacerlo; +y en el caso de acomodarles, dispongan de ella, sin perjuicio de que +luego se concierten con el ama. + +Esta proposicion nos agradó en extremo, ansiosos como estábamos de +descansar, y la criada nos pareció una mujer de mucho talento. + +Dos criados de Luisa Noel se apoderaron del equipaje y empezaron á subir +escaleras. + +La criada seguia á los criados. Mi mujer seguia á la criada. Yo seguia á +mi mujer. Subí el primer tramo maquinalmente; pero al llegar allí me +acordé de mis nervios, no podia suponer que en Francia hubiese dos pisos +principales, uno abajo y otro arriba, y creí llegada la ocasion de +preguntar de nuevo: + +--¿Dónde va usted, señora? + +--Es aquí, es aquí. + +--Perdone usted; el caballero que nos recomienda nos dijo que su ama de +usted vivia en un piso principal. + +--Sí, señor; pero en el piso principal no hay habitacion desocupada. +Suban ustedes, vean ustedes el cuarto, y luego podrán resolver. + +Antes subia maquinalmente; ahora subia por amabilidad; pero un hombre no +debe ser amable: el hombre no debe robar ese secreto á la mujer. + +Subimos dos tramos, y hénos aquí en pleno piso segundo con entresuelo; +pero los criados y la criada continuaban subiendo escaleras. + +--¿Dónde va usted, mujer de mis pecados? + +--Es que en el piso segundo no hay habitacion vacante. Suban ustedes; +esto no es alto para Paris. + +--Para Paris no será alto, señora, pero mis nervios no tienen el gusto +de Paris; Paris no me ha dado otros nervios, y con permiso de Paris, he +resuelto volverme al piso principal. + +--Suban ustedes otro poco, es aquí; verán ustedes qué vista tiene. Si no +les acomoda, bajarán; pero examinen siquiera la habitacion. + +Esto lo decia en alta voz desde el piso tercero con entresuelo, es +decir, desde el piso cuarto. Mi mujer me miraba como consultando mi +resolucion, hasta que la hice seña de que subiese. El diablo me tentó +aquel dia por ser amable, ó tal vez la amabilidad _parisiense_ se me +habia entrado de súbito por los poros del alma. + +Subimos tres tramos; tres tramos muy lustrosos, muy limpios, muy +decentes; pero muy largos. En fin, eran tres tramos para un hombre á +quien los tramos matan, que habia subido en menos de una hora veinte y +cuatro tramos, sin contar noventa y tres horas de encajonamiento en la +diligencia y en el tren. + +Puedo asegurar que no sé cómo era la habitacion. La cabeza se me caia, y +todo rodaba en torno mio, como si me hallase en alta mar. Pocas veces me +he visto asaltado de un malestar que más me afligiese. Mi mujer lo +conoció inmediatamente, y cogidos del brazo, empezamos á bajar la +escalera, detrás de la criada. Aquello era el descenso de la cruz, pero +siquiera era el descenso. + +El equipaje quedó en las alturas. + +No habiamos esperado media hora en el piso principal, cuando llegó Luisa +Noel. + +Esta señora nos recibió con muy buenas maneras en una magnífica sala; la +conversacion comenzó á preludiarse; pero yo puse fin á los preludios +diciendo: + +--Señora, ¿usted no tiene habitacion en el entresuelo ó en el principal? + +--No, señor, no la tengo. + +--Entonces no podemos estar en su casa, por más que lo sintamos. + +--En Paris no es alto un piso tercero. + +--Señora, no es cuestion de Paris; es cuestion de una enfermedad de que +adolezco con gran pena mía ... y en resumidas cuentas, tenga usted la +bondad de prevenir á sus criados que me traigan el equipaje á donde +encuentre un piso principal, entresuelo, bajo, aunque sea un sótano ó +una cueva. + +Luisa Noel llamó sonriendo á dos criados, y nos envió al hotel del +Tirol, calle de Montmartre, á cincuenta pasos de la calle +Vivienne.--Eran las siete y media de la tarde. + +Llegamos al hotel del Tirol; pero este hotel, en medio de las cosas +buenas que pueda tener, y que no le quiero disputar, tiene una escalera +tan estrecha, tan _nimiamente_ estrecha, que me resolví á no subirla. +Las aventuras anteriores me habian hecho cobrar horror á las escaleras, +aún siendo espaciosas y excelentes. + +Hénos otra vez á cielo raso sobre las losas del imperial Paris. + +Al salir del portal del hotel en cuestion, alcancé á divisar un +reverbero, en cuyo cristal ví este rótulo: _hôtel des étrangers, rue +Teydeau, 3_. (Hotel de los Extranjeros, calle de Teydeau, número 3.) + +Hice seña á los mozos del equipaje de que me siguieran, y antes de un +minuto estaba hablando con los _garçones_ del hotel. + +--_¿Combien voulez-vous payer?_ (¿Cuánto quiere usted pagar?) + +--Quiero pagar lo que sea necesario para que me abran ustedes las +puertas de ese entresuelo (habia un entresuelo desocupado), y háganme +ustedes el favor de darse prisa. + +La señora del hotel salió _du bureau_ (de la oficina: aquí todo +establecimiento público tiene su oficina) y dispuso que se nos +franqueara la habitacion. La señora del hotel es gruesa, de alguna edad, +y fea. Á mí me pareció un ángel, ó como dijera un novelista moderno, una +vírgen aérea de Rafael ó de Murillo. Mi buena y sufrida mujer y yo +subimos dos tramos, compuestos de 23 escalas, y nos encontramos en un +entresuelo lindísimo, con dos balcones á la calle y perfectamente +arreglado, como todas las habitaciones francesas. + +Los criados de Luisa Noel hicieron entrega del equipaje, recibieron su +tanto, y se marcharon con los mozos de nuestro hotel; cerré la puerta, +me eché sobre el sofá, me quité el sombrero y arrojé un suspiro. Me +parecia mentira que Paris me diera un entresuelo. ¡Bienaventurado Paris! +¡Bienaventuradas escaleras! + +Despues que hubimos descansado un instante, nos lavamos, y aún con el +polvo del camino encima, salimos á dar una vuelta, como suele decirse. + +Bajamos por la calle Feydeau, torcimos á la derecha, y á pocos pasos nos +hallamos en la plaza de la Bolsa, cuyo suntuoso palacio descubrimos +confusamente entre dos luces. + +Ibamos por el ángulo del Norte, y al fulgor de las luces de un café, +denominado de las Arcadas, vi escrito en una esquina _restaurant +Champeaux_. Anduvimos más, y al principio de la fachada de otro +edificio, ayudado por cuatro tubos de gas que la decoraban, volví á leer +_Champeaux_, y más adelante, en letras mayores, _restaurant Champeaux_, +y en el otro extremo, _Champeaux_, y muy abajo, casi rayando con la +acera, _restaurant Champeaux_. + +No pude menos de decir á mi mujer: + +--Cosa notable debe ser ese buen _restaurant Champeaux_, cuando tan de +manifiesto se pone, sin temor de que se le descubran las faltas. Vamos á +comer, y empujamos la puerta del dicho _Champeaux_. + +Véanos el lector en un salon pequeño, pero adornado de espejos +magníficos, de magníficos tubos de gas, y de mesas muy blancas, con un +servicio esmerado y gracioso. Segun la expresion general, parecia una +taza de plata. + +No bien nos habiamos sentado en el ángulo de la izquierda, cerca de un +espejo donde nos reflejábamos con platos, cubiertos y mesa, cuando nos +vimos rodeados de tres mozos. Todos tres iban vestidos de negro, frac, +corbata blanca, cabeza perfumada, y una servilleta en la mano. Yo quise +hacer señas á mi mujer de que se levantara, á fin de abandonar el +_restaurant Champeaux_; pero no era tiempo. _Los caballeros garçones_ +nos habian sitiado, y no habia más remedio que sostener el sitio. + +Pero ¿por qué queria yo abandonar el brillante salon, aquella brillante +coquetería del civilizado Paris? Lo queria abandonar por dos razones. +Primera: porque hay cosas que son como la carne que está podrida; tienen +un olor que las denuncia. Yo veia lo que me iba á suceder en el gracioso +_restaurant Champeaux_. Segunda: porque no queria ser servido por +caballeros de frac negro, corbata blanca y cabellos de dama galante. Y +cuidado, que no soy yo el que niega á un criado, ni á nadie, el derecho +que tiene de emplear su dinero como mejor lo entienda, comprándose frac +verde ó azul, y una corbata negra ó amarilla. Cuando un criado, lo mismo +que un magnate, se empeña en ser ridículo, sobre su opinion pesa su +ridiculez, así como sobre la opinion del payaso cae la confusion +burlesca de los colores que entran en su vestido. Suyo es su dinero, +suya su opinion, suya su responsabilidad; á quien toca la empresa, toca +el peligro, y hasta aquí nada tengo que reparar ni que oponer. Pero el +que se quiera hacer de un criado un estado ceremonial; que se quiera +hacer de la servidumbre una carta aristocrática; que de un _restaurant_ +se pretenda hacer un centro de etiqueta, etiqueta que por respetos +tradicionales se sufre hoy difícilmente en una recepcion de embajadores: +en menos palabras, que del acto simple y neto de comer en una casa +pública, se pretenda hacer una especie de besamanos palaciego, es una +cosa que me repugna y me entristece. ¿No tenemos bastante todavía? +¿Queremos añadir el privilegio del frac y la corbata en el servicio de +una fonda? + +Yo conozco que la mesa es una hora de recreo para muchas personas: +conozco que quien va á comer pagando su dinero, no debe ver nada que le +repugne; esto es muy justo; pero del aseo á una etiqueta impropia; de la +decencia al coquetismo; de un servicio decoroso á un servicio refinado y +_tonto_; tonto, si no fuera otra cosa peor, hay una distancia que +ninguna razon puede llenar. Yo estaria conforme con estas prácticas, +cuando una conquista civilizadora hubiera rescatado al _mozo_ del +cautiverio en que lo tiene la conciencia de este mismo pueblo; cuando de +la matrícula social se hubiera borrado la palabra degradante _garçon_; +pero la palabra _garçon_ está escrita aquí, tiene aquí su esfera propia, +constante, determinada: la palabra _garçon_ lleva en sí el pensamiento +de una raza ilota, menos ilota que la de Esparta; ilota, hasta donde +puede consentirlo la civilizacion de nuestros dias; pero ilota, sierva. + +La opinion de Paris me da el derecho de golpear sobre esta mesa, +gritando: _¡mozo!_ é impone al mozo el imprescindible deber de acudir, +diciendo: _¡señor!_ El frac negro, la corbata blanca y la cabeza +perfumada en el _mozo_, no son el signo de una conquista reparadora en +la vía del derecho, no suponen una humanidad que se enaltece +enalteciendo al hombre; que glorifica al hombre, glorificando el +pensamiento de un principio hacedor y universal; no es la historia, +redimida á precio de sangre y de virtud en el Evangelio; redimida en la +cruz á precio de una verdad sublime, de un dolor sublime tambien, de una +paciencia más sublime todavía; no es la historia cristiana que entrega +al mundo el dia magnífico de la moral, no: no es el santo eso que veis +ahí; es un trozo de mala madera que se viste de santo, para que sobre el +ribete de su peana caiga la ofrenda del necio creyente. + +Una ventaja tiene esta hipocresía maliciosa de Paris: el rico deja en +todas partes una porcion de lo que le sobra. + +Ya sabe el lector las dos razones que tenia para querer salirme del +restaurant Champeaux. Una razon era de _hacienda_, porque sabia que +aquello era un juego de cubiletes, que se trataba de escamotear, y que +mi humildísimo y trabajadísimo bolsillo iba á ser el escamoteado. Otra +razon más poderosa indudablemente, era de sentimiento. Me repugna, me +repugna, quiera Dios que me repugne siempre, verme servido por +caballeros, á quienes me es lícito injuriar con el apóstrofe de +_garçones_. + +La presencia de dos personas que traen aún encima el polvo del camino, +en un gabinete de elegancia y buen tono, no pudo menos de producir en +los asistentes cierta sensacion impregnada á la vez de lástima y de +burla. Afortunadamente mi mujer y yo conocemos bastante bien lo que +valen dos francos: con dos francos se compran unos guantes color de +caña. + +Nos avinimos, pues, á purgar el _delito de ser inconvenientes_, y +perdonamos sin pesadumbre aquel inocente conato de la cultura +parisiense. + +Sobre esto dijimos algunas palabras mi mujer y yo, y los _caballeros +garçones_ que nos circuian estrechamente, formando en el espejo un grupo +de cinco personas, una mesa y varios cubiertos, fallaron de propia +autoridad que debiamos ser italianos. En este idioma nos preguntaron qué +queriamos comer. + +--Perdonen ustedes señores, no me atreví á llamarlos garçones; no somos +italianos: somos gentes que querémos comer, y que agradecerémos á +ustedes infinito que nos traigan pronto la lista de la fonda. + +--Usted perdone, respondió uno de ellos; (_pardon, monsieur_) y trajo la +lista. + +Pedimos poco.... ¿Cómo pedir mucho, quien pide con miedo? ¿Cómo no tener +miedo, quien se ve bloqueado de luces, fraques, corbatas blancas, y +untos aromáticos, mientras que su bolsillo baja la cabeza, y oye +estremeciéndose como el reo á quien se va á leer la sentencia? Pedimos +poco, pero al fin pedimos.... + +Vino la cuenta, y ¡eso si! en una cuartilla de papel azul, formando +aguas, sin contar el borde dorado, leí 27 _francos_. Eché mano al +bolsillo para pagar, y entre tanto decia para mis adentros: si yo he +venido aquí con el fin de comer, no más que de comer; ¿qué necesidad +tengo de pagar un papel azul, con canto dorado y aguas inglesas? ¿Qué +necesidad tengo de pagar una lista encuadernada en forma de libro, con +una cubierta magnífica? ¿Por qué he de pagar un frac que no me pongo, y +una corbata que no he tocado, y una pomada que no he olido? Pero el +cubilete estaba delante, el prestidigitador detrás, yo en medio, y mis 27 +francos debian ser escamoteados sin recurso. + +Despues de pagar, saqué un cigarro como para reponerme del ataque +sufrido; pero uno de los _caballeros garçones_ acudió presuroso +diciendo: _il n'est pas permis de fumer ici_. (No se permite fumar +aquí.) + +Salimos del _restaurant Champeaux_ á las nueve y media. + +Mi mujer me dijo: lo que nos han puesto no vale diez francos. Hazme el +favor de no volver á entrar en ninguna fonda, ni restaurant, ni almacen, +ni aún taberna que huela á cosa de _Champeaux_. + +Yo medité un momento camino de casa, y dije á mi mujer: + +--No es Paris el bárbaro: los bárbaros somos nosotros. Los bárbaros son +los extranjeros que no conocen á Paris, y que siendo pobres se van á la +mesa de los ricos: que despreciando la vanidad, van á ocupar la silla de +los vanidosos: que teniendo su espíritu más alto que esa civilizacion +enfermiza y servil, llaman á la puerta de los _civilizados_. Los +bárbaros, somos nosotros, que en vez de buscar hombres que nos den de +comer, pagamos tributo á los _caballeros garçones_ y á los cubiletes de +buen tono. Pero no, no eres bárbara tú que me sigues, como la sombra al +cuerpo: el bárbaro soy yo. Toda barbarie se ha de pagar en este mundo, +porque la ley moral es la más infalible y providente de todas las leyes: +no me digas nada; ya pagué. ¡Dichosa barbarie la que no cuesta más que +27 francos! + +Llegamos á casa, mi mujer se acostó, yo escribí las aventuras +anteriores, despues me fuí á la cama, y así terminó el dia primero. + + + + +=Dia segundo=. + +Mi amargor de boca.--Jeannin, sucesor de Sellier.--Recado de la señora +del hotel.--Paseo á pié.--Extravagancias de una cosa que en Paris se +llama gusto civilizado.--Sueldo francés.--Calcetines.--Sortija.--Chaleco. +--Pipa.--Sombrero de paja.--Programa.--Rótulos.--Cocina francesa. +--Fin del dia. + + +Me desperté á las siete de la mañana, sentí un grande amargor de boca, y +no pude menos de atribuirlo al _restaurant Champeaux_. En cambio el buen +_Champeaux_ se saborearia regaladamente con la memoria de mis pobres +francos. + +Tengo la costumbre de levantarme muy temprano, siguiendo el prudente +consejo de Franklin. Hoy es dia excepcional; me levanto á las ocho +dadas. Despues de lavarme y ponerme á cubierto del frio, porque hace +frio, abro la ventana de mi gabinete y me fijo en un rótulo que distingo +en la esquina de enfrente: _Jeannin, sucesor de Sellier_. Yo creí +naturalmente, á mi me pareció que era naturalmente; creí, repito, que se +trataba de algun personaje famoso en materia de ciencias ó artes, y +tenia cierta curiosidad por adquirir noticias acerca del personaje que +yo me fraguaba. _Jeannin_ es lo que nosotros llamamos un tabernero. Esta +especie no dejó de causarme ciertamente extrañeza, y volví á conocer que +tambien en esta ocasion no era bárbaro Paris, sino el extranjero que +condena rutinariamente lo que no es conforme á su educacion y á sus +hábitos. + +En realidad ¿por qué una taberna no ha de ser capaz de crédito, crédito +en que está cifrada la fortuna de una ó más familias? ¿Por qué un +tabernero no ha de llamarse sucesor de otro que alcanzó fama, fama +justificada por su diligencia y probidad? Luego que las cosas pasan á +ser industria pública; luego que de la oficina en que se crean pasan á +la oficina que se venden, ¿qué excelencia puede alegar el que vende +instrumentos de matemáticas sobre el que vende azumbres de vino? + +Nosotros llevariamos á bien que se escribiese en una enseña: _Jeannin, +óptico ó químico, sucesor de Sellier_, y mirariamos con cierta intencion +satírica el que se dijese: _Jeannin, tabernero, sucesor de Sellier_. +Creo que el vicio no está en los franceses, sino en nosotros que +confundimos el vender con el crear, la operacion del cambio con la +operacion del talento. Los franceses creen, y creen muy bien, que la +venta es igual á la venta, y que tan vender es vender un Cristo de plata +como un jarron de china. + +Siga el buen _Jeannin_ siendo sucesor de Sellier, el cielo le dé muchos +sucesores afortunados, y ojalá que los taberneros de mi país hicieran +consistir su orgullo en ser depositarios de una herencia de probidad y +de decoro. + +El lector no llevará á mal que yo me pare en estas menudencias, ya +porque estas menudencias, son faces características en donde se refleja +la vida de un pueblo, ya tambien porque tengo necesidad de apreciar +estas cosas, con el fin de educar mis sentimientos propios. No lo hago +por enseñar á quienes saben más que yo; sino por enseñarme y corregirme +á mí mismo. + +La señora del hotel me envia á un criado con el objeto de decirme que el +gabinete me cuesta siete francos todos los dias. Esto me hace ver que +hay muchos _Champeaux_ en Paris. Es una cosa que raya en prodigio el +talento con que está dispuesta esta sociedad, para que el extranjero se +vuelva á su casa sin un cuarto. + +A pesar de la prevencion con que vivo, estoy seguro de que el famoso +_restaurant Champeaux_ no es otra cosa que el primer hilo de toda una +red. + +Teniendo en cuenta lo que he de gastar en carruaje, gratificacion en la +visita de sitios públicos y reservados, casa, comida, teatros, _cafés +cantantes_, amen de las frecuentes _eventualidades y galanterías_ de +Paris, comienzo á sospechar que durante los tres primeros meses, me +bastarán apenas ocho napoleones diarios. ¡Ay de mí! + +Mi mujer y yo nos vestimos, y por la vez primera nos vemos en las calles +de Paris en medio del dia, _en plein jour_, como aquí se dice. + +No es posible atravesar algunos de los puntos céntricos, sin encontrarse +con muchos repartidores de papeles. + +El uno anuncia una liquidacion definitiva, por valor de 300 ó 400 ú 800 +mil francos; otro participa una rebaja de un 40 por 100, á consecuencia +de disolucion de sociedad, de retiracion del comercio ó de muerte: otro +va á cerrar sus salones de Invierno: otro va á franquear sus salones de +Estío. Aquí hay un gabinete _perfectamente confortable_, donde se ponen +dientes; allí se restauran las encías; allá nos ofrecen quijadas, ó +narices, ó piernas, ú ojos artificiales, todo con una baratura, una +comodidad y un buen gusto que encanta. No he visto aún ningun papel +donde se prometa estañar la vejiga, como si fuera un pedazo de hoja de +lata; pero no desespero de saber dónde se ponen trozos de pulmon. Aquí +se pone todo, todo absolutamente, menos corazon y cabeza. + +Un tabernero se revela al público de este modo: _me apresuro á +participaros que he tenido la feliz idea (l'heureuse pensée) de formar +un establecimiento vinícola (vinicole), único en Francia, donde sereis +servidos como en ninguna parte, no sólo por la circunstancia de ser el +empresario cosechero en grande (en gros), sino tambien por reunir +treinta ó cuarenta años de experiencia y estudio. Escribid por el +correo._ El amo de un restaurant asegura que por 70 céntimos (22 +cuartos), da un almuerzo de los más _convenientes_, y que el servicio se +hace en vajilla de plata. Que el servicio sea en vajilla de plata, ó en +vajilla de zinc, poco importa: él estaba en el caso de anunciarse +pomposamente, y dice que es de plata. + +En el boulevard Montmartre hay un letrero enorme; en que se brindan +dientes por 5 _francos cada uno, prévia una garantía de diez años_. + +¡Dónde estará el diente al cabo de diez años, y aquel á quién se puso, y +el mismo que lo puso! + +_La antigua casa de Michaud_ (aquí todo el mundo se denomina _casa, +antigua casa, casa única_), se presenta como la sola casa de Paris, que +pone á nuestro arbitrio y disposicion _una dentadura completa (un +dentier complet)_ por la suma de 150 francos, reuniendo las mejores +condiciones de actividad y duracion (_de travail et de durée_). + +En una de las travesías del boulevard de Beaumarchais, se ve un gran +rótulo, donde se promete un menjuge para hacer _salir el pelo á todo el +mundo_, con el bien entendido de que no se recibe paga alguna, hasta +despues de haber obtenido el resultado. El objeto es que acuda gente; lo +demás queda reservado á otro menjuge que sólo ellos conocen. _La charla_ +en los mercaderes es aquí un verdadero y misterioso menjuge, una +operacion química, velada por el arte de un hechicero. Orfila era un +niño de teta, como suele decirse. + +En Paris no se escapa ningun bicho viviente; ni el oidium, ni las +pulgas, ni las liendres, ni las chinches. Levante los ojos el que pasea +por estas espaciosas y magníficas calles, lea ciertos cuadros que están +expuestos en los almacenes y tiendas de comestibles, y se convencerá de +que sólo la _negligencia en soltar unos cuantos sueldos, puede tolerar_ +el desacato de que haya pulgas en el mundo. ¡Cuántos millones +necesitaria un solo individuo, si la esaltase la humorada de creer en lo +que le dice este pueblo volátil, adornado no obstante de tan grandes +dotes, abismado no obstante bajo el peso de tantas flaquezas! + +Visitemos las tiendas de pieles, y encontrarémos, perfectamente +disecados, leones, panteras, tigres, leopardos, hienas, lobos, zorras, +castores; en fin, un gabinete de zoología. No he visto ratas; pero no +extrañaria alzar la cabeza y darme de hocicos con una enorme culebra +boa, puesta en una urna de cristal, á lo largo de un escaparate. + +¡Tal es el deseo que aquí hay de llamar la atencion y causar impresiones +teatrales! Seguramente no se contentan con la simple impresion +artística: claro es que el _sueldo_ es la suprema aparicion que se +vislumbra en el fondo de estas admirables sombras chinescas; pero es un +sueldo particular, un sueldo francés, que necesita estudiarse mucho para +comprenderlo; que no podrá nunca comprenderse, si se estudia de un modo +aislado. Es necesario poner la observacion en todas las partes de este +gran todo, para que lleguemos á divisar qué clase de _sueldo_ es el que +está depositado en el fondo de esta inmensa urna. Aquí entra en todo, +como uno de los elementos más poderosos, como la primera vitalidad del +país, como carácter de raza, la fantasía. Aquí tiene todo un algo +fantástico, el sueldo tambien. Aquí todas las cosas se cobijan bajo un +manto de coquetismo, tambien el sueldo. Paris no querria, le concedo +esta idealidad noble y generosa, un sueldo grosero, ignorante, idiota, +no; no quiere el oro que se da por ir al teatro, con el fin de ver las +maniobras de un hechicero, de una bruja, si las hubiera: busca siempre y +en todas partes la satisfaccion de su genio artístico; _su sombra +chinesca_. Fenómeno admirable en verdad. Los pueblos menos artistas por +naturaleza, son los que más se dan al arte por instinto y por +educacion. Por esto mismo los oradores suelen tener la pasion funesta de +querer ver escrito lo que hablan. Su palabra es su única belleza, y no +se contentan con ser bellos. La escritura es un postizo que los afea, +que los ridiculiza más de una vez, y están contentos con su fealdad y su +ridiculez. El genio tiene sus arcanos, como tiene el abismo cavidades +ocultas, y aquí encuentro yo uno de sus arcanos más curiosos. + +Todo respira aquí contra el arte, contra el arte único que conoce la +humanidad, contra esa poesía santa y sublime que nos hace sentir el +bien, la verdad y el amor, bajo la relacion de la belleza; pero de una +belleza espontánea, impregnada en todo, en el ademan, en la mirada, en +el movimiento, en la voz, en el cielo, en el aire, en la luz, hasta en +el susurro de los árboles mecidos por la brisa. Yo no encuentro esa +poesía fácil, ese arte infuso, por decirlo así, en ninguna parte de esta +magnífica ciudad. Llevemos una estátua de las Tullerías ó del Luxemburgo +á un paseo de Roma, y seguramente parecerá más bella, más estátua, más +arte; es decir, más sentimiento, porque sentimiento es el arte, así como +verdad es la ciencia, utilidad la industria, ó justicia el derecho +humano. + +¡Qué espectáculo tan interesante nos ofrece un centro tal de creaciones! +Aquí unos calcetines por ocho cuartos; allí una sortija de dos ó tres +mil duros; ahora un chaleco hecho que se da por una peseta; despues una +pipa de ocho mil reales, como la que hay en la plaza de la Bolsa, número +3. Al fin de la calle de Montmartre, cerca de San Eustaquio, corbatas de +seda por poco más de dos reales; en la calle de Richelieu, un sombrero +por doscientos duros. + +Seguramente habrá mil contrastes más raros; pero no puedo hablar sino de +lo que he visto en veinte y cuatro horas que vivo en Paris, y me parece +que una regular indulgencia no podria exigirme más. + +He ajustado la cuenta del importe á que suben los sombreros de paja que +hemos visto, segun el número anunciado en los depósitos y su precio +corriente, y resulta que no bajará de doce a catorce millones de +reales. Es verdad que no creo completamente en el anuncio de los +almacenistas, porque aquí nada es lo que parece, ni se fia tanto en la +bondad intrínseca de la cosa, como en su brillante manifestacion. Como +ya dije, aquí todo tiende á poetizarse, aunque nada tenga una verdadera +poesía. Es menester contar, para no engañarse, con la realidad del +objeto y sus aspiraciones poéticas. El cubilete es verdad; el +prestidigitador es mentira, ó si queremos llamarle verdad, habremos de +llamarle verdad fantástica, verdad mentirosa, verdad en que la verdad +sufre un escamoteo. + +Una de las cosas más dignas de observarse en este gran horno de +fundicion social, es hasta qué punto agita los entendimientos: quiero +decir, las imaginaciones, porque la imaginacion es el gran entendimiento +de los franceses, la competencia industrial y mercantil. + +El mercader de ropas hechas pone á los sastres _como hoja de peregil_: +el sastre viste al mercader de ropa de pascua; y no sabemos qué admirar +más, si la ironía del mercader ó la del sastre. En punto á comprar y +vender, todo el mundo es poeta á su modo, literato, erudito. En el +bulevar de la Poisonnière ó de San Dionisio, he visto hoy una especie de +programa en que uno se presenta como candidato á la diputacion, alegando +por título que vestirá á las mujeres mejor y más barato que ninguna casa +de Paris. _¿Qué mayores ventajas podeis hallar en un diputado_, dice á +los electores, _que la de contentar á vuestras mujeres_? Esto no pasa de +ser una broma, pero es una broma de un gusto enteramente parisiense. + +Pasan de quince ó veinte lienzos de pared en que hemos divisado, á una +altura de quinto ó sexto piso, el anuncio de la _Ville de Paris_, calle +de Montmartre, núm. 74. Es seguro que en tales avisos ha empleado un +capital considerable. Calcule el lector que para anunciarse en algunos +lienzos de pared, ha necesitado poner andamios ó empalizadas. + +No puede darse el caso de caminar por algun punto sin darse de cara con +un letrero, con una enseña, con un aviso; como si el aviso fuese el aire +que aquí se respira, el espíritu que todo lo mueve, el hornillo que +todo lo calienta. Nos metemos en un carruaje; allí está el rótulo del +diente, del pelo, de las píldoras, del agua prodigiosa: nos introducimos +en los lugares más escusados, toda vez que sean del dominio público; +allí están las píldoras ó el unto tambien. El aviso, el decir _aquí hay +esto ó lo otro_, es el arca predestinada donde se ha refugiado este Noé +con toda su familia. + +Esto parece exagerado al que no lo presencia; pero sepa el que dude, que +una de las tareas que más dan que hacer á la policía de Paris, consiste +en especificar los sitios en donde no se pueden fijar anuncios, citando +el artículo del reglamento que lo prohibe. Así sucede, que lo más común +es encontrarse con letreros que dicen: _défense d'afficher, prohibicion +de fijar avisos_. De modo, que hasta la policía, queriendo evitar los +rótulos, _rotulea_ tambien. + +Y por rotulear de todos modos, hay quien se anuncia _gratis_, (gracia +estraña en Paris en donde el céntimo está pegado á toda cosa, así como +el agua del bautismo corre sobre la frente del bautizado). + +A orillas del Mercado Nuevo hemos visto un anuncio en que se dice con +letra bastardilla: «curso gratuito de piano, calle de Argel, núm. 3, +enfrente del jardin de las Tullerías.» + +_A la pensée._ (Al pensamiento.) Esto vi en un almacen del bulevar +Montmartre (ó en sus inmediaciones), y tiré del brazo á mi mujer como +tocado de una curiosidad poderosa. ¿Qué pensamiento será este? decía +para mí. Llegamos: era una zapatería. + +_Al bello pensamiento. (A la belle pensée.)_ Esto ví escrito en una de +las cajas que están expuestas en la esquina de la calle _Les filles +Saint Thomas_, y me ví asaltado del mismo conato curioso. Me aproximé, +ví: era una caja de confites. + +_Hautes nouveautés_! (Altas novedades.) Esto leí en los cristales de un +almacen de la calle de Vivienne, y tales títulos no pueden menos de +sorprender. Fuimos allá, lo que nos habia cautivado el ánimo era una +coleccion de manguitos, camisolines, chambras y cofias. + +Pero uno de los anuncios en que más me he fijado, acaso por su +_exterioridad relumbrona, por su oratoria esencialmente francesa_, es +uno que hemos visto en la encrucijada que forman la calle Vivienne y las +Hijas de Santo Tomás, en uno de los ángulos de la plaza de la Bolsa. +Tengo el anuncio copiado en mi cartera, y casi presumo que al lector no +le desagradará verlo, aunque no respondo de su completa fidelidad. Acaso +hay algun letrero en chimenea, rendija ó resquicio que nosotros no hemos +podido divisar. Lo que desde la calle se ve, es lo siguiente: + +Arriba, muy arriba: + +_Al palacio de cristal.--Vestidos para hombres_. + +Más abajo: + +_Palacio de cristal_. + +Más abajo: + +_Vestidos para hombres_. + +Más abajo: + +_Precio fijo_. + +Más abajo: + +_Al palacio de cristal_. + +Más abajo, sobre cristales: + +_Precio fijo_. + +Más abajo: + +_Vestidos para hombres_. + +Esto se ve estando situado el espectador en lo interior de la Plaza +de la Bolsa. + +Ahora situémonos en la calle Vivienne, y descubrirémos; arriba: + +_Precio fijo_. + +Más abajo: + +_Al palacio de cristal_. + +Más abajo: + +_Vestidos para hombres_. + +Más abajo: + +Especialidad en trajes de niños_. + +Sobre la puerta: + +_Al palacio de cristal_. + +Más abajo: + +_Precio fijo_. + +Más hácia la derecha: + +_Trajes hechos y á la medida_. + +En otra puerta: + +_Al palacio de cristal_. + + En los cristales: + +_Precio fijo_. + +Más hacia la derecha: + +_Trajes hechos y á la medida_. + +Por otra calle: + +_Precio fijo_. + +Más abajo: + +_Al palacio de cristal_. + +Más abajo: + +_Vestidos para hombres, niños y libreas_. + +En los cristales: + +_Trajes de casa y de librea_. + +En un recodo que hace la calle: + +_Al palacio de cristal_. + +Más arriba: + +_Al palacio de cristal.--Vestidos para hombres y niños_. + + +Más abajo, en un cuadro de hoja de lata ó de metal dorado: + +_Vestidos para hombres y trajes para niños_. Este aviso está en francés, +inglés y aleman. + +Sobre otra puerta: + +_Al palacio de cristal.--Ropas de casa_. + +A la izquierda de la misma puerta: + +_Precio corriente de las libreas_; y mencionan diez y ocho objetos de +traje, por valor de 739 francos. + +A la derecha, sobre cristales: + +_Entrada de los obreros_. + +Más á la derecha, sobre una muestra: + +_Entrada de los obreros_. + +Despues de tomada esta nota, veo una enseña en el extremo del primer +balcon que da á la calle de las Hijas de Santo Tomás, la cual decía: + +_Vestidos para mujeres y niños_. + +A su lado, casi en medio de dicho balcon, se ve tambien una gran placa +dorada alrededor y bronceada en el fondo, donde tiene las armas +francesas, ó un trofeo semejante. En la placa se divisa este rótulo en +elegantes letras cinceladas: _Comision imperial_. 1855. + +Si tanto palacio, y tanto cristal, y tanto hombre, y tanto niño, y tanto +traje pudiera tener realidad animada, discurra el lector si podria +formarse todo un pueblo de trajes, de niños, de hombres, de cristales y +de palacios. + +¿Cuánto habrá gastado esa casa en los anuncios? Digo lo que antes dije +de la _Ville de Paris_: es seguro que ha consumido un capital de alguna +cuantía. + +Hemos comido en un famoso _restaurant_ de la calle de Richelieu, porque +es necesario ver estas celebridades (ver significa pagar), y nos +volvimos á nuestro hotel á las once dadas de la noche. + +Mañana correrémos los bulevares de Montmartre, de los italianos, de las +Capuchinas, de la Magdalena; bajarémos por la calle Real, siguiendo +despues la calle de Rívoli, hasta el _Hotel de Ville_, y dando un +vistazo á las Tullerías, Plaza de la Concordia, campos Elíseos, y arco +de la Estrella, monumento suntuoso, que no cuesta á Paris menos de 39 ó +40 millones de reales. + +Termino este día manifestando un incidente que tiene angustiada á mi +mujer, y que, en verdad sea dicho, á mí no me tiene de buen humor. Desde +que he llegado á Paris, no como; no porque no tenga ganas de comer, sino +porque estas salsas me repugnan. + +La cocina francesa tiene gran fama, no se la quito, no soy perito en la +materia; pero lo soy en punto á conocer mi paladar y mi estómago, y digo +en _pleno Paris_, que echo muy de menos mis pichones de la plaza de +Herradores, el guisado que me aliñaba mi mujer, y mi clásico vino de +Valdepeñas. + +O los manjares no se conocen, á fuerza de aderezarlos y _embellecerlos_, +porque hasta en los potes de la cocina quiere establecer su reinado _la +poesía francesa, el impertinente é inexorable palaustre,_ ó el diablo no +puede con ellos á fuerza de estar duros, permítame Paris esta ruda +expresion española. + +El vino extranjero es carísimo, el vino común del país es malísimo para +mi gusto, y vuelvo á decir que doy razón, mucha razon á las perdices, á +los pucheros y al vino de mi tierra. + +En materia de comer y de beber, sépalo el magnífico Paris, soy castizo +español. Le felicito por sus glorias; pero soy español, bien que en +otras muchas cosas ...no soy francés. Y mi mujer dice: ni yo francesa. +¡Dios me libre! + +Así finalizó el día segundo. + + + + +=Dia tercero=. + +Progresos de mi mujer.--Melancolía.--Nuevos rótulos.--Anuncio de la +Union agrícola.--Costumbre de las señoras de Paris.--Sangre fria de los +hombres.--Achaques de raza.--La soga.--Una mujer en la calle de +Richelieu.--La mujer francesa.--Medallas.--Prodigio del genio +francés.--Más rótulos.--Baston de Richelieu.--Plaza de la +Concordia.--Arco de la Estrella.--Campos Elíseos.--Vuelta al Hotel. + + +Mi mujer va haciendo admirables progresos en el idioma francés. Á las +mujeres las dice _monsieur_ y á los hombres _madame_: al _quilógramo_, +medida de áridos, lo llama _litro_, medida de líquidos: el bulevar, es +el _restaurant_ y el restaurant es el bulevar, y así en otras cosas. +Está muy afligida, porque dice que le sucederá lo que al otro: olvidó el +español y no aprendió el francés. + +Salimos á las nueve de la mañana. Mi mujer y yo nos vemos asaltados por +esa melancolía indefinible, que no puede menos de experimentarse cuando +se llega á una ciudad tan populosa. El individuo parece absorberse en el +grupo que le circuye por todas partes, y se halla como privado de la +conciencia de su dignidad y de su poder. No quiero decir que pierda +realmente su personalidad en la familia, en la ciencia, en el arte, en +la industria, en la religion, en el derecho, no: una entidad absoluta no +se pierde por combinaciones accidentales. Lo que digo es que el +individuo se siente pequeño ante lo mismo que él ha creado: el artífice +se anonada ante su propia obra. En este caso sucede al hombre lo que al +grano de arena en medio de un desierto muy dilatado. Un grano de arena y +otro grano de arena forman el desierto; pero el grano se ve perdido +entre los horizontes de aquella inmensa soledad. + +El individuo experimenta que otra fuerza mayor le reasume, una fuerza +extraña, indiferente, que no le hace amar, que no le educa el corazon, +que no lo civiliza para la gran moral de este mundo: no lo absorbe el +cariño, sino el número, este número no es la vida; porque el individuo +se siente con vida tambien, y esta emocion confusa le comunica una +tristeza que no se puede definir. No basta el bullicio, ni la agena +alegría, ni los espectáculos más pomposos, para que deje de estar +triste. Nunca debe ser más terrible el morir que cuando se oye cantar, y +por una razon idéntica, sucede que la música no distrae, sino que daña, +á las personas que padecen aflicciones profundas. + +El extranjero está pesaroso, este pesar es una arruga de su alma, por +decirlo así, que apenas se divisa en su semblante; pero el pesar existe, +tiene su significacion muy trascendental, y para apreciarla debidamente, +es indispensable poner el pié en tierra extranjera. No, no vale el genio +sin el sentimiento experimental que nos descubre ciertas distancias en +la insondable matemática de la vida. El talento sin la experiencia, sin +sentimiento práctico, sin la estética particular de los lugares y de los +hombres, es lo que la trasparencia del cristal sin los rayos del foco: +es lo que nuestra vista sin la chispa eléctrica de la luz. Para +evaporarse, no basta que un licor sea espirituoso: es indispensable que +salga de la cavidad de su redoma es indispensable que la atmósfera +inflame sus poros bajo el contacto de la luz del cielo. + +¡Cuánto quiere decir este dolor confuso que experimentamos en medio de +este enorme bullicio! ¡Cuánto deberia hacernos meditar y sentir! El +hombre da unos cuantos pasos, atraviesa una linde que es tierra tambien, +y se halla desterrado y proscripto en la humanidad. ¡Ay! ¡cuántas +lágrimas amarguísimas serian necesarias para purgar este inmenso pecado! +Pero para algo muy grande, muy solemne, muy humano, muy caritativo, debe +reservar estas cosas la justicia de Dios. + +Esto es una urna velada por el impalpable crespon de todos los siglos. +¿Quién sabe el voto que en esa urna misteriosa depositará un dia la +Providencia! + +--No lo verás tú, se me dice. + +--Sí lo veré; lo veré en ese sentimiento que me hace infinito, +profesando amor á los hombres; en ese sentimiento que me hace inmortal +esperando en la ley de Dios. Lo veré, sí, lo veré, lo veo hoy, lo ve mi +esperanza. + +Hemos visitado la calle y bulevar de Montmartre, el de Beaumarchais, San +Martin, Temple, Poisonnière, Italianos, Capuchinas y Magdalena. + +Es sorprendente el estruendo que se percibe por donde quiera que se va, +trabajo prodigioso que en todas partes se revuelve y se agita, creacion +incesante que se desarrolla en tantas esferas, para dejarse luego ver +bajo formas tan gigantescas y variadas. ¿Cómo no? Es un coloso el que se +mueve: cada movimiento no puede menos de presentar una faz del coloso. + +Uno es sastre del rey de Holanda, otro del de Cerdeña; otro manifiesta +una medalla del emperador de Prusia ó de Austria; tal almacen se titula +proveedor de _María Cristina_, como he visto en la calle _arrabal_ de +San Honorato. Aquí una tienda de gusto chinesco; allí otra de gusto +árabe, persa, griego ó ruso. Hotel de Francia, de Inglaterra, de +Holanda, de Rusia, de Prusia, de Austria, de Turquía, de Italia, de +América, de Europa, café ó estaminet del Universo; todo hierve y refluye +aquí, como toda la sangre se mueve y se trabaja en el corazon. No he +visto ningun hotel de Africa ó de la Oceanía; pero esto no es decir que +no lo haya. Parece imposible que no exista en Paris una fonda, café ó +cosa equivalente, que lleve por título: _café, fonda, pastelería ó +taberna_ de las costas de Oro. No seria esto más raro que un anuncio de +la Union Agrícola, puesto en verso rimado de once sílabas, tan contadas +como los dedos de la mano. Y no se crea que esto es pulla. He visto +aquel anuncio singular en una empalizada, cerca del lujoso edificio que +se está levantando en la misma calle donde finalizan las Tullerías y el +Louvre, y que es la décimo-tercera alcaldía de Paris. ¿Llegará dia en +que los poemas épicos se escriban en prosa tabernaria? + +Una particularidad hemos notado mi mujer y yo. La pasion dominante en +las parisienses de mediano y alto coturno, consiste ... ¿en qué dirá el +lector? Consiste en alzarse muellemente el traje aunque no haya lodo. +Sin duda es un golpe de estado, aplicado á grandes razones de etiquetas. + +Otra particularidad más curiosa hemos descubierto tambien. Apenas habrá +pueblo en el mundo en que los hombres vuelvan la cara con más sangre +fria, y se queden mirando con más formalidad los piés y las piernas de +las transeuntes. Esto viene de una raíz muy honda: viene de cierto +temperamento que es el carácter más distintivo del pueblo francés. No +hay casta social donde con tanta gravedad y tanto aplomo se hagan cosas +ridículas. No es decir que en los demás países no se caiga en ridículo; +más para este ridículo hay una risa: aquí no se rien. Y cuidado que no +se dejan de reir por hipocresía ó por estudio, sino porque creen de +buena fe que el asunto no merece reirse; porque están _patrióticamente_ +convencidos de que no puede haber cosa ridícula, siendo _cosa francesa_. + +Pero tal vez no tengo razon en decir que este hábito es lo que más +caracteriza al pueblo francés. Acaso esto viene de más adentro: acaso la +formalidad cómica de los franceses para el ridículo, es una simple +derivacion de otro carácter más universal, porque está más en el +interior de su genio: su genio, que todo lo devora; que todo lo devora, +conservándose intacto: que todo lo devora, sin devorarse jamás á sí +mismo: su genio, decia, le lleva hoy á consumar un hecho cualquiera; +pero á las veinticuatro horas este hecho está devorado y corre tras +otro. ¿Cuál es este otro? Un hecho nuevo, una nueva emocion, un nuevo +trabajo, el jornal de otro dia; el plato de hoy; quizás una emocion +contraria, acaso el plato que le envenena; pero la ley es devorar, la +necesidad es sentir lo que no se ha sentido; la pasion es no envejecer +en una idea, en un sentimiento, en una institucion: hoy una institucion, +otro dia la contraria. Hé aquí el ridículo; práctica este ridículo, no +sólo con formalidad, sino con ahínco, con efusion, con la efusion +ardiente y generosa del que trabaja, para satisfacer las inspiraciones +de su genio. + +Antes que ridículo, el pueblo francés es voluble. Aquí encuentro yo el +carácter radical; todo lo demás es derivacion, corrientes de este +manantial oculto, gestos de este rostro escondido. + +Creen, y creen bien, que una brisa estancada no seria buena para mecerse +sobre las florestas de un paraíso; creen, y creen mal, que lo primero es +renovar el aire, sin consultar si el aire nuevo está más dañado. Francia +es un águila, que para recibir ambiente nuevo, abre y golpea las alas +sin cesar; aquí se concentra la suma mayor de su vida: que un milano +venga y se oculte bajo aquellas alas impacientes, no importa: que el +águila se torne en cuervo ó buho, toda vez que el buho sacuda las plumas +para que las penetren los nuevos gérmenes de la atmósfera, no importa +tampoco. + +Pero estoy fuera de lugar: estas apreciaciones pertenecen á otra parte +de estos apuntes. + +No hallamos pobres que pidan, ni niños jugando por las calles. Las +clases que se manifiestan al público respiran bienestar y decencia. +¿Pero es todo esto verdad? ¡Ay! + +En la plaza de la Bolsa hemos hallado dos jóvenes de veinte ó +veinticinco años, que saltaban en una cuerda, juego que en Andalucía se +llama de la _soga_. Lo mismo hacia en la calle Feydeau una mujer que +tenia varios hijos. + +En la calle de Richelieu, una mujer se ataba las enaguas blancas, +adoptando apenas reserva alguna, sin que esto causara maravilla á los +transeuntes. + +Aquí las mujeres, aún siendo jóvenes, entran y salen, van y vienen, en +la seguridad de que nadie las molesta ni las restringe. Se ve á la mujer +en el campo, dirigiendo hábilmente un carruaje, con su blanca y aseada +papalina, llevando las riendas de un elegante cabriolé en el paseo +público, detrás del mostrador en el café, en la tienda, en el +escritorio, en todas partes, posesionada siempre de la porcion de +humanidad que la ha dado una conciencia que yo respeto, por más que se +torne contra la poesía oriental de la mujer: una conciencia que no la +usurpa lo que la ha dado la verdad adorable de la creacion. + +Estudiado Paris en esta tendencia, no parece un pueblo oriundo de los +latinos, herederos, como Atenas, de la esclavitud de la mujer asiática. +Así sucede que la mujer francesa, desarrollada en todas las faces de la +vida social, tiene un aire de dignidad, de fuerza, de albedrío, y un +grado de despejo y de inteligencia que nos maravilla. + +El amo de una _rotiserie_, de una taberna, de una lechería, de un +pequeño almacen, podrá no ser acaso un _monsieur_: el ama es todo una +_madame_ ó señora. La mujer de Paris trabaja tanto como el hombre, tiene +mejor sentido que él, vive más honrada que él, no por la galantería +jactanciosa de los tiempos hidalgos, sino por los oficios que presta, y +esto explica en gran modo las creaciones casi fabulosas de esta rica +ciudad. + +La poblacion inútil que en otros países consume lo que la poblacion útil +trabaja y crea, es sumamente reducida en el Norte de Francia, dejando +aparte la organizacion del órden oficial. + +Creo que la parte mas sana de la civilizacion francesa, el progreso más +notable que aquí encuentro, consiste en el personalismo que se ha +otorgado á la mujer, aunque esto suceda á costa de la mujer misma, la +cual gana en representacion lo que pierde en belleza, porque perder +belleza es perder idealidad. La mujer oculta en el fondo de su casa, +como el arcano de la familia, es mucho más bella que la expuesta al +público detrás de un mostrador de mercader, mezclada y confundida con el +precio de lo que compra y vende. La mujer árabe no es tan hermosa por su +hermosura como por su misterio. Propiamente hablando, no es mujer; es +una fantasía, una especie de agüero ó hechizo que no seria nada, si no +despertase en nuestra alma el sentimiento de lo maravilloso, como nada +seria el encantamiento sin el encanto. La mujer se convierte en una +maravilla, en un monumento; parece rodearse de ese prestigio +inexplicable que circuye á una estátua; nos llama á sí con la atraccion +eléctrica que en nosotros produce el arco Iris; no es mujer, repito: es +una melancolía delicada, un arte sublime, un gran poder, porque el +elemento maravilloso, ese algo fantástico á que suele darse tan poco +sentido, es un poema armonioso é infinito que la naturaleza ha grabado +en nuestro corazon. + +La fantasía es el complemento del hombre, como el éter es el complemento +del espacio. La fantasía llena al hombre, como el éter llena la creacion +entera. No os riais, vosotros que no creeis en la imaginacion, para +tributarla homenaje á cada momento, cuando menos os lo parece, como +aspirais la atmósfera cuando menos os apercibís. ¡No os riais de ese +éter divino, destinado á no dejar vacío ningun hueco en el ánfora de la +vida; no os riais! + +Sin embargo de esto, que es verdad, que yo creo verdad, verdad +confirmada por la experiencia de siempre, juzgo que la mujer ha venido +al mundo para realizar fines sociales, en armonía con la moral y con el +derecho: juzgo que ahí está la expresion más profunda de su existencia; +no quiero que al arcano de la casa la comunique esa belleza que la da en +Oriente una tradicion que la hace bella para hacerla esclava; una +idealidad que la hace misteriosa para hacerla gemir; un Corán que la +torna en perfume para que ese perfume dé incienso á un ídolo; no, no +quiero esa poesía que es poesía, como es artístico el sarcasmo que se +logra ejecutar con arte. Quiero que la mujer salga á luz, porque la luz +fué tambien creada para ella. Quiero que el misterio la niegue la +hermosura asiática, para que reciba la hermosura humana de manos de su +propio destino, de manos de la razon universal; de manos de la +Providencia. + +Quiero que la mujer sea el guardian doméstico, pero sin dejar de ser +entidad religiosa, moral, política, industrial, si conviene, porque la +casa está dentro de la sociedad, y quiero que la mujer no se tenga en +menos que la casa. Quiero que sea madre; venero este carácter santo, +este santo sacrificio de amor; pero quiero que no deje de ser mujer. +Quiero que sea mujer; pero que no deje de ser _sujeto humano_. Todo +reina en la verdad de la naturaleza; quiero el reinado de la mujer. + +Aquí se está en camino de lograrlo, y esta civilizacion que por ella +aboga, es sin disputa lo que más me reconcilia con un pueblo que tiene +otros usos, otro lenguaje, otra manera de sentir, y cuya sociedad no +puede sernos completamente grata. No sé si es historia; pero entre un +español y un francés, hay algo que riñe. + +Almorzamos en la calle Vivienne á las doce dadas, y dirigimos nuestras +visitas á diferentes travesías de los bulevares. + +Apenas se encuentra establecimiento comercial de alguna importancia, en +donde no aparezca, en puerta ó balcon, algun privilegio manifestado en +pequeña ó grande medalla imperial. Hay carros que van _empavesados de +emperadores en bronce_. Si á todos los metales donde está el busto de +Napoleon III se les pudiera dar vida, seguramente habria bastante para +formar todo un vasto imperio compuesto solamente de emperadores. + +Aparte del gusto que esto revela; aparte del sabor que esto deja en la +conciencia del que va examinando el mecanismo oculto de esta poblacion +colosal; aparte la contradiccion que se echa de ver inevitablemente +entre la Francia histórica y la Francia presente, entre la memoria y el +hecho; este tumulto de medallas y privilegios no me parece extraño, +sentada la competencia que es natural en un gran centro comercial y +fabril. Pero como este centro comercial y fabril tiene muchos libros +escritos, muchas y memorables jornadas políticas, muchas y gigantescas +revelaciones sociales: como la existencia de todos los pueblos se +reasume en dos grandes soluciones: lo que se escribe y lo que se obra, +lo que se recuerda y lo que se siente; encuentro desnivel entre el Paris +de tanta medalla y el Paris de tanto recuerdo; entre la solucion de la +historia y la solucion de la presente sociedad. La memoria y el +sentimiento pugnan y se repelen, á lo menos en mi juicio y en mi +conciencia. + +En Lóndres veré más medallas, muchas más medallas, y no lo extrañaré +ciertamente. Pero estoy seguro de no hallar muchos breves de +indulgencias papales, y hé aquí la superioridad de la Inglaterra sobre +la Francia: la superioridad lógica, consecuente, de buen sentido: la +historia y la máquina que se mueven al par; todo el pueblo inglés +dirigido á un fin, más ó menos plausible, pero que no sale jamás de las +condiciones que se ha impuesto: cruel quizá, inmoral acaso; pero lógico. + +La indulgencia pontificia en Lóndres es la indulgencia imperial en +Paris. Aquí hay indulgencias; es bien seguro que en la otra parte del +Estrecho no las habrá. + +Los franceses tienen grandes títulos ante la opinion del mundo entero; +podrán tenerlos todos, menos el de la lógica; esa suprema geometría del +albedrío que va midiendo y nivelando progresivamente el ayer y el hoy, +la historia y la emocion, la emocion y el hecho. + +La Francia, empero, no debe quejarse: alguna parte flaca habia de tener, +cuando tiene otras sobre las cuales se levanta tan grande, tan rica y +tan fuerte. + +Sólo en una cosa me parece lógico el pueblo francés: no voy á decir que +sólo es lógico en ser voluble, porque esto ya se sabe. Una nacion, como +un individuo, es siempre lógica; providencial y santamente lógica, en +materia de no ahogar su genio; en tender dia y noche á que su genio +triunfe. ¿Cómo el hombre dado al retiro no ha de buscar la soledad? +¿Cómo el goloso no ha de buscar el plato en que sueña? ¿Cómo un +enamorado no ha de pensar en la mujer que ama? + +La Francia es voluble, lo ha sido hasta hoy, porque la volubilidad es su +talento; la cifra que Dios escribe al pié de cada cuna. Tal vez la +educacion de la experiencia, un prodigio del estudio y del arte, +modifique mañana ese talento y le abra otro camino; pero esto será la +empresa de mañana, y yo no hago aquí la biografía de la Francia futura. + +El pueblo francés es solamente lógico en aparentar que tiene olvidada á +la Inglaterra. Ya he dicho que Paris es un cartel inmenso. Si al +arbitrio particular quedara, el mercader parisien pondria anuncios de +sus géneros hasta en _la cabeza de un calvo_. ¿Cuántas vidas serian +necesarias para leer todos los rótulos y papeles impresos que bullen sin +cesar por esta Babel? Sin embargo, (¡Providencia del patriotismo!) no he +hallado un solo letrero en que se recomienden los artículos de la +industria inglesa, de la primera industria del mundo conocido. + +Esta sensatez en materia de consecuencia me maravilla, y me da motivo +para decir que el pueblo francés es voluble, hasta el punto de +contradecir su propio carácter. + +Las enseñas mercantiles é industriales son para mí un objeto de gran +distraccion. + +_Al zapato galante. (Au soulier galant)_: + +_A la Sílfide_. ¿Quién no habia de creer que se trataba de algun baile? +Pues no, la Sílfide es un restaurant, una Sílfide gastronómica, una +Sílfide que se engulle cinco ó seis platos por cinco ó seis pesetas. + +_Al buen pastor_. ¿Quién no habia de creer que se trataba de alguna +hermandad ó cofradía? Pues tampoco: el buen pastor es un rico almacen de +géneros, sito en la calle de San Sulpicio, núm. 21, si no yerra un +anuncio que he visto cerca del Panteon. + +Entre los objetos curiosos que hemos notado, no puedo menes de hacer +mérito de un _baston de Richelieu_, expuesto al público en el pasaje de +los Panoramas, en una galería que debe ser la de Feydeau, tienda núm. 6. + +Quise conocer su valor en venta, y la señora del establecimiento me dijo +que el precio último era mil francos. Si aquel baston es en efecto del +memorable cardenal, alma de Luis XIV y de su siglo, del Luis XIV de la +política francesa, como varias personas me lo han asegurado, me creo con +derecho para decir que la Francia es poco _arqueóloga y hasta poco +francesa_, si se quiere; cosa extrañísima. ¿Cómo aquel baston, reliquia +anticuaria y social, no pasa á uno de los ricos y preciosos Museos de +Paris? No por mil francos, no por un millon de francos, consentirian los +ingleses que pasara á manos de extranjeros un baston de cualquiera de +sus personajes históricos. Si yo no codiciara en este mundo otra cosa +que un talego de oro, me consideraria feliz poseyendo un baston de +Cromwel, de Milton, Shakspeare, de cualquier Richelieu inglés, ora +político ó literario. + +A pesar de la reiterada afirmacion de aquella señora, y de las formales +aseveraciones de dos franceses, no me atrevo á creer que aquel baston +fuera efectivamente de Richelieu. ¿Cómo no habia de recelar la Francia +que se lo llevaran los _ingleses_, que es como si dijéramos los moros? +¿Cómo los moros (para Francia) no se lo hubieran llevado ya? + +Perdóneme la señora del almacen, perdónenme los dos caballeros +parisienses; yo no lo creo; en honra de Francia, no lo debo creer. + +A las seis comimos en el _hotel de Madrid_ (comer para mí es sentarme á +la mesa) y nos dirigimos inmediatamente hácia la Magdalena, palacio +griego convertido en templo cristiano. + +Desde los altos y espaciosos pórticos de aquel templo, veiamos á un +mismo tiempo la calle Real, la hermosa plaza de la Concordia, las +entenas y cables de un bergantin surto en el Sena, y uno de los palacios +que adornan la otra orilla del rio. + +No es una vista pintoresca y expresiva, como las de Génova, como las de +Nápoles, como las de Roma, como las de Granada, Córdoba ó Sevilla: no es +una belleza italiana, griega, española; no es una naturaleza artística, +por decirlo así; un arte naturalmente monumental, pero es una belleza +grandiosa. + +Avanzamos hasta el principio de la plaza y el espectáculo cobró mayores +dimensiones. Hé aquí el boceto. + +Dos fuentes riquísimas en escultura y agua, circuidas por una especie de +celaje de polvo, porque tal es la impetuosidad con que el agua brota: en +medio de las fuentes, un obelisco egipcio colosal: en torno á la plaza, +grandes pedestales con las estátuas de las principales ciudades del +reino, sembradas todas las distancias por gruesas farolas de bronce: +hácia adelante, el Paris de la otra orilla del Sena, con su aspecto +feudal, sus palacios que parecen castillos, sus casas y sus árboles +corpulentos y verdes: hácia atrás, los dos palacios que limitan +lateralmente la calle Real, y en su fondo el gran templo de la +Magdalena, circuido de suntuosas columnas estriadas: á la izquierda, el +jardin de las Tullerías, dividido por una verja, coronada á intérvalos +de águilas doradas, entre dos pedestales que sostienen caballos de +mármol; luego un surtidor del jardin que arroja el agua á la altura de +un cuarto ó quinto piso, formando mil ondulaciones caprichosas á +impulsos del viento; despues varias calles de árboles simétricos, á +través de otras fuentes, hasta cerrarse el horizonte con la fachada del +palacio imperial, corriendo una extension de novecientos á mil pasos: á +la derecha, los campos Elíseos, por entre cuya hilera de árboles se +dilata la vista, hasta detenerse en el arco triunfal de Napoleon, +creacion enorme de la riqueza y del entusiasmo. + +Luego que hubimos satisfecho los primeros conatos de admiradora +curiosidad, paseando los ojos tardíamente sobre aquel grandioso panorama +del arte humano, no del arte francés, digimos á nuestro _necesario +fiacre_ que nos llevara al arco de la Estrella. + +Un coche es aquí un personaje de primera categoría, la gran carta de +recomendación y el gran amigo del extranjero. + +El buen fiacre cogió el trote camino del arco, á través del +aristocrático palacio de la Industria, del aristocrático palacio de la +democracia (la democracia tiene un palacio casi enfrente del palacio del +Emperador); á través tambien de los _cafés cantantes de estío_, del +gracioso castillo de las flores, del jardin _Maville_, del jardin de +invierno, del circo de la Emperatriz, y de casas modernas que son las +más bellas que he visto. + +Despues de correr un espacio de cuatrocientas ó quinientas varas, +extension aproximativa de los campos Elíseos, nos encontramos bajo la +bóveda central de aquella apoteosis espléndida de Napoleon, el arco del +Triunfo. Desde aquel arco descubriamos, á una distancia de un cuarto de +legua, el bosque de Bolonia, cuyo camino aparece sembrado de árboles y +elegantes quintas, que le comunican un aspecto muy grato, aunque no +bastante pintoresco; porque yo entiendo por pintoresco lo que es +variado, caprichoso, y sobre todo caprichoso de un modo agreste. + +Vemos á la vez el arco del Triunfo, el dilatado bosque de Bolonia, el +Obelisco de la Plaza, mientras que nadando sobre la copa de los árboles +que pueblan el jardin de las Tullerías, allá, como una nube medio +perdida en el horizonte, como el amago de una borrasca, como la +aparicion indecisa de una sombra, se levanta trémulamente, segun la +ilusion óptica, la torre negra del Palacio Imperial. De manera que +mirábamos, casi simultáneamente, el monumento triunfal levantado á la +Francia revolucionaria y conquistadora, el monumento del Egipto +usurpado, y el monumento de la segunda Francia imperial: un triunfo, una +usurpacion y un misterio: el arco, el obelisco y las Tullerías. + +Eran casi las ocho; y apenas podia distinguir el nombre de los generales +y batallas del imperio, batallas y nombres escritos en las altas paredes +de aquella pirámide. + +No soy tan entusiasta de Napoleon como otros muchos. Le admiro más por +sus desafueros y sus vicios que por sus virtudes y sus glorias: si +viviera le apostrofaria vigorosamente en estas páginas. Estando muerto, +siendo historia, le acato. Bajo estas bovédas colosales, bajo esta +colosal inspiracion de un pueblo entusiasta, le venero. Su evocacion es +aquí una sombra que me conmueve, que me ilustra, que me moraliza, que +hace hervir mi alma bajo la inmensa idea del hombre. Sí, venero á +Napoleon bajo este arco, bajo este mausoleo de su ceniza histórica, como +no puede menos de venerarse la memoria de los Faraones tiranos en +presencia de las pirámides egipcias. Sí, le venero; y el que quiera +saber cuán poderoso es el genio artístico embelleciendo la historia +social, un genio embelleciendo á otro genio, un siglo embelleciendo á +otro siglo, la humanidad embelleciendo al hombre: el que quiera saber de +qué modo una piedra halla el camino de nuestro corazon, que venga y +contemple este arco. + +Eran ya las nueve cuando nos dirigiamos hácia la plaza de la Concordia, +con el objeto de seguir la calle de Rívoli hasta la casa de la Ciudad ú +hotel de Ville. + +Antes de penetrar en la calle, quisimos ver la perspectiva que +presentaban los campos Elíseos iluminados, así como la plaza de la +Concordia. + +¡Espectáculo magnífico por cierto! Desde dentro del jardin de las +Tullerías, alcanzábamos á ver en dos filas simétricas los muchos faroles +de gas que alumbraban los campos Elíseos, hasta el mismo arco de la +Estrella, presentándose á nuestros ojos aquellas dos filas como dos +columnas flotantes de fuego. A la izquierda, por entre los árboles, +asomaban furtivamente centenares y centenares de luces, unas formando +pórticos y fachadas, otras sembradas por entre los árboles del paseo, +luces que iluminaban uno de los cafés cantantes de verano. Á la derecha +se descubrian tres grupos brillantes, que eran otros tantos cafés de +canto, en cuyas fachadas habia juegos de gas que representaban varios +caprichos, entre otros, un águila con las alas abiertas y caidas, como +si remedara un lloron. + +Excepto la entrada de los emigrados en la plaza del Vaticano, entre un +bullicio indefinible de pueblo y millares de hachas encendidas, así como +la iluminacion instantánea de la cúpula de la gran Basilica en la noche +de San Pedro: exceptuadas estas dos ocasiones, repito, no he +experimentado nunca un sentimiento en que más participara de esa especie +de éxtasis con que adormece nuestro ánimo la percepcion de lo +maravilloso. + +A lo dicho debe juntarse que el tránsito continuo de coches con faroles +encendidos por la plaza de la Concordia, causando un desnivel constante +entre sus luces y las luces de los campos Elíseos, de la plaza y de los +cafés, comunicaba á todo el grupo el aspecto extraño de una hoguera que +parece que pasa y que no acaba de pasar, mientras que al rumor de las +fuentes y de los coches, iba unida confusamente la voz de hombres y +mujeres que cantaban en los cafés vecinos. + +Mi mujer estaba encantada. Tenia razon: aquello parecia un bosque +hechicero. ¡Si todo fuera así! + +Eran casi las diez, estábamos muy léjos de la calle de Feydeau, nos +encontrábamos muy cansados, yo tenia que escribir esta reseña, y +determinamos dejar para otro día la visita de la calle de Rívoli, hasta +el palacio del ayuntamiento, y si el tiempo lo da, hasta la plaza de la +tan célebre _Bastilla_. + +Estamos en casa á las diez y media, despues de siete horas de fiacre. + +Mi mujer dice que nuestro gran viaje comenzó al llegar á Paris. Tambien +tiene razon. Las mujeres tienen razon en muchas cosas. + +Yo acabo esta revista cerca de la una, y así doy fin al dia tercero. + + + + +=Día cuarto=. + +Artículo, recuerdos, pesares. + + +He empleado toda la mañana en escribir un artículo para _La América_, +porque es necesario no descuidar la bolsa, que sufre por aquí tantos +ataques rudos. Pero he notado que mientras que escribia, y mientras que +me paseaba por la habitacion, el recuerdo de las muestras y rótulos que +he visto ayer, me tiene casi completamente preocupado. Sin querer, sin +apercibirme, repito á mi mujer varios letreros que me acuden á la +memoria, y sin querer tambien aquel recuerdo me entristece. Esta +tristeza que experimento tiene una historia que seria muy larga de +contar; muy larga y muy penosa. + +¡Cuántas ilusiones nos forjamos! ¡Y qué caras nos cuestan algunas +ilusiones! ¡Qué triste es á veces ver la realidad! ¡Ay! Hubo un tiempo +en que estuve encantado, y ahora la realidad me desencanta. Hubo un +tiempo en que yo volvia los ojos á Paris, como quien espera un +milagro.... ¡Qué inocencia! + +_¡Al Pensamiento!_ Y me hallo que es una zapatería. ¡Al bello +pensamiento! Y me doy de cara con una caja de confites. ¡A la sílfide! Y +me encuentro de manos á boca con un _grasiento restaurant_. ¡A la gran +industria del siglo! Y es un salon de limpia-botas. ¡Al dulce céfiro! Y +es un almacen de quincalla. ¡A la estrella del Mediodía! Y es quizá una +tienda de tapones de corcho. ¡Al buen pastor! y es un almacen de +baratijas ó una tienda de comestibles. + +Esto no me divierte; al contrario, me repugna, me fastidia, casi me +sonroja; sí, casi, casi me da vergüenza. Creo que semejantes desatinos +son contra el respeto que debe merecernos la opinion pública, contra el +decoro que todos debemos á la formalidad, contra la cortesia universal +que debe el hombre al buen sentido. ¡Zapato galante! ¿Cómo y en qué? ¿De +qué modo puede un zapato tener galantería? ¡Al pensamiento! ¿Quién es un +fabricante de calzado para hablarnos del pensamiento? ¿Qué pensamiento +puede encerrarse en su zapatería? ¿Ni quién es tampoco un fabricante de +confites para hablarnos de pensamientos bellos? ¿Qué sabe él lo que es +un pensamiento bello? ¿Qué belleza de pensamiento puede esconderse en +sus confituras? ¿Ni qué tiene que ver el céfiro con un almacen de +quincalla, ni el poner betun en las botas con la gran industria del +siglo, ni una sílfide con una fonda, ni un almacen de tapones de corcho +con la estrella del Mediodía, ni una tienda de comestibles, en donde se +vende aceite, vinagre y velas de sebo, con el buen pastor, con ese buen +Pastor que es una personificacion religiosa, un símbolo moral, una +especie de poder divino? ¿Qué es esto? ¿Dónde estamos? + +Los españoles serémos menos cultos; pero somos más circunspectos, más +sérios, más formales. Serémos africanos, serémos hotentotes, bien; pero +no podemos hacer un arte de la humorada de divertir al mundo con +chocarrerías. Esta gravedad cómica y esta jovialidad trágica que tienen +los franceses para decir los mayores disparates con la esplendidez más +pomposa, hasta con cierto engreimiento, hasta con cierta altanería, es +una cosa que me subleva y me amargura. Al ver tan pueriles frivolidades, +antes que vivir en Paris, preferiria vivir en una choza, enclavada en el +fondo de un bosque, aunque fuese un bosque de la selva Negra. + +¡Ay! y quizá la Europa, tal vez el mundo, espera de este pueblo la +revolucion moral de un principio, la constitucion de un pensamiento, la +pauta y la fórmula de un sistema! ¡La Europa y el mundo esperan acaso de +esta ciudad una idea, una conducta, un código! + +¡Ay! Hubo un tiempo en que yo lo esperaba tambien. ¡No habia estado en +Paris! + +Si faltando la ayuda del pueblo francés, para esa revolucion +trascendental, lenta, difícil, concienzuda, prudente, á la vez +convencida y demostrada; si faltando la ayuda de Paris para esa +laboriosa transformacion, tuvieran todos los pueblos de la tierra que +cavar su sepulcro, pueblos de la tierra, pueblos del mundo, empezad á +cavar vuestra sepultura. Esa revolucion no saldrá de aquí. Ignoro si +saldrá de los hijos del Cáucaso, de los agrestes y bárbaros Kalmukos; +pero creo que no ha de salir de los franceses. + +Paris es una vieja que se mira al espejo, se ve el rostro lleno de +arrugas y de lacras, y coge compotas, coge menjunges, coge untos, y se +adoba y se alisa la cara, como el albañil alisa una pared. + +Esta cultura es una tiniebla iluminada por un fuego fátuo; es una sombra +herida exteriormente por una luz que viene de abajo, que no viene de +arriba, que alumbra por fuera, que no alumbra por dentro. Esta cultura +es una civilizacion endeble, flaca, postiza, enferma, que quiere +engalanarse para que no se vea lo asqueroso de la enfermedad, como los +tísicos proyectan viajes y romerías cuando sienten en la garganta la +agonía de la muerte. Esta cultura tan decantada, tan brillante, tan +coqueta; esta civilizacion tan adornada, tan entrometida, tan +jactanciosa, es una púrpura que cubre una llaga; es la sonrisa con que +el cortesano oculta el cáncer de sus envidias y de sus odios, la flor +desgraciada con que se corona la copa de un veneno. Esta cultura es una +civilizacion que vive á expensas de la verdad y del ser de las cosas; de +esa verdad que Dios ha puesto en todas partes; la verdad con que el humo +sube, con que baja la piedra, con que la luz alumbra, con que la lava +quema, con que la catarata corre, con que el huracan arrebata; esa +verdad que es el gran enigma, el gran principio, la gran ciencia, el +dogma sempiterno de la creacion. Esta cultura es una civilizacion que +triunfa a costa de la ciencia de Dios, y Dios no puede permitir que este +pueblo sea el pueblo de la humanidad. ¡No! no puede ser el maestro del +mundo, un pueblo que llama gran industria del siglo á la operacion de +lustrar las botas, y céfiro á una tienda de quincalla, y estrella del +Norte ó del Mediodía á un almacen de tapones de corcho, y buen pastor á +un despacho de aceite y de vinagre, y sílfide á un mesón, y pensamiento +á una zapatería, y bello pensamiento á unos confites. + +Blondas exquisitas, exquisitos bordados, jabones trasparentes, pomadas +perfumosas, untos embrujados para que nazca el pelo, muñecos +graciosísimos, preciosos juguetes, cuquerías envidiables; eso, sí: una +revolucion moral, lenta, constante, trabajosa, concienzuda; un trabajo +profundo y difícil; una creacion lógica, extensa, trascendental; una +cosa grave, formal, seria, eso, no. + +¡Cuánto más ha de hacer mi pobre España, esa España que los franceses +llaman salvaje; que los franceses han comparado á la Morería! ¡Cuánto +más ha de hacer en favor de la humanidad! ¡Cuánto más ha de hacer para +que se cumplan en el mundo los ocultos designios de la Providencia! El +tiempo lo dirá. + +¡Yo esperó de Paris el mejoramiento político y social! ¡Me arrepiento, +señor! Ni el social, ni el político, ni el filosófico, ni el científico, +ni el religioso, ni el artístico, ni el literario, ni el industrial, ni +el comercial, ninguno, ninguno verdaderamente formulado, ninguno en la +alta escala de la ciencia, del derecho y de la moral. + +Encantarnos, entusiasmarnos, aturdimos, sí. Hacernos buenos y felices, +no. + + Hay un calderero, madre, + Que alarma á la vecindad, + Y toda la gente acude + A los porrazos que da. + +Este antiguo cantar español viene de molde, en cierto modo, á las cosas +de este fabuloso Paris. Es un gran caldero que aturde al mundo, y el +mundo atribulado acude á los golpes. + +[Ilustración: Arco del Triunfo.] + +[Ilustración: La Magdalena.] + + + + +=Dia quinto=. + +La Magdalena. + + +A las siete y media de la tarde tuvimos que pedir auxilio al fiacre, y +nos dirigimos á la Magdalena. ¡Hermoso edificio! ¡Fábrica suntuosa! Al +contemplar aquel enorme grupo, me parece que no estoy en Paris. Creo que +me han hecho viajar estando dormido, y que despierto en Grecia. La +Magdalena es un fastuoso palacio griego, no un templo cristiano. Un +templo es la casa de Dios, destinado á despertar en nuestro espíritu la +emocion religiosa. Donde no hallo la emocion religiosa, no hallo el +templo, y la Magdalena, ese precioso y espléndido alcázar, no despierta +en mi alma aquella emocion casi divina. Contemplándolo, siento el +entusiasmo de la admiracion, no la veneracion de la fe: creo ver +estátuas de héroes, no efigies de santos: me acuerdo de Alejandro, de +César, de Anníbal; no me acuerdo de Dios: me ecuerdo de Chipre y de +Vénus; no me acuerdo del monte Calvario, ni del Redentor, ni de la +Vírgen, ni de la Magdalena: me acuerdo de la gloria; no me acuerdo de la +Pasion. + +La Magdalena es un _magnífico anacronismo_, un palacio asombroso y una +mala basílica; un gran alcázar y una mala iglesia; un gran templo gentil +y un mal templo cristiano. + +Le estoy viendo delante de mí, le estoy contemplando durante cuatro ó +cinco minutos, quiero concentrarme, quiero abstraerme, quiero venerar, +quiero que la idea de un ente supremo deje caer sobre mi alma una sombra +inmensa; no puedo conseguirlo. Las musas me llaman, la fábula griega me +distrae, los bosques de la isla de Calipso me hablan de amor; veo +flores, mujeres, altares profanos; huelo perfumes embriagadores; diviso +florestas, cuyas sombras parecen ocultar misterios lascivos; oigo á lo +léjos un ruido que me intranquiliza, que me seduce; pero que me seduce +como nos seduce una maga ó una circe. Cedemos al placer, pero cedemos +suspirando: nuestros sentidos están alegres; nuestro corazon está +triste. En una palabra, mirando ese rico palacio ateniense, lo veo todo, +menos la lágrima de la Magdalena, aquella lágrima escondida y humilde, +fervorosa y santa; aquella lágrima que es una poesía más sublime que la +más sublime poesía de todos los poetas del mundo; la poesía del +Calvario. + +¡Cómo la piedra nos enseña tambien! ¡Qué historia más grande es la +arquitectura! El libro puede escribirse de dos modos, en papel y en +mármol. La imprenta existió siempre: antes se llamó Fidias; luego se +llamó Guttemberg. + +Estudiando ese alcázar que me llena de admiracion, se comprende la +infinita superioridad del Cristianismo sobre todas las religiones del +Asia, de la Grecia antigua y de la antigua Roma, no sólo en materia de +dogma, de ciencia, de política y de moral, sino hasta en materia de +arte. Chateaubriand decia muy bien: el mismo bronce, la ruda campana, +nos inspira cierta melancolía dulce y religiosa, cierto éxtasis +indefinible, cuando es intérprete de los sentimientos cristianos. + +La poesía cristiana no nos ofusca, no nos arrebata; nos llama, nos +atrae, nos acaricia: no nos seduce; nos persuade; no nos alucina, nos +duerme. + +La poesía cristiana, el arte cristiano, no es brillante, deslumbrador: +es grave, severo, recatado. Es una figura que se cubre á medias con un +velo. La parte que vemos, hace que nos enamoremos de ella, y la amamos. +La parte que no logramos ver, nos hace adivinar un prodigio, y la +adoramos. + +El paganismo no hacia más que amar, porque no veia más que formas. El +Cristianismo ama y adora al mismo tiempo, porque al mismo tiempo ve +cuerpo y alma, formas y prodigios, tierra y cielo, humanidad y Dios. + +El arte gentil habla á los sentidos, al corazon y á la fantasía. + +El arte cristiano habla al sentimiento, á la conciencia y á la fe. + +El arte gentil conoció la poesía del placer. + +El arte cristiano conoce y siente la poesía del dolor. + +El arte pagano tenia mujeres. + +El arte cristiano tiene Marías y Magdalenas. + +Bajo el arte asiátiaco y griego, cerramos los ojos y vemos bacanales. + +Bajo el arte del Cristianismo, cerramos los ojos y vemos vírgenes. + +La gentilidad nos abate; el Cristianismo nos enaltece. Segun la feliz +expresion de Pascal, el paganismo _nos trae_, el Cristianismo _nos +lleva_. El uno viene, el otro va. + +Pues volviendo al edificio que tengo delante, nos alucina; no nos llama; +pertenece al arte gentil, no al arte cristiano; es una especie de +idolatría; no un culto; no una adoracion; tendré que decirlo otra vez: +es un _brillante anacronismo_. El culto divino no hubiera perdido casi +nada, si se hubiera llevado á cabo el pensamiento de Napoleon, que +queria convertirlo en templo de la gloria. Como templo de la gloria, +admirable; como templo cristiano, no habla á mi inteligencia y á mi fe, +por más que me haga latir el corazon. + +Ahí, en donde ahora se levanta ese precioso monumento ático, no +existian, hace siete siglos, más que prados, pastores y ovejas, ¡Quién +lo habia de decir entonces! + +El edificio que contemplo sucedió á una iglesia, edificada el siglo XV +por Cárlos VIII, en la cual este príncipe estableció la cofradía de la +Magdalena, de donde trae orígen el nombre actual de ese monumento. Y la +iglesia de Cárlos VIII, sucedió á una granja y capilla que en el siglo +XII construyó un obispo de Paris, en donde los cristianos de aquel +tiempo orarian indudablemente con más fervor, que los cristianos del +siglo XIX oran en ese régio alcázar. En torno á la capilla y á la granja +de aquel prelado, se fué formando un barrio populoso, conocido en la +historia con el nombre de _ciudad del Obispo, ville-l'Evèque_. + +Mucho despues, la ciudad del Obispo entró á formar parte de Paris, y +habiéndose verificado la apertura de la calle Real, determinaron +construir el actual templo de la Magdalena, enfrente del palacio de +Borbon y de la plaza de Luis XV. Este monarca principió la obra, la +cual, atravesando la Revolucion, el Imperio y la Restauracion, llegó á +Luis Felipe, que la puso la última piedra. + +Nos aproximamos un poco. La entrada es verdaderamente régia, gallarda, +arrogante. El gran pórtico del Mediodía, que es el que vemos, está +coronado por hermosos frontones triangulares, y adornado de un bajo +relieve de 35 á 40 metros de anchura, sobre 7 ú 8 de altura, en el cual +se ve á Santa Magdalena echada á los piés del Salvador, teniendo á su +derecha la fe, la esperanza y la caridad, y á su izquierda, casi +revueltos y confundidos, los siete pecados capitales. Así al lado +derecho como al izquierdo, divisamos otras figuras. Las de la derecha +deben ser bienaventurados, que guardan las tres virtudes teologales, y +las de la izquierda parecen ser figuras de réprobos, imágen de los siete +pecados. + +Nos acercamos más. La enorme puerta principal, toda de bronce, es un +trabajo de mérito notable; una obra maestra. Allí se ven, simbólica y +admirablemente explicados los diez mandamientos de la ley escrita, por +medio de figuras del antiguo Testamento. Aquella grande historia, +escrita en bronce, me ha llenado de asombro, no tanto por su hábil +ejecucion, como por su vasta y feliz inteligencia. + +Entramos en el templo, y nos hallamos en un espacioso átrio ó vestíbulo, +formado por una arcada de 25 á 30 metros de altura, sobre 14 ó 15 de +latitud, en donde están las dos capillas del bautismo y del matrimonio. +La primera tiene un grupo de mármol que representa el bautismo de +Jesucristo; y la segunda, otro grupo que representa las bodas de la +Vírgen con San José. Las pilas del agua bendita, obra del maestro +Antonin Moyne, son una verdadera preciosidad á los ojos del arte. + +Nos volvimos para dirigir una mirada hácia el fondo del templo, y +nuestros ojos aturdidos se perdieron en una sola nave, alta, anchurosa, +iluminada, inmensa, llena de valentía, de fuerza y majestad. No es una +majestad ingénua, bíblica, inocente; no es esa majestad sencilla y +candorosa que saca su encanto del espíritu; no es una majestad +cristiana; es una majestad poderosa, esplendente, fantástica, agorera; +una majestad que saca su encanto de la forma; una majestad del arte +pagano; pero indudablemente estas formas tienen algo imponente, +majestuoso y grande. + +Aquellas bóvedas silenciosas, quietas y como amontonadas sobre sí +mismas, aquella techumbre formidable que parece estar suspendida por el +genio del hombre, no nos trae esperanzas del cielo, no nos trae palabras +y consuelos de otra vida mejor, pero nos da una grande idea de la +tierra. Aquí todo respira grandeza, atrevimiento, orgullo. Sí, orgullo, +porque creaciones tan fastuosas como esta, nos inspiran el sentimiento +de la emulacion, casi de la envidia. ¡Cuántos hombres no escalarían la +tierra, si pudiesen, para hallar luego un trono en este palacio! Aquí +pensamos en el sitio de Troya, en Aquiles y Ulises, en Hector y Eneas; +aquí no pensamos en Providencia, ni los ángeles, ni en bienaventuranza. +Por este camino vamos á Chipre, no á Jerusalen. ¡Con cuánto talento +queria Napoleon convertir esta iglesia en templo de la Gloria! + +Nos dirigimos al altar mayor, y este gran monumento me confirmó más en +mi juicio. El grupo principal, la exaltacion de la Magdalena, esculpido +con la esplendidez y la frescura que el genio audaz de Marochetti sabe +dar á sus obras, representa á nuestro Señor, á la Santa, á los Apóstoles +y á los Evangelistas, y alrededor de este grupo cristiano, en torno á +este hogar religioso, rodeando esta familia bendita, vemos el arte +griego, la poesía mitológica, que nos ofrece una infinidad de +personajes, desde el bautismo del rey Clovis, hasta el Concordato de +1802. Constantino, Clovis, Santa Genoveva, Carlomagno, Godofredo, Juana +de Arco, reyes, héroes, Napoleon, el cardenal Gonsalvi; razas distintas, +gustos diversos, diversos caractéres, civilizaciones contrarias: todo +está revuelto y mezclado aquí, como se mezclan en un nicho las cenizas +de varios difuntos. Eso no es una exaltacion de la Santa; eso es una +galería de historia: eso no es un cuadro religioso; es una pintura +social: eso no es un altar del Cristianismo; es el trofeo de una nacion. +Aquí reina la Francia, no el Redentor del mundo; reina el artista, no el +sacerdote; reina el hombre, no reina Dios. No comprendo cómo la gente +reza aquí. Yo no podria rezar. Frescos brillantes de Ziegler, suelos +magníficos de mármol, cielos rasos preciosamente cincelados bajo la +direccion de Derre; todo llama y provoca la materia; todo incita +nuestros sentidos; todo es contra la poesía del templo, porque todo es +contra la poesía del alma; sobre todo, contra la poesía austera y +sublime de la Cruz. Si Santa Magdalena se levantara de la tumba, es bien +seguro que se persignaria escandalizada de que la adorasen aquí; es bien +seguro de que miraria en este templo, lo que un aleman miraba en la +Basílica de San Pedro de Roma: UNA DELICIOSA TENTACIÓN. + +Salimos de la Magdalena entre alegres y tristes, y á los veinte ó +veinticinco pasos nos volvimos, como para dominar el conjunto de aquel +alcázar esplendoroso. Su vista es agradable, armoniosa, poética, casi +imponente. Mirado por fuera el edificio, tiene algo solemne, porque lo +grande tiene tambien su solemnidad. Su plano forma un rectángulo de 70 á +80 metros de longitud, sobre 20 á 25 de latitud, mientras que alrededor, +sobre un basamento de 50 ó más metros, corre un perístilo ó galería de +cincuenta y dos columnas gigantescas entre las cuales se ven muchas +estátuas, con el nombre del santo y el del escultor. Esto confirma más y +más mi anterior idea. Si ese templo no es una exposicion de bellas +artes, ¿á qué viene el nombre del artista? Si es un lugar de veneracion, +¿á quién tenemos que venerar sino al santo? El escultor pone tambien su +nombre; es decir, pide su parte de devocion, de culto; reclama tambien +su parte de limosna á la fe del creyente. El escultor quiere reinar al +lado del héroe de la Iglesia. Esas estátuas representan dos santidades: +el santo y el artífice. + +El lector debe ser un tanto indulgente conmigo, porque escribo sin +preparacion, y sin corregir una palabra de lo que trasmito al papel. Veo +una cosa, y sin más antecedentes que verla, digo buenamente lo que se +me ocurre, ó lo que siento. Esto tiene el inconveniente del descuido que +debe notarse en la obra, pero tiene, en cambio, la ventaja de la +ingenuidad más estricta y de la más perfecta exactitud. + +De vuelta al hotel, nos encontramos en la puerta á la señora, que nos +preguntó, con una sonrisa muy amable, si veniamos de visitar algun +monumento. Sí, señora, la contesté. Venimos de la Magdalena. + +--_¿Que vous semble-t-il? ¿Qué le parece á usted?_ preguntó la señora, +avivando un tanto los ojos, y marcando mucho las palabras, con cierta +expresion orgullosa. + +--Me parece, señora, la contesté, que aquello es un lugar de triunfo y +de alegría, no de sacrificio, de meditacion y de recogimiento. Es una +Vénus, no una Magdalena; un festin, no una lágrima. Si ese monumento no +fuese tan magnífico, seria menos palacio; pero seria más iglesia. + +Diciendo y haciendo, cogí la escalera, y la señora se quedó mirándome, +como una persona que piensa y que no acaba de comprender su propio +pensamiento. + + + + +=Día sexto=. + +Calle de Rívoli, casa de la Ciudad, columna de Julio, arco del Triunfo, +campos Elíseos.--¿Se vive aquí mejor que en otros puntos? + + +Luego que se empezaron á encender los faroles en la ciudad, nos +dirigimos á la calle de Rívoli. + +Figúrese el lector la situacion siguiente: puesto en la plaza de la +Concordia, frente á la Magdalena, se ven dos palacios: uno es el +ministerio de Marina y de las Colonias: el otro corresponde á diferentes +particulares, los cuales le dieron la forma de palacio para que formara +un grupo simétrico con el de Marina. + +Demos ahora la izquierda á la Magdalena, y hallarémos que entre el +ministerio de Marina y el jardin de las Tullerías, palacio del mismo +nombre y el Louvre, media un espacio de 30 ó 35 pasos, que se extiende +hasta la plaza de la Bastilla, en una extension de media legua poco más +ó menos. + +Hé aquí, pues, el panorama: hácia la derecha (en primer término) jardin, +palacio de las Tullerías, unido al palacio del Louvre: hácia la +izquierda, una hilera simétrica de casas de tres y cuatro pisos, aunque +todas con la misma altura, formando arcadas bastante espesas, hasta la +verja en que el Louvre concluye. + +En segundo término, hileras de casas á derecha é izquierda, simétricas +en la forma, no en la direccion; despues un torreon colosal con jardin; +luego la casa de la Ciudad con plaza extensa; por último, nuevas casas +hasta la calle de San Antonio, la cual se prolonga hasta la plaza de la +Bastilla. + +Esto es lo que se llama calle de Rívoli. Tiene de 300 á 400 edificios, +de 300 á 400 arcos, de cada uno de los cuales pende á la misma altura un +farol de gas: está surcada por 76 calles, entre las que cuento la plaza +Real, con el palacio Real enfrente, y el bulevar de Sebastopol. + +Si á esto se añade que casi todos los pisos bajos son establecimientos +de lujo, iluminados con profusion, así como las 76 travesías, no será +difícil representarse el panorama que ofrecerá de noche la calle de +Rívoli. + +Aún despues de ver los campos Elíseos y la plaza de la Concordia, la +hermosa galería de Rívoli no puede menos de ofrecer un espectáculo +notable, algo penoso, si se quiere, porque nos agobia con la impresion +que causa en nuestro ánimo toda obra grandiosa. + +Así que salimos á la plaza de la Concordia, divisamos, entre el juego de +muchas luces particulares, un surco contínuo de fuego, tirado á cordel; +á medida que el coche avanzaba, veiamos escaparse, como apariciones +fugitivas, la rica y espaciosa calle de Castiglioni, divisando como un +relámpago la enorme columna de Vendome; la plaza y la fachada del +palacio Real, iluminadas perfectamente, el anchuroso bulevar de +Sebastopol, con sus dos hileras de faroles que se van juntando á medida +que la mirada se prolonga, hasta que se pierden en un montecillo de +luces trémulas, á una distancia que parece de ocho ó diez millas; el +gigantesco torreon negro, con su jardin alrededor, como una azucena +sembrada al pié de una roca deforme; el palacio de la Ciudad y su plaza, +alumbrada por grandes faroles, la caserna de Napoleon, hasta llegar á la +Bastilla, plaza extensa, menos brillante que la de Vendome ó la de las +Victorias; pero no menos interesante como teatro histórico. Aquí la +escena cambia de aspecto; de un círculo de luz y de bullicio, pasamos á +un círculo de meditacion y de melancólica poesía. Hay luces que vienen á +reflejarse en nuestros ojos: hay luces tambien que vienen á reflejarse +en nuestra alma. En este sentido, la Bastilla está más alumbrada que los +almacenes del Rívoli. + +En medio de la plaza distinguimos una gran columna que remata en un +globo, sobre el cual asienta sus piés una figura. De cuando en cuando, +un reflejo salia de la columna y nos heria confusamente, pareciéndonos +descubrir como letras doradas. Así era, en efecto, segun nos informaron +varios transeuntes. Aquellas letras perpetúan el nombre de las personas +que sufrieren el cautiverio de la Bastilla, de la alta prision de +Estado, de aquella Inquisicion de la edad media, de aquel Gólgota +religioso y político. + +Mis lectores saben que todos los pueblos han tenido _plaza de la Greve_, +su horca y su verdugo, su argolla de hierro: la castracion en casi toda +el Asia primitiva; la concha del ostracismo en Grecia; el monte Taygeto +en Esparta; el monte Calvario en Judea; la roca Tarpeya en la Italia +antigua; el Santo Oficio en la Italia moderna; la _Bastilla_ en Paris. + +El azote del mandarin chino ha viajado mucho por la tierra; puso los +piés en Francia, y se llamó Bastilla en el siglo XIII, así como antes se +habria llamado de otra manera, porque es claro que las edades +anteriores, todas las edades humanas tuvieron tambien su _Bastilla_. +Pero otra edad humana vino, la Bastilla desapareció, cayó bajo los +golpes de la piqueta revolucionaria, y sobre sus escombros se levantó +grande y valerosa la columna de Julio. Al monumento del siglo XIII +sucedió el monumento del siglo XVIII: el Capitolio se levantó sobre la +roca ensangrentada del monte Tarpeya. La figura que remata ese +monumento, es el genio de la Libertad. + +Ahí, donde ahora se eleva esa columna como una plegaria se eleva al +cielo, estuvieron las jaulas de hierro, construidas en forma de embudo, +para que el prisionero no pudiera permanecer sino encorvado. ¡Cosa +singular! Á un hombre le pesa emplear dos varas de bronce con el fin de +que su cautivo pudiera respirar de pié derecho, cuando la Providencia +habia creado para aquel cautivo toda esa inmensidad que flota entre la +Bastilla y las estrellas. + +Allí fuéron víctimas de la tenebrosa política de Luis XI, Guillermo de +Llarancourt, obispo de Verdun, Jaime de Armagnac, duque de Nemours y el +conde de Saint-Pol. + +Allí fué tambien decapitado Cárlos de Contant, convencido de traicion +hácia la Francia. + +Allí fué del mismo modo condenado á muerte el conde de Lallytollendal, +cuya inocencia se reconoció cuando era ya tarde. Allí, en ese Santo +Oficio político de la edad media, gimieron sucesivamente Basompierre, el +gran Condé, el famoso Fonquét, su amigo y secretario Palisson, el docto +Sacy, el duque de Laurum, marido de la nieta de Enrique IV, el mariscal +de Richelieu, el tristemente célebre marqués de Sade, el cardenal Rohan, +el caballero Mazers de Latude, Bruno de la Condamine, y últimamente, un +hombre que hizo mucho ruido en el mundo, la gloria y el escándalo, la +fábula y la admiracion de su siglo; un hombre filósofo, teólogo, +estadista, geógrafo, erudito, matemático, novelista, filólogo, poeta; un +mónstruo de talento y de audacia; el hombre del talento más vario y más +indefinible que ha puesto los piés sobre la tierra; ahí estuvo Voltaire. +Escribió una sátira contra el regente, y lo encerraron en la Bastilla. +Pero me olvidaba de que esa Bastilla cuenta en sus anales un personaje +más famoso aún que el mismo Voltaire, para las tradiciones de aquel +edificio. Este personaje es el _hombre de la máscara de hierro_, +llamado y conocido así, acerca del cual no pudo la historia averiguar +nada, mientras que la poesía popular se contentó con divertir al vulgo, +inventando cuentos y consejas. El _hombre de la máscara de hierro_ es un +arcano añadido á los tantos misterios de que fué teatro aquel monumento +misterioso. + +¡Cuán majestuosa se alza ante mí esa piedra monumental, encarnacion ayer +de las antiguas castas, encarnacion más tarde de la política y del arte +modernos! + +Aquella piedra se representa en mi fantasía como el gigante desterrado +de un siglo, á quien otro siglo da razon en una hora de verdad y de +entusiasmo. + +¡Quién habia de decir á Felipe Augusto y á Luis XI que las ruinas de +aquel Santo Oficio habian de servir para la construccion del _puente +nuevo_, el más popular, el más _liberalizado_ de Paris! ¡Cuántos senos +ocultos tiene la historia de la humanidad! + +Nos volvimos á nuestro _fiacre_, y nos vimos de nuevo entrar en la calle +de Rívoli, deshaciendo el camino andado. Al llegar al hotel de Ville, +nos apeamos y corrimos la vista por la fachada de aquel importante +edificio, colocado enfrente de la puerta principal. + +El nuevo sitio en que nos encontramos guarda tambien su poesía tétrica, +terrible; instructiva y moralizadora como el monumento de Felipe Augusto +y de Luis XI, porque no hay poesía inútil, sobre todo cuando es +terrible. El sitio en que nos encontramos fué la _Bastilla de otra +edad_; menos lógica, en cambio más cruel. + +Sobre el mismo suelo en que ahora tenemos los piés, fuéron arrastrados y +descuartizados _Ravaillac_, _Cartouche _y _Damiens_; sus miembros +palpitantes ensangrentaron este suelo que ahora pisan sus nietos con +indiferencia. Aquí tambien rodaron las cabezas de dos mujeres, dos +mujeres funestamente célebres, dos envenenadoras: _la Boisin_ y _la +Brinvilliers_. + +Seguimos la calle de Rívoli, subimos por la Magdalena y nos hallamos en +el bulevar de este nombre, divisando á poco los bulevares de las +Capuchinas, Italianos, Montmartre, Poisonnière y una parte del de San +Martin. Esta nueva vista no es tan simétrica y artificial como la de +Rívoli; pero es más extensa, más graciosa y más alegre, de más efecto. +Aquí hay más expansion, más capricho, más fantasía: es decir, hay más +creacion individual. + +El Rívoli es una galería del Estado. + +Los bulevares son inmensas galerías del pueblo. + +Millares y millares de variados tubos y reverberos iluminan las tiendas, +los cafés, los hoteles, los casinos: otros tantos millares y millares de +luces se reflejan en los espejos interiores, que tienen casi todos los +establecimientos públicos, produciendo una especie de _vision mágica_; +mientras que los faroles de los centenares de carruajes que van y vienen +en un oleaje contínuo, convierten aquellos espaciosos bulevares en una +atmósfera oscilante de luz. + +Difícil será hallar en el mundo una ciudad más alumbrada que Paris. Hay +muchos establecimientos que emplean centenares de luces, y tratándose de +los _cafés-conciertos_, es tarea no muy fácil el contarlas. Pero de todo +eso que se ve, de ese foco brillante que por todas partes aparece, que +por todas partes se filtra, que más de una vez se descubre á lo léjos, +debe rebajarse una mitad. La mitad es debida al juego teatral de los +espejos interiores; debida á la mágia parisiense. + +Aquí todo tiende á ser mágico; hasta la bota con que pisamos el lodo +inmundo: la misma bota, el mismo zapato, la humildad aplicada al vestido +del pié, lleva aquí detrás su cortejo, su galantería; _au soulier +galant_. Por eso Paris, sin dejar de ser una ciudad importantísima, es +una ciudad aparente; artísticamente mentirosa, artísticamente exagerada, +exageradamente culta. + +Llegamos al hotel cerca de las diez, y mi mujer y yo digimos: Paris es +un mónstruo muy bello, sobre todo muy iluminado: su morada seria +deliciosa sin coches: con coches, viene á ser un infierno vivo. + +Suponiendo que la poblacion avecindada y la flotante suba á millon y +medio de almas, que ciertamente no bajará, creo que á cada quince +personas podria tocar un carruaje: creo que en Paris no hay menos de +cien mil carruajes de todas matrículas y cataduras. Hablando solamente +de los coches públicos, puedo asegurar que he llegado á ver hasta el +número once mil y tantos. + +¡Feliz yo si hubiera tantas perdices como las de mi plazuela de +Herradores, tantos pucheros como mi olla de Madrid, tantas botellas como +las de mi clásico manchego! + +Voy á terminar este dia con una pregunta: ¿se vive aquí mejor que en +otras partes? + +Estos grandes centros no son otra cosa que hornos de fundicion social, +donde se depuran las creaciones que hacen falta al mundo: no son centros +de dicha; son talleres de necesidad. Estas ciudades hacen lo que la +mujer cuando nos inspira fuertes pasiones: pasiones que sirven para +purgar con fuego la escoria que llevamos en el corazon. + +No envidieis esto, hombres sencillos, que pasais la vida girando en +torno de vuestra aldea, como da vueltas la paloma alrededor de su nido: +el espíritu humano es como el ambiente: siempre se nivela. Dios no ha +puesto los goces supremos de la vida en los resplandores de un vidrio, +ni en el espacio de una calle, ni en la hermosura de una plaza, de un +paseo ó de un arco triunfal. El hombre tiene su monumento en donde tiene +su inteligencia, sus creaciones, su familia; donde tiene la patria que +le ha dado quien dió astros al cielo. ¿Qué cristal más brillante que el +sol? ¿Qué mejor prisma que una estrella? ¿Qué fábrica más espaciosa que +vuestros campos? ¿Qué arco triunfal más suntuoso y más magnífico que el +firmamento? + +En todas partes está el hombre: en todas partes respira Dios. ¿Qué Paris +tan grande como Dios y el hombre? + +No, no envidieis esto. Yo lo trocaria por vuestros bosques silenciosos, +sino tuviese marcada mi tarea de pequeño obrero en estos grandes hornos +de fundicion. + +En resúmen, el hombre tiene aquí placeres de opinion y de fantasía que +vosotros no conoceis; como teneis vosotros goces de calma y de +naturaleza que no se conocen aquí. El hombre se aproxima incautamente +al horno y se quema; como en la aldea se aproxima imprudentemente al +arroyo y se ahoga. + +Solo de un modo podriais ser más desgraciados que los habitantes de esta +Babilonia, que me aturde: teniéndoles envidia. + + + + +=Dia sétimo=. + +Casa de Ciudad, arco del Triunfo, Obelisco. + + +Mis queridos lectores, ayer os he hablado de las Casas Consistoriales y +del arco del Triunfo, y os debo algunas palabras sobre ambos monumentos, +representantes de célebres y poderosas tradiciones políticas de este +país. El palacio de la Ciudad es el representante de las tradiciones del +Municipio; el arco de la Estrella es el representante capital de las +tradiciones del Imperio; un gran trofeo representando una grande +historia; un coloso representado por otro coloso. + +A las cinco comimos en el restaurant del pasaje de los Panoramas; +volvimos á casa á las cinco y media, dejo á mis compañera en el hotel, +entretenida en escribir á sus amigas de Madrid y Valencia, salgo á la +calle, vuelo á la plaza de la Bolsa, tomo un coche, y á las seis menos +diez minutos me tiene situado delante de la casa de la Villa. + +Apartemos ahora los ojos de ese edificio; volvamos con el pensamiento al +siglo XIV, dejándonos atrás quinientos años, y en el lugar en donde +ahora se levanta ese alcázar grandioso, hallarémos una pobre casa, +llamada _la casa de la Greve_, ó _la casa de los Pilares_, aludiendo á +los pontones de madera que sostenian su mezquina fachada, ó bien la casa +de _los Delfines_ (de los Príncipes), aludiendo sin duda á que aquel +edificio habia pertenecido á los príncipes de Viennois. + +[Ilustración: Casas Consistoriales.] + +[Ilustración: Plaza de la Concordia.] + +Dejemos ahora la humilde casa de los Pilares ó de la Greve, costeemos +los bordes solitarios del Sena, y encontrarémos, casi fundada sobre las +corrientes del rio, una morada más humilde aún. Esa morada oscura, ese +castillo viejo y ruinoso, eso que parece más bien la barraca de unos +pescadores, es el local de la Municipalidad de Paris: _el locutorio de +los paisanos ó del pueblo, le parloir aux bourgeois_. La Municipalidad +quiso entonces mejorar de vivienda, y resolvió comprar la casa de la +Greve. En efecto, un preboste ó corregidor de los mercaderes, el famoso +Estéban Marcel, á quien dedicarémos una página en la reseña histórica de +Paris, compró la casa de los Pilares por la cantidad de 2.880 libras, en +7 de Julio de 1357, y á ella se trasladó el Ayuntamiento, ocupando el +trono el rey Juan. Pasan doscientos años, la pobre casa de los Pilares +no puede con el peso de los infinitos y memorables acontecimientos de +que fué teatro durante dos siglos; aquella pobre casa amenaza ruina en +el reinado de Francisco I, y el Cabildo de Paris, que habia dejado la +barraca del Sena para ocupar la casa de los Delfines, concibe ahora el +pensamiento de derribar la antigua casa de los Delfines, para levantar +un palacio que corresponda á la importancia de la corporacion y de la +ciudad. Llegó el 15 de Julio de 1533, y Pedro Viole, preboste de los +mercaderes, seguido de los síndicos y regidores de la ciudad, puso +solemnemente la primera piedra del futuro palacio, entre el clamoreo de +las campanas de San Juan y de Santiago de la Giferia. El edificio se +terminó en 1836; bajo Luis Felipe, que deberia llamarse en la historia +_el rey completador_. + +La vista de este alcázar deja en nuestro ánimo una impresion particular, +en que influye, menos indudablemente el género de su arquitectura, que +el carácter de su historia, el gusto, por decirlo así, de sus recuerdos, +la arquitectura de su pasado, esa arquitectura que está más allá de la +piedra que vemos. + +No es un edificio del renacimiento, ni del feudalismo, y sin embargo, +nos parece que tiene algo del feudalismo y del renacimiento; algo del +siglo X y del siglo XIV. Tiene lo que debe tener un palacio; no tiene +nada de lo que tiene una abadía ó un convento, y sin embargo, menos que +la idea de palacio me suministra la idea de una abadía, con su pórtico, +sus columnas, sus ventanas, sus torreones y las esbeltas y atrevidas +agujas de sus para-rayos, que parecen ser veletas de un templo. Sin +dejar de tener la gravedad de la magnitud, el aire espléndido de la +grandeza, la magnificencia liberal de la pompa, encontramos en ese +alcázar algo festivo, algo risueño, algo popular. Es un noble, un +magnate, un monarca, que sin dejar de ser monarca, magnate ó noble, +tiene algo del antiguo preboste de los mercaderes. Sin dejar de ser un +palacio grandioso, un monumento colosal, tiene algo de la humilde casa +de los Pilares, algo de la pobre barraca del Sena, del primitivo +_locutorio_; algo de aquello que pasó para la arquitectura, que no ha +pasado, que no pasará nunca para el espíritu del hombre; sobre todo, +para el espíritu de los pueblos. Hay algo popular que arranca de ahí, +que de ahí se desprende y viene á buscar al espectador. + +El palacio del Ayuntamiento forma un extensísimo paralelógramo, +flanqueado por dos pabellones intermedios y cuatro pabellones en los +ángulos. + +Encima de la entrada principal, que da á la plaza, se ve un +bajo-relieve, ejecutado en bronce, el cual representa á Enrique IV +montado á caballo. El patio está circuido de graciosos pórticos, y +exornado por una estátua de Luis XIV, obra de Coysevox, reliquia +preciosa para el arte, que la aprecia más que las numerosas estátuas de +los hijos célebres de Paris, que decoran el frontis de este opulento +alcázar. + +En la fachada del Norte, que cae al Sena, se ven doce estátuas +alegóricas, y al pié, verde, humilde y gracioso, un jardincito limitado +por una verja, la cual lo separa del borde del rio. No es una +perspectiva arrebatadora; pero es ingénua, cándida, inocente como los +recuerdos de la niñez. Al ver esos hierros, esa verdura y las aguas del +Sena, parece que vemos al Paris feudal, y nos acordamos naturalmente de +Abelardo y Eloisa. + +Tal es el edificio por fuera; visto por dentro, no es un edificio, sino +un mundo fascinador. Son notabilísimas la sala de los Arcades, el salon +del Emperador, el de la Paz, el de las Cariatides, el del Zodiaco, la +galería de piedra, la de las fiestas, adornada con una profusion que +excede á todo exagerado encarecimiento, y el salon de las artes. Pero +más que todos esos fastuosos salones, más que todas esas ricas +exposiciones de la entusiasta imaginacion de un pueblo brillante y +fantástico, más que todos esos fatigosos alardes de lujo y de riqueza, +hieren y cautivan nuestra atencion tres salas extensísimas, casi +desnudas, silenciosas, solemnes: la sala del trono, con sus doce enormes +arañas, destinada primitivamente á las recepciones, á los banquetes y +festines, y las dos salas de los _Prebostes_, de esos magistrados del +pueblo, de esos reyes de la ciudad, de esos alcaldes absolutos que eran +los amos de Paris, como los padres de la edad media eran los amos de su +familia, como los señores feudales eran los amos de su feudo y de su +castillo. El preboste era el guardian de aquel convento; era el abad de +aquella abadía. + +La sala del trono, con cierto aire de grave y reposada aristocracia, con +la elocuencia imponente, venerable y austera de la antigüedad, con la +fantasía lúgubre y poderosa del pasado: y las dos salas de los +prebostes, con cierto aire de cordialidad y de franqueza, de barbarie +agreste y de recta justicia, con esa mistura de desenfado y de +miramiento que veneramos en los antiguos, el desenfado del hombre rudo, +y el miramiento religioso del hombre de bien; esas tres salas, que +pudieran llamarse _de los cristianos viejos_, nos atraen magnéticamente +con dos emociones distintas: la emocion de la historia, y la emocion de +la poesía; esa poesía que va unida al orígen de todas las cosas, porque +la infancia, la niñez, es naturalmente poética; la poesía que tiene la +cuna, en donde la madre cria á sus hijos. Aquí pensamos y sentimos; +todas esas figuras caen á un mismo tiempo sobre nuestra cabeza y nuestro +corazon. + +La casa de la Villa como agradecida á sus buenos padres, como si no +quisiera divorciarse de la pobre casa de la Greve, y de la húmeda +barraca del Sena, como la familia que pone en la sala principal de su +casa el retrato de sus mayores, como el hijo que guarda la cuna en que +su madre le crió; la casa de la noble villa de Paris (la gratitud y la +lealtad son dos virtudes nobilísimas) nos presenta en estos dos inmensos +salones, en estas dos inmensas galerías históricas, los bustos de varios +prebostes del pueblo, desde Evreux, que _capitaneó_ el cabildo de Paris +en 1205, hasta Tradaine, que reinó, por decirlo así, en 1705. + +Esta reverencia hácia el pasado, este saludo á nuestros mayores, este +gusto de historia y este sentimiento de poesía, son cosas que me +encantan en todas partes; en Paris tambien: he pasado un rato delicioso, +y no puedo pagar esta deuda del alma, sino dando mi humilde enhorabuena +á los creadores de este palacio, y al pueblo que lo guarda, que lo +venera y que lo admira. + +¡Adios, afortunados mármoles, que nos representais hombres sencillos, +valerosos y honrados! ¡Adios, mármoles, que dais testimonio de que +existieron en el mundo la barbarie, la valentía, el cumplimiento de la +palabra, la lealtad y la buena fe! ¡Adios bustos! ¡Adios prebostes! +¡Adios, cristianos viejos! ¡Adios, vosotros que fuisteis aquí, lo que +los antiguos alcaldes fuéron en mi patria! ¡Dios os tenga en su reino, +que harto merecen la gloria eterna, los que siendo incultos, supieron +ser cristianos! + +Hasta aquí he hablado de la historia de la piedra. Ahora tengo que decir +dos palabras acerca de la historia del libro. + +Ahí, en medio de esa sala del trono, el pueblo de Paris, puesto de +rodillas, saludó á Enrique IV y á Luis XIV. + +Ahí, en medio de esa sala del trono, en donde Paris arrodillado saludó á +Enrique IV y á Luis XIV, se instaló la Comision revolucionaria del +memorable 10 de Agosto. + +Ahí organizó la rebelion que la hizo triunfar de un monarca, encerrado +en las Tullerías. + +Ahí, en medio de esa sala del trono, en donde una crísis turbulenta +arrancó á un monarca de su palacio, cayó herida y exánime la revolucion +con Robespierre en el memorable dia 9 de Thermidor. + +Ahí, en ese balcon de la fachada principal, se asomó el general +Lafayette, presentando al duque de Orleans, que luego se llamó Luis +Felipe. + +Ahí, en los tramos de esa magnífica escalera, casi debajo del balcon en +que Luis Felipe habia sucedido á otro rey, el movimiento del 48 presentó +al tribuno y poeta Lamartine la bandera republicana, esa bandera que +sucedió á Luis Felipe, como Luis Felipe habia sucedido á Cárlos X. + +Esta plaza, la plaza de la Greve, cuyo nombre hace brotar en nuestra +fantasía tantos espectros ensangrentados, sirvió de lugar á las públicas +ejecuciones hasta 1830. + +Si esas piedras pudiesen decir lo que han visto; si esta tierra pudiese +hablar, ¡cuántos crímenes, cuántas agonías, cuantas lágrimas, cuántos +gemidos, cuántos arcanos y cuántos y cuán graves remordimientos vendrian +á caer sobre la conciencia de Paris! + +Me quité el sombrero ante el ilustre y orgulloso sucesor de la casa de +los Delfines y de la barraca del Sena, me metí en el coche: _al arco de +la Estrella_, grité al cochero, y á los quince ó veinte minutos me +encontraba bajo esta pirámide colosal, bajo este enorme catafalco. + +Pero me olvidaba de una coincidencia que me hirió de un modo muy raro. Á +los trescientos ó cuatrocientos pasos de la casa de la Ciudad, vi un +edificio grande, muy grande, negruzco, pesado, macizo, como si estuviese +apilado sobre sus cimientos: un palacio lóbrego, que parece más bien una +fortaleza, ó una prision de Estado. Era el palacio de las Tullerías. Y +dije para mí: no en balde se encuentra este palacio en la misma línea +que la casa de la Ciudad; no en balde se hallan en una misma zona +geográfica, bajo un meridiano, por decirlo así. Esos dos monumentos +históricos y políticos son dos poderes, dos recuerdos, que se miran y se +provocan. Las Tullerías son la morada del silencio, de la ceremonia y de +la reserva. El palacio del Ayuntamiento es la morada de la discusion, de +la franqueza y de la libertad. Esta es la casa de la tradicion; aquella +es la casa de la historia. Son dos tronos, en el de aquí se sienta el +rey; en el de allí se sienta el pueblo. Aquí reina la Monarquía; allí +reina la Francia. Pero vamos al trofeo de Napoleon. + +Llego al arco de la Estrella á las siete y cuarto. El sol acaba de +ponerse, y brilla el Occidente á las últimas ráfagas del astro del dia, +sin embargo de que ya se insinúan las primeras sombras de la noche, +formando esa atmósfera vaga é indecisa, medio brillante y medio turbia, +en que no sabemos si miramos luces ó sombras. Pero yo habia logrado mi +objeto. No queria sino dominar de una mirada aquel maravilloso conjunto; +no quería sino recibir la impresion de aquel enorme promontorio, y veo +perfectamente hasta los menores detalles. + +Este coloso que contemplo es el arco de más magnitud de que habla la +historia. Acaso Babilonia, Tebas, Nínive ó Mitilene ofrecieron á la +admiracion de aquellos siglos un arco más grande; pero esos monumentos, +si existieron, se han perdido para la historia. + +Los cimientos de este arco monstruoso, sublimemente monstruoso, tienen +cerca de 9 metros de profundidad, segun el cochero me asegura, más de 54 +de longitud y 27 de latitud. Su elevacion raya en 50 metros, sobre una +latitud de 44 y un espesor de 22 ó 23. Napoleon puso la primera piedra +en 15 de Agosto de 1806, y se terminó en 1832, bajo Luis Felipe. + +Las sombras de la noche empiezan á indicarse, dejando en el aire cierto +tinte oscuro, como si empañasen el ambiente. En este momento se +encienden los faroles de la gran plaza, cuyo centro ocupa este +gigantesco panteon histórico, y la luna aparece á poco, entre nubes +ligeras, por detrás de los árboles de las Tullerías, de las fuentes y +del obelisco de la plaza de la Concordia. + +La fachada principal del arco está decorada por dos trofeos simbólicos: +el uno representa la partida, y el otro la vuelta del ejército. Otros +dos emblemas exornan la fachada opuesta, que mira á Neuilly: la +resistencia y la paz. + +Entre la imposta del arco principal y el cornisamento, se ven cuatro +hermosos bajo-relieves, los cuales figuran las exequias de Marceau, la +batalla de Aboukir, dada en 1798, en ocasion en que Murat hace +prisionero al bajá de Roumelia; el puente de Arcola, tomado +portentosamente por Napoleon en medio del fuego enemigo, y la toma de +Alejandría, á fines del siglo XVIII. + +Un bajo-relieve de Marocheti, que representa la batalla de Jemmapes, en +1792, orna el frontis lateral del Norte, y otro bajo-relieve, que +representa la batalla de Austerlitz, orna la fachada lateral del +Mediodía. + +Arriba, sobre el friso, como una corona que está ciñendo una cabeza, se +ven grupos inmensos, los cuales figuran la ida y la vuelta de los +ejércitos franceses. ¡Cuánta belleza! + +Palmas, cabezas de Medusa, coronas, famas de Pradier, rótulos, +victorias, todo completa la ilusion del triunfo. Así como en la +Magdalena no puede pensarse en los santos, aquí no se puede dejar de +pensar en los héroes. Si la Magdalena fuese una basílica como este arco +es un trofeo, si el espíritu de la religion dominase tanto en aquel +alcázar, como el espíritu de la heroicidad y del entusiasmo domina en +esta poderosa creacion, la Magdalena seria un gran templo. + +Penetré en el arco, y escritos sobre las anchurosas paredes y sobre las +altísimas bóvedas, divisé los nombres de noventa y tantas victorias, +además de las representadas en los bajo-relieves del frontis, de +trescientos ochenta y cuatro generales, y de varios cuerpos de division +que tomaron parte en las guerras de la Revolucion y del primer Imperio. + +Este arco prodigioso es la verdadera divinizacion de Bonaparte. El alma +no puede menos de formar una idea muy grande, muy atrevida, muy +gigantesca, una idea casi maravillosa, casi fantástica, del hombre que +con ese monton de mármoles da las gracias á sus compañeros de lucha, de +triunfo y de gloria; porque esa enormísima y espléndida pirámide no es +otra cosa que las gracias que da un general á sus fieles y valientes +soldados. La gratitud que así se insinúa, podrá no ser muy fervorosa; +pero es magnífica. + +Yo permanecia embobado leyendo en las paredes y en las bóvedas los +nombres memorables de los generales y de las batallas, cuando la luna +se oscurece repentinamente, ocultándose en un celaje espeso, la luz de +los faroles de la plaza no penetraba por el arco, y me vi envuelto en +sombras, pareciéndome que me encontraba en el fondo de un grande osario. +El arco habia dejado de ser un trofeo, para convertirse en un panteon. +En este momento la luna se despeja, ilumina la sombra que me rodeaba, y +quitándome instantáneamente el punto de vista, me pareció que el arco se +movia, y que avanzaba, con todos sus huéspedes y sus combates, hácia la +plaza de la Concordia. Yo me creí arrostrado por aquel empuje +descomunal, figurándoseme que iba en el vientre de un mónstruo deforme. +Sentí escalofrios en toda la espalda, y con los cabellos erizados y un +estremecimiento nervioso que no podia evitar, salí á cielo raso. Cien +magníficas farolas alumbraban la plaza del arco del Triunfo; están +encendidos todos los faroles que se extienden, en dos líneas simétricas, +hasta el jardin de las Tullerías; veo á lo léjos tres variados grupos de +luces, como si fuesen otras tantas hogueras: eran los tres cafés +cantantes de los Campos Elíseos; veo tambien profusamente iluminada la +puerta del baile de Mabille, del castillo de las flores.... Esto no es +un paraje público, no es un paseo; es un teatro; más que un teatro, una +especie de encantamiento. Esta perspectiva es una de esas imaginaciones +con que los poetas han idealizado los valles y los bosques de la +Normandía; esto es un lago de hadas; una fantasía de Osian, no tan +delicada, no tan tierna, no tan expresiva, no tan grata al espíritu; +pero brillante, deslumbradora, francesa, parisiense, es decir, +dramática. + +Subí al coche, y bajamos pausadamente á través de los Campos Elíseos, +hasta la plaza de la Concordia. Allí me apeé, y me dirigí hacia las +fuentes. La luna caia sobre los borbotones de agua y de espuma, y daba á +la nube de agua que las fuentes arrojan, la diafanidad y el brillo del +nácar, de la concha ó del cristal, mientas que en medio de las dos +fuentes, emblemático y silencioso, se levantaba el monumento de otras +edades, la creacion de otra raza, el peregrino de otras religiones, un +viajero de otros climas, de climas remotos y poéticos; el obelisco de +Loupsor, cerca del Cairo. Al llegar al pié del obelisco, volví los ojos +instintivamente como para ver si descubria el arco del Triunfo, lo +descubrí en efecto como desde la mar se descubre un monte, y una idea +ardiente cruzó como un rayo por mi imaginacion. Me figuré que los dos +monumentos se miraban; me figuré que dos mundos distintos y contrarios +sacudian el polvo de su honda tumba, para pedirse cuentas ante la +historia: me figuré ver el Asia y la Europa, Mahoma y Jesucristo, +Sesostris y Napoleon. Clavado al pié de aquel trofeo de otras victorias, +procuré ver si podia distinguir algun geroglífico, á favor de los rayos +de la luna, deseando probar el efecto que produciria en mi inteligencia. +Despues de empinarme sobre la punta de los piés, y de estirar el cuello; +despues de esforzar á un mismo tiempo los ojos y la voluntad, alcancé á +distinguir una figura, que era una especie de cuadrilátero, emblema tal +vez de los cuatro elementos. Pasaron cuatro ó cinco minutos, y no sabia +cómo desasirme del encanto que me tenia sujeto á las paredes de aquella +mágica columna. Y allí me preguntaba: ¿por qué el obelisco cautiva de +tal modo nuestra atencion? + +Escritores notables son de parecer que el interés que el obelisco nos +inspira procede de la circunstancia de ser una columna, compuesta de una +sola pieza; más claro, de la circunstancia de ser una maravilla de +mármol. Para estos escritores no hay otra razon que la magnitud, la +forma, el arte, la arquitectura. Esto explica algo; pero está muy +distante de explicarlo todo. No, no es únicamente la arquitectura. ¿Qué +arquitectura tiene una cruz? Sin embargo, halle el hombre más +indiferente una cruz humilde en medio de un desierto, en el silencio de +la soledad; mire aquella cruz que le está diciendo que allí descansan +las cenizas de un hermano suyo, como sus cenizas descansarán mañana en +otra parte, y el hombre se destoca, palidece ó reza. Visitemos un valle +frondoso, y entre flores verdes y lozanas, encontremos una flor +marchita. ¿Qué arquitectura tiene esa pobre flor? Sin embargo, al mirar +la flor seca, no podemos menos de suspirar; aquella flor se mústia como +se marchita nuestra vida, como se marchitan nuestras ilusiones, nuestros +amores, nuestras esperanzas, nuestros sueños, nuestros delirios. Aquella +flor seca es la historia de nuestro corazon, un eco que resuena +hondamente en nuestra alma. No es una flor del valle; es una memoria, un +sentimiento, un vaticinio de la vida; es una poesía triste, una poesía +que hace llorar. + +El obelisco no nos atrae, no nos llama, no nos interesa, no nos seduce, +sino porque es una especie de escritura sagrada, un geroglífico que no +comprendemos, un pensamiento que no adivinamos, el símbolo de una +creencia, un símbolo de fe, un símbolo de religion. No es el arte, no es +la arquitectura, no es la forma, no es la magnitud lo que nos llama en +ese monumento emblemático; es la religion, el misterio, el espíritu. + +Aquello es un arco; esto es una plegaria. +Aquello es un trofeo; esto es un enigma. +Allí admiro el orgullo de un hombre. +Aquí venero el arcano de una esperanza. + +Esto es más que aquello, lo ha sido, lo es, lo será eternamente, porque +para la idea de Dios el tiempo es una escala que, no tiene tramos. El +geroglífico misterioso de Sesostris, es más que la soberbia fastuosa de +Napoleon. Sí, repetia yo interiormente, el obelisco me atrae más que el +arco, porque _esto es más que aquello_, y al pronunciar estas palabras +me volví, y alcancé á ver, como una aparicion trémula, casi flotante, el +suntuoso pórtico de la Magdalena, que parecia nadar sobre sus columnas. +Entonces, sin poder resistir á mis ideas, dije en alta voz: _y aquello +es más que esto_; la iglesia cristiana es más que el obelisco asiático; +la caridad del Redentor del mundo es más que el misterio de Sesostris. + +Me dirigí al coche, al mismo tiempo que el cochero avanzaba hácia mí, +porque habiéndome oído hablar, se imaginó que le llamaba, ó quizá que +estaba maniático ó que me habia vuelto loco. + +--_¿Est-ce que vous m'appelez, monsieur? (¿Me llama usted, señor?)_ + +--_Pas du tout. (No.)_ + +--_Mais j'ai entendu.... (Es que he oído....)_ + +--_Je n'ai rien dit. Á l'hôtel des Étrangers! (Nada he dicho; á la fonda +de los Extranjeros)_, y me metí en el coche. No habian pasado quince +minutos, cuando me apeaba en la calle de Feideau. Mi pobre mujer me +esperaba asomada al balcon, significando cierta impaciencia, pagué al +cochero y subí la escalera como un relámpago. + +--¿De dónde vienes? + +--De la casa de la Ciudad y del arco del Triunfo. + +--¿Y qué traes? + +--Muchas cosas, muy grandes y muy buenas. + +Mi mujer tomó una friolera y se acostó. Yo empecé á escribir esta +desaliñada Revista, que me entretuvo hasta la una y media. Pero no +quiero terminar este dia sin dar parte al lector de que tengo una +curiosidad, casi un deseo, casi una ilusion: la ilusion de visitar un +monumento de Paris; un monumento en que he pensado muchas veces, que he +creido ver desde España, porque uno cree ver todo aquello que le hace +sentir, y algo ve realmente, puesto que el corazon tiene tambien ojos; +un monumento que amo mucho, tanto como si fuera de mi país, aunque los +monumentos no tienen países. El arte es como el sol: donde brilla allí +reina; tiene por patria todo lo que alumbra. + +Al acostarme, vi que mi mujer estaba despierta. ¿Cuándo visitarémos, la +dije, el edificio de que te he hablado tantas veces? + +--En la semana entrante, contestó mi mujer. + +--En la semana entrante, respondí yo; queda convenido. + +Hoy es miércoles; de modo que tenemos seis ó siete dias para darnos en +cuerpo y alma por esas plazas y calles de Dios, por esos cafés, por esos +teatros, por ese bullicioso y reluciente laberinto, á caza de +impresiones y curiosidades de sociedad. Despues volverémos á la historia +y á la piedra, alternando con cuadros de costumbres, de carácter, de +raza, por decirlo así, hasta que logremos formar una idea provechosa de +este fabuloso conjunto. Si no hallo el camino de agradar al lector, +acháquelo á falta de talento y de habilidad, no á falta de intencion, de +deseo y hasta de cariño. + + + + +=Dia sétimo=. + +Vistas de Paris. + + +Un amigo viene á buscarnos muy de mañana, y á propuesta suya, hemos +empleado casi todo el dia en ver á Paris desde tres puntos diferentes: +desde lo alto del arco del Triunfo, desde una orilla del Sena, y desde +las alturas de Montmartre. + +La vista desde el arco es extensa, varia, pintoresca, rica, grandiosa. +Paris entero se ve desde allí, como se distinguen todas las figuras de +un panorama bien descrito. + +La vista del Sena es más delicada, más graciosa, más elegante. Hay allí +algo poético, algo ideal. Una parte de Paris se nos ofrece como si +estuviera cimentada sobre los arcos de los puentes; parece un pueblo que +vive y se mueve sobre un rio, y esto causa una impresion extraña y +agradable. + +Por fin, la vista desde las alturas de Montmartre no tiene que ver nada +con las otras. Es una perspectiva especial, en que apenas sabemos lo que +miramos. Desde aquellas alturas no es Paris, sino el embrion de una +ciudad de un millon de almas; una mesa revuelta de veletas, agujas, +torreones, cúpulas, campanarios. Al fijarnos en aquel grupo indefinible +é interminable, creemos que unas casas se han edificado encima de otras, +y que Paris está como hacinado, como arrollado sobre sí mismo. Es un +todo revuelto, deforme, confuso, extravagante, casi sublime. + +Los tres grabados que acompañan sobre el asunto, dan una idea exactísima +de cada una de las situaciones indicadas. Figúrese el lector que está +viendo á Paris en miniatura desde las alturas de Montmartre, desde el +arco del Triunfo, y desde una orilla del Sena. + +[Ilustración: Vista de Paris desde la cima del arco del Triunfo.] + +[Ilustración: Vista de Paris desde una orilla del Sena.] + + + + +=Dias octavo, noveno y décimo=. + +Dos dias de encierro.--Provisiones.--Los libros de mi mujer.--Un +español.--Compras.--Patriotismo de mi compañera.--Carácter capital de +las mujeres. + + +Llueve á cántaros, y hemos invertido dos dias en asuntos privados. Mi +mujer ha dispuesto el equipaje y yo he escrito á mis buenos amigos de +España, más un artículo para _La América_, titulado, _filiacion de los +partidos en política_. + +La cuestion de comida nos preocupa muy sériamente, é ignoro á dónde +irémos á parar. Desde que salí de Madrid no he hecho una verdadera +digestion, y ya mi estómago principia á volverse contra su sueño. No +entienda el lector que somos dados á la gula; no se trata de gozar sino +de vivir, y cosa es esta para no ser mirada de cualquier modo. + +Buscando recursos contra esta penuria artificial, mi mujer y yo hemos +ido al pasaje de los Panoramas, que dista pocos pasos de nuestro hotel, +y nos hemos provisto de jamon dulce, salchichon, una caja de sardinas +escabechadas, un cestillo de fresas y pan. Un tabernero de la acera de +enfrente, el buen _Jeannin_, nos ha enviado dos botellas de vino Macon +(á 20 cuartos el cuartillo), y una lechera de la vecindad nos ha hecho +el favor de enviar á su niña con un cuartillo de leche de vaca. + +Los fiambres no podrán ser el alimento de muchos dias, al menos para mí; +pero son el recurso de hoy. + +Mi mujer está empeñada en que con tres litros de cinta tiene bastante +para aderezarse el sombrero. Despues de querer la cinta por litros, que +es como si dijéramos por azumbres ó por celemines, estoy viendo que +cualquier dia va á pedir un _metro_ de vino. + +Esta mañana hice cierta pregunta á un caballero que encontramos cerca de +la fuente de Moliére, calle de Richelieu; el caballero me contestó que +no me comprendia porque era de otras tierras. Esto lo dijo en español. Á +mi mujer le pareció que habia sacado la lotería. + +--¿Es usted español? ¡Bendito sea el cielo! Venga usted acá, hable usted +español, hablemos español: apenas vuelva á España, estaré hablando el +español durante un mes seguido. + +Aquel caballero debia marcharse al dia siguiente, y nos dió las señas de +su habitacion en Barcelona, en el Lóndres de España; un Lóndres tan +activo, tan laborioso, tan inteligente, tan moral como Lóndres; tan +desgraciado como Barcelona. + +Mi mujer estaria aquí todo lo bien que puede estar una mujer léjos del +país de sus afecciones, de sus conocimientos y de sus hábitos, cuando +comprendiera y hablara el idioma: no hablándolo ni comprendiéndolo, vive +mártir ó poco menos. No poder hablar es para la mujer una contínua +irritacion, una perdurable indigestion de palabras y de deseos, una +especie de _hidrofobia_. Quien inventó el silencio, no tuvo necesidad de +inventar infierno para las mujeres. + +Sin embargo, es cosa de la Providencia que no sepa francés, porque si lo +supiera, ¿qué dirian los franceses al oirse llamados _animales_ á cada +momento? + +--_Pero, hombre, ¿no ves qué bestias son estas gentes?_ Hé aquí una de +las frases más indulgentes de mi compañera. Los llama bestias, porque no +entiende su idioma. + +Hemos empleado una gran parte de la mañana en hacer varias pequeñas +compras. + +_Mi mujer._ Compremos ahora un ovillo de hilo. + +_Yo._ Es que yo ignoro cómo se llama el ovillo en francés. + +_Mi mujer._ Pues, compremos trencilla para atar las botas. + +_Yo._ Es que yo ignoro cómo se llama la trencilla en francés. + +_Mi mujer._ Pues compremos siquiera los camisolines. + +_Yo._ Es que ignoro tambien cómo se llaman los camisolines en francés. + +_Mi mujer._ Llevemos al menos los manguitos. + +_Yo._ Es que ignoro cómo se llaman los manguitos. + +En resumidas cuentas, tuvimos que volver al hotel, y tomar una porcion +de notas del Diccionario. ¡Trencilla, ovillo, manguitos, camisolines! He +pasado hoy el estrecho de Magallanes en plena tempestad. + +Nuestra venida á Francia me ha hecho comprender un sentimiento que yo no +conocia en mi compañera, al menos desarrollado en tan grande escala. Mi +mujer es una patriota acérrima, intransigente, absoluta. No oye hablar +de España sin que la sangre se la suba al rostro. ¡Ay del mundo si su +voluntad se cumpliera! ¡España pesaria como una cadena de bronce sobre +el cuello de la humanidad! + +Bien es verdad que el amor á su país, lo que llamamos nuestro país, no +es el atributo de una mujer, sino de la mujer, especialmente cuando se +ha educado en uno de esos pueblos en donde imperan aún las costumbres +del Asia. En el amor ardiente, imaginativo, vaporoso, poético, que la +mujer profesa á su tierra natal, hay un algo que pone la naturaleza, y +otro algo que ponen la educacion y el hábito. + +Evidentemente, la mujer está llamada por la naturaleza á no poder vivir +sin una pasion efectiva; su ciencia grande, su gran vida tiene por +centro el corazon. Por esto mismo es la destinada á concebirnos en sus +entrañas y á darnos su sangre con placer. No bastaba el tierno alimento +con que nos nutre. La mision de la madre, esa mision augusta, la más +augusta que el cielo encomendó al género humano, no es una tarea +mecánica; la tarea autómata de sacar el pecho y llevarlo á la boca del +hijo, no: es una tarea de cariño, de efusion, de delicia; es una tarea +santamente providencial. + +La ley de la mujer es amar, amar desde luego, lo primero que ve, lo +primero que oye; porque lo primero que oye y que ve la hace sentir, y en +la mujer sentir es amar. + +Ve la flor, y ama la flor. Canta un ave, y ama aquel ave. ¿Cómo no se ha +de enamorar de su país, cuando se enamora de las flores que ve crecer, +de las aves que oye cantar? ¿Cuántas mujeres no han vertido lágrimas +amargas bajo la impresion del arrullo tardío y doloroso de una tórtola? + +En esta estructura sentimental é imaginativa de la mujer; en este +carácter radical y profundo, entra indudablemente la naturaleza. +Nuestras madres son por naturaleza afectivas, y como el afecto obra +instantáneamente sobre la fantasía, son tambien por naturaleza +fantásticas, pero si la naturaleza pone una parte, la educacion y el +hábito ponen otra, como antes dije. + +La sociedad histórica tiene hasta hoy dos revelaciones capitales: la +sociedad egipcia y la sociedad humana; es decir, la sociedad referida á +la tradicion, y la sociedad referida á la misma sociedad. + +Estas dos transiciones históricas están reflejadas en todas las faces de +la humanidad; por consecuencia en todas las faces de la mujer. + +_Mujer asiática y mujer social: mujer religiosa y mujer política._ + +La mujer sepultada en su casa desde que nace hasta que muere; la mujer á +quien se representa como un vacío insondable el espacio que media entre +la cuna y el sepulcro; que está acostumbrada á mirar en aquel vacío un +ataud, cuya gasa negra no puede suspender; una madre, una esposa, una +hija que tiene el hábito de enamorarse hasta del espejo en que se +contempla, hasta de la vajilla en que come, hasta del dedal de su +costurero: esa mujer cuyo destino está cifrado en amar lo que ve, y no +ve otra cosa que el misterio que la rodea; esa mujer que se habitúa á +enamorarse de su propio misterio, no puede menos de ser ardientemente +patriótica, porque es ardientemente doméstica. Yo he conocido á una +señora que lo guardaba todo en un gran cofre que tenia, como si fuera +una reliquia preciosa: hasta la cáscara de los huevos, y más de un vivo +podria atestiguar la verdad de este caso. Diga ahora conmigo el lector: +¿qué significacion podria tener en la casa de esa señora el nombre +humanidad? Ese nombre allí hubiera sido una palabra peregrina, intrusa, +repugnante. ¿Qué sitio del cofre habia de ocupar? La palabra _mundo, +humanidad, género humano_, no ocupaba en el cofre sitio alguno: la +cáscara de huevo, sí; esta cáscara valia más para la señora que el +género humano, que el mundo, que toda abstraccion, que todo idealismo +por más universal y grande que fuese. + +Hé aquí la mujer asiática; la mujer del primer período histórico; la +esclava del marido, el misterio profano de la familia, el perfume +quemado en los altares de Faraon. + +Pero esa mujer halla abiertas un dia las puertas de su casa; sale á la +calle, la permiten salir; habla, piensa, obra; oye pensar, ve hacer; +entra en la revolucion de las opiniones y de los derechos; la nueva +moral la auxilia; la nueva religion la llama; se asocia, por fin, á la +vida pública; por fin, _se asocia_; siente este vínculo, siente la +relacion social, como antes sintió el cariño á la aguja con que cosia: +comprendiendo y sintiendo la razon que la une á un pueblo, á una raza +política, comprende y siente por intuicion lógica las razones que +existen para que una raza se asocie á otra raza; para que un pueblo +llame hermano á otro pueblo, y de escala en escala, de idea en idea, de +emocion en emocion, de regocijo en regocijo, de dignidad en dignidad: +¡sí! de virtud en virtud, de alteza en alteza, en su cerebro y en su +corazon se va criando una figura alentada y noble, una síntesis que no +es otra cosa, en resúmen, que la idea y el sentimiento de su propio sér, +extendido á toda su esfera, á su magnánima nacionalidad; á la +nacionalidad de un poder que creó para un mundo un cielo y una tierra. + +En toda el Asia, en toda la Turquía de Europa, en Italia, en Grecia, en +casi toda España, en Portugal, en la mayor parte de América; en la +América tradicional por hábito, aunque sea social por instituciones que +no han tenido tiempo de renovar la faz política; en todos esos pueblos +enumerados la mujer pertenece al primer período: es egipcia; es la +esclava del Faraon que se llama marido; familia, hogar; es la flor que +se cria en el jardin para que la huela su amo. + +La mujer alemana (en una gran parte de aquel país), la mujer francesa y +la de algunos puntos de los Estados-Unidos del Norte americano, +pertenecen al período segundo: son el sepulcro de Jesucristo +reconquistado por una cruzada que se llama civilizacion, como podria +llamarse derecho, justicia, amor, dogma. + +En estos pueblos las mujeres son casi hombres: hombres afectuosos, +imaginarios, tiernos: hombres como pueden serlo una madre y una hija, +porque la naturaleza no puede mentir; pero personalidades humanas, +verdaderos poderes en la familia, en la opinion, en el derecho, en las +creaciones sociales; _personas de razon_, porque la educacion no puede +dejar de enaltecer, libertando al esclavo; porque la libertad es la +sancion divina del albedrío; porque el albedrío es la sancion divina del +hombre; porque el hombre es la sancion divina de la sociedad; la +libertad es el mismo Dios que se filtró en nuestra conciencia: _sed +semejantes á mí_, quiere decir _sed libres_. «Si no sois libres, nos +dice Dios, ¿con qué virtud me vais á amar?» + +Es indecible la complacencia con que estudio á las mujeres de Paris. No +conozco la representacion de la mujer inglesa y rusa, y este es uno de +los motivos porque más deseo visitar á Lóndres y San Petersburgo. Á una +mujer debo toda mi vida, y natural parece desquitarme de semejante +deuda, consagrándola una pequeña parte de aquella vida tan empeñada. + +Reasumo este asunto diciendo que mi mujer es muy patriótica, porque es +muy doméstica: quiero decir, porque pertenece á la historia asiática. Ve +en su país una humanidad más excelente, un Israel profético, y es una +Judit que ama su tierra, como Judit amaba su Betulia. + +Yo trabajo por hacerla cristiana; pero ella está conforme con ser el +enigma escondido en el palacio de Faraon; digo mal, en el palacio de dos +Faraones: uno es España. + +Probablemente ninguno de los dos serémos muy tiranos con ella. + +Nos dirigimos á las Tullerías y al Louvre, atravesamos el inmenso patio +de este inmenso alcázar, torcimos á derecha para tomar el Puente Nuevo; +á poco estábamos en el muelle de Voltaire, y luego en la famosa calle de +la Universidad. Por allí anduvimos á la ventura durante tres cuartos de +hora, atravesando calles y callejuelas, como para ver si notábamos esa +especie de gusto _clásico_ que debe reinar en unos lugares donde manda +la ciencia. Efectivamente, hay aquí algo de la vida revuelta del +estudiante, y del silencio austero del aula. Yo creia percibir cierto +aroma de pensamiento, cierto olor de libro; así se lo dije á mi mujer, +la cual movió pomposamente la cabeza, en señal de una negacion monda y +lironda, lisa y llana. + +--Yo no huelo nada, dijo mi compañera; lo único que huelo es que mis +piernas se cansan ya, y que debíamos aproximarnos á las Tullerías para +tomar asiento en los sillones imperiales. + +--¡Enhorabuena! contesté yo, pero me parece que deberias mostrarte más +respetuosa con esta antigüedad científica, porque has de saber que te +encuentras en lo que se llama _el barrio latino_, un barrio muy célebre, +aunque no sea sino por los muchos grandes hombres que aquí se han +formado, que de aquí han salido para ilustrar al mundo, y que pisaron +estas mismas piedras que pisamos nosotros en este momento. + +--Pues con perdon de esos grandes hombres, contestó mirándome mi mujer, +y de las piedras que esos grandes hombres pisaron, te digo y te repito +que estoy cansada, y que si no nos vamos á las Tullerías, me tendré que +sentar en medio de esta acera.... Al decir esto, se paró como si +quisiera dar más fuerza á su argumento, cuando oimos los agudos +chillidos de un perro, que salia casi ardiendo de un portal de enfrente. +Era un perro de lana; habia entrado sin duda en la cocina, alguna chispa +habia saltado de los hornillos, la lana habia prendido fuego, y el pobre +animal salia á la calle medio ardiendo y chillando de un modo horrible. +El amo le seguia, llevando en la mano derecha un baston ó cosa +semejante. El pobre animal retrocedia, avanzaba, ladraba, se mordia á sí +mismo, chillaba, gruñia, y cuanto más se meneaba, más se encendia la +lana. El amo le llamaba, y queria apagar el fuego, pasando el baston á +raíz de la piel; pero el palo le lastimaba las quemaduras, y el perro +aturdido hacia ademan de morder al amo, con una rabia y un +atolondramiento indefinibles. El amo entonces extendia el palo, como +para rechazar al animal, y el infeliz perro, al notar que su amo le +amenazaba con el baston.... ¡Oh ejemplo que asombra! ¡Oh virtud que +aturde! ¡Oh lealtad que debia dar vergüenza á los hombres! Aquel pobre +perro que se quemaba vivo, que se mordia á sí propio, que tenia la rabia +del frenesí, al notar que su amo le amenazaba con el palo, pegaba el +vientre al suelo y lamia el extremo del baston. Este ejemplo de +abnegacion sublime, de sublime heroicidad, nos enterneció de tal modo +que nos aproximamos resueltamente; otros vecinos acudieron, y entre +todos, en embrion, en tropel, apagamos el fuego con las manos y con los +pañuelos del bolsillo. Yo estaba entre aquella gente, y hablaba á todos +como si fueran individuos de mi familia. Despues que apagamos el fuego, +dije al amo que debia untar las quemaduras con manteca sin sal, y no +bien hube acabado de pronunciar estas palabras, cuando una jóven de +catorce ó diez y seis años echó á escape, y trajo un papel con bastante +porcion de manteca. La juventud es tan ardiente como generosa. El amo +sujetaba al perro, y á despecho de sus alaridos y convulsiones, le +untamos bien todas las quemaduras. Luego, temblando de dolor, entró en +su casa detrás del amo. Una de las mujeres que asistieron al lance, dijo +algunas palabras á mi compañera, que la contestó en buen castellano: _no +la entiendo á usted_. Aquella mujer que _no comprendió_ que mi mujer no +la _comprendia_, se me quedó mirando, como si esperase que yo la +explicara el asunto. _Mi señora ha contestado á usted_, la dije, _que no +entiende el francés_. La mujer se quedó parada, y echaba unos grandes +ojazos á mi compañera, al mismo tiempo que exclamaba con mucho asombro: +_¡Madame ne comprend pas le français! ¡La señora no entiende el +francés!_ Esto queria decir: ¿esa señora no sabe el francés y está en +Francia? ¿Cómo lo va á pasar ignorando la lengua del país? ¿Pero, de +dónde viene esa señora que no sabe el francés? Yo que comprendí +perfectamente toda la intencion de aquella mirada, y que me sentí algo +picado por la _negra honrilla_ de mi compañera, la dije con un marcado +aplomo: _Madame ne comprend pas vôtre langue, ainsi que vous ne +comprenez pas la langue de Madame. (Esta señora no comprende la lengua +de usted, así como usted no comprende la lengua de esta señora.)_ Y +luego añadí: _Madame ne comprend pas la langue de votre pays; mais elle +comprend une autre langue plus necessaire, plus universelle, plus +savante: la langue de la charité. (Esta señora no entiende el lenguaje +de este país; pero entiende otro lenguaje más_ _necesario, más +universal, más sabio: el lenguaje de la caridad.)_ + +Esta salida convenció á la buena mujer: _oui, monsieur; oui, monsieur_ +(sí, señor; sí, señor), decia repetidamente, y se fué haciéndonos una +reverencia. En efecto, la caridad es una religion que hace á todos los +hombres hermanos. + +Nos dirigimos al muelle de Voltaire, y á los pocos minutos entrábamos, +cogidos del brazo, por el Puente Nuevo. Aquí presenciamos otra escena, +de un interés muy superior. Los héroes de la nueva aventura son un +campesino, su mujer y un muchacho como de veinte años, poco más ó menos. +El matrimonio se dirigia hácia la parte del Luxemburgo, mientras que el +jóven caminaba hacia las Tullerías; pero tanto el hombre como la mujer, +la mujer particularmente, volvian la cara con frecuencia para mirar al +jóven; el jóven la volvia tambien, y en el movimiento tardío y +embarazoso de los tres, no era cosa difícil adivinar que aquellas buenas +gentes se separaban con dolor. Por fin, la labriega vuelve el semblante, +el muchacho lo vuelve al mismo tiempo, sus ojos se encuentran, entre +ellos pasó lo que Dios sabe; corre la mujer hácia el jóven, el jóven +corre hácia la mujer, se abrazan estrechísimamente y rompen á llorar; +pero á llorar de un modo que era capaz de quebrantar las piedras. +Nosotros, con el corazon desgarrado al oir aquellos sollozos, nos +quedamos estáticos delante de aquel grupo interesantísimo. El labriego +aturdido siguió á su mujer, y á los cuatro ó seis pasos de distancia, +bajó la cabeza y dejó caer ambos brazos. Parecia un difunto que se tenia +de pié. ¡Qué arte tan sábio es el amor! ¿Qué Rachel, qué actriz del +mundo, hubiera corrido como corrió aquella mujer, hubiera dado aquel +abrazo como aquella mujer lo dió, y hubiera arrancado á llorar como +lloraba la infeliz campesina? ¿Ni qué Talma, ni que Latorre, hubiera +bajado la cabeza, y dejado caer los brazos con la ruda y austera poesía +con que lo hizo aquel pobre paleto? ¡Ah! Los padres son los grandes +actores, los eminentes trágicos, cuando llega la hora solemne de verter +lágrimas por sus hijos. Excuso decir á mis lectores que la labriega era +la madre, y el labriego el padre del muchacho. A este tocó la suerte de +soldado, habia ingresado en caja, se quedaba en Paris, y aquel abrazo, +dulce y desgarrador al mismo tiempo, era la despedida. Mi compañera y yo +no tuvimos ánimo de presenciar el desenlace, y seguimos nuestro camino, +penosamente impresionados de aquella aventura. + +--Mira, me dijo mi mujer; este muchacho irá ahora á la guerra; quizá un +jefe indiscreto le manda asaltar un castillo, y tal vez muere en aquella +empresa temeraria. Y pasará un dia y otro dia, y acaso la madre le +guarda la silla en que solia sentarse, y no quiere que nadie ocupe el +lugar de la mesa que él ocupaba. Y pasa un mes, y pasa un año; la madre +esperará á su hijo, y el hijo no entrará por la puerta de la casa de sus +padres, ni se sentará en la silla en que antes se sentaba, ni ocupará el +lugar de la mesa que ocupó desde niño. Un hombre extraño le ha mandado +morir, y ha muerto. Un hombre extraño ha robado aquel hijo á su madre; á +esa madre que lo ha concebido, que lo ha criado, que lo amaba con todas +las veras de su corazon, que se estaba mirando en él como en un espejo. +La madre sabrá al cabo que su hijo murió en la guerra, y su alma gemirá +para siempre en un abismo de perdicion y de amargura. ¡No, no! añadió mi +mujer vivamente; los hombres son injustos, haciendo ciertas cosas sin +consultar el voto de las madres. Ninguna guerra se debia emprender, sin +oir antes el consejo de una gran asamblea de mujeres. Es bien seguro que +de ese modo no habria tantas guerras. Yo dije sonriendo á mi mujer: +¿para qué más guerra que una gran asamblea de mujeres? Luego añadí: tal +vez sucederá á ese muchacho lo que tú acabas de decir; pero ¿quién sabe +si va á Sebastopol contra la Rusia, y es el primer soldado que clava la +bandera en la torre de Malacoff, salvando á Europa en las alturas de +Crimea? + +--¿Es decir, arguyó mi mujer, que tú estás porque haya guerras en el +mundo? + +--No, hija mia, respondí yo; yo no estoy porque haya en el mundo guerras +injustas, egoistas, tiránicas; pero estoy por las guerras que se hacen +en nombre de la civilizacion, del derecho y de la moral. Y ¿la sangre +que se derrama y humedece la tierra? dirás tú. Y ¿el rayo que cae de +las nubes y nos devora? digo yo. Ese rayo que nos devora, es +indispensable para purgar el aire de los malos miasmas que lo infestan; +sin ese rayo destructor, el ambiente nos mataria. Pues bien, la sangre +que se vierte en una guerra justa, es indispensable del mismo modo, para +que los hombres comprendan lo que están obligados á hacer, para que se +guarde la justicia. Aquella sangre es como el agua de salud con que se +riega el árbol de la libertad de los pueblos; es el Jordan de ese +bautismo; bautismo costoso, pero santo, como es santa la lágrima que +aquella buena madre vierte al despedirse de su hijo, por más que aquella +lágrima la queme los ojos y la desgarre el corazon. Cuando llega la hora +en que el hombre debe sufrir, no hay otro recurso que disponer el alma +para el sufrimiento, y cuanto más sufrimos, cuantos más dolores +experimentamos, más sagrado es nuestro dolor. Sí, amiga mía, la sangre +que se vierte en ciertas batallas, es como el rayo que viene á purgar el +ambiente de otro horizonte, el aire de otra atmósfera: es un dolor que +debemos sufrir, cuando llega la hora de los dolores; es una lágrima que +otra madre derrama por sus hijos. La madre que lloraba en el puente +Nuevo, se llama mujer. La madre que llora en los campos de ciertas +batallas, se llama moral, se llama historia, se llama destino, se llama +Providencia. Y á esto sin duda se refiere San Pablo cuando dice: _la +letra con sangre entra_; y cuenta, hija mia, que San Pablo es al mismo +tiempo un grande hombre, un gran santo, un gran apóstol, y la +inteligencia más práctica y organizadora que ha conocido el mundo. + +Conversando así como buenos amigos, llegamos á la esquina de la calle +del Acaso (Rue du hasard), y vemos un letrero que dice: _restaurant de +Santa Teresa_. Teresa se llamaba mi madre, y la veneracion y el respeto +que debo á ese nombre, me decidieron repentinamente. Tiré del brazo á mi +compañera, que comprendió luego mi intencion y aprobó mi idea con +alegría, porque siente hácia mi buena madre el mismo respeto que yo. + +Comimos una sopa, dos platos de carne, uno de pescado, otro de verdura y +unas fresas. El criado que debia servir nuestra mesa no estaba allí, y +nos sirvió una hija de la casa, con amable y graciosa galantería. Es una +jóven blanca, muy blanca, rubia, esbelta, flexible, de mirada apacible é +ingénua. Seguramente no es francesa del Norte, debe ser de Tolon: es +decir, de un punto que raye con Italia. Es un tipo perfectamente +italiano. Tiene la candidez de la juventud, la gracia de una juventud +bella, y la seduccion de una actriz. Pegada al mostrador hay una silla, +y sentado en la silla hay un hombre, tipo perfectamente parisiense. Con +perdon del francés y de mi compañera, digo y declaro que ella me gusta +más que él. El buen parisiense no la quita ojo, y la buena francesa del +Mediodía le manda tambien de cuando en cuando alguna miradilla furtiva, +picaresca, como robada. Esto quiere decir que esos dos tipos diferentes, +representan un tipo comun, íntimo, idéntico; un tipo que conviene á +todas las fisonomías, á todas las naciones, á todos los siglos, á todas +las razas: el tipo de amantes. ¡Dios los haga buenos casados! Luego que +concluimos de comer, llamamos á nuestra linda servidora, pagamos, nos +levantamos y nos despedimos, empeñando palabra formal de que iriamos á +comer con mucha frecuencia. En esto sale una señora de grande cara, de +tez muy morena y vellosa, de pecho enorme, de vientre más enorme aún, +pequeña, aplastada, casi roma, de tal manera, que más que mujer parecia +una bola, una urca, una abutarda. Se adelantó hácia nosotros, y el +vientre caminaba dos ó tres palmos delante de ella. Yo me acordé del +célebre soneto de Quevedo que principia: + + Erase un hombre á una nariz pegado, + +porque, en efecto, la situacion era muy semejante; aquí se trata de + + Una mujer pegada á una barriga. + +El parisiense se levantó, la mujer rechoncha y la niña nos despidieron +hasta la puerta, coreando un saludo de doscientas ó trescientas +gracias, unas detrás de otras. Las gracias son el género más barato de +Paris. Vale menos que el aire, que el agua y que la luz. ¡Qué baratura +de género! + +--Pero, señor, me decia mi mujer al salir: ¿puedes tú comprender que esa +muchacha tan flexible y graciosa, pueda ser hija de ese fenómeno? +¡Milagros del amor! + +Llegamos á casa cerca de oscurecer, y hemos pasado una buena parte de la +velada recordando tres cosas: la señora del restaurant, el abrazo del +puente Nuevo, y el perro que ardia; aquel animal que se quemaba y lamia +el baston de su amo. No lamia la mano del dueño; no lamia sus piés; sino +un palo que le lastimaba y que le heria; pero que era el palo con que le +castigaba el que le daba de comer. Víctor Hugo ha dicho: + + La virtud que en el mundo está en destierro, + Hombre no pudo hacerse ... y se hizo perro. + + + + +=Dia duodécimo=. + +Bustos de azúcar y de chocolate.--Hombres que no debian +comer.--Apuros.--Primer restaurant del pasaje de los Panoramas.--Segundo +restaurant.--Vajilla de Luis Felipe.--Francia.--Inglaterra.--Pequeño +restaurant de Lóndres. + + +Empiezo este dia por dos curiosidades que hemos visto ayer, y que nos +causaron suma extrañeza. En los escaparates de una confitería en la +calle de San Honorato descubrimos un Pio IX de azúcar, y en la esquina +del gran hotel del Louvre, hácia la plaza del Palacio Real, un Napoleon +de chocolate, montado á caballo. + +Digo la verdad, sin embargo de no ser pontífice ni emperador, no me +sabria bien que una escultura tan original confiase el secreto de mi +fama al chocolate y al azúcar. No faltará lector que crea que me doy á +inventar ciertas especies, con el objeto de zaherir la sociedad +francesa, halagando así nuestro espíritu nacional. Á esa duda, que yo me +imagino, contesto que si alguno, francés ó español, me prueba que +adultero el menor detalle, la minuciosidad que menos signifique, +consiento desde luego que se me tenga por una persona deshonrada. +Afirmo, bajo mi palabra de honor, que hemos visto aquellos bustos +originales en los lugares indicados; el de azúcar, en una de las +confiterías de la calle de San Honorato, y el de chocolate, en la +esquina del gran hotel del Louvre. + +Pero estaban admirablemente ejecutados, se dirá. Sí, por cierto, +contesto yo; admirablemente ejecutados; pero lo hábil de la ejecucion no +quita al hecho su natural é inevitable extravagancia, porque es una cosa +extravagante que el chocolate y el azúcar, objetos puramente privados, +artículos puramente domésticos, se vean convertidos en sustancia +artística. Es extravagante, es y no puede menos de ser ridículo, que la +escultura, el arte divino de Miguel Angel, se nos muestre en un +escaparate de confites. Pero, lo tendré que decir mil veces: cuando +llega la hora de ganar dinero á trueque de un efecto cómico, los +franceses no respetan á emperadores, ni á pontífices, ni á Miguel Angel, +ni á nadie del mundo. Creo que si la idea de la eternidad pudiera +prestarse á un relumbron, el hombre francés la expondria sin escrúpulo +en un escaparate. Estaria bien sitiada, con algun adorno gracioso, +herida por algun reflejo brillante, rodeada de algun golpe mágico, eso +sí, pero la idea sagrada de la eternidad estaria expuesta al público +curioso en los escaparates de un mercader. Tal vez este retrato es algo +atrevido; pero bien sabe Dios que es UN RETRATO AL NATURAL. + +Vuelvo á la reseña de este dia. + +La Providencia hubiera hecho al mundo un bien muy grande, no habiendo +dado necesidades materiales á los hombres que se consagran á la vida +intelectual, especialmente tratándose de aquellos que son peregrinos en +el presente; peregrinos que, con el báculo de la verdad en la mano y una +esperanza valerosa en el corazon, cogen hoy espinas que mañana se +convierten en flores, y sirven de corona á las generaciones venideras. +Estos hombres, estos mártires de la historia, estos santos de la +conciencia, estos sacrificios sagrados de donde saca el mundo su fuerza +mejor, debian tener bastante con su culto, como el alambique que +contiene un fluido eléctrico, tiene bastante con aquel fluido. Estos +hombres debian estar dotados de una existencia elemental como la tierra, +como el agua, como el aire: debian ser luces á quienes bastara su +natural calórico: debian vivir y conservarse por su propia virtud, de la +misma manera que la esperanza vive y se conserva por virtud intrínseca y +divina del deseo: debian vivir y conservarse en su espíritu, en su +esencia, en esa misteriosa infusion de la mente hacedora, como el +perfume de una flor vive y se conserva en los poros sutiles de sus +tallos. + +A más de un escritor debia bastar su oficio, como basta su claustro al +monje. ¿Qué son algunos escritores, sino monjes de otro convento, +frailes de otra religion? ¡Ay! no está en esto lo penoso de la órden, +sino en que son monjes sin claustro. + +En efecto, difícilmente se concebirá una situacion más terrible que la +del hombre que dedica su vida entera al esclarecimiento y propagacion de +una verdad; de una verdad extraña todavía á la civilizacion particular +del siglo ó del pueblo en que vive. Todo lo ha puesto en manos de su +idea: vigilias, patrimonio, salud, amor, destino.... ¿Para qué? Para oir +en una hora, en un momento, la voz de una mujer, de una hermana, de una +madre: _mira que no tenemos que comer; mira que no podemos pagar al +casero; mira que es necesario abandonar esos papeles indigestos, y +buscar recursos_, tal vez pedir, quizá sufrir la afrenta de quien vale +menos, porque sirve menos, porque está mucho más distante de los altos +fines que la vida humana tiene que cumplir en el mundo. + +¿Qué se hace? Dejar los papeles (el vulgo de las mujeres los llama +_papeluchos_) y buscar dinero; pedirlo; sentir en el rostro el calor +tremendo de la vergüenza. + +¡Qué poco meditan sobre esto los legisladores que condenan al escritor, +como se condena al malhechor ó al vago! + +¡Ay! La tierra que pisa ese hombre, el palmo de tierra donde pone su +planta, esa piedad que debe á la creacion, está mojada de su sudor y de +su sangre. ¿Quereis que á eso se junte la argolla del presidio? ¿Tambien +ha de comer la vitualla en el patio inmundo de una cárcel? El que está á +su lado es un ratero, un traidor, tal vez un asesino; él es el misionero +del alma, el apóstol de la verdad, el astro de la vida, el cáliz de la +revelacion; un cáliz donde se custodia una chispa del pensamiento +providencial que mide y gobierna el universo: el que está á su lado es +un maldiciente, un perjuro, un espía; él es el sacerdocio del porvenir; +un siglo grande que no cabe en su siglo; un pueblo muy grande que no +cabe en su pueblo; la ley de los hombres que no cabe en la ley de un +hombre; él es la victoria que se inmola para hacer bien al hijo de su +propio sacrificador. + +¡Ay! Pónganse los legisladores la mano sobre su conciencia; mediten un +instante dentro del secreto de su corazon; miren por un momento esa cuna +donde ahora dormitan sus hijos; esos hijos á quienes aman, esos hijos +que serán hombres á su vez; esos hijos que en su dia serán padres; esos +hijos á cuya descendencia no ha dado nadie un monton de cenizas para que +sobre él deje caer la frente helada; esos hijos que son una cifra +infinita en el cálculo de la Providencia: lean los legisladores en ese +arcano por un momento, un momento más; no les pido más tiempo que el +necesario para ver un cometa que aparece repentinamente en los aires: +vuelvan los ojos á esas criaturas que ahora dormitan, esas criaturas que +mañana se educarán, que mañana aprenderán moral y ciencia, que +aprenderán de este modo á ser hombres en el libro del presidiario; esas +criaturas que tarde ó temprano han de recibir el bautismo bajo la concha +del escritor que come y vive con el asesino y con el espía. + +¡Ay! Todo lo ha puesto en manos de una idea: vigilias, patrimonio, +salud, amor, destino: tambien la libertad; es un preso: tambien la +honra; es un infame. + +¡Ay! Si un hijo del legislador, uno de esos hijos que ahora duermen bajo +la leve gasa que cubre su semblante; si ese niño llega á ser un hombre +de sabiduría, de lealtad, de abnegacion; si llegase á ser el propagador +de una verdad mayor que su siglo, el conductor de un fluido para el que +la vida de hoy no tiene tubo ni alambique; si debiese al destino el don +soberano de tener genio; es decir, el don de una virtud suprema, porque +no hay genio sin virtud, no hay genio deshonrado, no hay genio infame, +porque no existe _el talento de picar, porque la víbora no tiene +talento_: si en el testamento de la predestinacion universal, recibiera +ese niño aquella manda gloriosa y divina ¿qué diria el legislador, qué +diria el padre, cuando supiera que su hijo comia la vitualla del +presidio con el espía, con el asesino, con el traidor, con el ratero? + +¡Ay! Pongan una mano sobre los latidos de su corazon, y que respondan +una vez: ¿es eso justo? + +Todo lo dan: ¿han de dar hasta la honra, como la madre que falta de +alimento, da al hijo sus lágrimas? + +¿Pero por qué hay hombres que propagan ideas mayores que su siglo ó su +pueblo? + +¡Escrúpulo curioso en verdad! ¿Por qué hay rayos que purgan la +atmósfera? ¿Por qué hay volcanes que purgan la tierra? ¿Por qué hay +torrentes que se precipitan y corren cubiertos de espuma? ¿Por qué hay +tubos que conducen el fluido eléctrico? ¿Por qué hay chispa eléctrica? +¿Qué me decis á mí de todo eso? ¡Preguntádselo á Dios! + +No es nuestra ciencia; es una ciencia mucho más alta. Propiamente +hablando, es la ciencia. + +He dicho algo á mi compañera sobre lo bueno que seria á ciertos hombres +el poderse mantener con la virtud espiritual del pensamiento; el vivir +de una manera infusa, _por revelacion_, pero mi compañera me responde +que en vano doy que hacer á mi fantasía, porque no hay más medio que +resignarse á la _calamidad de comer_. Ella dice que el mismo fuego +necesita sustancia que lo nutra, que el mismo aire parece ser el +alimento de la atmósfera, como la atmósfera parece ser el alimento del +espacio. Dice que la chispa escondida dentro del pedernal necesita un +golpe para salir; pero yo no puedo consolarme. El pedernal no anda +rodando por las aceras de Paris, á caza de un guisado que no tenga +harina, y de un trozo de carne que no esté dura y ensangrentada, y de +una botella de vino que no esté agrio, amargo, salado, picante, y no sé +cuantas cosas más. + +He dicho todo esto, porque la cuestion de comer se hace cada dia más +apremiante y amenazadora. Los fiambres no bastan á un estómago débil +como el mio, especialmente cuando está acostumbrado á otro método; el +método de una mujer inteligente, cuidadosa y que debe quererme algo, +segun las muestras. + +En fin, la imaginacion de la comida (uso la palabra imaginacion para +quitar á la palabra hambre lo que tiene de bajo y grotesco) nos reasume, +nos absorbe, nos tiraniza. + +Salimos á la calle con el fin de probar fortuna. Entramos en una galería +del pasaje de los Panoramas, y vemos un aviso en que se ofrece dar de +almorzar bien (_confortablemente_) por dos francos. + +No anduvimos más. Nos sentamos en una mesa del rincon, y á los pocos +minutos teniamos dos platos delante y una botella de vino Macon. Un +plato es de carne y otro de pescado. La carne está dura, muy dura; el +pescado tiene salsa blanca, muy blanca; el vino es amargo, muy amargo. +Hice á mi mujer una seña, ella resistia por miramiento á los cuatro +francos; pero otra señal la decidió, y salimos como habiamos entrado; +digo mal salimos con 82 sueldos menos, pues á los 80 de estatuto tuve +que añadir dos de propina; aunque la propina es un estatuto tambien.. + +En otra galería del mismo pasaje, nos dimos de cara con otro rótulo que +promete tres platos fuertes, vino de Burdeos y sorbete al fin, todo por +tres francos. + +Subimos al piso principal; al entrar nos dieron una contraseña, y á poco +se presenta un garçon con frac negro y corbata blanca. Bajo el influjo +de la primera impresion creí hallarme en el memorable restaurant +Champeaux, plaza de la Bolsa, é hice involuntariamente ademán de irme, +pero la memoria de los tres francos me detuvo. Nos sirven una buena +sopa, un plato de gallina, dos entremeses, una botella de Burdeos +inferior; y al llegar á los postres, el elegante garçon entra con una +batea llena de primores: porciones de manteca, ruedas delgadas de +salchichon, peras, ciruelas, rábanos muy pequeños, dulces y otras +curiosidades. Nosotros nos imaginamos ver abiertas las puertas del +paraíso terrenal. Mi mujer empezó á proveerse, tomando sin duda revancha +de los contratiempos sufridos, cuando el garçon la dice en un tono muy +bajo y muy meloso: + +--Perdone usted señora: no se pueden tomar más que dos porciones á +eleccion. (_Pardon, madame: on ne peut prendre que deux portions au +choux_.) + +--Ya me parecia, me dijo mi mujer, que esto era demasiada suerte para +nosotros. + +--Si usted quiere tomar más porciones, añadió el garçon, será aparte.... + +--¡Gracias! ¡gracias! contestó mi mujer precipitadamente, como si +temiera ver un papel de aguas inglesas con 27 francos en medio. + +Mi compañera tomó manteca y una fruta del tiempo; yo tomé tres porciones +de fruta, dos que tocaban á mi cubierto, y una que me tocaba á mí por no +tomar sorbete. + +Mi mujer tomó el suyo, pagamos y nos salimos á la calle, y cualquiera +hubiera conocido en nuestras caras que estábamos de mejor humor. Pero +aquello era caro para la comida normal, y proseguimos nuestras +excursiones. + +Despues de mucho discurrir al azar, _oliendo donde se guisa_, +atravesamos una de las galerías del Palacio Real, y en un bazar de +porcelana hemos visto un juego de platos, que perteneció á Luis Felipe. + +Acerca de la autenticidad no hay duda alguna, puesto que los platos son +de lo mejor que se hace en la famosa fábrica de _Sevres_, y tiene en el +fondo la corona y nombre de _Luis Felipe_. Esto nos induce á dar crédito +á la señora del almacen de los Panoramas, sobre el baston de Richelieu, +puesto que lógico parece que descuide el baston del cardenal, quien +descuida la vajilla de un rey. Se conoce que la nobleza francesa tiene +poco gusto tradicional; lo cual quiere decir poco gusto de si misma, +poca conciencia de su ejecutoria, poca sensatez. ¿Cómo seria posible que +un lord consintiese que decorara el escaparate de un mercader, una +vajilla que hubiese servido en la mesa de uno de sus monarcas? + +La Francia, siendo inmensamente más grande que la Gran Bretaña por la +ley de la naturaleza, no debe entrar en lucha con el pueblo inglés: +tiene una desventaja capitalísima; es menos lógica, como ya he dicho, y +la lógica es un poder inmenso; sino inmenso, es un formidable poder: La +Francia lo tiene; pero la Inglaterra lo tiene mayor. Francia tiene uno; +el del país, el poder social. En el Reino Unido hay un millon de lores y +de hombres de gobierno ó de empresa: hé aquí un millon de poderes; el +privilegio portentoso de una casta política, la cual, pordioseando por +todo el mundo conocido, hace que todo el mundo conocido la pida limosna. + +La Inglaterra es la especialidad más rara que se ha verificado en la +historia, el fenómeno más curioso de estos tiempos fenomenales. Caerá +sin duda, caerá mañana, porque hoy representa lo que representaba el +mundo que cayó, el mundo que no pudo menos de caer, que caerá siempre y +en todas partes que tenga creaciones análogas; que tenga ídolos sociales +que adorar. La casta antigua le llamó mago, por ejemplo; el mago inglés +se llama cañon, pólvora, buque, lord, renta, capital; pero de cualquier +modo es la antigua casta, el mago persa ó el brahman indio. + +_Esto caerá, como cayó aquello_, reproduciendo las sublimes palabras de +Víctor Hugo. + +La Inglaterra caerá; pero no caerá sino como cae una masa enorme: caerá +como cayó el templo de Belo, como cayó el coloso de Rodas, como cayó el +Partenon de Grecia, ó el Capitolio de Italia, como caerán las Pirámides +de Egipto; como caen los milagros del hombre. + +Comimos en el pequeño restaurant de Lóndres, cerca de la fuente de +Molière. Á más de lo que ofrecen por franco y medio, pedí un pichon, el +cual me ha costado 9 reales. Advierta el lector que hay pichones por 14 +sueldos. Me han llevado 31 por aderezarlo, algo más del 200 por 100. +Vaya esta especie AL PARIS MORAL. Mi mujer dice que no volverá más, lo +cual quiere decir que no volverémos los dos. + +De vuelta hácia casa, hemos presenciado cierto alboroto, acaecido en una +taberna de la calle de Richelieu. Dos suizos empezaron á discutir sobre +religion. El uno era del canton del Tesino, y defendia el culto +católico. El otro era de uno de los cantones protestantes, y defendia el +culto reformado. La disputa acabó por tirarse las copas á la cara, y no +debieron andar por el aire las copas solamente, sino alguna botella, +porque uno de los contrincantes tenia una herida bastante profunda, +hácia la quijada derecha. + +Recomiendo al jóven que haya de salir de su casa, especialmente de su +país, que no olvide el consejo que voy á darle: guárdese muy bien de +hablar nunca de su religion y de su patria. Son los dos asuntos que +ofrecen un peligro más general y más inevitable. No hay hombre que no +esté persuadido de que su Dios y su país son los mejores de la tierra. +Disputad con él sobre todo; pero no le toqueis su país y su Dios. ¡De +cuántos lances he sido testigo, y cuántas cabezas se han roto, y cuántos +hombres han ido al Campo Santo por una imprudencia de este género! + +Llegamos á casa y dije á mi mujer: + +--Mañana es lunes; mañana principia la semana que aplazaste para la +visita del monumento que tanto anhelo visitar. ¿Cuándo lo visitamos? Mi +compañera me miró sonriéndose, y con la magnanimidad orgullosa del que +otorga una gracia ó concede un perdon, responde á secas: + +--Mañana. + +--¡Dios te lo pague! contesté yo muy satisfecho. + + + + +=Dia décimo tercero=. + +Almuerzo.--Coche.--Nuestra Señora de Paris.--Hija deshonrada.--Comida de +campo. + + +Salimos del hotel á las diez y media. Despues de veinte minutos de +marcha forzada, nos vemos en la calle de la Grand'Batelière. Hácia el +comedio de la calle, encontramos un restaurant de _mediano coturno_, y +allí hemos almorzado, no muy bien, por seis francos y algunos sueldos de +propina. Volvimos á caminar á la aventura, y ya cansados, cerca del +pasaje de Jouffroi, tomamos un bienhechor _fiacre_. + +--_¿Où allons-nous? ¿Á dónde vamos?_ Gritó el cochero desde el pescante. + +--_A Notre Dame, á Nuestra Señora_, contesté desde dentro, é +inmediatamente el carruaje comenzó su marcha. + +Hace media hora larga que atravesamos un verdadero laberinto de calles, +unas espaciosas y claras, otras húmedas, estrechas y sombrías. Apenas +habrá un espectáculo más original, más extraño y curioso, que estudiar +una poblacion como Paris desde la portezuela de un carruaje. Cada calle +nueva, cada nueva plaza, cada barrio distinto, cada diferente localidad, +se nos presenta como si fuese un lienzo que se va desdoblando de un +interminable panorama. Uno espera á cada momento que se concluya; espera +salir á cielo raso; espera ver campos, árboles, montañas, llanuras; +espera verse libre de aquella red que lo va circuyendo por todas partes, +y vienen calles y más calles, callejuelas y más callejuelas, plazas y +más plazas, y llega un instante en que nos sentimos fatigado el pecho, y +cansada la respiracion. No tuve la curiosidad de ver cuánto tardamos en +la travesía; pero á mí me pareció sumamente larga. Excuso decir que á mi +mujer la pareció infinitamente más larga que á mí, porque no se fija en +las cosas con la intencion de estudiar y aprender, sino con el ahinco, +franca y netamente español, de hacer burla de los franceses, y el +aliciente de la murmuracion dura poco. La murmuracion es como la salsa +de la visita; mi mujer no halla en mí una compañera con quien murmurar, +y así es que se aburre. + +[Ilustración: Frontis de Nuestra Señora.] + +[Ilustración: Plaza de la Bastilla.--Columna de Julio.] + +Despues de torcer millares de esquinas, y cuando ya casi teniamos +turbada la vista de tanto mirar á izquierda y derecha, asomamos á una +explanada que nos pareció alegre y deliciosa; luego atravesamos un +puente; dirigimos precipitadamente una mirada á lo largo del rio, +iluminado por los rayos de un sol de Junio, llegamos á la márgen +opuesta, caminamos unos momentos.... ¡NOTRE DAME! ¡NUESTRA SEÑORA! Gritó +el cochero con voz reposada y severa, como si su acento participase de +lo venerable del lugar que nos anunciaba. Al oir el anuncio del cochero, +experimentamos cierto sentimiento religioso, y otra sensacion que +difícilmente podria explicarse. Es una sensacion parecida al miedo. +Cuando nos hallamos al pié de un monumento célebre, de uno de esos +monumentos que muchas veces hemos creido ver, que nos ha hecho sentir, +que nosotros queremos como si fuera un individuo de nuestra familia, un +individuo más grande que los otros, porque nuestra imaginacion lo ha +divinizado á su manera: cuando sabemos que nos vamos á dar de cara con +ese personaje misterioso, con ese ídolo de nuestra fantasía, con esa +vaga creacion de nuestros recuerdos, parece que nos preocupa la misma +idea que embarga nuestro ánimo, en el momento de recibir á un sábio, á +un santo, á un apóstol, á un héroe, á un poeta; es decir, á un prodigio. +Nuestra admiracion es una mágia que adoran muchos magos, ó bien es un +mago que adora muchas mágias, y Nuestra Señora de Paris era para +nosotros una especie de hechicería; hechicería sagrada, venerable, +augusta, pero hechicería. + +--¡Anda! dije á mi mujer, con el mismo tono con que la hubiera dicho: +_el mago nos espera_. + +Saltamos del carruaje, y nuestra ávida y respetuosa mirada se fijó en el +frontis de la gran basílica. Aquella fachada es pintoresca, festiva, +graciosa, sin dejar de ser grave, religiosa y solemne. Hay allí ese +espíritu aventurero, esa galantería varia y confusa, esa poesía +melancólica, apasionada, infantil, inocente, pero arrebatadora, de los +edificios de la edad media, ora sea un templo, ora un palacio, ora un +castillo, ora una cárcel. Aquella poesía indefinible no es un carácter +de este ó del otro estilo arquitectónico; no es una revelacion del arte; +sino una revelacion de aquella edad, el arte especial de aquellos +siglos; una emocion de aquellos hombres y de aquellos tiempos, una +verdadera emocion histórica. + +Las treinta y cuatro columnas, altas, delgadas y sencillas, que +sostienen la plataforma de esta gran fábrica, dan al edificio una gracia +ateniense, fantástica, aérea; parece que nadan por la atmósfera. +Aquellas columnas tienen la arrogancia atrevida y la idealidad +misteriosa del obelisco. + +Yo permanecí algun tiempo, sin moverme, sin poderme mover, como si +sintiese agobiada mi alma bajo el peso de tantos recuerdos y +tradiciones. En efecto, esa catedral que ahora contemplo, esa masa +enorme, quieta, silenciosa, insensible; pero tan elocuente y tan +entusiasta en medio de su silencio y de su quietísmo; ese monton de +piedras que estoy viendo, es como el testimonio de otra raza, de otro +pensamiento, de otro dogma, de otro mundo. + +Este lugar, decia yo para mí, formaba parte de la antigua _Citè_. Este +magnífico y caprichoso templo sucedió á una iglesia cristiana, levantada +en el siglo IV al primero de los mártires, á San Estéban. Á este San +Estéban, á esta humilde y primitiva basílica del cristianismo, único +monumento religioso de la _Citè_, unió otra iglesia el rey Childeberto, +hijo de Clovis, á instancias del obispo San German, bajo la advocacion +de _Nuestra Señora_, de donde trae su orígen el nombre actual de esta +suntuosa metropolitana de Paris. + +Y la iglesia de San Estéban, así como la basílica del hijo de Clovis, +habia sucedido á un templo pagano, levantado á Júpiter durante el +reinado de Tiberio. Mucho despues, á mediados del siglo XII, un hombre +ilustre, un oscuro hijo del pueblo que ganó la mitra á fuerza de +talento, de virtudes y de piedad, Mauricio de Sully, concibió el +pensamiento de construir la iglesia que ahora admiro. Un solo hombre +principió esta obra gigantesca; siete siglos la terminaron. + +Aquí han trabajado sucesivamente el Papa Alejandro III, que puso la +primera piedra en 1163, Felipe Augusto, el Cardenal de Noailles, Juan de +Montaigu, Felipe el Hermoso, San Luis, Luis XIV, Luis Felipe y Napoleon +III. + +Bajo _La Convencion_, Nuestra Señora de Paris se vió convertida en +_templo de la Razon_. + +Bajo el Consistorio, la secta de los teofilántropos estableció aquí su +culto. + +En 1801 tuvo lugar el famoso y raro concilio, á que asistieron ciento +veinte _obispos constitucionales_. + +Bajo el Consulado, se restableció el culto católico, prévios una misa y +un _Te Deum_, pomposamente celebrados en presencia de los tres cónsules. + +En 1804, el Papa Pio VII puso la corona del Imperio sobre la cabeza del +gran Napoleon. + +Aquí tiene el lector la historia artística y social de NUESTRA SEÑORA DE +PARIS, de este gran libro escrito en piedra. + +Pasadas estas primeras impresiones, atravesamos el umbral de la +basílica. Necesitaria escribir un año, si tuviese que hacer la +descripcion de los infinitos y curiosos detalles de escultura que +encierra este templo. En este sentido, _Nuestra Señora de Paris_ es +quizá el monumento más rico y más precioso de la edad media. Tanta +estátua, tanto dentellon, tanta columna, tanto relieve, tanto arabesco, +tanta profusion de trabajo, le quita belleza, porque le quita sencillez; +le quita majestad, porque le quita simetría; pero lo que le quita como +arte, se lo da como historia; lo que le quita como iglesia, se lo da +como conservatorio ó museo. No es una gran arquitectura; pero es un gran +libro. + +Ciento veinte pilares sostienen las lujosas bóvedas; hemos contado +veintisiete capillas, y admiro los bajo-relieves, en bronce dorado, del +altar mayor, un precioso grupo de mármol, que representa el descenso de +la cruz, la estátua de la Vírgen, la de San Cristóbal, de nueve ó diez +metros de altura, y otro grupo de mármol llamado _el voto de Luis XIII_, +que representa una cruz de piedra blanquísima, medio cubierta por un +paño con una maestría notable; al pié de la cruz aparece sentada la +Vírgen María, teniendo en sus brazos al niño Jesus. Á cada lado de la +Vírgen, se ven las figuras de Luis XIII y Luis XIV, que presentan una +corona á la madre del Salvador. La escultura de estos verdaderos +monumentos no pertenece á la escuela del edificio, por decirlo así; +contradicen la lógica del arte; en una palabra, son otros tantos +anacronismos, pero al cabo son preciosísimas creaciones de una +civilizacion santa y grande, creaciones de un arte sublime, de un arte +sin segundo, del arte cristiano, y nuestra fantasía, nuestro sentimiento +y nuestra inteligencia se ven fascinados por un encanto irresistible. En +un paraíso, tan lleno de esperanzas y de armonías, el alma no piensa; se +embriaga y duerme. + +Hemos admirado tambien las maderas y el enrejado del coro, los cuadros +de Luis de Bologne, de Touvenet, de Hallé, de Coypell y de Felipe de +Champagne; los opulentos mausoleos del conde de Harcourt, del cardenal +de Belloy, de.... En fin, he admirado tantas cosas, que si las hubiera +de decir, seria menester que escribiera un libro, como dije antes. Pero +aunque sea de paso, no quiero dejar de hacer mencion de una pintura que +nos ha impresionado vivamente. No recuerdo en qué sacristía he visto +aquel cuadro; pero recuerdo que lo he visto para no olvidarlo jamás. +Este cuadro representa al venerable monseñor Affre, al caritativo y +valeroso arzobispo de Paris, herido gravemente por una bala en las +barricadas del célebre arrabal de San Antonio, en Junio de 1848, y la +bala que se ha extraido de la sangrienta y mortal herida. Hay una verdad +tan ingénua, _tan provocativa_, por decirlo así, en la pintura y un +interés tan grande en el asunto, que el espectador no puede menos de +quedarse clavado ante aquel lienzo. Aquello es una triple epopeya, una +para el arte, otra para la sociedad, otra para la fe. + +La gran campana de Nuestra Señora de Paris, la mayor que hay en Francia, +pesa treinta mil libras, ó sea mil doscientas arrobas. Como la _María_ +de Sevilla, sólo deja oir su voz grave y solemne en los grandes +sucesos, ó en las grandes festividades. + +Pero aún no he hablado de una de las curiosidades más notables que se +encuentran en este curiosísimo monumento. Me refiero al maderámen de la +techumbre, cubierto por mil doscientas treinta y seis planchas de plomo, +cuyo peso no baja de cinco mil quintales. + +Pero se hacia tarde y la cabeza principiaba á dolerme. Habiamos dado +demasiado pasto á la inteligencia, á la imaginacion y al sentimiento; +experimentaba irresistiblemente la necesidad de respirar al aire libre, +de espaciar la vista por el horizonte, é hice una señal imperativa á mi +mujer. Salimos y subimos al coche. + +--_A l'hôtel Saint-Antoine, rue Beauregard; al hotel de San Antonio, +calle de Buenavista_, dije al cochero. + +Al poco tiempo atravesábamos el puente, y mi mujer y yo nos mirábamos +sin hablar, como si hubiésemos dado cima á una grande empresa, tan +grande, que no nos dejaba ni aún aliento para abrir la boca. + +El grupo de la Vírgen y del niño Jesus, es una de las cosas que nos han +dejado una emocion más agradable y más duradera. Esto no procede +únicamente de la maestría de la ejecucion, de la habilidad del artista, +sino de otro arte más poderoso, más rico, más maestro, más grande; de un +arte que está dentro de aquellas concepciones, y que da vida al mármol y +al mismo escultor. En aquellas estátuas hay ese viso de ingenuidad, de +candidez, de fervor é inocencia que encontramos en el Evangelio, en ese +libro que tantos cristianos ignoran, que tan pocos cristianos leen, que +tan pocos cristianos estudian, que tan pocos cristianos entienden; sobre +todo, que tan pocos cristianos practican. En aquellas estátuas se ve +algo del carácter más santo y expresivo que conoce la historia; algo del +tipo más bello, más noble y generoso que venera el mundo; algo de la +Vírgen María. La Vírgen María quiere decir: candor, pasion y fe: +inocencia, dolor y esperanza. La Vírgen María lleva en sí la idea y la +encarnacion de todo un mundo nuevo, es una civilizacion que vale por +todas. + +Cuando calculé que ya íbamos á entrar en las calles, me asomé por la +portezuela, y dirigí un saludo con la mano a _Nuestra Señora de Paris_, +como quien se despide de un amigo. + +Pasamos muchas calles, muchas plazas, muchas travesías, muchas +callejuelas, que no parecen de Paris, y al atravesar la calle del famoso +y novelesco Temple, presenciamos, á despecho nuestro, una escena muy fea +y muy repugnante. ¡El egoismo es la más voraz de todas las fieras, el +más rastrero de todos los reptiles, el más asqueroso de todos los +insectos! Estando avecindado entre los hombres, Dios no tuvo necesidad +de crear un infierno para este mundo. Un padre, halagado por ciertas +esperanzas de lucro, habia vendido la honra de la menor de +sus tres hijas. Aquel hombre (no merece que le demos el nombre venerando +de padre) aquel hombre egoista, idiota, cruel, bajaba la cabeza y fumaba +su pipa negra. La pobre de su hija, muchacha como de catorce ó quince +años, le reconvenia furiosamente en medio de la calle. Estaba pálida +como una muerta, desgreñada como una loca, trémula y llorosa como una +mujer deshonrada. Allí oimos cosas que no olvidarémos, y de que no +podemos dar parte á nuestros benignos lectores. + +Llegamos, por fin, á nuestro hotel. Pagué al cochero siete francos, uno +de propina, y subimos á nuestra habitacion, que nos pareció el templo de +la Paz. ¡Qué silencio tan apacible! ¡Qué dicha! + +Repuesto un poco de esa especie de sopor ó letargo que causa en nuestro +ánimo la admiracion, principié á meditar sobre lo que habia visto, +mientras que mi mujer se ponia un traje de casa. La verdad, me veo +turbado; apenas puedo desenredar, si así puede decirse, las primeras +ideas y sensaciones. Si en este instante me preguntaran si he visto una +iglesia, un alcázar, un panteon ó un baluarte, casi no sabria qué +responder. + +Efectivamente, _Nuestra Señora de Paris_ nos deja una memoria confusa, +tan confusa como deliciosa, porque confuso y delicioso es el arte misto +que allí impera. Aquel arte no es un monarca, es un tirano, pero un +tirano creador y espléndido. + +Al ver el monumento de que hablo, sentimos lo que cuando hallamos muchas +huellas como amontonadas y confundidas. El rastro confundido no es un +rastro; pero la mente lo adivina. El pensamiento tiene tambien sus +goces, y aquella adivinacion es el primero de los goces intelectuales. + +La suntuosa catedral de Paris no tiene esos techos despejados, claros, +altísimos, atrevidos y majestuosos de la catedral gótica: no tiene +tampoco esas bóvedas aplanadas, casi chatas, esa atmósfera oscura, ese +horizonte misterioso de la mezquita árabe; no tiene la esbeltez, la +elegancia, la virilidad, la pompa sencilla y sublime del palacio griego +y toscano. No tiene nada de eso, y todo eso se encuentra allí; si no se +encuentra, se conjetura, se presiente, se distingue á lo léjos. Allí se +ven mezclados y confundidos el Oriente, la Grecia y la Italia; el +palacio, la mezquita y la iglesia. Esto no se ocurre desde luego; pero +despues que se reflexiona sobre aquel precioso mosáico, sobre aquella +_bellísima barbarie_, sobre aquella _hermosa monstruosidad_, encontramos +una especie de mesa revuelta, en que no sabemos qué admirar más, si la +belleza de las partes, ó el curioso desórden y la rica y fecunda +discordancia del conjunto. Gentilidad, cristiandad, feudalismo, +renacimiento, arte moderno, todo está allí, como están los haces de miés +en una era, desde Júpiter hasta Childeberto, desde Childeberto hasta +Mauricio de Sully, desde Mauricio de Sully hasta San Luis, desde San +Luis hasta el actual Napoleon. No perdiéndose Nuestra Señora de Paris, +no se pierde una gran parte de la historia y del arte de Francia. + +Por último, no debo escatimar al nobilísimo edificio que hemos visitado, +ya que somos deudores de tan gratos recuerdos, un elogio que, á mi modo +de ver, significa mucho. Despues de estar poetizada _Nuestra Señora de +Paris_ por el genio de Víctor Hugo, que es un gran genio, _Nuestra +Señora de Paris_ parece poética. + +Hemos resuelto no salir á la calle para comer. Eso de comer á lo +transeunte, á lo bohemio, como si dijéramos al salto de mata, nos +fastidia y nos entristece. Hemos llamado á la hija de la lechera, y la +hemos encargado salchichon, jamon dulce, sardinas de Nantes, una libra +de fresas, un panecillo y una botella de vino Macon. + +Mientras que la muchacha nos trae los recados, yo escribo esta revista á +la manera que se persigna un cura loco. + +La chica llama, mi mujer abre, la muchacha entra, deja nuestro avío, se +va, mi compañera pasa la llave, y nos quedamos solos. ¡Qué hermosa es la +casa en que vivimos! ¡Qué hermosa es la familia! ¡Qué hermoso es el +amor! ¡Qué hermosa tambien es la tranquilidad! + +En este sentido, Paris nos ha hecho un gran regalo. En Madrid nos +inquietaba un tanto la policía; aquí vivimos en la más perfecta y +envidiable calma. + +Lector, si el cofre que tienes en tu casa te produce inquietudes +profundas; si el cofre que tienes en tu casa te turba el sueño, créeme, +tira el cofre á la calle. Pasa por todo, menos por intranquilizar tu +espíritu. La tortura del sentimiento y la violencia ejercida sobre +nuestra alma, son las dos tiranías más insoportables de este mundo. Esto +nos advierte que hay una gran verdad, un gran secreto, una gran ciencia; +esto nos advierte que hay un espíritu, y que ese espíritu, esa +exhalacion que no se toca, que no se ve, que no se mide, que no se +compra ni se vende, es el gran poder de la tierra, el sumo Pontífice de +la vida humana. + +Sobre la cubierta de mármol blanco de la cómoda, sin mantel, ni +servilletas, ni cuchillos, ni tenedores, ni platos, hemos colocado +oportunamente el salchichon, el jamon dulce, las sardinas, las fresas, +la botella de vino, la de agua y el pan. Aún cuando comemos en casa, +esto nos parece una comida de campo. La libertad con que comemos, nos +hace creer que nos encontramos en una romería, entre tomillo y alelíes. + +Hemos comido opípara y deliciosamente, y aquí doy fin al dia décimo +tercero, porque seria muy difícil darle mejor final. + + + + +=Dia décimo cuarto=. + +El sueldo de la paralítica.--Mis humos caballerescos.--Establecimiento +de caldo.--Comida compuesta de tres sopas, de tres platos de carne, de +tres legumbres y de tres postres, á franco y medio por persona.--Muñecas +que hablan.--Aleluyas.--Almuerzo.--Estéban Lesperut.--Comida.--Soberbia +de mi mujer.--Café cantante titulado la Francia Musical.--Teatro de la +Gran Opera.--Opera francesa.--Zarzuela española.--Harem europeo. + + +Salimos muy temprano en busca de algun _restaurant_ que nos acomode, +bajo el doble aspecto de estómago y bolsillo. Es indudable que lo hay; +¿qué no hay aquí? Sí, lo hay, digo yo á mi mujer; pero mi mujer me +contesta: ¿dónde está? De esto se trata. + +No distábamos treinta pasos de nuestro hotel, cuando oigo que me +llamaban. Era una pobre muy anciana, á quien habian tirado un sueldo +desde un balcon. La pobre estaba paralítica, no podia agacharse para +recoger la limosna, y con este fin me habia voceado. La señorita que +arrojó el sueldo miraba desde el balcon de un piso segundo, como para +ver el desenlace de aquella pequeña aventura. Estoy seguro, de que en +España no me habria ocurrido el menor escrúpulo en este instante; pero +me hallo en país extranjero; esta circunstancia es una voz de alerta que +clama siempre en torno nuestro, y me ví asaltado por un sentimiento +singular, muy singular en mí. La señorita miraba desde arriba, la pobre +esperaba que yo la sirviese, como era justo y natural; pero yo +experimenté entonces que en los españoles existe una mezcla de genio +aleman y de genio romano; una mezcla de pensamiento y de fantasía, de +concentracion y de ligera idealidad, que describe maravillosamente ese +temperamento moral que nosotros llamamos _hidalguía española_. +¡Desdichado de mí! ¡Cuánto me resta que aprender! ¡Cuánto ignoro! Yo no +me creia _hidalgo_: no suponia en mí ese espíritu caballeresco que +caracteriza un siglo y una raza; el siglo feudal y la raza latina; y +ahora me encuentro con que ignoraba lo que sucedia en mí propio. +Indudablemente tengo algo de raza y de feudo, y de ello pudiera ser +testigo la mendiga. En vez de recoger el sueldo, como ella me suplicaba +y como esperaba la señorita del balcon, la dí dos sueldos y proseguí mi +marcha, aparentando que no habia comprendido. + +Ignoro qué impresion haria en mis espectadoras _mi rebeldía +caballeresca_; pero ello es que yo caminaba tan ufano como si hubiera +hecho una conquista. Pasada aquella ráfaga de caballerismo, empezó á +preocuparme la idea de si habria cometido una falta de caridad, una +falta tanto más reprensible cuanto que la habia cometido con una pobre +anciana. + +Mi mujer quiso disuadirme diciendo: + +--¿De qué puede quejarse? La has dado el doble de lo que ella te pedia. + +--No, respondí á mi mujer. Puede quejarse de mi soberbia, de mi soberbia +con una vieja paralítica. La he dado el doble; pero el dar no prueba que +se da bien, puesto que muchas veces la simple dádiva envuelve una +afrenta; á veces se da la deshonra. + +Si yo estuviese paralítico, si suplicase á un transeunte que me cogiera +un cigarro que se me hubiese caido al suelo, y el transeunte me diera +dos cigarros suyos, yo no aceptaria de ningun modo su presente, y le +llamaria orgulloso, presumido, insensato tal vez. Yo no le pedia los dos +cigarros que me da, sino un servicio que no me hace, una obligacion que +no cumple; si tú quieres llamar á esto caridad, es una caridad que no me +otorga, que me niega con cierto alarde de virtud; pero al cabo me la +niega, y yo veria en su alarde de virtud un alarde de vanidad. + +Mi mujer me miraba con cierta maravilla, al observar la séria +importancia que yo daba á un accidente tan pasajero; pero yo estaba +herido por una especie de remordimiento, y no pude menos de proseguir: +si aquella mendiga no hubiese perdido, como el hábito horrible de la +miseria, la justa apreciacion de su decoro, si no hubiese sacrificado su +dignidad al embrutecimiento que sigue siempre al desamparo y á la +abyeccion; si con la sensibilidad de su cuerpo no hubiese perdido la +sensibilidad de su conciencia; si aquella infeliz vieja viviese para la +vida del espíritu, como vive para la vida del abandono, seguramente +hubiera despreciado la donacion de mi soberbia, la jactanciosa caridad +de mi egoismo; seguramente hubiera despreciado una limosna que no +escucha un ruego natural; que da dos monedas, y camina ufana porque ha +sido altanera y cruel. Si la pobre inválida existiese para el +sentimiento de lo que es, como existe para el sentimiento de lo que +sufre, seguramente me hubiera afrentado. + +--No, amiga mía, no: si otra cosa crees, te engañas: al menos, mi +corazon me dice que te engañas. Todos somos hermanos, ante la religion +que nos llama por boca de un viejo: más hermanos todavía, ante la +sublime fraternidad de la desgracia y del dolor. + +He hecho mal, muy mal, y me pesa. Yo he debido coger el sueldo, dárselo +á la inválida, sin perjuicio de añadir mis dos sueldos, ó lo que me +hubiera parecido oportuno. He ofendido á la paralítica, y la pido +perdon. + +Mi mujer hizo ademan de replicarme, sin duda para tranquilizar mis +escrúpulos, porque tiene demasiado sentimiento moral para no comprender +que la razon estaba de mi parte; quiso contestarme, repito; pero tuve la +suerte de que se me ocurriera una observacion, á la cual no resiste +nunca una mujer. + +--Supon, le dije, que tú no conocieras á tu madre; supon que esa mendiga +fuera tu madre, ¿habriamos hecho lo que hicimos? + +No, es bien cierto que no. ¿Y con qué derecho exigirias tú que un hombre +accediera á las súplicas de tu madre tullida, porque tu madre puede +tullirse, cuando tú creyeras que yo he hecho bien no accediendo á las +súplicas de aquella inválida, aquella inválida que tambien puede tener +hijos, como tu madre te tuvo á tí; aquella inválida de la cual tú +pudiste ser hija? + +Mi mujer contestó: + +--Es verdad. + +Al desembocar en la espaciosa calle de Montmartre, vi un letrero hácia +la derecha que decia: _Établissement de bouillon_. (Establecimiento de +caldo.) + +Esta especie, es decir, el que el caldo diese lugar á que hubiera +establecimientos, y establecimientos tan importantes como el que vemos, +es un hallazgo que nos asombra. Nos aproximamos, vimos varias frutas y +dulces en almíbar que están expuestos en los escaparates; pero echamos +de ver que hay jarros de flores á cada lado de la entrada principal, y +esta circunstancia, unida á la de ser un punto muy céntrico, nos da mala +espina acerca de sus condiciones económicas. No quisiéramos un +restaurant tan cerca del de _Champeaux_; pero allí entra multitud de +personas, se titula _Establecimiento de caldo_, y hemos resuelto hacer +una nueva experiencia. + +No es aún hora de almorzar; seguimos la calle de Montmartre hasta la +calle paralela á la de Rousseau, y tiramos por ella hácia la plaza de +las Victorias, donde mi mujer tenia que comprar algunas frioleras; si +bien no son frioleras para mí, puesto que me ponen en un potro, á causa +de ignorar sus nombres en francés. Tambien es cierto que los ignoro en +español. + +Al subir por la acera derecha de dicha calle, vemos un aviso en que se +lee: _en el piso principal de esta casa, se da una comida (un diner), +compuesta de tres sopas á eleccion, tres platos de carne, tres de +legumbres y dos postres, todo por franco y medio_. El precio nos pareció +sumamente arreglado, resolvimos comer allí, tomamos nota de la calle y +número de la casa, y caminamos hácia la plaza de las Victorias. + +Mi mujer hizo provision de hilos, sedas, agujas y trencillas; nos +dirigimos á la Bolsa con el fin de aproximarnos al restaurant de la +calle Montmartre, atravesando el pasaje que llaman de Vivienne, nombre +que toma de la calle en que está. En este pasaje hemos visto una +curiosidad que no ha dejado de impresionarnos. Hay una porcion de +muñecas grandes, con un excelente colorido, ojos perfectos, una +cabellera naturalísima, y que tienen la facultad de articular varias +palabras, merced á un cilindro interior. Á este cilindro se le da +movimiento por un resorte que está debajo de la tabla que sirve de base +á la muñeca, de modo que el espectador no se aperciba á primera vista +del secreto de aquella operacion. + +Hay una que dice: _me llamo María y hablo mejor que mi hermana. (Je +m'appelle Marie et je parle mieux que ma soeur_.) + +Otra dice: _mi abuela me ha dicho que pasaré el próximo estío en el +campo. (Ma grand'mère m'a dit que l'été prochain je serais à la +champagne_.) + +Otra muestra un dechado con la mano derecha, y dice: _este es el premio +que he ganado en mi colegio. (Voilà le prix que j'ai remporté dans mon +collége_.) + +Esta curiosidad que parece tan admirable, tiene sin embargo una +explicacion facilísima, si vale creer en lo que se me ha dicho. El +cilindro que está en el interior de la muñeca produce la articulacion de +las sílabas, como el que está dentro de un organillo produce la +articulacion de las notas musicales, dando un sentido perfecto á la +composicion. + +En el mismo lugar hemos visto unas aleluyas con motivo de los +miriñaques. Estas aleluyas son un verdadero drama cómico, y bastarian +para demostrar la excelencia del carácter francés, para el ridículo, +cuando aquel carácter necesitára de nuevos testimonios. Hay situaciones +verdaderamente oportunas, como aquella en que un marido ve á su mujer +dentro del miriñaque, y suponiendo que no podria oirle á la distancia +que el miriñaque hacia necesaria, la está hablando con una bocina. + +Salimos del pasaje, atravesamos luego la plaza de la Bolsa, y á los +pocos momentos entrábamos en el _Establecimiento de caldo_, calle de +Montmartre, número 43. He dicho que entrábamos, y esto no es exacto en +rigor. Pretendiamos entrar; pero nos detuvieron, á fin de proveernos de +unas papeletas, sin las cuales no está permitida la entrada. Yo quise +preguntar al _contralor_, que así se llama el empleado que da las +targetas, sobre el uso á que las habiamos de destinar; pero los +franceses son todos adivinos en el _instante soberano_ de hacer un +negocio. El contralor comprendió desde luego mis dudas, y se contentó +con decirme: _allez, monsieur, allez_. (Vaya usted, señor, vaya usted.) +Estas palabras tienen en francés una significacion más eficaz que en +castellano, por lo mismo que significan una especialidad francesa. +_Allez, monsieur, allez_, quiere decir: _anda, anda, que allá dentro te +arreglarán_; ó bien esto otro: _estoy haciendo mi vendimia; ¿no ves, +majadero, que tengo un racimo en la mano? No seas impertinente, anda y +déjame en paz_. + +La palabra _monsieur_ (señor) tiene un sentido muy gracioso en la frase +citada. Viene á significar una cosa muy parecida á la palabra castellana +_tonto_, que de paso sea dicho, es una de las grandes bellezas de que +tanto abunda nuestro rico y hermoso idioma. En efecto, el sonido sordo y +tardío de este vocablo, suministra la idea exacta de un entendimiento +que se despereza, que abre la boca con trabajo, que balbucea un nombre +con la lentitud ébria del que se duerme: en el sonido de la palabra +_tonto_ hay algo parecido al de la de _sapo_, y esta única relacion es +más que suficiente para darla una propiedad y una fuerza admirables. + +Pues bien, _allez, monsieur, allez_, quiere decir al pié de la letra: +_anda, tonto, anda_. + +Yo lo comprendí como lo digo; pero este insulto era un secreto de +lenguaje; era un insulto que tenia en su abono el genio de una lengua +que hablan en todo el mundo doscientos millones de hombres, y no habia +otro remedio que bajar la cabeza y andar. + +Entramos en el primer salon del establecimiento y nos sentamos cerca de +una mesa de mármol, limpia y lustrosa, sin manteles ni servilletas. + +En la targeta que nos dieron á la entrada, están notados todos los +artículos disponibles en el establecimiento, con el precio de cada uno +al márgen. + +La servilleta es el primero de aquellos artículos, y cuesta un sueldo +por cada comida. + +Pedimos servilletas y sopa de pasta, llamada aquí _pâte d'Italie_ (pasta +de Italia) y la criada que nos sirvió, que criadas son todas las que +sirven, sacó su lápiz negro, y con el desenfado de un maestro en el +oficio, hizo dos rayas en el artículo servilleta, y otras dos en el +artículo sopa. + +Luego pedimos chuletas de carnero, y volvió á hacer dos marcas en el +artículo correspondiente. + +Lo mismo sucedió respecto de las demás cosas que pedimos. Concluido el +almuerzo, pregunté á la sirviente qué debia hacer con aquella targeta +tan decorada. + +--_Monsieur, allez au comptoir, s'il vous plaît. Señor, sírvase usted ir +al mostrador_, y señalaba á un mostrador que estaba á la izquierda de la +puerta principal, ocupado por dos señoras sentadas. + +Estas señoras eran las oficinistas. Me llegué á la que se hallaba más +próxima á nuestra mesa, cogió la targeta sin mirar, sumó con la +velocidad del relámpago, y estampó la suma y un sello con tinta +encarnada. La pregunté si allí debia pagar, me contestó afirmativamente +y me dió la vuelta de una moneda de diez francos. El almuerzo nos habia +costado cinco francos y trece sueldos, próximamente once reales á cada +uno, incluso una botella de vino. + +Al salir dimos la targeta al contralor, cuyo oficio consiste en darlas +en blanco, y recibirlas con el sello encarnado; penetramos á duras penas +á través de la gente que entraba, y, quede aquí escrito en gloria de +_Duval_, amo del establecimiento, esta comida ha sido la menos +repugnante á nuestro gusto, por ser la que menos repugna á la cocina +española. Este hallazgo nos alentó con la seguridad de que en Paris no +nos moriríamos de hambre por falta de mesa, y resolvimos solemnizarlo +yendo á un café cantante, desde las seis hasta las ocho de la noche, y +al teatro de la Gran Opera, desde las ocho y media hasta las doce. + +Teniamos noticia de tres cafés cantantes: el de la _Francia musical_, +hácia el bulevar de la Buena Nueva; el de _Moka_, en la calle de la +Luna, y el del _Concierto_, calle de Montmartre. + +El más importante es el de la _Francia musical_, exceptuando los tres +que hay abiertos en los Campos Elíseos, durante el verano, y adonde no +podriamos ir, teniendo pensado asistir á la Opera. Nos hemos decidido +por el de la _Francia musical_. + +Disponiendo así el plan del dia, nos dirigiamos al paseo del Palacio +Real, de donde pasamos á los jardines que decoran los costados de las +Tullerías, por la parte del Sena, con el objeto de evitar el calor. Allí +nos sentamos; yo no sabia que me sentaba en sillas imperiales, porque +luego supe que todos aquellos asientos pertenecian al palacio y eran +gratis. ¡Cosa extraña en Paris, en donde el hombre paga hasta la luz que +Dios da de balde al gusano! + +Casi tocando con la silla de mi mujer, estaba sentado un viejo militar, +de una gran talla, con cabello muy blanco y una de las barbas más +venerables que en mi vida he visto. Nos oyó hablar, y nos dirigió en el +acto la palabra, con ese aire de jovialidad afectuosa con que tratamos á +un individuo de nuestra familia. Hablaba en castellano, de un modo +violento; pero que se dejaba comprender. + +El anciano que nos dirigió la palabra es un veterano del primer Imperio; +hizo en España toda la guerra del año ocho con el grado de capitan. +Tiene ochenta y tres años. Su mujer y una hija están en el departamento +de Lion, su hija es la directora de correos en una cabeza de partido, y +viene á Paris con el fin de buscar empleo á otro hijo que tiene, _á su +Hipólito_, antes de morirse, hora que cree cercana. + +Todo esto nos lo dice en menos de cinco minutos, y nos habla con la +misma expansion y el mismo júbilo que si fuéramos, mi mujer la +_directora de correos_, y yo su Hipólito. + +Estéban Lesperut, así se llama, toca ese grado de lucidez interior, en +que el hombre toma la costumbre de amar el pensamiento de la muerte, +como si se tratara del último misterio que su destino le ordena +descifrar; en que el hombre se ofrece á nuestra fantasía de un modo +semejante á la idea de silencio, de espíritu, de historia, de +inmortalidad casi, en que el hombre es el canto del tiempo, colocado +entre el mundo y Dios, como una estátua está colocada entre el genio de +un artífice y los ojos del que la mira. + +El buen Lesperut, el cariñoso y honrado Lesperut, abre los ojos con +esfuerzo, procura dar vigor á su pupila, sonrie expansivamente, y nos ve +y nos escucha con un regocijo que nos tiene encantados. + +¡Con qué efusion recitaba las cartas que habia recibido de una Isabel, +de quien conservaba recuerdos amorosos! ¡Con qué cordialidad hablaba +tambien de una doña Gertrudis, ama de un abogado de Salamanca! Aquel +hombre parecia vivir en aquellos instantes con una doble vida. + +En Lesperut hemos encontrado un compatriota, un verdadero amigo, un +padre. Nos ama como ama el recuerdo de su juventud, de sus proezas, de +sus glorias. Ama á los españoles como ama la memoria de su primer +emperador. Cuando habla de estos sucesos, habla y llora. + +Se acercaba la hora de comer, y tuvimos el sentimiento de abandonar su +compañía, no sin prometernos comer juntos al dia siguiente en el +restaurant de San Jacobo, calle de Rívoli. + +No habian trascurrido diez minutos, cuando nos hallábamos en la casa en +donde debiamos comer por franco y medio cada cubierto. + +Al entrar volvimos á leer: tres sopas á eleccion, tres platos de carne, +tres legumbres y tres postres. Tanta baratura nos aturdia. + +Subimos, y la señora del establecimiento nos improvisó una mesa aparte, +en una habitacion que estaba á la izquierda, contigua á la estancia +destinada á los fumadores. Los dos salones que servian de comedor, +estaban llenos de parroquianos. + +Esta circunstancia nos confirmó más en la idea de la baratura. + +Aquella señora nos sirvió desde luego media botella de vino á cada uno, +el pan correspondiente y una sopa de pasta. Luego nos preguntó qué carne +queriamos. Nosotros pedimos chuletas de carnero, como para disponer el +estómago. Vinieron las chuletas inmediatamente, no parecian malas, y mi +mujer dejó escapar una mirada de intencion hácia mí, como si quisiera +decirme: _amigo mio, esto es otra cosa; este Paris no es aquel Paris_. + +Comimos las chuletas, y quedamos dispuestos para los otros dos platos de +carne. Pero ¡pecadores de nosotros! Nos habian servido una sopa: ¿y las +otras dos que ofrecia el aviso? + +La señora entró á saber qué legumbres queriamos. + +¿Y los otros dos platos de carne? ¿Se quedarán donde se quedaron las dos +sopas? Vino un doble plato de judías sin salsa, y me preguntó qué +postres eran de nuestro gusto. + +Pero ¿y las legumbres que faltaban? + +Mi mujer no pudo contenerse por más tiempo. + +--¿Qué es esto? me dijo. ¿Dónde están las tres sopas, los tres platos de +carne y las tres verduras? + +Yo me encogí de hombros y esperé. + +La señora entró con dos ciruelas casi verdes, y dos plumas. Las plumas +equivalen á los palillos que usamos en España, aunque tienen un doble +oficio. Ofrecer un plato con plumas, significa lo que significaba el +lego cuando nos miraba con el saco de la limosna abierto. + +Aquellas plumas eran una sentencia. Resuelta y decididamente, la comida +se habia terminado. No habia más. + +Segun nuestro modo de ver las cosas, nos habian escamoteado dos sopas, +dos platos de carne, dos de legumbres y dos postres, ó sea las dos +terceras partes de la comida: ¡otra vez el doscientos por ciento! + +Mi mujer queria á todo trance que pidiera alguna explicacion sobre el +hecho, haciéndolo cuestion de _energía española_; pero yo miré el asunto +de otro modo. + +Las explicaciones que me den, dije yo para mi capote, no me valdrán un +plato; perderé el tiempo, gastaré saliva, se me indigestará lo poco que +he comido, y habré hecho méritos para que me tengan por cafre ó por +moro, sobre todo si anda por aquí el Sr. Dumas. + +Nada; no hay más recurso que pagar; tener muy presente esta casa, y +bajar la escalera. + +Llamé á la señora, la dí una moneda de diez francos, me trajo la vuelta, +dejé unos sueldos (mi mujer hizo un gesto terrible) y salimos de la +habitacion. + +Al bajar las primeras escaleras, no pude menos de decir sorprendido á mi +compañera: + +--¿Así te vienes? + +Estaba tan atribulada y tan soberbia, tan _españolamente soberbia_, que +se habia dejado el sombrero en una percha del comedor. + +A las siete subiamos las espaciosas escaleras del café la _Francia +musical_, entre vistosos jarrones de flores y grandes espejos que nos +retratan á uno y otro lado. + +La concurrencia comenzaba entonces, y tuvimos ocasion de colocarnos +enfrente del pequeño teatro que hay en el fondo, cerca de la orquesta, +de que formaba parte un negro muy elegante y muy lustroso. + +Probablemente aquel negro ganará más que los otros músicos, puesto que +es de más efecto dramático. + +Una jóven, que ha venido sola, se llega á la orquesta y cruza dos +palabras con el director. Despues pasea los ojos ávidamente por la +concurrencia, como si se gozase en recibir todas las miradas. + +Es una _dama del teatro, una actriz, una artista_. + +La compañía consta de tres damas y de tres galanes. + +Las damas son: tiple, _carácter ligero_ y carácter cómico. + +Galanes: tenor, barítono, bufo. + +La orquesta preludia y la concurrencia se anima. + +Un garçon de frac negro y corbata blanca se acerca á nuestra mesa. Mi +mujer pide un té, y yo una copa de Madera con bizcochos. + +La orquesta rompe, se abre la puerta del fondo del teatro, y aparece la +jóven que vimos venir sola, presentada por el tenor, el cual la trae +cogida de la mano con el mayor refinamiento. + +El principio fué muy desgraciado para nosotros. + +¿No es esa la jóven que entró aquí sola á presencia de todo el mundo? +Pues si aquí vino sola, si sola se iria hasta el fin de la tierra, ¿por +qué ese coquetismo de que la acompañe el tenor ante un público que está +convencido de que no tiene necesidad alguna de compañía? El público sabe +que _aquella dama_ _no se perderá en el camino_: ¿por qué contradecir +ese convencimiento que tiene el público, cuando lo tiene con _razon_? + +No, señor, se dice: cuando aquella jóven entró en el café, no era dama +del teatro. Ahora lo es, y la cultura tributa ese homenaje á la mujer, á +la actriz y al público. + +Yo no lo creo así. Creo que el arte da belleza, no moral. Creo que la +moral nació con la opinion de la mujer, y que es injusto sacrificar la +mujer á la artista, cuando la mujer es la grande artista de la +naturaleza. + +Si la mujer pudo entrar sola en el café, la cantatriz puede salir sola +al teatro, porque ambos son hechos sociales que caen igualmente bajo la +jurisdiccion de las opiniones. + +Más claro, veo en ese refinamiento un coquetismo, una ridiculez, y creo +que la ridiculez y la coquetería no son un homenaje tributado al +público, ni á la actriz, ni á la mujer. + +El tenor se retiró haciendo cortesías exageradas, y ella quedó en la +escena inclinada hácia el público, como la red que baja al fondo para +rastrear algo. + +_La actriz_ no se engañaba; el público aplaudió. + +En seguida cantó un aire nacional con bastante voz, con bastante gusto é +inteligencia, pero haciendo mohines que destruian en nosotros el efecto +del canto. + +_La prima donna_ da fin á su papel, se inclina respetuosamente ante el +público, el público aplaude otra vez, se abre de nuevo la puerta del +fondo, y aparece el tenor, el cual se la llevó como la trajo. + +Despues de mediar un entreacto de orquesta, asoma el tenor. Este tenor +es un hombre muy alto, delgado, inmóvil, con un gran bigote tan inmoble +como sus piernas. + +Cantó con voz llena y poderosa; pero en aquel sonido no habia más que +voz. + +Sigue al tenor la dama de _carácter ligero_, calificacion que la viene +de molde, atendido el contínuo movimiento de sus piés. + +Es una mujer de veinte y ocho á treinta años, baja, un tanto gruesa, lo +que se llama rechoncha, y que no puede estar quieta un instante, como +el gorrion que salta sin cesar cuando busca algun cebo á su pico. + +Esta mujer me suministra la idea exacta de lo que se llama en Andalucía +_un aire respingon_. + +Cantó una tonadilla, con su acompañamiento de momos y saltos, saludó al +público; es decir, al café, con mucha efusion y cierto gracejo ... nada +más. + +Hé aquí ahora al galan de carácter ligero. Esto no lo hubiera dicho al +verlo salir, porque creí que se habia invertido el órden de la funcion. +Creí que aquel hombre era el _carácter cómico_, el bufo, el payaso. ¡Qué +gestos! ¡Qué gritos! ¡Qué contorsiones! Pero la puerta del fondo se +abre, como sale una bala del cañon. ¿Qué es eso que asoma? ¿Qué es ese +bulto que sale corriendo, voceando, con el sombrero calado hasta las +orejas, y con un frac cuyas estrechas puntas van golpeando sobre los +talones de aquel bulto? + +_Es el actor cómico_. Este actor canta, ladra, ahulla, corre, brinca, +salta, se estira, se encoge, se pone de cuclillas, de cuatro piés.... En +fin, el hombre que al juzgar de las cosas se deje llevar de las primeras +impresiones, no debe venir á los cafés cantantes, sino despues de haber +estudiado todas las relaciones de esta sociedad originalísima. Si los ve +antes, juzgará mal. + +Lo único que puedo decir, es que al presenciar estas escenas tengo dolor +de estómago. ¡Tan verdadera, tan filosófica y tan expresiva es la +palabra española _estomagar_! ¡Sí, óigalo Francia, esta culta y poderosa +Francia! _Estoy estomagado_. + +--No, señor, vuelven á decir los franceses. + +Hay muchos hechos que no son tanto cuestion de lógica, como de costumbre +ó de país. Para no extraviarse en la apreciacion de las manifestaciones +sociales de este pueblo, es indispensable saber cómo este pueblo vive. +Despues de un dia de diligencia y de trabajo, el hombre francés come y +viene al café, como quien asiste á un recreo. No le hableis ahora de +nada sério, de nada grave, de nada moral. No le hableis de nada que +pueda preocuparle y alterarle la digestion. Para eso tiene diez ó doce +horas al dia. + +Esto se dice; pero no hallo en todo eso una razon que me convenza. Desde +luego opino, y es una opinion muy profunda en mí, una opinion en que yo +fundo el gran axioma de la vida humana: opino, decia, que no veo +cuestiones de país ó de costumbre contra las eternas cuestiones de la +lógica: desde luego creo que la lógica es el país universal, la única +costumbre necesaria. Si sobre la tierra existiese un pueblo que tuviera +el poder de trastornar con sus prácticas y costumbres las ideas +sustanciales de lo bueno, de lo verdadero, de lo justo, aquel país seria +una diablura, una infamia, una apostasía. No, señores franceses; la +Francia está dentro del globo, está dentro de la humanidad, está dentro +de los fines providenciales, como una pulsacion de mis sienes tiene su +causa en mi cerebro, como una idea de mi alma está dentro de mi juicio. +No; no hay países morales para contradecir el grandioso decálogo que una +razon unánime ha escrito sobre las leyes del universo. Si alguno de +vosotros cree que vuestro país tiene ese privilegio trastornador, +entienda que el tal privilegio fuera una herejía. + +Vosotros os vais al café con el objeto de recrearos. Nada más justo; +especialmente despues de muchas horas de aplicacion y de virtud. Pero +¿de qué manera os recreais? ¿Oyendo maullar? ¿Viendo que un hombre se +convierte en gato, para que vuestra digestion no se turbe? Pues ¿qué +digestion es la vuestra, que sólo se hace bien contemplando que un +semejante vuestro se degrada? ¿Creeis por ventura que no es degradacion +para un hombre el hacer oficios de lobo, puesto que ese hombre aulla? +¿No ois los aullidos? ¿Eso os recrea? ¿Eso ayuda vuestra digestion, +señores franceses? + +--¡Así nos recreamos! + +--¡Ah! Si no teneis más razon que esa, me callo. + +Un hombre ponia candentes unas varas de hierro, las cogia con la +necesaria precaucion, se acercaba de un modo imprevisto á sus criados, y +les quemaba las piernas, los brazos ó el cogote. Los criados saltaban, +gritaban, hacian gestos, y aquel hombre se distraia tambien con aquellos +gestos, con aquellos saltos, con aquellos gritos. + +--_Así me recreo yo_, podria contestaros aquel hombre. + +No os disputo el derecho de divertiros; sino el derecho de divertiros +contra lo que se debe al decoro, á la moral, al hombre, porque no hubo, +ni hay, ni habrá nunca derecho para obrar contra el hombre, contra la +moral, contra el decoro; de la misma manera que no hubo, ni hay, ni +puede haber luz en el espacio para derramar las tinieblas en nuestra +pupila. + +Recrearos, sí: recrearos á costa de un semejante vuestro que hace el +gato, el perro, el gallo, la gallina, el lobo, hasta el cocodrilo, si +cupiera: no, mil veces no. Eso no es recreo, porque no es arte, porque +no es humanidad, porque no es ni decencia. + +--Si aquí vivieras algun tiempo, le contesta: si aquí perdieras ese +gusto extranjero que te presenta como repugnantes los hábitos de esta +sociedad, acabarias por asistir á estos espectáculos y por recrearte +como nosotros. + +Tampoco me convence esta prueba. En una ocasion padecí vigilias, hasta +el punto de estar diez y siete dias sin dormir un instante. El médico me +aconsejó el ópio; yo me negué, y recuerdo que el médico me decia: si +usted se acostumbrara á usar de aquel narcótico, lo usaria al cabo como +ahora puede usar de los dátiles, por ejemplo. + +Puedo acostumbrarme á los cafés cantantes, como puedo acostumbrarme al +ópio, al veneno, á la disolucion. ¿De qué manera? + +Relajando mis aptitudes físicas y morales; destruyendo en mi +organizacion la ley natural, el dogma de mi sér. + +Si hay razon para decir que me acostumbraria á una accion degradada, y +que llegaria á gozar en ella, habrá razon tambien para que el bandolero +me diga: _vente con nosotros, desecha escrúpulos, no temas. Luego que te +acostumbres, nuestra vida errante te hará gozar con los peligros de una +hazaña; nuestra cueva te parecerá tan hermosa como un palacio; te +creerás un héroe, como nos lo creemos nosotros_. + +Si vale raciocinar de esta manera, no hay criterio en el mundo. + +Aún considerado únicamente como recreo, como _medio de digestion_, mi +estómago se levanta mal humorado, y es un testigo que depone +inexorablemente contra un espectáculo semejante. + +Sin embargo de que no soy francés, haria cualquiera sacrificio á trueque +de lograr que este pueblo no _digiriera alegremente_, que este pueblo no +hallara goces al presenciar que un hombre se agacha, se pone en cuatro +piés y ladra como un perro. + +¡Contradicion inconcebible! Yo comprenderia que esta degradacion no +repugnara, cuando la persona degradada fuera un inglés, un cafre, un +indio; pero ¿cómo no he de acostumbrarme cuando es un hijo de esta +nacionalidad tan celosa de su reputacion? + +Digo del payaso de estos cafés cantantes, lo que del verdugo. Para +persuadirme de la inconveniencia social de que existan prácticas tales, +me basta saber que hacen de un hombre un oficio infame y burlesco, una +sátira. + +En nombre de la conciencia humana y del genio de nuestro país, suplico á +España que importe en buen hora la costumbre del café cantante; nada más +natural que se recree y se civilice oyendo cantar en un café, quien no +puede ir al teatro: esto tiene una gran influencia moral, puesto que +levanta el sentimiento de la clase trabajadora, y la da decoro, porque +la da estimacion de sí misma, y la separa de hábitos viciosos, únicos +donde antes hallaba la satisfaccion de ciertos goces, goces que son la +recompensa inevitable de muchas horas de fatiga: traiga en buen hora un +recreo digno y moralizador; pero de ninguna manera el payaso; de ninguna +manera la sátira. + +Si tras de lo uno ha de venir lo otro, que se queden ambos allá. Por mi +parte, renuncio á ese legado de una civilizacion falsa y ruin, una +civilizacion que merece este nombre, como merece el bandolero la +calificacion de héroe. + +Venga el canto; venga la bella arte; vengan la moralidad y la +instruccion de una cultura poderosa; la cultura del sentimiento; que no +venga la infamia. Doloroso es que allí quede; pero más doloroso seria +que allí se quedara y aquí viniera. + +Sentiria un vivo pesar, si viese alguna vez reproducida en mi país esta +costumbre degradante. + +¡Qué! ¿Juzgas quizá que tu país es más morigerado que Francia? + +No; no creo eso. Creo que los españoles de hoy son más dados al crímen +que los franceses; creo que en España se cometen muchos más delitos, +creo que la ventaja á favor de este pueblo es muy notable; pero creo, +sin embargo, de que en España hay más sentimiento moral, más gérmen de +conciencia, más virilidad y más fortaleza en nuestras acciones. Creo que +veria en aquel payaso un artificio servil y grotesco; _un buen humor_ +que no haria las mejores migas con el respeto que nos debemos por +nuestra propia dignidad. Esta es la palabra, á mi modo de ver. Me parece +que los españoles somos más _amantes de nuestra dignidad_. + +Nuestra tierra está peor cultivada; sí, doy la razon á Francia en este +sentido; pero mal cultivada y todo, me parece que si se escarba se +encuentra más jugo. + +¿Cómo se explica ese fenómeno? + +No es este el lugar de la explicacion. + +Pagamos un franco por el té, otro franco por la pequeña copa de vino de +Madera, y otro por los bizcochos, el doble de lo que dichos artículos +valian. Yo los hubiera dado con gusto, á no haber mediado _el hombre que +ladraba_. Esta memoria me amargará toda la vida el corazon. + +A las ocho estábamos en la calle de Lepelletier, ante el teatro de la +Grande Opera. + +El local en donde se expenden los billetes está lleno, aún no han +abierto el despacho, y no hay más remedio que ir á contaduría, sin +embargo de que cada asiento nos costará un franco ó dos sobre la tarifa +ordinaria. + +Esto está dispuesto con intencion. Abren el despacho general media hora +antes de comenzar el espectáculo, y este tiempo basta difícilmente para +expender los billetes de las localidades baratas. Así sucede que casi +todas las localidades de preferencia tienen que buscarse en contaduría, +pagando un sobrecargo de cuatro, ocho y hasta diez reales por asiento, +lo cual monta á una suma muy respetable en el trascurso de una +temporada. + +Un jóven saboyano nos guió á contaduría, y nos proveímos de dos asientos +de palco principal, únicos que quedaban pareados, mediante once pesetas +cada uno. + +Penetramos en el teatro, cuyo pórtico no deja de tener cierto aspecto de +majestuosa austeridad. Una escalera espaciosa y bien iluminada nos +conduce al piso primero. La sala de descanso, aunque provisional y un +tanto estrecha, ofrece una vista imponente. Tiene de longitud toda la +anchura del teatro, longitud que aparece triple por el juego de espejos +en las extremidades; está alumbrada con profusion y decorada con +sencillez y gusto. + +La presencia repentina de esta gran sala impresiona muy bien. + +Los pasillos son anchos, hay tanta luz como si estuviéramos en medio del +dia, y todos los contornos exteriores de la escena suponen un interior +brillante. La impresion decae en este sentido, y decae mucho. La vista +interior del teatro de la Grande Opera, está muy distante de llenar la +ilusion de que el extranjero se deja ganar al subir la escalera, al +atravesar los pasillos, y al prolongar una ojeada casi respetuosa á lo +largo de la brillante sala de descanso. + +La gran elevacion del teatro le comunica cierto aire solemne, pero +sombrío, patético. Parece más teatro de tragedia que de canto y de +baile. + +Los patios de nuestros teatros, tan bulliciosos, tan variados, tan +bellos, no tienen en este notable edificio un lugar que se le parezca. +En vez de butacas, hay banquillos mezquinos y espesos. Las señoras no +tienen allí entrada; de modo, que no se alcanza á ver sino un grupo +uniforme, silencioso, triste. Parece que aquello está ocupado por un +solo hombre; un hombre que se hacina de la misma manera en todas partes. + +Los palcos son cortos y profundos, lo cual hace que la concurrencia no +se pueda mostrar completamente, comunicando al todo la gracia de la +variedad y la grandeza de la muchedumbre. Lo único que produce un efecto +verdaderamente teatral, es el anfiteatro, circuido de graciosas barras +doradas, con lujosos asientos accesibles á la mirada de los +espectadores. + +Esto no es decir que el teatro de la Grande Opera no sea un magnífico +coliseo, tanto por su extension, como por sus trabajos de pintura, +escultura, dorado, y por su excelente y bien servida escena. Lo que digo +es, que este magnífico coliseo no se presenta á nuestros ojos tan +magnífico como lo habia imaginado nuestra fantasía; como debia serlo, +atendida la importancia de una ciudad como Paris. + +Este teatro no está á la altura de las Tullerías y del Louvre, del +Panteon, de la Magdalena, de Nuestra Señora de Paris, del Luxemburgo, +del Cuerpo Legislativo, del Senado, del Arco de la Estrella, de la +Bolsa, de las Casas Consistoriales ó del Palacio de la Industria. + +No temo decirlo. Esta gran ciudad no tiene un teatro; lo tendrá, el +nuevo teatro será tal vez el primero del mundo en riqueza y arte, pero +hoy no lo tiene. + +Cuando se gira en un espacio grande, todas las distancias parecen +pequeñas; acaso mi cálculo se equivoca; pero comparada la idea que tengo +del teatro Real de Madrid, con la impresion que este coliseo produce en +mi ánimo, el teatro Real se me ofrece más rico, más animado, más +hermoso, más deslumbrador: me deja más el gusto de lo que debe ser un +teatro. + +No hablo de la propiedad y del servicio de la escena. Creo que es muy +superior la que aquí miro, no sólo en ornato, sino especialmente en +carácter. Aquí cada decoracion es lo que debe ser, y no se halla +minuciosidad que no esté satisfecha cumplidamente. + +Esta noche se repite la ópera _El Profeta_, puesta en escena cincuenta y +ocho veces, lo cual supone que ha dado lugar á una entrada por valor de +cuatro ó cinco millones de reales. + +La poesía es francesa; la música, francesa; los cantantes, franceses. + +Es verdad que este espectáculo no tiene el sabor de la ópera italiana. +Digo de la poesía, de la música y aún del canto, lo que antes dije de +las estátuas; lo que diria de las nubes, de las flores, hasta de los +granos de arena. En Italia todo es más bello, porque todo tiene la +triple belleza del cielo, de la tierra y de la historia. Sí, Italia es +más bella hasta en sus infortunios, en sus ruinas, en sus lágrimas; pero +bello es tambien un pueblo cuya infatigable creacion ha sabido dotarse +de una escuela que no está en su índole; una escuela en cuya formacion +ha tenido que lograr del deseo y del trabajo, lo que le negaban la +tradicion y el genio: bella es esta Francia agrupando á sus hijos bajo +el sentimiento generoso de un arte suyo. Yo la aplaudo, la honro, la +venero tambien; yo saludo con entusiasmo esta solemnidad, producto +increible de tantos conatos y tantos esfuerzos, mientras que deploro que +una generacion más poética, más artística, más árabe, fluctúe todavía +entre la degradacion del drama y de la ópera. Deploro que España, la +Italia del Océano, como la Italia es la España del Mediterráneo, ande +todavía á vueltas con esa confusion, con esa algarabía que se llama +_zarzuela_. + +En este momento viene á mi memoria el teatro de Jovellanos, y ¡cuan +mezquino me parece! + +No obstante, hay que ser justos. Tengo para mí, como cosa evidente, que +la zarzuela es una mezcla impura y hasta repugnante para toda persona +que tenga la emocion del arte verdadero; pero si la zarzuela ha de hacer +en España lo que el _vaudeville_ ha hecho en Francia; si consideramos en +ella un medio que ha de conducirnos á la posesion del verdadero arte, +tenemos que aceptarla como una elaboracion nacional que ha derribado una +antigua taberna, para levantar un nuevo coliseo; una elaboracion que +representa ya una gran suma de intereses y de profesiones; una +influencia poderosa que comunicará á la muchedumbre un gusto +transitorio, el cual la empujará hácia el gusto definitivo: esto es, +hácia la _ópera española_. Á este fin deben dirigirse todos los +esfuerzos. Si así no sucede, nos sobrará razon para decir que anda por +medio la ignorancia ó el egoismo. Entre tanto, más vale algo que nada. +El adagio que dice _para poca salud más vale ninguna_, es +anti-cristiano, es inmoral. + +La ópera _El Profeta_ se ha ejecutado, no con esa liberalidad inspirada +y espléndida del genio italiano; pero sí con una grande maestría, no +sólo en la parte de canto, sino en el servicio de la escena y en las +disposiciones dramáticas de los grupos. + +En cuanto al libreto, baste decir que es un drama francés: hábil, muy +hábil; pero acompañado perfectamente _de sombras chinescas_. Aquí se +canta, se baila, se reza, se siega la míes, se recoge y se patina. La +operacion de patinar duró arriba de cinco ó seis minutos, y el público +unánime aplaudió á toda orquesta. Es verdad que patinaron +maravillosamente; pero mientras que corrieron patines, yo vi correr +patines; pero no vi la ópera. En resumidas cuentas, la ópera fué acaso +lo que menos aplaudió el auditorio. + +Soy el primero en reconocer su habilidad singularísima á este arte; pero +estoy viendo que tanta habilidad no consiste las más de las veces, sino +en causar efectos contra la verdad de las cosas. _Hagamos sentir, +despertemos impresiones nuevas, y lo demás salga por el postigo._ + +La accion pasa en Holanda; en Holanda hay lagos helados; sobre estos +lagos patinan los hijos del país. Pues bien, ensayemos diez ó doce +parejas de ambos sexos durante quince ó veinte dias, y demos este nuevo +espectáculo al pueblo parisiense. Los patines tienen que ver con la +accion que se representa, como yo con el califa de Badgad; pero si la +ópera no tiene que ver, tiene que ver la empresa, tiene que ver el +público que aplaude á los _patineros y patineras; el público que digiere +agradablemente viendo patinar; esto conviene al negocio_, y el arte +calla, cede, entra en el club, se hace cómplice. En cambio se hace rico. +Es un drama á que conviene este doble título: RICO Y CÓMPLICE. + +No niego á la escuela francesa grandes arranques, grandes gérmenes de +progreso, intencion deliberada y profunda alguna vez, pero la lógica y +la conciencia, el juicio y la moral, salen generalmente con los tiestos +en la cabeza. + +El lector supondrá que no he venido á la Grande Opera, con el sólo +objeto de ver la ópera y el teatro, cuando hay otros objetos dignos de +curiosidad y de estudio. Me trae el deseo de conocer, aunque no sea sino +á vista de pájaro, la sociedad de alto coturno. + +Con este fin estuve muchas veces en la gran sala de descanso, y atravesé +otras tantas los pasillos y las avenidas del anfiteatro y palcos +principales. + +Entre algunos ornatos de un efecto bien comprendido ¡cuántas composturas +exageradas y ridículas! ¡Cuántos disfraces! ¡Cuántas máscaras! Recuerdo +que una señorita llevaba en la cabeza un aderezo, que difícilmente +podria pasar en la cabeza de un caballo de gala. + +Es indispensable asistir á estas escenas prácticas de la vida, para +aprender, á costa de dolor y de hastío, cuán fecunda y moralizadora es +la naturaleza. + +Sin quererlo nosotros, ¡con qué evidencia se aprende aquí que los +postizos en la mujer hermosa, sólo son buenos para desfigurar su +hermosura: que los postizos en la mujer fea, sólo son buenos para añadir +un realce nuevo á su fealdad! + +¡Con qué lucidez comprendemos aquí que una mujer sencilla no puede ser +nunca repugnante, porque no puede repugnarnos una belleza! + +¡Pasion desdichada! ¡Cuántas mujeres se arruinan buscando fealdad en el +ridículo, mientras que el cielo las da gratis la belleza de la +sencillez! + +¡Yo siento esta evidencia en medio de este foco deslumbrador, y bendigo +al genio providente que hace del tiempo un vaso indestructible, en donde +deposita la emanacion divina de su verdad! + +Salimos del teatro á las doce y media. Esperamos que la calle de +Lepelletier se despejase un poco de los infinitos carruajes que la +ocupaban, y yo no podia menos de decirme entre tanto, al mismo tiempo +que contemplaba el frontispicio de la Grande Opera: ¡qué poco sabrá más +de un espectador las intrigas y los misterios que se disputan las horas +del dia y de la noche, bajo la techumbre de esa enorme bóveda! + +Ahí, en ese teatro, en ese harem de Europa, se revuelven trescientas ó +cuatrocientas bailarinas, redoma donde queda encantada una gran parte de +la aristocracia de Paris. ¿Comprendeis de este modo que el director de +ese teatro sea uno de los primeros personajes de esta ciudad casi +fabulosa? + +No puedo decir más. + +Llegamos al hotel á la una, y así terminó el dia décimo cuarto. + + + + +=Dia décimo quinto=. + +Lesperut.--Anatomía de la vejez.--Restaurant de la calle de +Montesquieu.--Elemento sajon.--Elemento árabe.--Restaurant de San +Jacobo.--Historia de un magnate francés.--Pesares de Lesperut.--Proyecto +de visitar á Sevres y Versalles. + + +Lo primero que hemos hecho al despertamos, ha sido hablar del viejo +Lesperut. Su memoria nos preocupa extraordinariamente. Hemos hablado +mucho de su aire franco y cariñoso, de la trasparencia que creimos ver +en su cútis, de una diafanidad especial que está pintada en todo su +semblante, como si participara en cierto modo de la inmensidad de la +muerte. De idea en idea, de reflexion en reflexion, hemos llegado á +hacer casi una anatomía de la vejez. + +Cuando proyecté escribir estos apuntes, ofrecí al lector en mi +conciencia no ocultarle nada de lo que yo pensase y sintiese. Estas +insignificantes reflexiones pertenecen tambien á mis benévolos y +queridos lectores. + +Yo creia hasta ahora que en la vejez no habia más que un período. El +viejo Lesperut me ha enseñado que existen dos, y por señas que son bien +diferentes. + +En el primer período descubro cuatro caractéres dignos de un estudio +curioso y apasionado. ¿Quién no ha visto canas en la cabeza de su padre +ó de su abuelo? ¿Quién no ha de tratar con un anciano? Yo puedo decir +que en las siguientes consideraciones me ha guiado menos el juicio que +la pasion. En la memoria inextinguible de mi padre, amo la memoria de un +viejo. + +¿Cuáles son los cuatro caractéres de que hablé? + +La reserva, la intolerancia, la censura y el egoismo. + +La reserva es el producto de los desengaños. + +La intolerancia es el resultado inevitable del que ha aprendido; pero +que ya no puede aprender, y vuelve los ojos tenazmente hácia lo que +aprendió. Sin esto, no sabria nada ó casi nada: ¿cómo ha de conformarse +en creer que la vida no ha dejado en sus canas ninguna ciencia, cuando +esas canas representan la ciencia de la vida? Sus cabellos blancos y +sedosos son oráculos para él. ¿Quién va á persuadir á un oráculo contra +sus profecías? + +Así como la intolerancia viene del juicio, de la inteligencia, la +censura viene del sentimiento. La censura es la intolerancia del +corazon, como la intolerancia es la censura del discurso. + +El viejo no puede sentir, no puede gozar, y reniega de aquello que ya no +puede poseer. Desea, pero desea en balde, y este mismo deseo le hace +apóstata de los bienes que está deseando. Es como el amante que ama con +tal delirio, que da veneno al propio objeto de su amor. + +El viejo no puede gozar; y cree que en el goce no están las condiciones +morales y elevadas de la vida; cree que es un sueño, una decepcion, un +frenesí: hé aquí el censor perpétuo de la juventud. + +El egoismo es el carácter más universal y más profundo de la vejez, +porque se refiere á objetos que tocan más inmediatamente su existencia. + +La reserva, la intolerancia y la censura se refieren á la opinion +extraña: el egoismo asienta su pié sobre el instinto de la conservacion, +es como una gota que cae del manantial de la vida. + +El viejo observa que la vida se va, y cuanto más léjos la ve, con más +ánsia la quiere seguir. No le disputeis eso, no disputeis con él para +persuadirle de que sus ojos no deben ver, de que su sangre se debe +helar, de que sus sienes no deben latir; para persuadirle de que esa +creacion cuyas maravillas arrancan una fervorosa y sublime plegaria de +su boca trémula, debe desaparecer en un instante ante la aparicion +enlutada de un ataud. No le hableis sobre el particular; si le hablais, +vereis que el viejo se frota las manos y encoge los hombros en señal de +conformidad religiosa; pero si penetráramos en su alma, veriamos que se +frota las manos para despertar el calórico, ese calórico que parece ser +en los ancianos la esencia íntima del deseo. El viejo aparentará +conformarse, os sonreirá, si conviene; pero estad seguros de que en +aquel momento os odia; estad seguros de que una sonrisa de hiel vierte +una lágrima sobre su corazon. + +¡Ay del mundo, si se rociára la cabeza con aquella lágrima! + +No le hableis al viejo del sepulcro, por la misma razon que no debeis +hablar al niño de la cuna. + +Haced de modo que una criatura diga á un viejo: _¿abuelito, qué hará +usted en la sepultura?_ + +_¿Abuelito, hacia usted muchas travesuras cuando era niño?_ + +Estudiad la cara del viejo al oir estas dos preguntas, y este estudio +nos dirá más que toda la filosofía teórica. + +Hay otra razon para que el anciano sea egoista en el primer período. + +Vuelve la vista, descubre un gran espacio de tiempo, cree dominarlo, +cree poseerlo, en esta posesion está toda su vida, y su vida es suya. El +anciano se juzga amo de ese tiempo que él ha medido, como el geómetra se +juzga amo de su compás. El anciano dice en sus adentros: _todo eso es +mio_; ¿quién es ninguno de estos recien venidos, de esos forasteros, de +esos imberbes, para disputarme la religion de mi memoria, mi memoria que +es mi cendal de lágrimas y mi corona de laurel, mi martirio y mi poesía. + +_Todo eso es mio, el que lo toque es un profano._ Sabe que el hablar +tiene sus peligros, y calla: hé aquí la reserva. Cree que vivir es +saber; él ha vivido; mas está persuadido de que sabe más, y no ceja un +punto: hé aquí la intolerancia. Cree tambien que lo que su Hacedor no le +concede, no debe ser bueno en ningun otro hombre; su Hacedor le niega +las pasiones activas y fogosas, la voluptuosidad, el deleite, la +emulacion, la fantasía, y ve en todos los goces anteriores otros tantos +hechos rebeldes. Hé aquí la censura. + +Repara que el vaso en que bebe se queda vacío, entonces siente doble +sed, y tiene doble prisa en llenarlo. ¿Seria necesario que para +conseguirlo se transformara el mundo entero? Pues transfórmese el mundo; +pero llénese el vaso. Hé aquí el egoismo. + +Por otra parte, ha pisado más tiempo la tierra, el sol ha herido más +tiempo su pupila, las melodías de la naturaleza han halagado más su +oído; en una palabra, ha existido más, y ama más la existencia, como á +medida que más amamos, más nos acostumbramos á amar lo que sentimos, y +nos apasionamos más de este sentimiento, porque la pasion no es otra +cosa que un afecto elevado á costumbre. Hé aquí tambien el egoismo. + +Pero hay otro período en que el viejo tiene la conciencia de que se +muere, en que siente morirse; conciencia depurada á fuerza de dolor, +como vemos que el humo de una hoguera se va depurando á fuerza de arder: +el viejo pierde la sensacion grosera, como el fuego pierde el humo +negro, á proporcion que se va quemando la parte leñosa del combustible: +su oído se dispone á escuchar otras armonías; la soledad misteriosa y +profética del sepulcro hiere su corazon; piensa en esto como se oye una +poesía ó un canto á lo léjos, entre las brumas de una noche tranquila: +la cara del anciano adquiere una expresion ingénua, inocente, diáfana: +su aliento parece ser un soplo más sutil que el aire de la atmósfera, un +soplo que sube como el aroma de las flores: mira, y ante sus ojos parece +agitarse el velo religioso que nos oculta cómo se vive más allá! + +El viejo de este último período, es el ministro de la revelacion y de la +calma; la conciencia que se toca y se oye á sí misma: es el ángel de la +esperanza que se despide del ángel de la vida, aunque la esperanza es +vida tambien. Perdóname, lector, estas fastidiosas digresiones. + +Salimos de casa á las diez, y discurriendo casi maquinalmente por la +calle de Montesquieu, notamos que entraban y salian muchas personas del +número 6. Nos aproximamos, dirigimos hácia el interior del piso bajo una +mirada escudriñadora, y desde luego convinimos en que aquel edificio +debia ser una iglesia ó bien un teatro. Pero examinando un momento la +entrada, vimos que á la derecha del portal habia una mujer partiendo +ostras. Decididamente, esto no puede ser ni teatro ni iglesia. Miro á lo +alto de la entrada y descubro una enseña con este rótulo: +_Establecimiento de caldo_. Yo lo leia y no me parecia prudente creerlo; +mi mujer no lo creia tampoco. + +Penetramos.... ¿Cuál no fué nuestra admiracion? Véanos el lector en una +inmensa sala, cuyo techo está sostenido por delgadas y elegantes +columnas de hierro. Hácia los lados hay dos filas de mesas de granito +rojo. En la fila que circuye las paredes del establecimiento, cada mesa +está separada por un aparato de madera bruñida, imitando biombos, con el +objeto de impedir las corrientes del aire. Cada mesa tiene un mecanismo +que provee á los comensales del agua de Selz, composicion que tiene por +objeto quitar la crudeza al agua del rio, sin embargo de estar +purificada. Enfrente de cada mesa hay un espejo de buen tamaño. En medio +de la sala se ven dos torreones, como si fueran pedestales, decorados +exteriormente por lozas finas. La parte superior de aquellos pedestales +ó torreones está coronada de flores del tiempo, y por una figura de +bronce, la cual arroja hácia lo alto un hilo de agua. + +Rodéanles una verja circular, por entre cuyos hierros alcanzamos á ver +los aparatos de cocina. + +En fin, aquellos torreones, lo que nosotros creiamos altares, no son +otra cosa que las chimeneas de aquel enorme establecimiento; altares +consagrados á otro culto no tan elevado, pero no menos indispensable. Es +bien seguro que no hay un templo en todo Paris, que cuente con una +cofradía más constante, mas exacta, más fiel. + +En los cuatro ángulos de aquel magnífico coliseo, porque coliseo parece, +se hallan cuatro escaleras espaciosas, las cuales, conducen al piso +principal, en donde hay otro órden de mesas, dispuestas como abajo. + +Tiene una puerta grande de entrada, y dos laterales para la salida. +Enfrente hay un hombre sentado que da las papeletas; en cada puerta +lateral hay otro que las recibe con el sello encarnado, en señal de que +la cuenta se ha satisfecho. + +A izquierda y derecha están los mostradores de la oficina, y en cada uno +dos señoras sentadas para la suma de las papeletas y la impresion del +sello. + +De manera que el personal del establecimiento consta del jefe, de tres +contralores, cuatro señoras oficinistas, diez cocineras, veinticinco +criados y multitud de dependientes, hasta el número de ciento diez +individuos. + +Caben holgadamente en ambos pisos quinientos ó seiscientos comensales, y +no bajan de cuatro mil los que componen la parroquia ordinaria, +produciendo un ingreso de 25 á 30.000 reales diarios. + +El amo de este restaurant increible, lo es tambien del de la calle de +Montmartre, mencionado ya, y de otros cuatro establecidos en diferentes +puntos de Paris. + +Resta saber á mis lectores que el poseedor de esta gran fortuna es un +carnicero, el carnicero Duval, y que todo esto le ha venido de la +carnicería. + +Trabajo cuesta comprender cómo un comercio de esta índole, ha podido +darle ganancias para irse creando una renta diaria de 8 á 10.000 reales. + +El mismo Duval proyecta actualmente abrir una carnicería, por la parte +de la Magdalena, en cuyo decorado y utensilios se gastará sobre un +millon. Las vasijas para contener las cabezas de las terneras, serán de +plata, y su peso no bajará de veinte arrobas cada una, sólo lo cual +supone un valor de veinte mil duros, inclusa la mano de obra. + +Bien es verdad que Paris carece de ejemplos análogos. El pasaje de +Vero-Dodat, que vale algunos millones de francos, pertenece hoy á la +viuda de un salchichero. + +Imposible parece que una ciudad tan ideal, tan fantástica, tan +exquisitamente poética, haga ricos de tal manera á los vendedores de +salchichas y de lenguas de vaca; aunque este vendedor de lenguas de +vaca, y aquella vendedora de salchichas, no son vendedores de cualquier +modo: son artistas tambien. + +Séanlo ó no, yo me guardaria muy bien de tomar esta circunstancia en +desdoro del pueblo francés. + +Duval es carnicero, y bajará al sepulcro. El ama del pasaje de +Vero-Dodat es salchichera, y salchichera se irá á la sepultura. Aquí +encuentro yo ese carácter consecuente, austero, honrado y laborioso, que +distingue á los pueblos del Norte, á la raza sajona. + +Si aquello ocurriera en algunas provincias de España, la salchichera se +llamaria _la señora condesa de Vero-Dodat_, y el carnicero _el señor +conde de la Cola Bermeja, del asta de ciervo_ (por no decir de toro), ú +otra cosa por el estilo, y las familias de estos pobres magnates, ni +sabrian ser magnates ni salchicheros; no sabrian ser nada, no serian +nada, y hé aquí el cero conteniendo en su redondez negativa todas esas +cifras sociales. + +A los hijos del carnicero sucederia lo que hoy sucede á muchos _hijos de +la historia, á muchos hijos de Pelayo_ que yo conozco, y de quienes no +quisiera acordarme, como no se queria acordar nuestro Cervantes del +lugar de la Mancha. + +¿Qué era el feudalismo, la gerarquía de los señores, sino la holganza +convertida en virtud suprema, en una especie de cánon sagrado? + +Y ¿qué razon hay para llamar señor á quien nada útil hace, que para nada +sirve, que á nada bueno aspira; que pone un brazo sobre otro brazo, y +contempla así la obra universal, que así paga la deuda inmensa que +contrajo desde que abrió los ojos á la luz, desde que recibió la caridad +de tantos séres? ¿Qué razon hay para llamar virtud á una nulidad, para +llamar sabiduría á un idiotismo? + +Los españoles serian muy inferiores con su _condesa de Vero-Dodat_, á +los franceses con el nombre sencillo y honrado de su _salchichera_. + +En muchas provincias de nuestro país no se piensa sino en ganar cinco ó +seis mil duros, para comprar un baston de borlas y hacer el doctor, ó el +paseante en córtes. + +Esta es la verdad, y tengo una sagrada obligacion de no ocultarla á +nadie, especialmente á quien el consejo puede aprovechar, á quien tiene +tambien obligacion de corregir sus vicios. + +Y cuidado, que no soy yo de los que creen que este achaque de nuestro +país viene del clima: esto es, de una necesidad de la naturaleza, de una +hora mala que nos ha tocado en el reparto del dia providencial, no. + +El clima de España no es de tal índole que el español deba abrir la boca +y estirar los brazos, como los que moran en la orilla del Ganges; que +deba dormirse como el natural de los valles de Cachemira; que deba +evaporar su vida entre ópios, mujeres y aromas, como los árabes del +Yemen. + +Aquel achaque de algunas provincias de nuestro país, no procede tanto +del clima, ni del genio de nuestra raza, raza tan activa, tan enérgica, +tan creadora; la raza de Aténas y de Roma absorbiendo al mundo; no +procede tanto de ese orígen, repito, como del cruzamiento de castas +diferentes, de sus tradiciones y de sus hábitos. + +En nuestro país domina más que en Francia ese idealismo oriental; esa +atmósfera vaporosa de los asiáticos, la religion del éxtasis absoluto; +orientalismo que unido á nuestro genio por la dominacion morisca y +árabe, produjo una casta mestiza, indefinible; más indefinible en España +que en pueblo alguno de la Europa: la casta de donde salieron el +caballero andante, la dama idolatrada de los torneos, el aventurero de +lanza en ristre, el poeta druida, el trovador guerrero, peregrino y +apasionado; la casta que empezó á deslindarse en dos grandes períodos de +hazañas heróicas y de crueldades terribles; dos períodos representados +en primer término por dos hombres muy célebres, el Cardenal Cisneros y +D. Juan de Austria. + +La famosa batalla de Lepanto no es otra cosa que el deslinde de dos +caractéres confundidos; el deslinde entre el genio latino y el genio +asiático, entre la Europa y el Oriente. + +Pero tengo que dar de mano á otras muchas consideraciones, que acaso no +se adaptan á la índole de los cuadros que aquí me propongo bosquejar. + +Decia que nuestros conatos de ocio y de caballerismo fantástico no +proceden del clima, sino de la mezcla de sangre y del imperio de la +costumbre. + +Llevad el pueblo catalan á la Andalucía, y el pueblo catalan será +laborioso; no lo será tanto como viviendo entre peñascos de donde ha de +arrancar el pan que come y el vellon que viste; pero será siempre +trabajador. + +Haced que el pueblo vascongado ocupe la Grecia ó la Italia, y le vereis +emprendedor siempre, siempre atareado, siempre moviéndose y realizándose +en todas las esferas de su actividad. + +¿Por qué? Porque los vascongados y los catalanes, así como los +mallorquines, tienen más elemento germánico, más raza scita, más hábitos +de aquel elemento, más tradiciones de aquella raza. + +Por el contrario, Andalucía, Valencia, Murcia, Alicante, el mismo +Aragon, tienen más de ese hombre que se acuesta á lo largo de un diván, +que abre la boca para aspirar las brisas de la tarde, que sujeta á veces +la respiracion porque la ahogan los perfumes, que empaña el aire con las +bocanadas voluptuosas de su pipa, ó que se disputa á la experiencia de +la vida, cerrando sus ojos entre las ruinas veneradas de un mausoleo, +bajo la copa de un ciprés, á la sombra de una palmera. + +Los franceses son más sajones; están más depurados de la raza árabe, en +cuanto á la industria y al comercio, aunque en cambio han exagerado la +voluptuosidad del Oriente en las creaciones del arte. + +Los españoles caminan hácia allá, caminan á grandes jornadas, de una +manera fabulosa; pero la Francia les lleva un siglo en este viaje. La +verdad, en su puesto. Así pago, así paga _un cafre de allende el +Pirineo_, el insulto cobarde de un novelista mal educado y aturdido. + +Almorzamos bastante bien en el _establecimiento de caldo_ de la calle de +Montesquieu, y á las seis y media de la tarde entrábamos en el +restaurant de San Jacobo, calle del Rívoli, en donde ya nos esperaban el +viejo Lesperut y su hijo Hipólito, teniéndonos reservados dos asientos +en su mesa. El venerable veterano se levantó inmediatamente que nos vió +entrar, y nos alargó una mano trémula; pero que aún conserva el santo +calor del cariño. + +No habiamos terminado los primeros cumplidos, cuando el viejo tenia los +ojos arrasados en lágrimas. + +La comida fué mala, muy mala para nuestro gusto; pero una circunstancia +la salvó: estaba embellecida por la amistad, por la franqueza decorosa y +por la buena fe. + +Entre los diferentes sucesos que referimos al anciano, no omitió mi +mujer la aventura de los tres platos de carne, de las tres sopas, de las +tres legumbres y de los tres postres. + +Lesperut nos dijo que no habiamos sufrido engaño alguno, puesto que +aquello era una costumbre admitida en Paris. + +Aquel aviso significa que los comensales tienen tres platos diferentes, +de los cuales pueden elegir el que más les guste. + +Lesperut se sonrió luego y añadió con extrema bondad: desde luego se +ocurre que no habrá inventado esa costumbre ningun extranjero. + +En efecto, la costumbre en cuestion no es ni puede ser otra cosa que una +añagaza, inventada por el cálculo nacional para alucinar al hombre no +conocedor del país. Yo no puedo suponerme tan inexperto, que vaya á +presumir que sólo yo he sido víctima de aquella argucia. ¡Cuántas aves +de paso habrán caido en las mismas redes! + +Terminado por fin aquel banquete de familia, Lesperut se empeñó en +llevamos al café que da vista al paseo del Palacio Real. Yo abrigaba el +mismo proyecto, pero no tuve títulos para disputarle el derecho de +agasajarnos. Estaba en su país, en su casa: él era el patron. + +Al bajar la escalera del restaurant, el viejo soldado se cogió del brazo +de mi mujer, con esa perfecta posesion con que un padre ó un abuelo se +coge del brazo de su hija ó de su nieta. + +Lejos de causarme inquietud ó embarazo alguno aquella buena fe cordial y +espansiva, sentia veneracion y regocijo. Lesperut creia á no dudar que +en aquel instante le acompañaba la _administradora de correos_, á quien +ama con gran ternura, y no habia motivo para desencantarle de aquella +ilusion virtuosa. + +Estuvimos en el café hasta las ocho, y despues nos fuimos á sentar en +una espaciosa glorieta que hay en medio de aquel paseo animadísimo, arca +de la fuente donde los niños echan barquichuelos, ocupacion que es de mi +gusto. + +El viejo nos contó la siguiente historia, nutrida de detalles y +pormenores que yo creo conveniente omitir, en gracia de la brevedad. + +Habia ó hay un magnate francés, á quien las adversidades políticas +llevaron emigrado á Lóndres. Allí contrajo relaciones con una señora, de +la cual tuvo varios hijos, y á quien consumió una fortuna que consistia +en diez y ocho ó veinte millones de reales. + +Los tiempos mudaron, el emigrado pudo volver á su país, la suerte coronó +sus fines, y juzgó llegada la hora de casarse, pero no con la inglesa, +no con la madre de sus hijos, que permanecia en su país. + +Sabedora la inglesa de los proyectos de su antiguo amante, vuela á +Paris, habla con la futura esposa del personaje de esta aventura, la +dice que no solicita que el padre de sus hijos les cumpla una promesa +que habia empeñado tantas veces, sino que reclama el influjo de ella +para que el padre no prive á sus hijos de la fortuna que tenian, y de la +que les habia desposeido el antiguo emigrado de Lóndres. + +Se ignora lo que hizo la futura esposa del magnate en cuestion; lo que +se sabe es que á los pocos dias de esta entrevista, la inglesa recibia +una órden de destierro, sin obtener auxilio alguno. + +El magnate se casó por fin con la mujer que habia elegido últimamente, y +tuvo de ella un hijo. Pero este hijo, por cierta circunstancia que debo +callar, no deja satisfechas las aspiraciones de su padre, y hay quien +espera que por último repudiará su esposa. + +Si esta mujer influyó cruelmente contra la inglesa; si desconoció y +afrentó de aquel modo los sagrados derechos de una mujer burlada y de +una madre empobrecida; si esto es así (yo no lo afirmo, me guardaria muy +bien de afirmarlo); si despues de esto aquella mujer se ve repudiada; si +la nueva madre se encuentra defraudada y perdida en su corazon, puede +decirse que la maternidad vino á suplir la falta de la ley que no +castiga sino los delitos menos horrorosos, los delitos del débil y del +pobre. Puede decirse que la maternidad, ese bautismo santo, esa hora +divina de la mujer, vino á vengar en una esposa y en una madre el +desafuero perpetrado en una madre y en unos hijos. + +¡No hay que hacer de la vida un convidado de piedra, porque á lo mejor +habla la sombra de D. Gonzalo! + +Mi mujer y yo hemos tenido un pesar grave. Á través de la más delicada +reserva, entre palabras de consuelo con que el buen Lesperut se anima, +hemos penetrado que su hijo Hipólito le ocasiona sinsabores profundos. + +¡Pobre viejo! ¿Quién habia de presumir que bajo aquella barba, blanca +como la nieve, lustrosa y limpia como el raso, debian ocultarse las +penas que causa un hijo desagradecido y volátil? + +Desde este momento pierde Hipólito una gran parte de nuestra estima. + +Al despedirnos de Lesperut, le manifestamos que no podriamos vernos al +dia siguiente, porque habiamos determinado ir á visitar la famosa +fábrica de Sevres, pasando desde allí á Versalles, tanto para ver su +gran palacio y sus magníficos museos, como para recibir algunas +impresiones de una escuela célebre, muy célebre, muy justamente célebre: +la escuela _del pintor Vernet_. + +Estábamos en el hotel á las doce. Tomamos un poco de salchichon y de +jamon en dulce, más una copa de macon por remate. ¡Poder de Dios, qué +vino! Ni es ágrio ni amargo, y es amargo y ágrio, y tiene otra cosa que +no sé definir. + +Apostaria la cabeza á que no fué este vino el que bebió el capitan +Gerardo Lobo cuando escribia: + + Ahogo despues mis anhelos + En ese licor divino + A quien otros llaman vino, + Porque vino de los cielos. + +Siempre que bebo ... no, esto no es beber; es atragantar. Siempre que +atraganto una copa, tengo que parodiar por fuerza las últimas palabras +de Bruto. + + ¡Oh virtud, sombra vana, esclava del azar, + Ay del que en tí creyó! + _¡Oh vino, hiel mestiza que me haces patear. + Ay del que te bebió!_ + +Lector mio, hasta la vuelta de Sevres y de Versalles. + + + + +=Dia décimo séptimo=. + +Sevres.--Las dos figuras.--Importancia social y artística de una fábrica +de porcelana.--Versalles.--Sus Museos.--La escuela Vernet.--Impresiones +varias.--Vuelta á Paris.--Encuentro en los Campos Elíseos. + + +A las ocho de la mañana estamos en la plaza de la Concordia, con el fin +de tomar el ómnibus que á las ocho y media parte para Versalles, +haciendo escala en Sevres. + +Nos proveemos de dos billetes de interior, ocupamos nuestros asientos, +la hora se acerca, los viajeros se dan prisa, la bocina del conductor da +la señal, muévese el carruaje y los Campos Elíseos quedan á la derecha. + +He dicho carruaje, y en verdad que no es este el nombre que más le +cuadra. + +El ómnibus que nos conduce es una lancha cañonera, y una tribu que anda +dentro de una casa de palo. En el imperial van veinte pasajeros, otros +veinte en el interior, dos conductores en el pescante, y uno en la +escalera de caracol con que termina el ómnibus, por donde se sube al +imperial. + +Siendo generalmente llano el camino de Paris á Versalles, la compañía de +estos ómnibus ha hecho construir una vía férrea, la que no sólo evita +peso á los caballos, sino que facilita extraordinariamente la velocidad. + +A la hora y media, minuto más ó menos, estamos en Sevres. + +La historia y descripcion de la fábrica nacional de porcelana +establecida en este punto, haria necesario un tratado completo sobre la +materia, tarea que no cabe en el plan que me propuse al escribir estos +estudios. + +Con tal motivo, advierto á mis lectores, que no me fijo tanto, ora en la +historia de los hechos, ora en su importancia privada, como en la +influencia social que puedan ejercer, acerca de lo cual juzgo yo por las +sensaciones que en mí producen. + +Entre los magníficos jarrones, floreros y varios utensilios de vajilla +que hemos visto, voy á hacer mencion de dos figuras que pertenecen á +otro género. + +La primera representa á un viejo sentado en un sillon, y á una jóven de +pié, presentándole una jícara de chocolate. + +La segunda representa á una jóven sentada como el viejo, y á un +jovencito que la ofrece un presente de amor. + +Las cuatro figuras tienen tules ó encajes estrechos en los remates de +sus vestidos, segun el gusto de la época. + +La persona que nos conducia nos preguntó, señalando á los tules que +decoraban los remates de aquellos trajes: + +--_¿Qué creen ustedes que es esto?_ + +Yo respondí: + +--Creo que es un tul que se ha unido á la porcelana. + +Pregunté á mi mujer, y mi mujer creia como yo que era tul. + +Nuestro guia se sonrió en señal de triunfo, diciéndonos que no lo +habiamos mirado bien. + +Nos fijamos más; pero no conseguimos sino ratificarnos en la idea +anterior de que aquello era encaje. + +Aún á trueque de quebrantar los estatutos de la casa, la persona que nos +conducia nos permitió que tocáramos el ribete en que nosotros veiamos +positivamente una blonda. + +Tocamos; aquel tul no era tul, sino porcelana. Mi mujer y yo +permanecimos un poco cortados, puesto que repetidamente hicimos muestras +de no creer lo que aseguraba nuestro guia. + +Le habiamos desmentido de una manera que le honraba, porque honraba al +establecimiento; á veces un mentís es una victoria; pero al cabo le +habiamos desmentido. + +Vamos ahora al efecto de las figuras. + +Al ver al viejo sentado en su poltrona, con la espalda un tanto caida +sobre el pecho; con la frente un tanto caida tambien, como si las canas +la agobiasen: al ver sus ojos que de soslayo y furtivamente miran á la +muchacha como el milano mira á la tórtola, reflejando de un modo tan +característico _la sábia malicia de la experiencia_; al estudiar la cara +de aquel hombre, cuya mirada fraudulenta parece pasearse sobre la jóven, +no pudiendo adivinar nosotros si se entristece, ó si se extasía +devorando un goce que ha muerto en su organizacion, pero que vive y que +palpita en su memoria y en su ansiedad: al mirar aquel corazon que ya no +late en aquella vejez; al mirar aquella vejez que late aún en aquel +corazon: más todavía; al contemplar las piernas del viejo, cruzada la +una sobre la otra, mientras que la derecha parece moverse como si +quisiera decirnos: _¡quién habia de pensarlo! ¡Quién habia de pensar que +aquellos tiempos pasaran tan pronto!_ + +Al estudiar tambien la actitud de la jóven que está de pié á su lado; al +estudiar aquel aire confuso y vacilante, como si se hallase cercada por +la mirada ávida del viejo, semejante á la cierva que oye gritos por +todas partes y no sabe de qué modo huir, ni á qué punto correr: al +estudiar el efecto admirable con que inclina la mano derecha que tiene +la taza, mientras que la taza se ladea y va á verterse el chocolate; al +comprender aquel doble efecto de la mano, doble digo, porque su +inclinacion procede tanto del peso natural del plato y de la jícara, +como de aquella especie de aturdimiento que la atribulaba: al contemplar +estas figuras un hombre dotado de la emocion del arte, no puede menos de +llegar á la evidencia perfectísima de que ni la escultura ni la pintura +harian más. + +Vamos al otro grupo. + +La jóven está sentada en una silla; pero sentada como se sienta una +muchacha que vive menos en sus órganos que en su sentimiento; como se +sienta una mujer que todavía no ha amado, y cuya aspiracion suprema es +amar; como se sienta esa mujer cuando tiene delante al hombre que ama. +No se sabe si está sentada en una silla, ó si flota en el aire, como se +mece un nido en el árbol, cuando lo agita el viento. + +Mira hácia abajo, mientras que con el dedo pulgar y el índice coge un +pliegue sutil en su falda. Entreabre y frunce los labios con violencia, +como si temiera que se la va á escapar su secreto; y significando de un +modo confuso la duda, el rubor y esa fantasía indecisa de un deseo +vírgen, de un primer deseo; esa alucinacion con que nos seduce la +idealidad milagrosa de una esperanza que nunca se ha sentido; la +alucinacion que nos causa el agüero de un mago, cuando creemos en la +mágia. + +La situacion embarazosa y complicada de la jóven, contrasta vivamente +con la sinceridad ingénua y cándida que destella el rostro de su amante. + +¡Qué grupos tan portentosamente comprendidos, tan portentosamente +ejecutados! + +En fin, cualquiera que vuelva los ojos á estas figuras, pronunciará +indudablemente las mismas palabras que llevan escritas al pié de cada +grupo. + +La del viejo dice: _¡si la vejez pudiera!_ (Si vieillesse pouvait!) + +Y la del jóven: _¡si supiera la juventud!_ (Si jeunesse savait!) + +Es una moralidad picaresca, punzante, pero oportuna, graciosa, +habilísima: la moralidad del pueblo francés; _el golpe mágico del +palaustre_. + +A su tiempo hablaré á mis lectores de una fábrica de tapicerías, +titulada de los Gibelinos, la primera que existe en el mundo. + +La fábrica de Sevres es en porcelana lo que los Gibelinos en tapices. El +Japon es muy superior por lo precioso de la materia; pero no por lo +hábil del trabajo. + +Bien, se dirá por alguno: ¿qué significa esa fábrica de Sevres? ¿Qué es? +Un horno que funde jarrones, flores y vajillas para los reyes, para los +grandes, para los ricos, una fábrica de preseas. + +No, amigos mios, no: si así fuese, bien sabe Dios que no hallaria aquí +gran cosa que admirar. Los hechos no pueden mirarse de ese modo, de un +modo egoista. La fábrica de Sevres, como la manufactura de los +Gibelinos, tiene un sentido mucho más alto, otra clase de elocuencia +social. + +Estas dos fábricas son dos monumentos que un pueblo entusiasta y creador +erige á la industria elevada, inteligente, liberal; esa industria, que +arrancando sus obras de la miseria de su precio, de su venalidad, de su +tarifa, las hace infinitas como el genio representado por una estátua, y +trasmite su última plenitud, su personalismo más trascendente á las +tareas del espíritu humano. + +Esta industria es el arte, llamado ayer oficio: es el hombre, llamado +ayer siervo: es la fantasía y el sentimiento haciéndose amos de la +materia, despojándola de sus girones asquerosos, purgándola de la nota +de vil que ayer la afeaba. + +Pero no sólo es esto. Aquí se comprende de un modo irresistible, aunque +no queramos, que luego que las formas nos hieren con la emocion de la +belleza, todas son igualmente artísticas. Se comprende de un modo +irresistible que no hay más que un arte, porque no hay más que una +naturaleza que nos ofrece el original de lo bello, porque no hay más que +un corazon para leer aquel original. Sí; aquí se comprende, yo estoy +orgulloso de sentirlo, que el arte se desdobla en la palabra, y se llama +poesía ó elocuencia; que se desdobla en la voz y en el gesto, y se llama +declamacion; que se desdobla en el ademan y toma el nombre de +pantomima; que se desdobla en la armonía del sonido y es música; que se +desdobla en el dibujo y en el color, y se llama pintura; como se +desdobla en un mármol, y se llama escultura; como se desdobla en los +movimientos del hombre, y se llama baile; como se desdobla en los +tapices y en la porcelana, denominándose fábrica de los Gibelinos y +fábrica de Sevres. + +Yo tenia la nocion del arte universal; pero aquella nocion es ahora más +exacta y más profunda; más universal, más extensa tambien; porque la +toco prácticamente, y la práctica da á las cosas su última extension. + +Tomamos el ómnibus que va á Versalles, y apenas trascurrió hora y media, +cuando ya pisábamos el suelo de esta antigua isla de Chipre. + +El carruaje hace alto, y al bajar nos vimos enfrente del suntuoso +alcázar. + +¡Luis XIV, Richelieu, Colbert, salud! + +No hablo á vosotras, piedras amontonadas, testigos mudos, á quienes no +quiero interrogar, porque antes de veros os habia interrogado en mi +corazon. No te hablo á tí, Versalles de otros siglos, eden donde han +llorado tantos ojos: no te hablo á tí, gran fantasma de mármol, en que +yo leo con ojos inflamados lamentos y amonestaciones de la historia. + +Hablo á tres hombres que crearon á Versalles, sacrificando para ello á +la Francia, y que son superiores á otros hombres que sacrificaron la +Francia y que no crearon á Versalles. + +¡Luis XIV, Richelieu, Colbert, salud! Ignoro si vuestras cenizas me +oyen; pero unos pobres extranjeros os saludan. + +¿Qué podré decir de los museos que encierra este suntuoso palacio? + +No sabria por dónde empezar, tendria que trascribir los tres volúmenes +que he comprado. + +Conténtese el lector con saber que aquí está toda la Francia histórica +en lienzo y piedra. No perdiéndose este palacio, no puede perderse la +historia del pueblo francés. + +Escaleras magníficas, salones espaciosos, retretes adornados con una +riqueza y una profusion que sorprenden; una sala que no tiene igual en +el mundo, si se exceptúa la gran sala del palacio del Louvre: en una +palabra, Versalles fué la grande galantería de uno de los reyes más +galantes qué ha existido, y este palacio es la galantería maestra de +Versalles. + +Pero pasemos á estudiar una cosa más bella, más fecunda, más +predestinada: la escuela de Vernet, del gran Vernet. + +Este pintor se dedicó casi exclusivamente al género de las batallas; +pero no de las batallas antiguas que eran como una especie de +divinizacion de la guerra, el sacrificio de la caridad que nos debemos +todos, hecho en aras de un señor opulento ó de un tirano. Los cuadros de +Vernet son la escuela social, la escuela del exámen llevada al género +que cultivó. Vernet es un grande obrero del alma, que conduce una piedra +colosal al edificio en que trabaja toda la historia de cinco siglos. + +La pintura, que habia adulado sucesivamente al guerrero, al monarca, al +noble, al fraile: la pintura, que durante el trascurso de tantos siglos, +habia sido sierva y mendiga, en los pabellones de campaña, en el +palacio, en el castillo, en la iglesia, en el claustro, levanta un dia +la frente empolvada, mira en torno suyo, comprende la verdad, la escribe +en un lienzo, y viene á ser el culto de una nueva razon, de una razon +cristiana; viene á ser la voz que abandona el desierto y que clama en el +mundo, una imprenta semejante á la de Guttemberg, el espíritu práctico y +real de los modernos. Esto hizo Vernet. ¡Cuánto hizo! ¡Cuán superior es +su inspiracion! ¡Cuán superior es su filosofía! Sobre todo, ¡cuán +superior es su moral! + +La Francia será con él desagradecida si no le levanta una estátua, dice +un ingeniero amigo mio. Yo no lo creo así, el genio no tiene precision +de ninguna especie de idolatría, de ninguna especie de símbolos +transitorios. + +El genio no tiene precision de un pedazo de piedra, que se rompe, que se +cae, que se pulveriza, como se marchita una planta, ó como una hoja es +arrebatada por el aire. El genio es la santidad de la conciencia, la +historia de Dios. Quede el mármol para la historia de los que tienen +vanidad, de los que no tienen bastante con su alma. + +¿Qué estátua mejor que esa escuela admirable? + +Penetramos en la primer sala de las pinturas de Vernet. + +El cuadro en que me fijo representa á un combatiente moribundo. Está +pálido, horriblemente pálido; tiene el labio inferior caido, dejando ver +una encía amoratada, y cualquiera diria que sus párpados van á cubrir +unos ojos turbios. Un amigo lo asiste de rodillas, llevándose una mano á +la frente, en señal de desesperacion. + +En el cuadro que miro, campea, hasta en los menores detalles, la verdad +llena, franca y vigorosa que sólo comprenden los grandes maestros. + +El segundo cuadro que miro representa á un guerrero jóven y entusiasta, +el cual enarbola un estandarte en actitud de incitar á la venganza y á +la guerra. + +Cerca de él, una madre coge á su hijo, le sujeta frenéticamente con el +brazo izquierdo, como si pretendiese unirlo á su corazon; y con los ojos +ardiendo de ira, con la pupila dilatada y profunda por el dolor y por el +espanto, con la cabellera descompuesta, con labio cárdeno, seco y +convulsivo, hundiendo la nuca y alzando la frente, como el náufrago que +saca la cabeza para que el oleaje no le confunda; la madre, la mujer de +la Providencia, amenaza al guerrero con un ademan que trae á nuestra +memoria las palabras de Agripa á Octavio: _¡levántate, verdugo!_ La +madre no le dice _levántate_; le dice _¡calla!_ + +Este cuadro es de una elocuencia arrebatadora; de una intencion sentida, +concienzuda y fuerte. No hay espacio alguno entre la vista y la emocion. +El sentimiento arrolla al juicio, lo absorbe, lo anonada: el juicio cae +de rodillas y adora. + +Este cuadro nos impresiona instantáneamente; nos impresiona de un modo +profundo, sin que nos dé tiempo de deliberar acerca de si debe +impresionarnos ó no, como el esquife que se pone sobre un torrente, no +deja tiempo al marinero de echar el áncora. + +Esto nos impresiona como el fuego nos quema: sin saberlo nosotros, aún +contra nuestra propia voluntad. Ese es el arte; ese es el genio, ese es +Vernet. Mientras que yo admiraba los pormenores más minuciosos de este +cuadro maestro, mi mujer volvió los ojos al otro lienzo de pared, +decorado por una pintura que representa á un hombre muerto, abandonado +en un campo de batalla. ¡Qué solemnidad! ¡Qué grandeza! ¡Qué poesía! +¡Qué espíritu! + +Aquel monton de carne está allí entre los pliegues de su vestido, como +un trapo que se tira al suelo, y que contrae los dobleces á que le +obliga su gravedad. Realmente, aquel muerto parece un giron lanzado á la +tierra; un giron perdido entre sus mismos pliegues. Allá un árbol seco, +allá una piedra negra; el hombre está en medio, está muerto y solo. + +¡Qué conocimiento tan profundo, y qué sentido tan delicado! ¡Con qué +seguridad se comprende aquí que no hay arte sin ciencia, que no hay +imágen sin pensamiento! ¡Con qué evidencia se comprende aquí que no hay +poeta sin que sea poeta y filósofo! Al ver aquel cuadro, al ver á un +hombre muerto en aquel páramo, no podemos menos de hablar bajo como si +estuviésemos en una iglesia. + +Se supone que el guerrero del cuadro que examino murió hace algun +tiempo, la sangre ha debido descomponerse por el rocío de la noche y la +humedad natural de la tierra, y está amoratado, incomparablemente +amoratado. + +Me parece que si llevo la mano al semblante del muerto, aquel semblante +se deshará como si fuera de salvado ó serrin. + +Tiene la oreja empedernida y algo vidriosa; este viso cárdeno es mayor +por detrás de la misma oreja, y se va extendiendo, aunque más apagado, +por entre un cabello claro y flojo, como si aquella carne que se +desorganiza no tuviese vigor para sujetar la cabellera. + +Mi mujer se cubrió los ojos, y exclamó aterrada: _no quiero ver más, no +puedo estar aquí_, y salió precipitadamente de la galería. Yo no pude +dejarla sola, exponiéndola á que se extraviara entre la multitud que +inunda estos salones, y no me ví con tiempo sino para clavar una mirada +y distinguir lo que he descrito. + +¡Desdichado de mí! He venido especialmente á Versalles para tener +noticias de este nuevo género de pintura, y no he visto más que tres +cuadros. Pero ¡qué tres cuadros! ¡Qué tres cantos tan grandes añadidos +al inmenso poema del hombre! ¡Qué tres palmas más bellas coronando la +frente ensangrentada del ilustre mártir! + +Lo repito; el arte que en el trascurso de tantos siglos habia adulado al +fuerte, al noble, al rico, al poderoso, vuelve hoy los ojos á un pobre +soldado, á un hombre insepulto, á un giron de carne, destinado á servir +de alimento á los buitres, y le levanta en esos lienzos un magnífico +panteon. ¿Qué mausoleo de ningun magnate de la tierra vale tanto como +esa pintura? Cuando vivia aquel pobre soldado, no tenia tal vez en el +mundo ni casa, ni abrigo, ni familia; muerto y abandonado en aquel campo +de batalla, Horacio Vernet le ha dado un palacio. De un hombre +desgraciado ha hecho un héroe; de un infortunio, de una desventura, de +un dolor, de aquella lágrima derramada allí, ha hecho Horacio Vernet una +solemnidad, una magnificencia, una gloria. ¡Dios le dará toda la que +merece por el bien que hizo al mundo, por el consuelo que da á mi +corazon! El pintor deja el mundo, se va por el campo, halla un hombre +muerto en un erial, lo coge y lo entierra. El pintor da tierra sagrada +al infeliz cristiano que no encontraba una sepultura. Ese cuadro que +miro y que venero, ese cuadro imponente y terrible, esa elocuencia +fervorosa, esa poesía adorable, esa pintura inmóvil y solemne, esa +íntima voz del alma que hace latir mi pecho, es un entierro, una +limosna, una caridad, unas exequias. El pintor llora sobre aquel rostro +mústio, sobre aquella carne amoratada, sobre aquel corazon helado. +Horacio Vernet llora, escribe sus lágrimas en aquel lienzo, y el pobre +soldado resucita, el muerto vive, el muerto es una creacion inmortal. ¡Y +hay quien dice que el arte no influye en los destinos de la vida! ¡Y hay +quien dice que el arte de Vernet es un arte gentil, protestante, +revolucionario! ¡Pobre gente! Horacio Vernet llora por aquel hombre +desamparado; Horacio Vernet le da sepultura, le da tierra sagrada; le +hace esa última y suprema piedad; Horacio Vernet da al mundo una lágrima +para que la vierta sobre esa tumba, esa tumba que él ha construido en +ese cuadro, por que ese cuadro es una sepultura cristiana, la violeta +que nace al pié de una cruz, el ciprés que se eleva en medio de una +soledad: ¿y á eso llamais gentilidad, protestantismo, revolucion? +¿Enterrar á un cristiano insepulto es revolucion, protestantismo, +gentilidad? Llorar por él, y resucitarlo con aquella lágrima de salud, +¿eso es gentil, revolucionario, protestante? + +El arte de Horacio Vernet es el arte del infortunio, del dolor; el arte +de la Vírgen María que llora por su hijo al pié de la cruz. En una +palabra; la pintura de Horacio Vernet, es un arte que llora junto á un +muerto; es un arte que llora, y el arte que llora no es el arte gentil, +ni protestante, ni revolucionario. + +El arte gentil rie. El arte protestante disputa. El arte revolucionario +quema. Si algun arte llora en el mundo, desde la creacion hasta nuestros +dias, ese arte es el espíritu del monte Calvario, el arte de un espíritu +que redime al hombre á precio de martirio, á precio de llanto. + +¡Bien haya el rey que amontonó estas piedras, para que vinieran á servir +de alcázar á nuevos reyes! Sí; Luis XIV no es el gran rey de ese +palacio; su gran rey es Vernet. Un pintor se ha convertido en un +monarca; un pobre soldado insepulto, un pobre cadáver, se ha tornado en +héroe. ¿Y creeis que eso ha podido hacerlo la gentilidad? ¡No! Hacer de +una desdicha una esperanza, hacer de un dolor una magnificencia, hacer +de una lágrima un poder y una gloria, corred el mundo de cabo á cabo, +cavad la tierra de polo á polo, rebuscad la historia página por página, +escudriñadlo todo, desde el abismo á las estrellas; yo os digo que si +hallais en la creacion quien haga eso, será el cristianismo, el arte de +la cruz, la lágrima de la Vírgen María, como he dicho antes, y no me +canso nunca de repetir. + +La lágrima fecunda y divina de la Vírgen cristiana, ese es aquel soldado +muerto, esa es aquella sublime pintura, ese es el arte del Evangelio, +ese es el arte del cristianismo. + +Hemos almorzado en una fonda de la Plaza por trece francos, visitamos +las fuentes, las más ricas del mundo en juegos de aguas, oimos la música +militar cerca del estanque que está en último término, nos sentamos +haciendo parte de la sociedad elegantísima que inunda esta esplanada; +Vernet me llama y me reconcilia con ella; volvimos luego, tomamos el +ómnibus, ya divisamos las torres de Paris: á las seis de la tarde nos +apeamos enfrente del palacio de la Industria. + +Al bajar del ómnibus, mi mujer y yo nos cruzamos algunas palabras: una +de las señoras que esperaban sin duda algun amigo ó algun pariente, se +acercó á nosotros y nos preguntó con el mayor afecto si eramos +españoles. + +Es de Zaragoza, hace cuarenta años que vive en Francia, se llama doña +Antonia, está casada con M. Houzé y vive en Passy, calle Mayor, núm. 38. + +Estamos convidados para ir á comer mañana en su jardin. + +No puedo más por hoy. ¡Adios, Vernet! ¡Adios, Versalles! + + + + +Dia décimo octavo. + +Visita de un ingeniero, excursiones históricas, epigramas. + + +Estamos quietos y tranquilos en nuestra habitacion. La idea de Versalles +nos preocupa absolutamente, como si no dejara espacio alguno en nuestras +imaginaciones para otra idea ni otro recuerdo. ¡Qué alcázar! ¡Qué museo! +¡Qué salones! ¡Qué lujo! ¡Qué riqueza! nos decimos continuamente mi +mujer y yo. Luis XIV no tenia necesidad de otro monumento que Versalles, +para que la fama le festejara con el epíteto de uno de los reyes más +galantes que conoce la historia. + +En este momento sentimos que llaman á la puerta de nuestro cuarto; abro +y me doy de cara con un ingeniero español, á quien vi ayer en una de las +salas de Horacio Vernet. Sobre la escuela de este gran pintor, dije +cuatro palabras en presencia suya; noté que me miraba con cierta +sorpresa y maravilla; nos despedimos, ofreciéndonos mútuamente nuestras +habitaciones en Paris, y seguramente no esperaba yo tener hoy el gusto +de verme agasajado por su visita. + +Le recibí con la franqueza alegre y cariñosa de paisano, porque paisanos +son los compatriotas cuando se ven en país extranjero; le supliqué que +se sentara; se sentó, y hubo un instante de silencio, ese instante en +que cada cual piensa lo que ha de decir, ó sobre qué ha de hablar. + +--Usted extrañará, dijo sonriéndose el ingeniero, que haya usado tan +pronto del ofrecimiento que tuvo usted la bondad de hacerme de su +amistad y de su casa.... + +--No, señor, contesté interrumpiéndole; tengo bastante con la +satisfaccion de ver á usted en nuestra compañía. + +Mi hombre inclinó cortesmente la cabeza, en señal de agradecer aquel +cumplido mio, y me miró con el encogimiento inevitable del que viene á +pedir alguna cosa. Yo le contemplaba de hito en hito, como para +comprender sus intenciones, y ver en qué actitud debia esperarle. Hable +usted con entera confianza, le dije, y á despecho suyo le cogí el +sombrero que tenia en la mano, y se lo coloqué en una silla. Despues +aproximé mi asiento al suyo, y le exhorté con una mirada de interés y de +afecto. + +--Es el caso, dijo animándose nuestro interlocutor, que tengo una viva +curiosidad porque usted me explique lo que me dijo ayer en Versalles, +sobre la pintura de Horacio Vernet. Yo soy ingeniero; entiendo algo de +líneas rectas y de líneas curvas; pero no he estudiado hasta el presente +la erudicion del arte, y no alcanzo bien el sentido de ciertas escuelas. +Voy á confesárselo á usted ingénuamente. Todo lo que usted me dijo ayer +sobre los cuadros de batallas, me pareció extraño y peregrino, hasta +maravilloso, porque en aquellos cuadros veia yo una pintura +desembarazada y atrevida, nada más. Horacio Vernet era en mi juicio un +maestro de buenos arranques, de osada concepcion, de detalles felices, +un poeta social, no un arte nuevo, no una nueva escuela, no una grande +trasformacion, no un grande genio, como usted le llama. Esta poca +importancia que yo atribuia á Horacio Vernet y á sus cuadros, debe +provenir de que yo ignoro las revoluciones por que el arte ha pasado en +la historia; debe provenir de que yo ignoro lo que ha sucedido en el +mundo, y deseo vivamente que se tome usted la molestia de explicarme el +asunto. + +--Pues, amigo mio, dije al ingeniero; echando á un lado la humildad +soberbia del hipócrita, contesto á usted que ha dicho muy bien. El arte +tiene sus antigüedades, su arqueología particular, unida al espíritu de +la historia, y es muy natural que no comprenda la importancia de Horacio +Vernet, no comprendiendo la profunda significacion histórica de su +escuela. Yo he estudiado algo acerca de esto, he aprendido un poco, nada +más que un poco, y voy á decírselo á usted sin reserva ni ambajes, con +la mayor ingenuidad del mundo, segun mi leal saber y entender, como +decian tan admirablemente los antiguos. + +El mundo, este prodigioso y múltiple espectáculo que nos rodea por todas +partes, ha pasado por varios períodos, ha sufrido diferentes cambios; y +á cada una de esas mudanzas, á cada una de esas renovaciones, por +decirlo así, se ha dado el nombre de civilizacion; de modo, que podrémos +decir que ha pasado por varias civilizaciones. Para el objeto que nos +ocupa, bastará enumerar los períodos siguientes: período ó civilizacion +del Asia; tiempos de Grecia y Roma; tiempos de Esparta; tiempos +cristianos; tiempos feudales; renacimiento; edad moderna. + +El Asia idolatró la materia de dos modos: la materia ruda, el monte, el +volcan, la serpiente, el cocodrilo; y la materia elemental: la tierra, +el aire, el agua y el fuego. La adoracion de la materia ruda es la que +se llama fetiquismo, el cual comprende toda la historia de Siria y de +Caldea; la adoracion de la materia elemental es lo que se llama +sabeismo, el cual comprende la tan famosa civilizacion egipcia. + +Los griegos idolatraron la materia tambien, pero de otro modo. La +materia de los griegos no era la materia natural, la que encontraron en +la creacion, la sustancia visible del universo; era una materia que +ellos modelaron, era una materia artística. Propiamente hablando, los +griegos no idolatraron la materia como los asiáticos, sino la forma, el +contorno, la arquitectura. Aténas idolatró el arte, un arte bello en +apariencia, feo en realidad; gracioso y seductor en la superficie, +deforme y repugnante en el fondo; lleno por fuera, vacío por dentro. El +arte de Grecia es un cuerpo hermoso que no tiene alma, como hay mujeres +sumamente bellas que no tienen entendimiento ni corazon. Es un magnífico +pedestal, pero sin estátua; un sábio geroglífico, pero sin pirámide; un +arcano que no tiene misterios, ó bien un misterio que no tiene arcanos. +El arte de Aténas es materialista, grosero, impuro. No importa que Vénus +sea disoluta; el secreto está en que sea hermosa. No importa que el +demasiado aroma emponzoñe el aire; el secreto está en que se queme +aroma. + +Esparta idolatró tambien; pero de otra manera, con otra intencion: es +decir, con otra especie de idolatría. El ídolo espartano es la patria, y +como el guardian de la patria era la guerra, el ídolo espartano es +tambien la guerra. No hay individuo, no hay familia, no hay hogar, no +hay casa; no hay más que nacion. El hombre se ha sacrificado al país; el +fraile se ha sacrificado al convento; el creador se ha sacrificado á la +criatura. + +El Asia vivia en la fascinacion, Grecia y Roma en la fantasía; Esparta +en el comunismo guerrero. + +El Asia coge la religion, la ciencia, la moral, la política, el arte, +todo, y lo quema en nombre del volcan ó del astro. + +La Grecia echa por tierra el ara de aquellos sacrificios, remueve las +arenas y las momias del Asia, cierne las cenizas del fuego pasado, +coloca en la urna de su genio el polvo del arte, lo amasa á su modo, lo +compone, lo crea, y quema todo lo demás en nombre de su hermoso y +brillante ídolo. + +La Esparta acude, ve que todo arde, que todo se sacrifica allí, alarga +una mano atrevida, valerosa, pujante, y aparta sólo la política de aquel +gran holocausto. + +Materia, forma, patria, hé aquí los tres símbolos de esas tres edades, +de esas tres civilizaciones, de esos tres grandes y célebres reinados +históricos. + +Nace despues en un cielo muy claro, muy limpio, muy sereno, muy +apacible; nace, repito, el sol venturoso que alumbra un establo de la +humilde Belém; nace el astro puro que vivificó todo el ambiente y toda +la tierra; nace el astro que alumbró la venida de Jesus, y el hombre, +sin conocerlo ni sentirlo, va penetrando en su raciocinio, en su +conciencia, en su voluntad, en su imaginacion, en su sentimiento, en su +creencia, en su trabajo; sin comprenderlo, sin adivinarlo, sin +presumirlo, por virtud de un espíritu que está en la mente de la +Providencia, como está el aire en los espacios de la atmósfera, el +hombre comenzó á penetrar en todo él, á comunicarse con él mismo en +todas sus fuerzas y relaciones; comenzó á conocerse, á conocer al +hombre, á conocer la naturaleza, á conocer á Dios. El hombre cristiano +vivió para la ciencia, para la moral, para el dogma, para la política, +para el arte, para la industria, para el comercio, para el oficio, para +todo lo que encontró en el universo; porque ese universo, todo ese +cúmulo de poder, de grandeza y de gloria, era la alta ciudadanía que +daba Dios al nuevo ciudadano. ¡Mudanza portentosa! ¡Trasformacion +inconcebible y adorable! ¡Catástrofe divina! El mundo piensa, cree, +elige, discute, imagina, siente, trabaja; calla la sinagoga judía; +callan los agüeros paganos; callan los oráculos gentiles; callan los +dioses mitológicos; callan los geroglíficos egipcios; los ídolos callan, +callan para siempre; muchas sepulturas se abren, muchos muertos +asoman.... Otro mundo principia, otro rey manda, otro Dios gobierna. + +El Asia, Grecia, Esparta y Roma, dieron al hombre lo que ellas crearon +para él. + +El cristianismo ha dado al hombre lo que para él ha creado el cielo. + +El mundo se creó sustancialmente en el génesis de Moisés. + +El mundo se creó espiritualmente en el génesis de Jesus. + +El cristianismo es la renovacion moral de la vida; la reconstruccion de +la primitiva casa del hombre. Para el espíritu de la moral cristiana, el +ciego ve, el sordo oye, corre el tullido, sana el enfermo, el pobre es +rico, el pequeño es grande, el ignorante es sábio, el extranjero es +nuestro hermano.... ¿No le parece á usted todo esto inmensamente grande? +¿No le parece á usted inmensa y providencialmente grande, inmensa y +santamente providencial, providencial é inmensamente santo? + +--Sí, señor, contestó el ingeniero. + +--Pues bien, repuse yo, ahí está Horacio Vernet; ahí están los cuadros +de Versalles; ahí están aquellas preciosas batallas. + +Cada una de las renovaciones que ha operado en el mundo la ley +cristiana, tiene sus artífices, sus personajes, sus creadores, sus +artistas históricos, si así puede decirse. Uno de esos grandes artistas, +de esos creadores, de esos personajes de la historia; uno de esos +grandes obreros del gran taller, del taller cristiano, es el modesto, el +retirado, el humilde, el glorioso Horacio Vernet. Horacio Vernet es en +pintura, lo que San Bernardo en religion, lo que San Agustin en moral, +lo que Descartes en filosofía, lo que Bichat en ciencia, lo que Federico +de Prusia en política, lo que Guttemberg y Colon en el invento, lo que +el Dante en la poesía épica, lo que Petrarca en la poesía lírica, lo que +Shakspeare en la dramática, lo que Cervantes en el romance y en la +novela, lo que Bellini é Hyden en música, lo que Montgolfier, Vaucauson +y Fulton en industria y comercio. Un gran renovador de la humanidad, un +poderoso artista de la historia, eso es lo que vimos ayer en Versalles; +ese es Horacio Vernet. + +Para el pintor del Asia, la pintura era un ídolo. + +Para el pintor de Grecia, una Vénus, un héroe, unas bodas. + +Para el pintor de Esparta, un guerrero. + +Para el pintor feudal, un señor ó un fraile. + +Para el pintor del renacimiento, un rey ó un santo. + +Para Horacio Vernet es el hombre; el hombre muerto en aquel campo de +batalla; aquel hombre puesto boca abajo, solo, abandonado de todo el +mundo, sin más testigos que una piedra, una mata y el cielo; aquel +hombre muerto para la materia, lleno de vida y de verdad para el arte, +para la moral y para el dogma; aquel hombre tan lleno de vida y de +belleza, que aún estando difunto, que aún siendo cadáver, parece ser el +habitador de aquel desierto, el genio imponente de aquella soledad. Se +dice que el arte de Vernet es una escuela puramente social, profana, +protestante: ¡No! ¡Mil veces no! Eso sólo puede decirlo la ignorancia, ó +el odio, ó la calumnia. La pintura de Horacio Vernet no sólo es un arte +atrevido, fecundo, armonioso, patético, ardiente, sino un arte maduro, +pensador, ferviente, religioso, religiosísimo. Es el arte sublime de la +madre que llora por su hijo, que se va á la guerra; el hijo, que es tal +vez aquel hombre muerto en un escampado. La pintura que vimos ayer en +Versalles, es el arte de la lágrima cristiana, como he dicho en estos +apuntes más de una vez. + +--Mas ¿por qué, preguntó el ingeniero, cuenta usted á Colon entre los +genios inventores? + +--Porque en Colon, respondí yo, lo mismo se halla la ciencia austera y +convencida que nos demuestra una verdad, como la afortunada inspiracion +del que inventa, como la idealidad poética del que adivina, como la +hábil diligencia del que ejecuta, como la valentía del que pelea, como +el instinto del que organiza. Colon presiente un nuevo mundo, del mismo +modo que mueve el timon de una nave, del mismo modo que desnuda la +espada, ó que mira la brújula, ó que conquista un territorio, ó que +enarbola el estandarte de la redencion. Colon es tan sábio como poeta, +tan poeta como marinero, tan marinero como inventor, tan inventor como +soldado, tan soldado como caudillo; en una palabra, servia tanto para +menestral como para príncipe, ó para príncipe como para menestral. +Despues de la esperanza que el hombre tiene en Dios, lo más grande del +mundo es el genio, y Colon es uno de los genios más grandes de que puede +gloriarse el mundo. + +--¿Quién cree usted que es más grande, Colon ó Napoleon I? + +--Colon, incomparablemente más. + +--¿Y entre Colon y Hernan Cortés? + +-Colon. + +--¿Y entre Colon y Washington? + +--Colon. + +--¿Y entre Colon y Horacio Vernet? + +--Ambos: ambos trabajaron, no para un pueblo, no para su gloria, sino +para todos; para el pensamiento cristiano. Conquistaron un mundo, y se +lo dieron á la humanidad sin orgullo y sin pompa. + +--¿Y qué artífices tiene nuestro país en la renovacion cristiana? ¿Será +cosa que España no tenga á nadie en esa segunda humanidad? + +--Sí tiene; tiene á San Isidoro de Sevilla, en erudicion; á D. Alonso el +Sábio, en leyes; á Santa Teresa de Jesus, en disciplina y en ejemplo; á +Juan de Mena, el marqués de Santillana, Garcilaso, Fray Luis de Leon, +los Argensolas, Lope de Vega, Quevedo, Góngora, Rioja y Herrera, en +poesía lírica; á Calderon, en poesía dramática; al soldado Alonso de +Ercilla, en poesía épica; al autor del _Quijote_, en el romance; á +Blasco de Garay, en el invento; al Padre Mariana, en historia; al Padre +Isla, en sátira; al Padre Feijóo, en crítica; á Vives, en literatura +filosófica; á Campomanes, en organizacion social; á Jovellanos, en +economía; á Florez Estrada, en hacienda; y así otros muchos que no +recuerdo en este instante. + +--¿Comprende usted ahora, pregunté al ingeniero, la importancia de la +pintura de Horacio Vernet? ¿Comprende usted ahora la importancia, el +carácter profundo y el profundo sentido histórico de ese gran pintor? + +--Sí señor, ahora lo comprendo. + +A renglon seguido me preguntó cuándo nos veriamos; le ofrecí visitarle; +se despidió con un hidalgo y fervoroso apreton de manos, y mi mujer y yo +quedamos solos. Mi compañera se vistió en un santi-amen; cátanos en la +calle, mi querido lector, á los pocos minutos. + +Apenas salimos del portal de la fonda, cuando veo pasar á una jóven muy +alambicada, con mucho adobo, mucho menjuge y alguna sobra de eso que +llaman colorete, la cual volvia el rostro con mucha frecuencia. Á mí se +me ocurrió la siguiente quintilla, sin embargo de no pertenecer _al +gremio de los trovadores_. + + Vuelves el rostro bruñido; + ¿Qué se te perdió, doncella? + Y contestó un atrevido: + «No, nada se la ha perdido, + Es que se ha perdido ella.» + +Seguimos hasta la calle de Richelieu, y al doblar á mano derecha, como +quien va al boulevart de los Italianos, vemos dos señoras que se apean +de un coche. La una es de cierta edad, y va vestida como conviene; la +otra es jóven, vivaracha como una ardilla, debe hablar como una cotorra, +y lleva un aderezo encarnado con lazos rabiosos, hojuelas doradas y +relumbrones. Al ver tanto arrumaco, y tanto perifollo, y tanto +ringorrango, y tantos peregiles, como decimos por allá, se me ocurrió +otro verso. + + + Tan compuesta ayer te ví + Que loco me enamoré; + Mas la verdad, hoy no sé + Si fué del traje ó de tí. + +Esto debe decirse de todas las jóvenes que, llevadas de la pasion +funesta de que las adoren por el vestido, suponen al traje un encanto +que es el secreto de la modestia, del recato, de la sencillez y de la +virtud. ¿No conocen las jóvenes que una tela no puede inspirarnos amor? +¡Quieren ser ídolos muy ataviados, muy bonitos por fuera! ¡Ay! Ese ídolo +es adorado un dia, luego se ve que es barro; el idólatra se avergüenza; +se retira á escondidas del falso culto, y el dios fingido cae del altar. +Esos lazos color de sangre, esas hojuelas relucientes, esos reflejos y +esos prismas, son teas engañosas que alumbran en la calle, en la +tertulia, en el festin; el interior de la casa, el interior de la +familia, el corazon del hombre está á oscuras. + +Limpieza, recato, virtud y una flor, una flor sencilla, una flor del +campo, una flor pura y olorosa: hé aquí el traje más rico de una jóven; +hé aquí la gala más preciosa, la de más efecto, la que más enamora á los +hombres sensatos, á los hombres que son capaces de hacer feliz á una +mujer. Si el cielo me hubiera concedido una hija, no me cansaria de +repetírselo dia y noche. El lujo, el excesivo ornato, el loco deseo de +dar al artificio lo que debe ser obra de la naturaleza; más claro, el +extravagante y loco deseo de encantar al hombre, presentándose á sus +ojos con el ridículo atavío de una muñeca, cuando Dios no ha dado aquel +encanto á la muñeca, sino á la mujer, es positivamente lo que ha causado +más desgracias en este mundo, y desgracias las más irremediables y +lastimosas. Aquella pasion funestísima, aquel prurito inconcebible, ha +hecho más víctimas que las pestes, las plagas, las hambres y las +guerras. Es un cólera morbo que no se va nunca, que siempre está +diezmando la poblacion. Es el vómito negro, ó la fiebre amarilla de las +mujeres; la más peligrosa y pestilente de las enfermedades endémicas. + +Jóven, en cuyas manos caiga por casualidad este libro, cree lo que te +dice un hombre que tiene ya canas, que comprende algo de los achaques de +la vida, algo de los achaques de la mujer, y que sin conocerte, desea +verdaderamente tu felicidad, como desea la felicidad de todo el mundo: +no te dejes llevar de reflejos que lucen por fuera; no ahogues tu alma, +no ahogues tu corazon, no ahogues un deseo que te ha dado el que creó el +sol y las estrellas; no ahogues el encanto que te ha dado Dios, el +encanto que está en tí misma, que va contigo; no ahogues esa virtud +divina dentro de una hojuela dorada, de un lazo encarnado, de un prisma +azul ó verde. No sacrifiques el brillante que se cria en el cielo y en +tu alma, al otro diamante que se cria en el monte, y que puede ser el +pago infame que da el vicio á la mujer que pone en olvido sus deberes. +Yendo muy compuesta, puede suceder que te mires un dia al espejo, y que +palidezcas y te sonrojes. Yendo aseada y limpia, limpia de alma y +cuerpo, mírate al espejo sin cuidado; mírate cuando quieras; la mirada +ingénua de la que obra bien llenará tu pecho de alegría. No lo olvides +por Dios, jóven que leas estos pobres apuntes: limpieza, recato, +sencillez, virtud y una flor; deja lo demás al cuidado del cielo; un +hombre te amará, te amará de veras, como tú deseas ser amada, y serás +venturosa hasta en tus hijos. + +Es casi seguro que mis lectores se cansarán de estos sermones +indigestos; pero me atrevo á suplicarles indulgencia, en gracia al menos +de la buena intencion con que lo hago. ¡Quién sabe si alguna mujer, al +ver estas líneas, sale del abismo de la perdicion, del abismo del lujo, +de la idolatría de los aderezos, de las joyas y de las galas! ¡Quién +sabe si mis fervorosos consejos pueden hacer algun bien en el mundo! El +verdadero escritor, el escritor de buena fe y de buen deseo, es tambien +un ministro de la moral, un sacerdote de la religion. Mi querido lector, +perdóname. Imploro tu indulgencia por mis predicaciones, y vuelvo á +predicar cuando quiero excusarme de haber predicado. Hago lo que aquel +que se arrepentia de arrepentirse de haberse arrepentido. + +Salimos al alegre y hermoso boulevar de los Italianos. ¡Greñas de +Sanson! Las fotografías inundan este pueblo, como la langosta inunda los +campos. Retratos para medallones, para sortijas, para guardapelos, para +tarjetas, para cartas, para todo. Creo que llegará tiempo en que un +zapatero ponga su retrato fotografiado en la suela de cada zapato que +hace, y en que los aguadores peguen tambien su estampa con engrudo, en +el _frontispicio_ de la cuba, como medio de identificar la persona. +Creo, y lo digo formal, que dentro de poco serán inútiles las cédulas de +vecindad, llevando cada cual su fotografía en el bolsillo, ó pegada al +pecho á guisa de medalla ó de cruz. El fotógrafo sucederá al agente de +policía. Á mí se me ocurre otro verso: + + Retrátate, sí, Torcuato; + Basta de hablar: ¡pronto! ¡pronto! + Hoy no se puede ser tonto.... + Si no lo dice el retrato. + +En una de las esquinas de la calle de Lepelletier, hemos visto un marco +con el retrato de un señor muy gordo, cuyo señor, segun se dice, cuenta +con probabilidades de salir presidente del congreso de diputados. Este +buen señor se llama _Monsieur Chou_, que es como si dijéramos en +castellano _el señor Col_. Con este motivo (¡maldicion!) se me ocurre +otro verso. Estoy escandalizado de mí mismo. Nunca me he dado á la +poesía, y en cuanto hoy miro veo redondillas castellanas. Vamos al +presunto presidente. + + Monsieur Col, el hombre grueso, + De presidente saldrá, + Y de este modo tendrá + Verdura todo el Congreso. + +A los veinte pasos del retrato del _señor Col_, vimos venir como una +procesion de hombres, en el momento de desembocar de la calle de +Provenza. Nos emparejamos con la procesion (tal nos parecia á nosotros), +pregunté á un tendero que se habia asomado á la puerta, atraido por la +novedad, y este hombre me dice que es una sociedad de judíos, la cual +celebra no sé qué fiesta religiosa, en solemnidad de la apertura de un +ferro-carril, canal, ó cosa semejante. Prosiguiendo yo en mi manía de +ver versos en todo, hasta en la fiesta de los judíos, me acordé de un +epigrama de D. Narciso Serra, que mis lectores no podrán comprender, sin +cuatro palabras que expliquen el caso. Habia en Madrid una empresa ó +sociedad dramática, que tocaba su ruina con la mano, sino con la mano +con el bolsillo, (¡cosa tan de moda en las empresas teatrales de +Madrid!) y en las boqueadas de la agonía, resuelve celebrar el +aniversario de Lope de Vega. Y para que este aniversario causara más +rumor en el ánimo público, y acudiera gente al teatro, se anunció en +algunos periódicos que se diria una misa por el alma de aquel ilustre +ingenio, á cuya misa fuéron invitados varios actores y literatos +distinguidos, entre ellos D. Narciso Serra, que dijo á los socios, antes +de principiar la ceremonia: + + En esta misa de pega, + Presumo que cada socio + Rezará por su negocio + Más que por Lope de Vega. + +Esto digo yo de la sociedad de judíos. Más que del espíritu de Jehová, +se acordarán indudablemente del tanto por ciento que se prometen del +canal ó del ferro-carril. + +Entramos en el célebre restaurant de la Sílfide, nos sentamos, se llega +un garçon ... pero basta por hoy, mis queridos lectores. Para mañana +tengo un plan oculto. Pienso levantarme muy temprano, y sin que lo sepa +mi mujer, me iré al Luxemburgo, visitaré el palacio, pasearé por las +alamedas, luego tomaré el ómnibus que va á San Cloud, partiendo del +palacio Real y haciendo escala en el arco del Triunfo, y me alargaré +hasta el famoso bosque de Bolonia. + + + + +=Dia décimo nono=. + +Omnibus.--El Paris de acá y el Paris de allá.--Palacio de +Luxemburgo.--Sus estátuas, sus paseos.--Mujeres del pueblo que hacen +labores manuales en las glorietas.--Bosque de Bolonia. +--Catelan.--fisonomías diferentes de los garçones de mi +hotel.--Pesares. + + +Antes de las siete de la mañana estoy situado en una esquina de la calle +de Richelieu, dando cara al magnífico bulevar de los Italianos. Espero +el ómnibus que va al palacio de Luxemburgo. + +Durante once minutos que he permanecido cerca de la esquina, han +atravesado el bulevar de los Italianos cuarenta y nueve ómnibus con +veinte personas cada uno, diez en el interior y otras diez en el +imperial. Suponiendo que en el trascurso de toda la carrera se renueven +tres veces los pasajeros, los cuarenta y nueve ómnibus operarian un +trasporte de cuatro mil personas próximamente. + +Este cálculo no debe parecer exagerado á los lectores, cuando he visto +ayer en un periódico semi-oficial, que existen en circulacion +cuatrocientos sesenta y tres ómnibus, trescientos sesenta y nueve para +las varias carreras de Paris, y noventa y cuatro para los puntos +circunvecinos. + +Los cuatrocientos sesenta y tres ómnibus de que hablo, han andado por +dia ocho mil trescientas diez y seis leguas, ó sea al año tres millones, +treinta y tres mil setecientas cuarenta. + +Los viajaros trasportados en todas las líneas han subido á más de +cuarenta y nueve millones y medio (49.590.421) en 1856, y á más de +sesenta millones en 1857 (60.067.147), resultando un exceso de más de +diez millones de transeuntes á favor de la última época. + +El producto de los ómnibus destinados al servicio especial de Paris, +montó en 1857 á treinta y seis millones y medio de reales. + +Al fin pasó el ómnibus que va á Luxemburgo por las Tullerías y el Puente +Nuevo, y subí al imperial. Me parece que voy sentado sobre la azotea de +una pequeña casa ambulante. + +A los veinte minutos estábamos en nuestro destino, despues de haber +atravesado varias calles estrechas que no se parecen en nada á las +anchas y bulliciosas del otro Paris. Note el lector que en Paris hay dos +poblaciones distintas, distincion marcada por el curso del rio. Cada +orilla es una frontera de aquellos dos países, representantes de dos +grandes períodos históricos, de dos grandes razas sociales, si así puede +decirse. Hay el Paris de la tradicion, y el Paris de las creaciones +modernas: en el primero habitan con predileccion los nobles y los ricos +que buscan silencio, despues de haber buscado una buena renta entre el +bullicio y la algazara. En el segundo habitan los comerciantes, los +banqueros, los cambistas, las gentes de moda, de actualidad, gentes que +quieren producir efectos cómicos ó trágicos, y los miles y miles de +curiosos y de negociantes extranjeros que este gran centro llama. + +Estas dos varias sociedades que se disputan el señorío de Paris, el +giron de un mundo que ha caducado ya, y el otro giron de un mundo que no +se ha organizado todavía, están simbolizados en dos edificios: +_Luxemburgo y la Bolsa_. + +Luxemburgo es el monumento del privilegio y de la renta. + +La Bolsa es el templo del movimiento, de la creacion y del cambio. + +Las Tullerías están situadas entre estos dos mundos antagonistas, como +si quisieran participar del recuerdo del uno y de la fuerza del otro, +presentándose como un tratado de paz entre ambos. + +El Luxemburgo es un palacio inmenso, grave, solitario, majestuoso. Su +fábrica se halla en muy buen estado, y no obstante, despierta en nuestro +ánimo esos recuerdos señoriales que parecen dormir entre las ruinas +negruzcas de un antiguo castillo. + +Tiene una espaciosa glorieta, con surtidores, grupos y estátuas, además +de un hermoso y bien asistido paseo. + +Al examinar las muchas estátuas que siembran estos silenciosos lugares, +he notado que la demasiada asistencia, el demasiado esmero y el excesivo +aliño de que aquí son objeto todas las cosas, quitan á las concepciones +artísticas el encanto del arte, el aura indefinible y deliciosa que lo +rodea en otros países. Aquí todo parece lo mismo, porque el cuidado que +está en todas partes lo nivela todo, despojando á la obra del hombre de +esas variedades de siglo y de lugar que constituyen el gusto maestro de +la naturaleza. + +Un poco de limo verdoso en una estátua la comunica la sancion venerable +del tiempo, el sentimiento inexplicable de la historia; y este espíritu +vago y armonioso á la vez, este espíritu que viene á denotarnos el +contraste que resulta entre lo transitorio de la piedra humedecida por +un poco de limo, y lo eterno de la moral que aquella piedra simboliza; +esta vaguedad espontánea, sencilla, verdadera, invisible, que va y viene +entre lo que se toca y lo que se adivina, entre el limo y el genio, es +precisamente la pincelada que da al arte su sentido más ideal, más bello +y más profundo, porque es el sentido más conforme á la poesía de la +creacion, es decir, á la poesía inimitable de la verdad. + +No hay naturalidad en estas creaciones; la naturalidad con que la yerba +es verde, con que el cielo es azul, con que la estrella nos envia sus +luces plateadas. Noto cierto entumecimiento en este arte; es creador, +infatigable, jóven; pero parece un jóven tullido; un tullido que no +puede moverse sin que la paralísis le arranque un dolor y una queja. No +sé si me equivoco; pero esto es lo que me dicta mi sentimiento, ageno á +toda preocupacion de envidia, de odio ó de historia. Es un arte +magnífico, colosal; pero le falta un no sé qué de arte. + +Despues de examinar las estátuas, me interné en el paseo, y vi con mucho +gusto á varias familias artesanas haciendo labores manuales, bajo los +árboles de las glorietas. Esta costumbre es verdaderamente pintoresca, +infantil, encantadora, patriarcal. No he visto en mi vida á esas +mujeres, no las he mirado á la cara, y las tengo cariño, porque tengo +cariño á las yerbas que tocan, á esta vida que llevan, á este aire que +respiran. + +Me interné más en los jardines, y me ví solo; no tenia más compañeros +que las flores y el rumor indeciso de una leve brisa de verano, y me +parecia que distaba de Paris muchas leguas. + +¡Cuánto preferiria una gruta aquí al hotel de la calle Feydeau! ¡Cuánto +más grata me seria esa casita que estoy viendo, cerca de la estátua del +pintor Lessueur! + +Ahora me siento enfrente de la estátua. Unos ramos de madreselva se +agitan suavemente sobre mi sombrero. ¡Qué bien me encuentro aquí! Me +parece que soy mejor, y que me amo más á mí propio. Á un tiempo oigo el +acompasado y casi imperceptible susurro del viento entre las hojas de +los árboles, el ruido lejano de agua corriente, el acento festivo de +unos niños que juegan, y el clamoreo confuso que nos anuncia la +proximidad de una gran poblacion, como el sordo rumor del oleaje nos +anuncia la cercanía del Océano. + +Me acordé que tenia que volver á Paris, y sentí dos cosas: repugnancia y +temor, casi miedo. + +Soledad, encanto del triste, encanto de mi corazon, vírgen de mis +pesares, vírgen de mi alma; si amas, si esperas algo en este mundo, dame +tus amores y tus esperanzas. Si tienes dolores, si tienes misterios, +dame tus misterios y tus dolores. + +Al poco tiempo subia en un ómnibus que me llevó al Palacio Real, y luego +en otro que tenia la carrera de San Club, haciendo escala en el arco de +la Estrella. Allí me apeé y seguí hasta el bosque de Bolonia. + +El bosque de Bolonia no es un paseo, propiamente hablando: es una selva +que tiene leguas de extension: es el desahogo de las gentes de carruaje +que van allí, como se va á tomar aires al campo. Se encuentra cascada, +lago, isleta en medio con puentes rústicos, de un aspecto gracioso; +chinescos, barquillas, circo y muchos espectáculos de varios géneros. + +Yo me interné hasta donde logré quedarme solo, sin oir otra cosa que el +ruido confuso de los coches y el crugido del látigo. + +Me senté un instante sobre la yerba, y me vi halagado por una expansion +y un bienestar que no experimentaba desde nuestra llegada á Paris. Me +parecia que en aquel momento recobraba la libertad, y sentia por la luz +esa especie de religiosa gratitud que siente el cautivo. Miraba hácia +bajo, y veia musgo verde; miraba en torno mio, y veia árboles; miraba á +lo alto, y veia cielo. Sentado en una piedra solitaria, á despecho mio, +me acude la idea de Andalucía, la idea del país en donde he nacido y me +he criado. Hace veintidos años que dejé la casa paterna; volví á los +nueve con el deseo de abrazar á mi madre; pero no pude verla; no estaba +en el mundo; habia muerto. Á la hora de morir, cinco hijos rodeaban su +lecho, uno faltaba. Mi madre diria en su corazon: «¡bien se lo dije! ¡El +tiene la culpa; me muero sin verle!» ¡Tenga Dios misericordia de mí! + +Mi madre no vivia; pero la Providencia ha dado lágrimas al hombre para +lavar con ellas sus pecados, sus olvidos, sus yerros; y lágrimas +ardientes y fervorosas humedecieron el sepulcro de la que me dió el sér. +¡Gloria! ¡Sueño terrible! ¡Angel cruel, cuánto has comido de mi alma y +de mi cuerpo! ¡Quién lo hubiera sabido! ¡Quién hubiera podido +adivinarlo! Los campos en donde pasé mi niñez no me hubieran visto +desertar; el Océano no hubiera dejado de oir mi pobre voz; yo hubiera +visto morir á mi madre y á mis hermanos. Una humilde choza por vivienda; +un saco de paja por lecho; un haz de enea por almohada; una honrada +esteva por oficio; pan, agua y salud por alimento; un ramo de tomillo +por corona; los bosques, los mares y los cielos por poesía; el Dios que +llena al mundo por esperanza; ¿qué más podia apetecer? Tú tenias razon, +madre de mi alma; tú me decias bien, madre de mi vida. Te desobedecí, +fuí ingrato á tu amor, fuí sordo á tu llanto, y el cielo me castiga por +aquella culpa. Pero tú que fuiste tan buena, tan paciente, tan generosa; +tú que tanto sufriste, que tanto lloraste, madre de mi vida, madre de mi +alma, tú perdonarás á tu hijo. + +Apenas me desembarace de ciertos asuntos que me tienen amarrado en +Madrid; más claro, apenas logre reunir algun dinero, me iré á Sevilla, +mandaré hacer una losa, pasaré á la raya de Portugal, y yo mismo la +colocaré en una sepultura, en nombre de todos mis hermanos. Ya tengo +hecho el epitafio, el cual pertenece tambien á mis lectores; hélo aquí. + +«FILOMENA, JOAQUINA, NICOLÁS, AMPARO, HERMENEGILDA Y ROQUE, +Á SU ADORADA MADRE.» + + «Tras estos mármoles fijos + Verá nuestra amante fe, + Que una madre siempre ve + Las lágrimas de sus hijos.» + +Lector mio, cuando esta obra se publique, no te parezca cara. No tengo +otro sueldo, ni otro patrimonio que mi trabajo personal, mi trabajo de +sol á sol como humilde obrero de la inteligencia, y de esta obra he de +sacar más de mil duros que habré tenido que gastar para escribirla, y si +pudiera ser, para comprar la lápida de mi madre. + +Medio enternecido y medio lloroso me levanté de aquella piedra, y empecé +á dar vueltas por allí. Miré á todos lados, no habia nadie ¡qué +felicidad! Hay ciertos instantes en que los hombres me inspiran miedo; +ciertos instantes en que el silencio es mi más dulce compañía. + +Caminando despues al acaso, encontré una pequeña columna. La piedra es +historia tambien, y me vino en deseo conocer la historia de aquella +piedra. Héla aquí tal como ha llegado á mis oídos. + +Hubo un francés apellidado _Catelan_, el cual vivia santamente en +Provincias. Á este Catelan se ocurrió la idea (cualquiera otra le +hubiera salido mejor) de trillar el camino de Paris, con el objeto de +conducir varios presentes al rey de entonces. No me acuerdo en este +momento qué rey era; pero desde luego debe suponerse que un rey de +antaño debia ser, porque al morirse aquel Catelan, comenzaron á morirse +los Catelanes que trillan caminos para hacer presentes. + +Púsose en marcha aquel bendito hombre, despues de haberse confesado, +porque tambien hubo un tiempo en Francia en que el cristiano tenia que +proveerse de la confesion, como del primer artículo del viaje. + +Noticioso el monarca de la venida del buen Catelan, ó de los presentes +que Catelan traia, ora fuese por Catelan, ora por los presentes, porque +la tradicion no aclara este punto, envió un piquete de soldados bajo el +mando de un capitan, cuyo piquete tenia por fin el guardar al espléndido +provinciano de los bandoleros y asesinos que infestaban á la sazon el +bosque de Bolonia. Sépalo el brillante Alejandro Dumas. Hubo tiempo en +que los vasallos se confesaban para caminar; tiempo en que los +bandoleros y asesinos empedraban el bosque de Bolonia, si el gran +novelista me permite la palabra empedrar. + +El capitan que mandaba la escolta se situó en los puntos convenientes, +el buen viajero se vió libre de los huéspedes habituales del bosque, +pero ¡cosa imprevista! no se vió libre del capitan. El capitan de los +soldados se puso en lugar de los bandidos, y el pobre Catelan fué robado +y muerto. + +Mucho tiempo despues tuvo lugar un baile en palacio, y una señora de las +asistentes llevaba un objeto de que constaba ser portador el asesinado +en el bosque de Bolonia. Dieron principio las sospechas, luego las +pesquisas, por fin se adquirió la evidencia del crímen, el capitan fué +ahorcado, y el célebre bosque vió alzarse una piedra en obsequio y honra +del fiel vasallo Catelan. + +Esto es, punto más, punto menos, lo que acerca de esta columna cuenta la +tradicion, y no deja en verdad de ser un consejo provechoso. + +Parece imposible que este bosque tan concurrido, tan guardado, el paseo +de la alta sociedad de Paris, el refugio y el embeleso de las gentes de +coche y librea, haya sido un tiempo guarida de asesinos y de ladrones. + +Sin embargo, hoy se invoca aún por cierta escuela la moralidad de +aquellos tiempos. Cierta escuela grita aterrada que tocamos ya un +período disolvente, que nos precipitamos por instantes en un abismo de +perdicion. La escuela á que me refiero dice bien: corremos por instantes +á la disolucion.... de dicha escuela. + +A las once en punto entraba en el patio del hotel de Feydeau. Los +garçones me hicieron un saludo apenas perceptible. Esto quiere decir que +no iba bien vestido. En efecto, mi mujer y yo hemos notado repetidas +veces, que los saludos son más ó menos afectuosos, más ó menos +cumplidos, á proporcion del traje que llevamos. Esto es un motivo +curioso de estudio, porque el lector comprenderá sin duda las infinitas +gradaciones que deben mediar, desde balbucear los buenos dias á un +mendigo, hasta doblar ambas rodillas ante un emperador. + +¡Ay! ¡Cuándo y dónde, encontraré un pueblo en la tierra, en que no se me +mire al pecho y á los piés, como para ver si llevo cadena y bota de +charol; para ver si pueden esperar de mí una _propina_; sino que se me +mire á la frente y á los ojos, para ver si tengo talento y bondad con +que hacer un bien á este mundo! + +¡Cuánta fe necesita el hombre para que su alma no se cáuterice, al tocar +la hiel corrosiva de estas nauseabundas experiencias! + +No siento odio; acaso no siento desprecio tampoco, pero siento una +profunda lástima, y sobre todo un profundo dolor. + +Este es quizá un malvado, un holgazan, un idiota. + +--¿Lleva cadena? + +-Sí. + +--¿Lleva brillantes? + +-Sí. + +--¿Va en coche? + +--Sí. + +--¿Se inclinan ante él sus lacayos? + +-Sí. + +--¿Quién es? + +--Un semi-Dios. + +Este otro es honrado, caritativo, afectuoso, creador, valiente. + +--¿Lleva los bigotes untados con resina á izquierda y derecha, como si +fuese pregonando la guerra al gran turco? + +--No. + +--¿Lleva cadena? + +--No. + +--¿Lleva brillantes? + +-No. + +--¿Va en coche? + +--No. + +--¿Tiene una librea que le idolatre? + +-No. + +--¿Quién es? + +--Nada; un pobre diablo. + +Si esto fuese verdad; si esta fuese la ley moral del mundo, si esta hiel +que devora fuese el espíritu de la creacion ¡qué horrible seria la +Omnipotencia del que hizo al hombre! ¡Qué horrible seria la Omnipotencia +del que nos creó, para corroer nuestras entrañas con aquella ponzoña! + +Afortunadamente no es así; entre aparentes contradicciones, Dios triunfa +siempre; entre huracanes y nublados, el sol siempre brilla. + +Mi mujer me esperaba con impaciencia; almorzamos en el restaurant de la +calle del Banco, y empleé la tarde en escribir para _La América_, el +primer artículo sobre la Europa. De este modo dió fin el dia vigésimo. + + + + +=Dia vigésimo=. + +Historias. + + +¡Pobre Luisa! Así se llama la mujer vestida de negro. Cuando volvimos de +almorzar, estuvimos hablando con la lechera, la cual nos reveló secretos +que nos afligen profundamente. La jóven que habita uno de los cuartos +principales del hotel de enfrente, no es francesa; es de Pisa, una de +las más célebres ciudades de Toscana, una de las más bellas ciudades del +mundo. A Pisa fué, con el objeto de convalecer de una enfermedad, cierto +estudiante del partido de Rodhese, departamento de Lyon; el tal +estudiante vió á Luisa, se enamoró de ella, hubo de decírselo, y á ella +hubo de parecerla bien: si no bien, no debió parecerla mal, por lo que +luego verán mis lectores. Luisa se enamoró tambien, y esto era necesario +para que se cumpliese la verdad constante de que las jóvenes se enamoran +siempre, casi siempre, de lo que ha de hacerlas desgraciadas. Es un +arcano incomprensible de la edad, una sombra que lleva consigo la +inocencia. El amante descubre á su familia y á la de la novia, la +intencion que abriga de unirse á Luisa, y ambas familias se opusieron +abiertamente, en atencion á la poca edad de los novios, puesto que él no +tenia veinte años, y ella acababa de cumplir diez y siete. Los novios +insistieron en sus propósitos, y no sólo insistieron, sino que se amaron +con más ahinco, se amaron con el frenesí de la prohibicion; más claro, +se divinizaron en su fantasía, creyéndose héroes de novela, mártires del +amor. La generalidad de los padres ignora cuánto influye esto, y con +cuánto cuidado se debe evitar. Creen que esas imaginaciones son +poesía.... ¡Ah! ellos no saben que la poesía es una de las cosas que más +arrastran á la humanidad, uno de los poderes más formidables de la vida, +especialmente cuando todavía hemos vivido poco, cuando la hiel de los +desengaños no ha acibarado nuestro corazon, cuando nos encontramos en la +poesía del que sueña, porque todavía no comprende. Sí; entiéndanlo los +padres; la fantasía, la emocion poética, es lo que más seduce á una +jóven; eso que ellos creen que es un puro romance de ciegos, es la +tentacion más fascinadora y más irresistible. El sueño del alma es lo +que más puede en el hombre y en la mujer, cuando el alma de las mujeres +y de los hombres se encuentra en la edad de soñar. El estudiante y esa +pobre mujer de enfrente se _poetizaron_, se creyeron víctimas +sacrificadas á la violencia, á la tiranía, y no hay poder humano que +tenga fuerza contra esa apoteosis de la imaginacion. Y cuanto más se +sufre, cuanto más se padece, cuanto más se llora, tanto más se ama +aquella desventura, aquella pasion, aquella poesía. Cuantos más dolores +pasa el mártir, tanto más ama la palma del martirio. Luisa y su amante +se habian enamorado con un doble afecto: se habian enamorado de sus +personas y de su infortunio; se amaban por lo que se amaban y por lo que +sufrian; por lo que sentian y por lo que lloraban; es decir, se amaban +como amantes y como héroes. Algunos padres continuarán creyendo que +estas verdades son cuentos de bruja, coplas de Calaino; pero los +resultados tienen una elocuencia que no miente. + +La familia del estudiante le mandó que volviera á Rodhese; pero el +estudiante no volvia. Los padres de la novia la prohibieron que se +asomara á los balcones con el fin de ver á su amante; pero la novia se +asomaba. ¡Poesías! ¡Pura poesía! Bien, contesto yo; serán poesías ó lo +que ustedes quieran; pero el hecho es que los padres mandaban á la novia +que no se asomase, y sin embargo la novia se asomaba; el hecho es que la +familia del estudiante le mandaba que se volviese al departamento de +Lyon, y sin embargo el estudiante no volvia. + +Vista la resistencia del muchacho, sus padres acudieron á la política, á +que siempre acuden los padres que no tienen talento, ó que no conocen el +corazon humano. El modo, dicen estos padres, de que el pájaro vuelva á +la jaula, es hacer de modo que no halle alpiste fuera, y discurriendo +así, les parece que se han salvado con un golpe supremo de sabiduría. +¡Qué ignorancia! ¡Qué error! En efecto, el pájaro vuelve á la jaula, +cuando fuera de ella no encuentra alpiste; vuelve á la jaula para no +morirse de hambre; pero no vuelve él; vuelve la necesidad que le obliga; +vuelve el hambre que siente; no vuelve el hijo; vuelve el hambre. ¿Y +qué? ¿Los padres son padres de esa hambre ó de ese hijo? El pájaro +vuelve á la jaula, y en ella permanece encerrado, mientras que no rompe +con el pico algun alambre de la prision. Luego que puede huir, huye. +Luego que puede tender el vuelo al aire libre, á los rayos del sol, lo +hace. Pero ¿hace bien ó mal? No lo sé; no quiero saberlo, ni +averiguarlo, ni aun oirlo. Sé que el prisionero ama la libertad; sé que +quien está á oscuras ama la luz; sé que quien vive emparedado, desea +estirar sus miembros, desea moverse, agitarse, respirar; sé que lo desea +fanáticamente, con un ánsia frenética, con un instinto providencial. Los +padres que opinan de otro modo están engañados, y mil desgracias que +ocurran cada dia, vienen real y positivamente, menos de la liviandad de +los hijos, que de aquel engaño de los padres. _¡Quitarles el alpiste, +para que vivan encerrados en la jaula!_ No; eso no es tener hijos; eso +es tener cautivos ó esclavos; eso no es ser padres; eso es ser +carceleros. Y ¿qué amor quiere un padre que el hijo le tenga, qué +respeto quiere que el hijo le profese, cómo solicita que el hijo le +venere y le ame, cuando no se presenta á él como padre, sino como +cómitre, como tirano, como carcelero? + +Yo suplico á los padres que piensan así, que oigan y que contesten; no +que me contesten de palabra, no que me contesten tampoco por escrito; +sino que se respondan á sí propios en su conciencia y en su corazon. + +Su hijo es un hombre; un hombre que nace para amar, como para amar nació +su padre. Ese hijo ama en virtud de un instinto superior á su voluntad, +á sus ideas, á su poder; superior al poder, á las ideas y á la voluntad +de todo el mundo. ¿Qué intentan los padres contra ese instinto? No +pueden quitar ese instinto del alma de sus hijos, como no pueden remover +los montes, ó secarlos mares; ¿qué intentan contra el mar y contra los +montes? + +El amor viene como vienen las plagas, las tormentas, los huracanes; +como la luz cae de los astros; como el aire corre por la atmósfera. ¿Qué +intentan los padres contra ese misterio de la vida? ¿Qué quieren hacer +para que el ambiente no corra, y el huracan no sople, y la luz no +descienda, y el contagio no infeste, y el trueno no estalle? ¿Qué +pretenden contra el huracan, contra el contagio, contra el ambiente y +contra la luz? + +Su hijo ama por un derecho providencial; por un derecho de orígen +divino. Dios se lo ha dado, él lo tiene porque Dios se lo da: ¿qué +intenta el padre contra lo que da Dios? ¿Qué planes concibe contra la +Providencia que gobierna á todos, á él tambien? Vengan aquí los padres +que así opinan, y que respondan. + +Nada más absurdo, más bárbaro, más repugnante, que disputar á un padre +el santo derecho del consejo, de la persuasion, de las lágrimas, hasta +el enojo, porque muchas veces nos enojamos por lo que queremos, por el +bien que ansiamos para los objetos de nuestro amor; pero de ningun modo +puede darse á un padre la facultad de que haga un derecho de la +violencia, de un abuso, de un atentado. No hay derecho para hacer lo que +no se debe, por la razon de que no hay abusos legítimos, crímenes +morales. Una traicion, una verdadera traicion, no es nunca leal. Nada de +violencia, especialmente la violencia que se ejerce sobre una pasion de +nuestra alma, una pasion grande, inmensa, divina; sobre todo, en una +época de nuestra vida en que la pasion entra por tanto, en que la pasion +es casi todo, porque la juventud no es otra cosa que una pasion. +Aconsejo á los hijos humildad, respeto, obediencia; más que obediencia; +veneracion, una veneracion profunda y religiosa. Á los padres no se les +debe únicamente obedecer, sino venerar; aconsejo á los hijos la +veneracion; pero no aconsejo á los padres la violencia. El hijo debe +obedecer; el padre debe aconsejar y persuadir. ¿No alcanzan el consejo, +la persuasion, la súplica, el llanto, el enojo? Pues hagamos alto; +encima de la tierra está el cielo; sobre el hombre está Dios. A Dios +toca lo que el hombre no puede arreglar, y un hombre es el padre. + +Hay tres cosas en este mundo, sobre las cuales no puede ponerse una +mano airada; tres cosas que todos debemos reverenciar, porque son un +depósito de la Providencia: una idea, una lágrima y un amor. La idea es +el ángel del pasado; la lágrima es el ángel del presente, el amor es el +ángel del porvenir; sí, del porvenir, porque la esperanza y la fe son +los primeros de nuestros amores. Cuando el hombre quiera encender fuego +para quemar el mundo, quémelo todo; pero que no arrime la tea á esos +tres ángeles. + +Pues volviendo á la historia de Pisa, los padres del novio retiraron al +hijo el dinero; esto es, quitaron el alpiste al pájaro para que volviera +á la jaula. El estudiante encontró manera de hacer que su novia supiese +lo ocurrido, porque no hay manera que no encuentren los que se aman; la +novia se turba, se turba el novio, ambos se creen perdidos en sus +ilusiones, se ven, se miran.... ¡Ah! No hay alpiste que valga contra +estas cosas. Llega un dia en que, al amanecer, se abren las puertas de +una casa, y una jóven baja la escalera, con un envoltorio en la mano, +despeinada, trémula, azarosa, paladeando sin cesar, porque la saliva +pegaba sus labios; esa jóven atraviesa furtivamente algunas calles, mira +hácia atrás y vuelve á correr, hasta que llega á un punto en donde un +hombre la esperaba. Cerca de ellos estaba un coche, la portezuela se +abre, ambos suben, el carruaje empieza su marcha.... Todo está perdido; +ya no hay remedio. Al dia siguiente estaban en Livorno; al otro dia en +Génova; al tercero en Marsella, al cuarto en Paris. Se hospedan en uno +de los muchos hoteles de la calle de Buenavista, de la calle en que +estamos nosotros, casi enfrente de nuestro hotel. Nuestros lectores +habrán supuesto seguramente que los viajeros de que hablo son Luisa y el +estudiante de Rodhese. Con el dinero que ella sacó de la casa paterna, +vivieron un mes, al cabo del cual el estudiante la manifestó que iba á +su casa, con el fin de reconciliarse con su familia, y volver á Paris, +ya para unirse á ella, ya para proseguir sus estudios. Ella lo creyó +como era natural, y le dió hasta el último maravedí para el viaje. El +amante partió; llegó á Rodhese, se avino con sus padres, y se determinó +que fuera á seguir su carrera á Estrasburgo, en donde se halla +actualmente. Luisa no ha visto de él una sola letra, y tuvo estas +noticias por medio del amo del hotel, que escribió al país para +averiguar lo ocurrido. Ella se encuentra sola, en tierra extraña, sin +honor, sin medios, sin amigos, sin ayuda, sin esperanza, sin saber qué +hacer, ni qué pensar, ni qué discurrir. Dice que no quiere vivir de ese +modo, que anhela morirse, que quiere matarse; no duerme, no come, grita +como una loca, y todo anuncia un mal desenlace. Entre tanto el novio +estudia en Estrasburgo, y acaso hace la córte á otra desgraciada. ¡Qué +corazones hay en el mundo! ¿Qué hace esa mujer? Nos preguntaba la +lechera. ¿Cómo vuelve á la casa que ella abandonó? ¿Cómo vuelve al +pueblo que ella escandalizó con su locura? ¿Cómo escribe á sus padres, á +quienes ha causado tanta afrenta y tanto dolor? Y si va á su casa, y si +la familia le hace la caridad de abrirla sus brazos, ¿cómo resiste esa +pobre jóven la mirada terrible de su madre? ¿Qué ha de responder á su +madre, cuando las dos se queden solas? + +¡Ay! ¡cuántos males causa en este mundo la falta de prudencia! Si la +familia, en vez de repudiarla y de extrañarla de su cariño; si en vez de +reprenderla y de afrentarla por aquellos amores; si en vez de acercarla +al amante, porque al amante se acercaba todo lo que se desviaba de su +familia; si en vez de esto, la hubiera atraido con paciencia, la hubiera +exhortado con consejos, con cariño, con persuasion, con lágrimas, con +súplicas, si era menester; si un hombre prudente hubiera dado un plazo á +sus esperanzas; la hubiera alentado, la hubiera tocado el corazon, +¿estaria ahora esa jóven en Paris llamando á la muerte, desamparada, +sola, perdida? No; yo juro por mi alma que no. Perdóneme el lector este +arranque ... no sé de qué: quizá es orgullo, quizá es vanidad, acaso es +una ridícula jactancia; pero me parece que si yo hubiera sido el padre, +el tio, el hermano, el amigo siquiera, de esa infeliz mujer, esa mujer +estaria en su casa. Tal vez suspiraria por su amante; tal vez lloraria; +pero estaria en su casa; estaria al lado de sus padres, tendria +tranquila su conciencia, limpia su honra, y entero un corazon que ahora +está desgarrado. Tal vez llorara en Pisa; pero ¡qué diferencia entre +aquellas lágrimas, y las que ahora vierte en Paris! Mas el golpe está +dado, y un momento basta para emponzoñar la existencia de una mujer. + +En este momento se asoma al balcon, mi compañera la ve y me llama. Es +muy blanca y tiene el cabello casi rubio. Hay en su fisonomía esa mezcla +de expresion ardiente y melancólica, triste y apasionada, que es la gran +belleza del tipo italiano. Mira con cierto frenesí á uno y otro lado de +la calle, como si esperase á alguna persona. ¡Pobre Luisa! El estudiante +está en Estrasburgo; es inútil que mires; no viene. ¡Cuánta amargura +debe hervir en el alma de esa mujer! Parece que cruza y confunde sus +miradas, como si una idea agujerease su cerebro, y se pasa la mano por +la frente con mucha frecuencia. Es bien seguro que está sudando de +congoja; es seguro que algun vértigo la amenaza. + +--Esa mujer va á cometer un disparate, exclamó vivamente mi compañera, y +yo no esperé más. Bajo en el acto, me voy á casa de la lechera de la +vecindad, la llamo la atencion sobre el estado de Luisa, y la buena +Madama Fonteral deja inmediatamente su quehacer, me mira de un modo +cariñoso y benévolo: + +--_¿Que voulez-vous que je fasse? (¿Qué quiere usted que haga?)_ + +--Quiero, la contesté, que se pase usted al hotel de enfrente ahora +mismo, que entregue usted estos veinte francos al amo de la fonda, en +pago de los quince dias de alquiler que Luisa le debe, que dé usted +estos otros cuatro napoleones á Luisa para que atienda á sus +necesidades, que averigüe el nombre y domicilio de los padres del +estudiante de Estrasburgo, y que procure saber de la jóven si tiene +algun tio, algun hermano, alguna persona de respeto á quien acudir, +trayéndome la nota de los nombres y del punto de residencia. Haga usted +de modo que ella ignore quién la suministra este insignificante recurso, +y quién la hace estas preguntas, á fin de que tenga algo que la +distraiga del pensamiento que la domina, y que acabará por volverla +loca. Dígala usted que no se desespere, que no se apure, que no se +aflija. Dígala usted que el arrepentimiento y el dolor hacen con las +heridas de nuestra alma, lo que el bálsamo con las heridas de nuestro +cuerpo. + +Madama Fonteral, moviendo afirmativamente la cabeza en señal de contento +y de aprobacion, echó á escape, mientras que yo me volvia á mi cuarto. +Cuando llegué, Luisa no estaba en el balcón, y mi mujer me dijo que +temía una desgracia. Eran más de las once, y tuvimos precision de salir +para almorzar. Almorzamos en un restaurant del boulevar de la Buena +Nueva, á los cincuenta pasos de nuestra fonda, y nos volvimos para ver +qué noticias nos daba Madama Ponteral. Esta pobre mujer habia subido a +nuestra habitacion, y habiendo sabido que habiamos salido con el objeto +de almorzar, nos estaba esperando en la puerta de su casa. Así que nos +vió, entró en el portal de nuestra fonda, y subimos juntos. + +--¿Qué hay, mi buena señora Fonteral? la pregunté. + +--Tome usted dos notas. En esta va el nombre del padre del estudiante, y +el pueblo de Rodhese, en donde vive. En esta otra hallará usted el +nombre y apellido de una hermana de Luisa; casada en la misma ciudad en +que está su familia, y á quien sus padres aman en extremo. La he dado el +dinero que usted me entregó, la he dicho que están pagados los quince +dias de alquiler, la he exhortado á que se arrepienta, á que olvide ese +amor funesto, y á que espere en la misericordia de Dios. + +--¿Y cómo está? la preguntó con impaciencia mi mujer. + +--Quedó más tranquila, mucho más tranquila, y diciendo esto desapareció, +dejándome las notas. + +No quise perder tiempo. Aunque en mal francés, escribí una carta al +padre del muchacho, y aunque en mal italiano tambien, escribí otra carta +á la hermana de Luisa, pintando en ambas el abandono, la desesperacion y +el peligro en que se veía esta desgraciada. + +Se las traduje á mi mujer, que las creyó del caso, las cierro, pongo el +sobre respectivo, y á los pocos minutos atravesábamos la calle de +Buenavista, con el fin de echarlas al correo. Llegamos á la Plaza de la +Bolsa, y las echamos en una estafeta que hay allí. Mi mujer echó la que +iba dirigida á la hermana, y yo la que iba dirigida al padre del chico, +como si creyéramos que podia ejercer alguna influencia la electricidad +particular de cada sexo. Al arrojar las cartas por el buzon, mi mujer y +yo exclamamos al mismo tiempo: + +--_¡Dios las lleve por buen, camino!_ Ignoro lo que sucederá; pero algo +debe valer el buen deseo con que obramos, para conseguir la ayuda del +cielo. + +A diez pasos de la estafeta tomamos un coche, y al cuarto de hora nos +encontrábamos en San Sulpicio. Este es uno de los seis ó siete edificios +que han despertado en mí la emocion poética, sin embargo de que entran +por centenares los monumentos suntuosos que tiene Paris. Al ver esta +iglesia, me parece que estoy en el campo; creo como oler romero ó +tomillo. Penetramos, y bajo estas bóvedas encuentro lo que no encontré +en la Magdalena; lo que no hallé tampoco en el Panteon, espléndida +creacion ateniense. Reina aquí cierto espíritu vago y silencioso, que +nos reconcilia con la idea de Dios. Aquí nos acordamos naturalmente de +la piedad, y parece que oramos, aún cuando no digamos ninguna oracion. +Voy á decirlo, sin temor de que muchos se escandalicen: este San +Sulpicio, con sus ventanas, sus columnas, sus torreones y sus veletas, +que parecen aspas de un molino de viento; este San Sulpicio, con su gran +pórtico; su nave extensa, desnuda, callada, sombría; su coro aislado; su +majestuoso altar mayor; su oculta capilla de la Vírgen, iluminada por +una luz confusa, indecisa, misteriosa, y sus enormes conchas venecianas +que sirven de pilas; este San Sulpicio, vuelvo á decir, es más iglesia, +más templo cristiano, que la Magdalena y el Panteon. + +Esto nos demuestra que el arte religioso, tanto en arquitectura como en +escultura, como en poesía, como en música, como en canto, en todo, tiene +un carácter que no es posible equivocar ni confundir. El hombre no +comprende la esencia de Dios, porque no comprende ninguna esencia. +Presiente algo, adivina algo; pero no lo puede explicar; sobre todo, no +puede reflejar su pensamiento en una imágen; es decir, no puede darnos +la nocion artística de aquel pensamiento, porque no hay nocion artística +sin figura, sin símil, y no hay figuras que nos representen lo que no se +toca, lo que no se oye, lo que no se ve. Donde no hay imágenes no hay +arte, porque no hay fantasía, y el hombre no halla imágenes para +representarnos la inmensidad, por lo mismo que el hombre vive en el +espacio, el cual no es inmenso. El arte, pues, es nulo para +representarnos netamente la idea de Dios; ese Dios es más grande que +toda figura, que todo símil, que toda poesía, que toda creacion humana. +El arte no tiene otro recurso que llegarse á la ciencia, que pedirla sus +pensamientos, sus conjeturas, sus arcanos; no tiene otro recurso que +llegarse á la fe, para que le inspire con sus creencias y sus +esperanzas, y copiar en el libro, en el edificio y en la estátua, las +esperanzas de aquella fe, y los arcanos de aquella ciencia. + +Esperanza y misterio, hé aquí el carácter esencial, el sentido íntimo, +el alma del arte religioso. + +No sé matemáticamente lo que espero, pero sé que espero. Fuera de aquí, +fuera de este horizonte indefinible, no hay epopeya para el arte de la +religion. + +Viene el arte griego, y lo llena todo de luz, lo hace todo brillante, +espléndido, provocador, casi lascivo. No; eso es el altar de una Vénus, +el festin de unas bodas, una romería, un teatro. Ahí todo se toca, todo +se ve, todo se concibe, todo se adivina. Esa no es la casa de Dios, +porque ese Dios es la sombra augusta del universo, el augusto arcano de +la vida, el portento que ninguna mente puede explicar, el abismo que +ninguna sonda puede medir, y aquel festín griego, aquellas bodas, +aquella alegría, no trae á mi imaginacion la idea del abismo, del +portento, del arcano, de la sombra, de aquellas tinieblas sublimes; no +trae á mi pensamiento la idea de Dios, el rumor vago, indefinible, +poético y armonioso del espíritu universal. Ese arte, tan excelente para +las formas, es absolutamente nulo, no sirve, para la metafísica +religiosa del espíritu. + +Y no tenemos más que concentrarnos por un instante, para comprender +lucidamente la verdad de esta teoría. + +Cuando nuestra vista no alcanza un objeto, ve sombra; es decir, no ve, +porque el no ver consiste en no ver luz, y el no ver luz no es otra cosa +que ver tinieblas. + +Esto mismo sucede á nuestra alma, cuando no comprende un pensamiento. El +pensamiento que no comprende, se la presenta oscuro, vacilante, sombrío, +tenebroso. El horizonte de la sombra comienza en donde termina el +horizonte de la luz, como sucede á nuestros ojos. + +Nuestra alma no comprende, no se demuestra, no se explica +matemáticamente la esencia de Dios, se encuentra sin la luz del dia en +esa atmósfera inconmensurable, y viene la sombra de la noche; huye la +evidencia y se da de cara con el misterio. Y este misterio y aquella +sombra vienen á explicarle, lo que no han podido explicarle aquella luz +y aquella evidencia. De modo, que en el arte de la religion, hace la +sombra lo que hace la luz en el arte gentil; en el arte del espíritu, +hace el misterio lo que en el arte de la forma hace la evidencia. Lo que +allí es alegría, es aquí tristeza. Lo que allí es dolor, es aquí placer. +Allí se rie cuando aquí se llora, y allí se llora cuando aquí se rie. + +Por esto sucede que no me gusta oir en una iglesia la música de +Donizzeti, ni de Bellini, ni de Verdi. Á una iglesia no vamos á buscar +el sentimiento de lo apasionado, de lo marcial, de lo atrevido, de lo +voluptuoso, sino el sentimiento de lo solemne, de lo majestuoso, de lo +augusto; más claro, el sentimiento de lo sublime, la emocion del +patético, porque la idea de una suprema causa es el patético por +excelencia. En una iglesia no quiero encontrarme al amante, al poeta, al +caudillo, sino á mi creador. No me gusta encontrar allí mi genealogía +humana; para eso iria al teatro; quiero encontrar mi genealogía divina, +porque para eso voy á la iglesia. Y ahora me explico por qué me gusta +más, cuando estoy en un templo, la música del Norte, la música germana. +Y me explico tambien, por qué dos versos de la poesía inglesa, de la +poesía sajona, de la poesía scita, esto es, de la poesía del +Septentrion, me gustan más, muchísimo más, que todo lo que ha dicho la +poesía italiana, inclusa la majestuosa poesía del Dante, acerca de un +principio supremo. + +Al describir la formacion del mundo, pinta un poeta inglés al supremo +Hacedor ocupado en aquella portentosa tarea, y dice que da fin á la +creacion, _poniendo alrededor de su trono la majestad de la sombra._ + + Y pone alrededor del trono excelso + La augusta majestad de las tinieblas. + +Esto es poesía religiosa; estos dos versos valen más, en este sentido, +que toda la divina comedia del Dante. Eso no es hablar ni del mundo, ni +del hombre; eso es hablar de Dios, de un Dios grande, inmenso, +prodigioso, guardado por un velo, recatado por una nube, porque se habla +de un Dios incomprensible por su grandeza, por su excelsitud, por su +gloria, por su maravilla, por su poder; un Dios que no es tan Dios por +lo que de él se sabe, como por todo lo que se ignora; un Dios que es +menos Dios por su magnificencia que por sus arcanos; menos por la luz +que hierve en la esfera del astro, que por la sombra que pone el poeta +alrededor de su trono, aquella sombra que es el arte infinito de la +eternidad. + +La fábula es magnífica, porque es brillante. + +Nuestro Dios es magnífico, porque es sombrío; es brillante, porque tiene +alrededor de su trono la majestad de las tinieblas. No brilla para +nuestros ojos, sino para otros ojos que hay más adentro, mucho más +adentro; unos ojos que ven más allá, y que siempre ven, porque cuando no +ven una luz, ven una sombra: cuando no ven, adivinan, creen y esperan. + +En fin, ahora comprendo con seguridad, por qué este San Sulpicio me +gusta más que el Panteon y la Magdalena, como arquitectura religiosa, +como arte cristiano, como teología, como espíritu. Aquí hallo ese +horizonte vago, indefinible, oscuro, patético, solemne, augusto, que +está en armonía con el pensamiento de Dios, con aquella creacion +austera, imponente y sublime, con aquellas tinieblas majestuosas de que +rodea el poeta al excelso trono. + +Hemos comido en el restaurant de Santa Teresa, en donde despedimos al +cochero; luego hemos paseado por el jardin del palacio Real, nos +sentamos durante hora y media, haciendo tertulia al venerable Lesperut, +y volvemos á casa despues de las once. + +--¿Qué hará Luisa? dijo mi compañera, al entrar en la calle de +Buenavista. + +--Acordarse del estudiante de Estrasburgo, contesté yo. + +--Es verdad, repuso mi mujer; pero la lechera nos aseguró que estaba más +tranquila. + +--¡Ah! El volcan no aparece cuando no arroja lava; pero cuando no la +vomita, la lava arde dentro. ¿Cómo quieres que olvide en una hora, el +recuerdo más poderoso de su vida, la emocion más profunda de su +existencia? Si el estudiante se presentase á ella, jurándola amor y +fidelidad, Pisa, Paris, Francia, Italia, el universo entero, +desapareceria ante los ojos de esa desdichada. + +Pero, en fin, como dijo uno de nuestros antiguos trovadores: + + + El dolor hay que sufrir, + Pues plugo á Dios decretar + Que cause pena llorar + Para que agrade reir. + + +Para mañana tenemos un plan nuevo. + + + + +=Dia vigésimo primero=. + +Noticias de España.--Recogida _del Cristianismo y el +Progreso_,--Reflexiones.--La mujer vestida de negro.--Restaurant de +Vefour.--Mr. Guizot.--Un ataque imprevisto.--Banco de Francia. + + +Mi querido lector, aquí nos tienes con el moco caido á mi mujer y á mí. +Hemos recibido cartas de España, y con ellas la infausta nueva de que el +gobierno ha mandado recoger una obra mia, una obra de mi particular +cariño, en la cual fundaba por ahora todas mis esperanzas de +subsistencia, porque en ella habia invertido todos mis recursos. En un +dia, en una hora, he perdido diez años de estudio (diez años que me +cuestan el sacrificio de mi salud) sin contar dos mil duros en que +consistian mis penosísimos ahorros, y sobre quince mil reales con que me +ayudaron algunos excelentes amigos. ¡Vuelta á empezar! ¡Cómo ha de ser! + +La obra de que hablo es el CRISTIANISMO Y EL PROGRESO. + +Mi mujer calla; pero me mira con un aire que quiere decir: ¿no te lo +dije? ¿Quién te obliga á meterte á redentor, cuando no eres el Mesías +prometido? Yo callaba, pero miraba á mi compañera con una expresion que +equivalia á la siguiente: mujer, no hables de lo que no comprendes; no +hables de un asunto que es tan superior á tu inteligencia y á tu +sentimiento. Hay muchas cosas que parecen errores de nuestra conducta, y +que son verdades de conciencia, inspiraciones inevitables de un deseo +virtuoso, sobre las cuales debe correrse un velo de misterio y de +veneracion. Si los hombres no salieran del círculo en que obran como +hijos, como padres y como esposos; si no salieran de la familia; si no +pisaran los umbrales del mundo; si no les agitara ese algo grande, +inmenso, providencial, con que nos llama el pensamiento de la ciencia, +del arte, de la moral, de la religion; si ese espíritu heróico no +moviera al hombre; si esa especie de fiebre sagrada no diera calor á +nuestra sangre; en fin, si ese algo celeste é incomprensible no nos +gobernara á despecho nuestro ¿qué seria de la vida humana? ¿Qué seria +del mundo? Arrancad del alma del hombre aquel pensamiento, y la historia +será un cadáver, y la tierra será un erial; más que un erial, más que un +desierto, más que un páramo: será una sepultura; la sepultura de aquel +difunto. Arrancad del alma del hombre ese llamamiento indefinible, esa +última y suprema expresion de la vida, esa prodigiosísima escala de +Jacob que une la tierra al cielo; esa escala por donde subimos á la +cúspide de todo lo creado; esa cúspide desde la cual comprendemos y +miramos á Dios; arrancad eso de la humanidad, y Babilonia no tendrá su +Semíramis, ni el pueblo Israelita su Moisés, ni la India su Budda, ni la +China su gran Confucio, ni la Persia su venerable Zoroastro; quitad eso, +y Leonidas no acude á las Termópilas, ni corre Temístocles á Salamina, +ni el noble y virtuoso Arístides se hace eterno en Platea, ni el humilde +poeta Simónides, solo, con la frente caida y los ojos húmedos, escribe +en el campo, sobre una piedra tosca, las siguientes palabras que oyó +temblando toda la tierra: _caminante, ve á decir á Esparta, que hemos +muerto aquí por obedecer sus santas leyes_: quitad eso, expulsad ese +huésped del mundo, y la Italia latina no tendrá un Scébola en la tienda +de Pórcena, ni un Scipion en Africa, ni un Ciceron en la tribuna, ni un +Régulo en el Senado, ni un Julio César en todas partes. Haced que se +apague esa voz con que nos llama el mundo, á nombre de la Providencia, y +la Suiza no adorará el polvo de su Guillermo Tell, ni la Inglaterra nos +hablará de Cromwel, ni la Francia pronunciará respetuosa el nombre +querido de su Juana de Arcos, ni la libre y valiente España saludará +entusiasta los manes sangrientos de un Padilla; los manes sangrientos +tambien de una mujer que me estremece el alma; una mujer tan valerosa, +tan cristiana, tan tierna y tan ferviente; una mujer tan noble y tan +hermosa; una mujer que vale tanto como una nacion; Mariana Pineda. +Arrancad del hombre la fe invisible que palpita en el corazon de esa +mujer inmensa, de ese dia de gloria y de infortunio para nuestro país, y +Galileo no dirá al mundo escandalizado que _él siente que la tierra se +mueve bajo sus piés_; ni la ardiente mirada de Copérnico, surcando el +éter, como el águila surca el espacio, volará á la esfera celeste y +robará á los astros su ciencia y sus prodigios: ni un hombre colosal, +fabulosamente colosal, colosalmente grande y atrevido, medirá la +extension de los mares y de la tierra con el infalible compás de su +genio, ni su milagrosa voluntad domará las olas del Océano desde una +frágil caravela; ni un poeta sencillo; ni un romancero oscuro, ni un +pobre manco, pondrá la mano sobre el papel, entre las sombras de una +cárcel, para admirar al universo con el primer libro que han escrito +los hombres: Miguel de Cervantes Saavedra no hubiera escrito su +ingenioso Hidalgo. En fin, quitad eso, arrancad al mundo la sublime +corona del mártir, y un monte de Judea no presenciará, en un dia nublado +y misterioso, la redencion de la humanidad á costa de pasion, de +suspiros y de agonía; á costa de un madero empapado en sangre; á costa +del primer sacrificio de la tierra. Quitad eso, y el monte Calvario no +verá al Nazareno pendiente de una cruz, y á la Vírgen María pendiente de +los clavos del Nazareno. Arrancad esa sangre y esas lágrimas +sacratísimas del alma del hombre, y le arrancareis casi toda su alma. +Verdad, verdad santa, pobre diosa destinada á sufrir y llorar por todos +nosotros; destinada á sacrificarse por todos los hombres, y á recibir en +cambio la burla y el insulto de los mismos que tú redimes con tus +dolores; tú que has sido quemada en tantas hogueras; tú, que con la +cabellera tendida por la espalda, vestida de luto y con los ojos húmedos +y encendidos, subiste tantas veces la escalera infame de tantos +cadalsos; tú, envenenada en Sócrates; crucificada en Jesucristo; +ajusticiada en la doncella de Orleans; cargada de hierros en Colon; +muerta de miseria en Cervantes; pobre diosa, vive y llora, llora y +triunfa, porque tú triunfas aún cuando lloras! Te envenenan en Sócrates, +pero te haces inmortal en su filosofía; te crucifican en Jesus, pero +trescientos millones de hombres caen de rodillas ante el Evangelio; te +ajustician en Juana de Arcos, ó en Mariana de Pineda, pero la fe de esas +dos víctimas ilustres te da una corona; te matan de miseria en +Cervantes, pero llenas el mundo con su Quijote; te cargan de cadenas en +Colon, pero los oleajes y las brisas del Océano aturdido, nos traen +vagamente el rumor y el saludo de cien millones de criaturas. Te +escarnecieron en Colon; pero ahí tienes esas Américas. Te escarnecieron +en el poeta, pero ahí tienes su inmensa poesía. ¡Verdad! ¡oh verdad +adorable! ¡vive y llora! ¡llora y triunfa! ¿Qué importa que un hombre +tan pequeño como yo, sea un poco de aloe quemado en tu altar? ¿Qué +importa que un hombre tan pequeño se sacrifique por una creacion tan +grande? ¿Qué importa que un pedazo de piedra se deshaga, bajo el peso de +una fábrica tan colosal? ¡Adelante! Un gobierno me quita el CRISTIANISMO +Y EL PROGRESO; Dios, que es más providente, más justo, más caritativo y +más grande que todos los gobiernos reunidos, me abrirá camino por otro +lado. + +Esta duda desola á mi mujer. + +--¿Qué harémos? me dice. + +--No te aflijas, le contesto yo. El gobierno no me puede quitar ser +escritor público, ni puede impedir que haya muchos hombres que sepan +leer en el continente y en las Américas. No te apures. Vístete y vamos. +En último término, nadie puede evitar que yo acabe como Licurgo. + +--¿Qué sucedió á Licurgo? pregunta mi mujer. + +--Se murió de hambre. + +Mientras que mi mujer se disponía para salir, abrí las maderas de uno de +los balcones de nuestra habitacion, y me asomé, como si quisiera +distraerme de la amarga memoria de la recogida del CRISTIANISMO Y EL +PROGRESO, porque ha de saber el lector que el valor de la obra no bajaba +un maravedí de seis mil duros. ¡Cuántas vigilias, cuántos trabajos y +cuántos dolores de cabeza, no van envueltos en esa suma, una suma casi +fabulosa para un escritor español! Paciencia y barajar, como se dice en +nuestro país. Estoy asomado al balcon, y al inclinar la vista un poco +hácia la izquierda, casi frente por frente, á través de los vidrios de +un balcon principal, veo una mujer vestida de luto, jóven, muy blanca, +más blanca de lo que realmente es, porque va vestida de negro. El +corazon tiene indudablemente su fluido eléctrico, y sólo así se explica +el que yo me sintiese atraido, invenciblemente atraido, por una +corriente magnética. Esto de la corriente magnética es un cálculo mio; +pero algo ha de ser, y yo echo las cargas al magnetismo. Me fijé más, y +aquella mujer me pareció de un aire distinguido: es decir, me pareció lo +que se llama generalmente una señorita. Me fijé más aún, me fijé con el +tenaz ahinco de una curiosidad entre novelesca y compasiva, entre +parisiense y cristiana, y llegué á distinguir que aquella mujer tenia +apoyado el codo derecho sobre uno de los quicios de las maderas, +mientras que dejaba caer el rostro hácia adelante con un descuido tal, +que su aliento empañaba los cristales. Miraba fijamente hácia un punto, +miraba sin pestañear, como miran las momias ó los esqueletos. Esto +quiere decir que no miraba á ninguna parte, lo cual quiere decir tambien +que una idea poderosa tenia embargada su imaginacion. Hay ciertas +pasiones que, sin quitarnos el movimiento, nos ponen enteramente +paralíticos. Estirando mucho la retórica, tal vez podria decirse que son +parálisis del corazon. Sea de esto lo que fuere, lo cierto es que +aquella mujer está preocupada, está triste, muy triste. Algo llora, ó +algo espera. Yo, adelantando el discurso, como sucede en tales casos, +creí leer en aquel bulto negro una historia de amores y de penas, aunque +historia de penas debe ser siendo historia de amores. El amor es sin +duda alguna lo que cuesta más penas en este mundo. Yo llamé á mi mujer, +que se ponia ya el sombrero, y la dije lo que habia observado. Mi mujer +miró; pero no es ningun lince en materia de vista, y no distinguió á la +jóven que estaba detrás de los cristales. Ambos convinimos en que +preguntariamos á la mujer que nos traia la leche por la mañana, á fin de +adquirir las noticias posibles sobre esta aventura. ¡Gracias á Dios! +¡Gracias á Dios, lectores mios, que algo nos llama, que algo nos liga, +que algo nos atrae y nos interesa, en esta ciudad en donde somos dos +postizos! Indudablemente, ¡cosa extraordinaria! sin embargo de ser Paris +una ciudad tan iluminada, tan brillante, tan prodigiosamente espléndida, +sin embargo de ser un _coquetismo_ tan fastuoso y deslumbrador, no nos +inspira poéticamente, como nos inspira cualquier ciudad de España, de +Italia, de Suiza, de Grecia, de Oriente; como nos inspiran tambien los +caseríos del Norte, dejándonos ver entre rocas y nieves sus chozas +húmedas, cubiertas de limo verdoso, que como si fueran peñascos negros, +parecen estar incrustadas en las laderas de un monte sombrío, ó quizá en +los bordes de un abismo insondable. Digo que Paris (perdóneme el +brillante novelista Dumas) no nos inspira esas bellas quimeras, con que +la fantasía nos arrebata en otros países, y esto deberá proceder de que +en donde todo es artístico, no tiene inspiracion el arte. En donde todo +es mágia, no tiene oficio el mago. Por esto tal vez me siento como +despegado de esta preciosísima ciudad, de este preciosísimo dige. Ando +por deseo y por necesidad de saber; no por la esperanza poética de +sentir. Se mueve mi cabeza, están parados mi fantasía y mi corazon. Todo +lo que veo por aquí, me lo voy explicando á mi manera, y el hombre no +adora lo que es capaz de explicar y de comprender. El hombre no adora +sino misterios, y si misterios hallo por estas tierras, no son misterios +muy adorables. Así sucede que mi curiosidad por ver las cosas de Paris +se va resfriando, á medida que me convenzo de que esto es un teatro en +que todos se proponen engañar culta y graciosamente. Lo digo sin rebozo; +seré un africano bravío, un hombre montaraz; pero casi, casi me va +fastidiando este enorme bazar de sonrisas, de genuflexiones, de +perdones, de gracias: esta exposicion universal de exageraciones y de +bicocas. Pero no digo bien; me fastidiaba antes; ahora no. La pena que +creo ver escondida en aquel bulto negro, la lágrima que me parece +adivinar á través de aquellas vidrieras, me reconcilia con toda esta +magnífica farsa. + +--Vamos, me dijo mi mujer. + +--Vamos, contesté yo, y nos dimos á bajar la escalera. La mujer que +vende la leche, está tres puertas más abajo de nuestro hotel. Luego que +nos vimos en la calle, miré hácia el balcon de nuestra incógnita. El +bulto negro, aquel bulto que parecia un sudario puesto de pié, estaba +allí inmoble. ¡Pobre mujer! ¿Qué la sucederá? Esto exclamaba yo +interiormente, cuando llegamos á la puerta de la lechería, y ambos +entramos sin decirnos palabra, como llevados por un sentimiento comun. +Yo hice á la patrona de la casa varias preguntas sobre la jóven, con +todo el sigilo y refinamiento que me acudió; pero ¡triste de mi! no me +valió aquella diplomacia. + +--¡Qué curiosos sois los extranjeros! dijo sonriéndose madama Fonteral, +que así se llamaba la lechera. Luego añadió, dando á la aventura la +importancia de un cuento: hace cosa de dos meses y medio que esa jóven +vino á ocupar uno de los pisos principales de ese hotel, en compañía de +un mancebo muy guapo (d'un brave garçon) que parecia ser su marido ó su +hermano. Pero desde algunas semanas á esta parte, la veo siempre sola; +el hermano ó el marido no parece nunca por el hotel, y la pobre señorita +(mademoiselle) está muy triste. + +--No tengais cuidado, añadió vivamente frotándose las manos, y como +anticipándose á mis intenciones; yo hablaré con mi vecina la dueña del +hotel, y todo lo sabrémos. + +Agradecí lo mejor que supe su benévola oferta á la buena madama +Fonteral, y emprendimos nuestro camino hácia el restaurant que nos +acomodara. Estos detalles anteriores son necesarios para que sepan los +lectores todo lo ocurrido en la aventura de Luisa. Estábamos cerca del +Palacio Real, y aún no nos habiamos decidido. Entonces hice alto, y +detuve á mi preocupada compañera; preocupada, no tanto por la jóven +vestida de negro, como por la recogida del CRISTIANISMO. + +--Mira, la dije, nosotros somos españoles, y es necesario que no +olvidemos los usos y costumbres de nuestra tierra. El gobierno nos ha +recogido la obra; nos ha secuestrado seis mil duros. Pues á donde va el +mar, que vayan las arenas. Hoy almorzarémos en el célebre restaurant +_Vefour_, que pasa por ser el primero de Paris, y de este modo tomamos +revancha de la cicatería del gobierno. + +--Cuando más apurados, más gala, contestó mi mujer entre amostazada y +risueña, y me impulsó con su brazo hácia adelante. + +A los tres minutos nos hallábamos á la puerta del famoso restaurant +Vefour, que ocupa casi el centro de la fachada Norte del Palacio Real, +al lado de los _Hermanos Provenzales_, que tienen tambien un restaurant +de primera tijera. Sin embargo, Vefour pasa, como si dijéramos, por el +príncipe de los fondistas de Paris. Es aquí lo que es en Madrid la fonda +del Cisne ó la casa de Lhardy. Subimos con el posible coquetismo la +anchurosa y elegante escalera del célebre fondista, del héroe Vefour (la +fama es en Paris una verdadera heroicidad) y cátanos á poco en el primer +piso. Entramos.... ¡Dios nos asista! Si no hubiera sabido que me +encontraba en una fonda, es seguro que me hubiera quitado el sombrero. +La sala principal es una pieza régia, y podria servir perfectamente para +salon de embajadores. Dicho sea en honor de la verdad; la primera +impresion es fascinadora. En mi vida he visto un comedor que se le +parezca. Pero pasada la primera impresion, herido una vez el sentimiento +de lo maravilloso, que tanto puede y que tanto influye en la imaginacion +del hombre, sucede con esto lo que con los aromas. Un poco de perfume +embalsama el aire, parece que nos suaviza el pulmon, que refrigera +nuestra sangre y que da aliento á nuestro espíritu. Pero luego que el +perfume es demasiado, luego que carga ya el ambiente, ahoga. Un poco de +magnificencia, un fausto con cierta sencillez y elegancia, gusta; pero +inmediatamente que se prodiga; inmediatamente que la cosa es más +magnífica, más opulenta, más fastuosa de lo oportuno, parece que se +agobia la fantasía; parece que sentimos un peso sobre la cabeza; cierto +peso que nos oprime y que nos obliga á suspirar. El salon en que estamos +ocupa todo el cuerpo del edificio, de Norte á Sur. Tiene balcones á la +calle y al patio del Palacio Real, un patio que es todo un lindísimo +paseo, con árboles, glorietas y fuentes, y cuya extension excede acaso á +la de la Plaza Mayor de Madrid. El pavimento de la sala es casi +trasparente; las paredes están tapizadas de un rico papel de terciopelo, +con cenefas doradas; en el techo, altísimo, abovedado, majestuoso, +campean alegremente cien brillantes figuras pintadas al fresco. + +Volví una mirada furtiva al ajuar de la fonda, y la ilusion era +perfecta. Sillas de tapicería de terciopelo encarnado, como el papel, +mesas lustrosas, manteles blanquísimos, platos de china, vajilla de +plata, _garçones_ de corbata blanca y frac negro.... _¡Champeaux! +¡Champeaux!_ Esta fué la terrible palabra que acudió á mi magín, +haciéndome temblar. Mi mujer me oprimia del brazo, como si quisiera +decirme que nos fuéramos, y viendo que yo me resistia, me dice en voz +muy baja: + +--Esto va á ser la segunda parte de Champeaux, más lastimosa y trágica +todavía. + +Yo la apreté su brazo con el mio, queriéndola significar que ya sabia +que me hallaba en una maroma, y que procuraria equilibrarme para no +caerme. Nos sentamos en el ángulo de la izquierda, casi tocando la +ventana que da vistas al paseo del Palacio Real. Dirigimos una mirada +diplomática á los paseantes, á las glorietas, á las flores, á las +fuentes, y en aquel momento nos creiamos duques ó grandes de España. +¡Sólo que el bolsillo estaba asustado! + +Un emperegilado garçon que, desde nuestra entrada nos habia seguido la +pista á la conveniente distancia de respeto, se aproxima por fin á +nuestra mesa. + +--_¿Qu'est-ce que vous voulez, monsieur?_ (¿Qué manda usted, señor?) + +--_Attendez, s'il vous plaît_. (Sírvase usted esperar un poco) le +contesté yo en tono distraido y ceremonial. Aquello era una especie de +banquete de Estado, y era preciso no echarlo á perder. Me saco los +guantes con mucha pausa, digo unas palabras á mi mujer sobre la gravedad +y circunspeccion que debe guardar en estas alturas, mi mujer se quita el +sombrero con el mayor aplomo.... El garçon esperaba muy complacido. +Nuestra prosopopeya le impresionó perfectamente, y no podia suceder de +otro modo. Nuestra estudiada coquetería es un _género_ de este país, un +afeite de este tocador; era otra especie de restaurant Vefour, en una +palabra, era un relumbron, y por fuerza tenia que gustar en el pueblo de +los relumbrones. + +--Decididamente, exclamaria el mozo para su sayo: este es algun +embajador de la república de la _Plata_, ó cosa así. + +Mi mujer, sin volver la cabeza (estaba de espaldas al criado), le alargó +el sombrero; yo le dí el mio y el baston, y mientras que el mozo iba á +colocar dichos objetos, mi mujer y yo nos miramos y nos sonreimos. +¡Ancha es Castilla! ¡Hoy nos tocó! ¡Hoy somos marqueses! + +--Escucha, dije muy aprisa á mi mujer, de manera que el mozo, que ya +volvia, no pudiese oirme. No muestres maravilla delante del garçon, por +nada de lo que aquí veas, aunque sea un elefante vestido de mona. Si él +conoce que esto nos asombra, se lo dirá al amo, y el amo nos planta en +la cuenta diez ó doce francos por el asombro. Aquí se paga todo objeto +de fantasía; la admiracion tambien. ¡Gravedad y palabras entrecortadas y +confusas, de tal modo que nosotros mismos no nos entendamos! + +Mi mujer soltó una carcajada española de más y mejor, y el mozo que +estaba inclinado hácia nosotros, se puso derecho como un huso. + +--¡Garçon! + +--¡Monsieur! + +--_Portez-nous deux couverts de six francs chaque, s'il vous +plaît.--Sírvase usted traernos dos cubiertos de á seis francos cada +uno_. Esto se lo dije ahuecando mucho la voz, casi balbuceando las +palabras, y mirando distraida y desdeñosamente hácia el paseo del +Palacio Real. El garçon hizo un movimiento de cabeza, y desapareció como +un rehilete. + +--¡Por Dios, no te rias! dije á mi mujer que ya empezaba á fruncir los +labios. + +A poco vuelve el mozo con los preparativos, seguido de otro mozo que +traia los entremeses, y de un tercer mozo que traia tambien no sé qué +cosa. Me dirigieron varias preguntas, me invadieron de varios modos, me +hablaron de diferentes frutas, vinos y licores; pero yo me parapeté +acérrimamente, y no habia santos del cielo que me sacasen de mis +aspilleras. _¡Merci! ¡Merci!_ contestaba yo á diestro y siniestro á todo +lo que me proponian. + +--_¿Voulez-vous Champagne?_ ¿Quiere usted vino de Champagne? + +--¡Merci! + +--_¿Rhin?_ + +--_¡Merci!_ + +--_¿Château-amer?_ + +--¡Merci! + +--_¿Voulez-vous?..._ + +--¡Merci! + +Mucha pulcritud, mucho hacer que hacemos, platos muy bonitos, mucha +salsa, mucho adobo, muchos requilorios; pero ... hemos almorzado muy +medianamente. Á todo este almuerzo, hubiéramos preferido á no dudar un +plato de callos de los ventorrillos de Madrid. ¡Lógica portentosa del +temperamento y del carácter! _El lavar la cara, el disfrazarlo todo, el +dar á todo un contorno exterior que agrade á los sentidos, la mogiganga +parisiense, el inexorable palaustre_, ha entrado aquí hasta en la +cocina, como dije en otro lugar. + +Engañar con bellas apariencias; engañar de modo que el engañado se vaya +contento; organizar _ese_ engaño agradable, hasta el punto de +convertirlo en arte, en ciencia, en moral, en historia, en industria, en +comercio, en oficio, en costumbre, en trato social, en todo, absoluta y +estrictamente en todo, hasta en política, hasta en religion: hacer de +ese engaño ingenioso todo un poder, un poder grande, dominador, +universal; hacer de un engaño casi un genio, un genio que se pasea en +triunfo por todo el globo; hé aquí el maravilloso secreto de esta +curiosa é indescriptible sociedad. + +A pesar de mi resistencia á todos los asaltos del mozo, me cogió un par +de francos con una chuchería, más uno de propina por las reverencias que +nos hizo. El almuerzo nos cuesta cerca de tres duros, y si me hago de +miel, no baja un ochavo de tres onzas. + +Ya de pié, preguntó al garçon, que podria ser hombre de cuarenta y cinco +á cincuenta años, si recordaba algun convite célebre, dado en aquel +establecimiento. + +--He conocido varios, me contestó; pero el más lujoso fué el que dió, á +poco de abrirse el restaurant, un embajador ruso á todo el cuerpo +diplomático extranjero. Cada cubierto salió por más de mil francos +(doscientos napoleones), y pasaban de ochenta los convidados. Entre los +diferentes vinos que se sirvieron era uno de ellos de una casa de +Alemania, única en el mundo que lo tiene, cuya botella valia quinientos +francos. + +--¡Sopla! exclamé yo, mirando á mi mujer. Pues si ha tenido algunos +convites como ese, bien puede el tal Vefour tener el riñon, bien +cubierto. + +--_Au revoir, garçon_. Hasta la vista, mozo. + +--_Au revoir, monsieur et madame_. Hasta la vista, caballero y señora. + +Y mi mujer me decia en voz baja: + +--Sí, como tenga que esperarnos, bien tendrá tiempo de echarse en +remojo. + +Bajamos sonriéndonos la brillante escalera, y hénos otra vez en la +calle, camino del paseo del Palacio Real. Al incorporarnos á un obrero +que venia hácia nosotros con su mujer, oigo que aquel hombre la dice: + +--_¡Parbleu! Si tu savais qui est celui-lá. ¡Voto al chápiro! Si tú +supieras quién es aquel_. + +Me volví como un rayo para ver á quién señalaba, y en efecto vi que +miraba á un caballero que iba por la acera de enfrente. Cuando yo me +volví, el caballero pasaba ya, de modo que no pude verle sino de +espaldas. Era más bien bajo, algo grueso, casi rechoncho, de patillas +negras muy largas. Digo muy largas, porque le sobresalian á uno y otro +lado, de tal modo, que alcancé á vérselas, aunque me cogia de espaldas, +como he dicho. Me quedé parado, observándole, calculé, y por instinto +resolví que debía ser M. Guizot. Me llego al menestral, contra el deseo +de mi mujer que me tiraba fuertemente del brazo, y le suplico que tenga +la bondad de decirme quién era el sujeto en cuestion. El menestral me +dió las noticias que deseaba con la mayor amabilidad. + +M. Guizot me perdone. ¡Pobre M. Guizot! El personaje de que se trataba +era un prestidigitador, que tenia un teatro ó cosa parecida, en los +alrededores del Odeon. ¡Confundí á M. Guizot con un titiritero! Si lo +supiera M. Thiers, y fuera ahora ministro, apostaria una oreja á que me +regalaba el gran cordon de la Legion de Honor, y veinte cordones que +tuviera á mano. + +Dimos una vuelta por el paseo del Palacio Real, alargándonos hasta las +Tullerías. Recorrimos la parte del Louvre en donde soliamos sentarnos +con Lesperut, creyendo hallarle allí; pero no le vemos por ninguna +parte. Hace pocos dias nos dijo que tenia un aneurisma en el corazon, +que sentia morirse por instantes, y el no encontrarle aquí nos da +escozores sobre su suerte. Creemos que si estuviera capaz de salir á la +calle, no dejaria de asistir á la cita diaria. Recordamos que vive en la +calle de _Gît-le-coeur_; pero no se nos ocurre el número. Nos volvemos +desconsolados, y cuando hablaba todavía con mi mujer acerca de lo que +podria suceder á nuestro buen amigo, me doy de cara con una persona muy +allegada al Viejo Lesperut. El sujeto en cuestion nos dió noticias de +él, y convinimos en que esta noche nos veriamos en el paseo del Palacio +Real, cerca de una glorieta donde soliamos sentarnos. La conversacion +entre los dos (entre la persona muy allegada á Lesperut y yo), tomó +luego un sesgo entera y desgraciadamente distinto. Aquel sujeto no era +digno del venerable anciano, cuyo nombre ofendia en aquel momento. Voy á +decirlo con pesar; pero el lector debe saber cuanto me sucede punto por +punto. Si algun encanto encuentra el lector cuando lea estos apuntes, +sepa que ese encanto consiste en la ingenuidad casi infantil con que +cuento lo que me ocurre. + +La persona á quien nos encontramos, el sujeto muy allegado al noble y +bondadoso Lesperut, acaba de abusar de nuestra amistad y de nuestro +cariño. Si el honrado viejo lo supiera, sufriria un disgusto de muerte; +pero, de seguro, no lo sabrá. Mi atribulado y afligido bolsillo lleva +otro asalto algo mayor que el de Vefour; algo mayor tambien que el otro +asalto del inolvidable Champeaux. Con estos asaltos, y con la recogida +del CRISTIANISMO Y DEL PROGRESO, vive Dios que no dejaré de echar luz. + +La persona allegada á Lesperut partió, y nosotros seguimos por la calle +de Rívoli, á coger la Plaza de Vendome. + +--¿Cuánto te ha pedido? me pregunta con grande y justa sorpresa mi +mujer. + +--Nada, contestó inmediatamente. No me hables sobre el particular. +Figúrate que ha sido una nube de verano; ya pasó. + +Ahora nos dirigimos al Banco, con el fin de cobrar un billete de mil +francos, y es el tercero que va de marcha. He hecho mentalmente el +balance de mis fondos, y resulta que en el trascurso de dos meses, algo +menos, he gastado sobre dos mil reales con que llegué á Paris, más dos +billetes de á mil francos, sin contar cerca de cien duros que nos costó +el viaje. De modo que desde nuestra salida de Madrid, hemos gastado, +sobre seiscientos duros, la mitad exacta del capital que destinamos á la +expedicion. Luego que gastemos diez mil reales, tendrémos que acudir al +refrán castellano de _á tu casa, grulla, aunque sea con un pié_. He +dicho diez mil reales, porque los dos que quedan, deben servir para el +viaje. ¡Ay de mí, si por una casualidad nos robaran, ó perdiéramos el +dinero! ¡Ay de mí, si mi mujer se viese sin dinero para volver á España, +á su querida, á su adorada España! Si el nombre de España fuese +masculino, casi, casi debería yo tener celos. Mi mujer ama su nacion con +un fervor que raya en fanatismo. Probablemente lo diré en más de un +pasaje de estos apuntes, porque es una pasion tan grande que no puede +menos de causarme extrañeza. + +Llegamos al Banco, atravesamos unos pasillos, penetramos en el salon +donde se paga ... ¡Santísimo Sacramento! ¡Esto no es un Banco; esto es un +mar de oro. Pero perdóname, lector: me es imposible terminar hoy la +larga reseña de este día. Encomendándome á tu indulgencia, te envio á +mañana. + + + + +Día vigésimo segundo + +Banco de Francia.--Consideraciones.--Comida,--Ocurrencia graciosa de un +menestral.--Flor marchita. + +Pues como ayer decía, el Banco de Francia era un mar da oro. En mi vida +he visto tanta moneda junta. Bien que tratándose de tal cúmulo de metal, +más fácil que verlo es soñarlo. Estaban haciendo la recaudacion de +quinientos millones de francos para el establecimiento de Bancos +agrícolas, segun me han dicho. Ignoro si allí habia los dos mil millones +de reales á que subia la recaudacion; ignoro si en aquellas piras de oro +se habian vertido seis mil doscientos cincuenta talegas de onzas; pero +si no habia este número, habia tantas, que bastaban para asombrar al +cristiano de más espíritu. Un hombre avariento pasaría allí el tormento +de Tántalo; yo no pasé tormento alguno, sin embargo de que ... la +verdad, algunos deseillos me andaban escociendo por dentro. Siempre que +vinieran por buen camino, de buena gana daría un pellizco á esos +provocativos montones. Y eso que aborrezco, ó me hago la ilusion de +aborrecer el _precioso metal_. Y me sucede que cuanto menos tengo, más +le odio; de manera que lo odio sin duda ... porque no lo tengo. Lo que +odio es no tener. ¡En cuántas cosas nos sucede lo mismo! Esto es capaz +de una ampliacion tan extensa, que casi viene á ser un sistema social. + +Sí, lector mio, estúdiate á tí propio, sondea tu conciencia y tu +corazón, y verás cuántas veces odiamos una cosa, porque no la tenemos. +Luego que la tenemos, la amamos. + +Yo cobré mi billete, los mil francos me parecian una bicoca en presencia +de tanto metal, y me quedé estático mirando al coloso. El dinero es el +coloso de nuestro siglo. Huyó la casta, y vino el billete. ¡Misterio +terrible! decia yo para mí. Ese promontorio de metal amarillo no es la +gloria, ni la heroicidad, ni el talento, ni la ciencia, ni el arte, ni +la fe, ni la honra, ni la virtud, ni el vestido, ni el alimento, y con +él se compra el alimento, el vestido, la virtud, la honra, el arte, la +ciencia, el talento, hasta la heroicidad, hasta la gloria. Con ese metal +que no piensa, que no siente, que no quiere, que no obra, con esa +inteligencia idiota, con ese brazo inerte y tullido, con esos montones +de oro se allanan montes, se ciegan golfos, se toman ciudades, se +destronan reyes, se conquistan naciones, se queman imperios, se +trastorna el mundo. ¡Cuántas transformaciones no podrian operarse, en el +órden físico y moral, con esa pirámide de monedas, con ese metal sordo, +mudo, ciego, inanimado; con ese espantoso misterio, amontonado ahí! + +¡Oh Dios mio! ¡Qué bien has hecho en morar arriba; ahí donde no llega la +mirada del telescopio; ahí donde no puede entrar ni la ciencia del +sabio; ahí donde únicamente tienen entrada la virtud y la fe! De otro +modo, Dios mio; si la mirada del telescopio pudiera penetrar en tu +morada augusta, ese promontorio que tengo delante pondria andamios á +través de la atmósfera, escalaria el cielo, y querria sentarse en tu +trono inmortal. Pero no puede ser; tú eres más poderoso y más grande, +infinita y santamente más grande y poderoso que el dinero, y tu eterna +mano le marca un límite, como ha puesto una playa al mar. + +Mucho puedes, promontorio terrible; mucho podeis, montones de oro que +deslumbrais mi vista; yo mismo conozco cuán fascinador es vuestro poder; +pero el orbe no os pertenece, la creacion no es vuestra, la armonía del +universo, la verdad del hombre, el dogma incontrastable de la vida, el +misterio de todo, el vuestro tambien, no está encerrado ahí. Sobre +vosotros corre una catarata que todo lo inunda; á vosotros tambien. +Sobre vosotros hay un espíritu que os llama idiotas cuando sois +injustos, á vosotros, montones de oro, que ofuscais mi vista, á +vosotros, que me teneis estático, como si contemplara un prodigio. Tú, +metal terrible, compras la sublime Concepcion de Murillo, pero no la +pintas; compras el Quijote, pero no lo escribes; compras el pensamiento +de Santa Teresa, pero no lo creas, ni lo juzgas. Compras la chispa +eléctrica, pero no sientes su calor divino; compras la flor sencilla y +perfumada; pero no sientes su divino aroma. ¡Gime, tirano de mi siglo, +gime! Sobre tí está Dios, Dios te aprisiona, como aprisiona las +tempestades del Océano. Dios te ha puesto por barrera un espíritu, como +ha puesto al Océano una playa. + +Salimos del Banco, y notamos que el restaurant Vefour no ha dejado +nuestros estómagos muy satisfechos. + +Caminando al azar, como para sentir esa emocion vaga con que nos +sorprende una ciudad que no se conoce, llegamos á la calle de los +Pequeños Campos, y en una de sus travesías vimos un figon, que aquí +tiene el nombre de _rotisserie_. En estos bodegones suele comer gente de +poco pelo; pero la comida es de sustancia. Ya porque queriamos comer un +buen asado, _(roti)_, ya tambien porque queriamos experimentar el +contraste á que da lugar este figon, comparado al vaporoso restaurant +Vefour, resolvimos entrar, y entramos en efecto. La presencia de una +señora con sombrero y vestido de seda, y la de un varon con sombrero de +jipijapa, frac y guante, no dejó de causar cierta sensacion en las +gentes que allí comian; pero al poco tiempo cada cual atendió á su +plato, y nosotros quedamos libres de miradas y gestos. + +Las mesas están mondas y lirondas; pero son de piedra roqueña, y no +ofrecen nada que pueda repugnar. Las banquetas que sirven de sillas, no +tienen más inconveniente que el ser más duras que el pié de Perico. En +fin, nos sentamos.... + +--¿Qué gritos son esos? me dice mi mujer. Efectivamente, los mozos del +establecimiento gritaban como unos energúmenos; pero un gritar rabioso, +descompasado, que lastimaba las orejas. Aquella gritería descomunal era +el resultado de una costumbre del establecimiento. En el momento en que +el mozo oia lo que cada comensal le encargaba, lo anunciaba gritando +desaforadamente como era necesario para que le oyese el cocinero, á una +distancia de cuarenta ó cincuenta pasos. De modo que si pedian á un +tiempo de comer varios comensales, los respectivos mozos gritaban á la +vez; aquellos gritos se confundian y formaban un guirigay y un clamoreo +que nos atolondraba. + +Un mozo se llegó á nuestra mesa. Pedí dos chuletas de carnero. + +--_¡Deux côtelettes de mouton!_ gritó el mozo con una bizarría de voz +tal, que mi mujer estuvo á pique de dar un respingo. A poco estaban allí +las dos chuletas, una racion de pan y una botella de vino Macon. + +Luego pedí una racion de vaca á la moda, y el mozo grita como antes: +_¡un beuf à la mode!_ Una racion de vaca al natural, y el mozo +proseguia: _¡un beuf nature!_ Y una racion de habichuelas para mi mujer; +y el bendito mozo continuaba con voz metálica y _desquebrajada: ¡des +haricots verts!_ + +Al propio tiempo, semejante al centinela casi contínuo que se oye en una +muralla ó en un campamento, se oia por todo aquel local el rumor +múltiple y confuso de diez ó doce mozos que gritaban simultáneamente lo +que los comensales pedian: _¡Un roti! ¡Des prunes! ¡Un bouillon! ¡Des +alberges! ¡Du gibier! ¡Des abricots! ¡Des pommes de terres!_ etc. _Un +asado, ciruelas, un caldo, melocotones, caza, albaricoques, patatas_, y +así otras varias cosas; pero todo esto mezclado y como en tropel. + +Aquello era á la vez comida y concierto vocal, sólo que la música +hubiera podido suprimirse, sin profanar el polvo de Bellini. + +El almuerzo nos ha costado lo siguiente: doce sueldos las dos chuletas; +diez la racion de vaca á la moda, y la otra racion al natural; doce la +botella de vino, dos el pan, cuatro las habichuelas, y cuatro de +propina: total, cuarenta y cuatro sueldos, ó sea ocho reales y pico. +¡Qué diferencia entre este figon negro y ruin, y el espléndido +restaurant de Vefour! Sin embargo, hemos comido mucho mejor por la +sétima parte de dinero, sin contar el canto. + +Durante nuestra expedicion de este dia, nos acordamos varias veces de la +jóven vestida de negro, y apretamos el paso hácia nuestro hotel, ya con +el fin de ver si podiamos lograr algunas noticias, ya tambien porque el +dia declinaba y el frio comenzaba á molestamos. + +Llegado que hubimos á nuestra calle, nuestra primera diligencia fué +mirar al balcon de la incógnita; pero notamos con sentimiento que no +habia nadie. Entramos luego en la lechería ... todo nuestro gozo se cayó +en un pozo. La patrona habia ido á San Club, y no venia hasta el dia +siguiente por la tarde. Era necesario esperar veinticuatro horas. + +Al salir de la casa volvimos á mirar al balcon; nada; ni un ruido, ni un +movimiento. Aquello parecia un sepulcro. Sólo vimos una maceta con una +flor marchita. ¡Agüero fatal! Las mujeres dichosas riegan las flores, y +las flores están verdes y frescas. Aquella flor mústia del balcon es el +vestido negro de aquella mujer, ó el vestido negro de la mujer es la +flor mústia del balcon. El infortunio es lo que tiene en este mundo +concordancias más peregrinas, y algo de verdad debe haber en la +correspondencia que encuentro entre el luto del traje y el luto de la +flor. Subimos á nuestra habitacion y abrimos las maderas de uno de los +balcones, como para expiar los movimientos de nuestra misteriosa +desconocida. Repetidas veces nos asomamos; pero fué inútil; nadie +parecia en el balcon, ni nada tampoco se descubria á través de los +vidrios. Así estuvimos más de hora y media. Entrada ya la noche, +divisamos en la habitacion de la mujer vestida de negro el fulgor de una +luz, que pasaba de una estancia á otra. Entonces cerramos las maderas, y +mi mujer y yo exclamamos casi al mismo tiempo: hasta mañana. + +No faltará lector que extrañe una curiosidad tan pertinaz y tan +impaciente; pero debo decir en nuestro abono, que la curiosidad es aquí +todo nuestro oficio, amen de que media una mujer, una mujer jóven, +vestida de luto, sola, triste: una mujer que tiene flores mústias en su +balcon; una mujer cerca de la cual debe caminar alguna sombra; una mujer +que ha de ser desgraciada. ¡Ojalá que pudiéramos nosotros evitar su +desgracia! ¡Ojalá que pudiéramos hacer su dicha! ¡Ojalá que pudiéramos +hacer que estuviese verde y lozana la flor marchita de ese solitario +balcon! + +No tengais cuidado, mis queridos lectores. Mi curiosidad, mi impaciencia +por esa pobre desconocida, es una impaciencia afectuosa y cristiana. + +Mi mujer leyó un rato, y se acostó. Yo escribo hasta las tres de la +mañana, aunque no quiero terminar, con perdon de mis párpados que se +cierran, sin dar cuenta al lector de un chiste agudísimo que oí en el +figon, á uno de los menestrales que allí comian. + +A nuestra izquierda, habia una mesa rodeada de obreros, que sin duda +acababan de comer. Ya de sobremesa, pasaban el rato en acertar charadas +ó adivinaciones. Uno preguntó: ¿cuál es la cosa que más se pega? Este +decia que era la resina; aquel que el alquitran; el uno que la cola; el +otro que el aceite, el de más allá, que la trementina; el que le sigue, +que la pez, y así cada cual decia su cosa. No, gritó uno con mucha +fuerza; con resuelta seguridad; casi, casi con inspiracion. Nadie ha +acertado, y diciendo esto, daba fuertes golpes sobre la mesa. Todos los +comensales que nos pudimos enterar del juego, teniamos la cara vuelta, y +esperábamos, con creciente curiosidad, ver en qué paraba el acertijo. + +--Señores, dijo solemnemente el obrero que tenia la palabra, lo que más +se pega en este mundo es el dinero. + +Una carcajada espontánea y unánime, una general aclamacion de risas y de +bravos, contestó á la ocurrencia del menestral. En efecto, es un chiste +verdaderamente ingenioso, salado, de buena ley. + + + + +=Dia vigésimo tercero al trigésimo=. + +Versos.--Asesinato de la calle del Duque de Alba.--Mataderos públicos. +--Monte-Pio.--Hospicios y hospitales.--Locos del Sena.--Movimiento de la +poblacion.--Casamientos.--Caja de ahorros.--Caja de descuentos. +--Presupuesto de Paris.--Consumos.--Aduana.--Sociedades mercantiles. +--Ferro-carriles.--Correos.--Presupuesto general.--Comercio.--Deuda +pública.--Estadística de Inglaterra.--Palacio Real.--Bolsa. +--Tullerías.--Louvre.--Luxemburgo.--Inválidos.--Panteon.--Luisa. + + +Han pasado ocho dias, y tengo tantas cosas que decir, que no sé por +donde comenzar. Mi ida á Sevilla, en un término más ó menos próximo, es +cosa resuelta, y por una elaboracion de la fantasía, independiente de la +voluntad, he compuesto á mi tierra natal unos malos versos. + +Sé muy bien, sé y conozco perfectamente que no debo al cielo el don de +poeta; sé que no se agita en mi alma ese divino espíritu, esa especie de +delirio sagrado. Al insertar en estos apuntes aquellos versos, no los +ofrezco como una gala de imaginacion, ni como una muestra de poesía, +(¡Dios me libre de tan necio orgullo!) sino como un testimonio de mi +cariño á la hermosa ciudad, en donde me cupo la ventura de nacer. Además +de los versos á Sevilla, he escrito un entremés casero para el album de +una amiga nuestra de Madrid, la cual ha escrito á mi compañera, +exigiéndola el cumplimiento de la palabra que mi mujer la dió, hace más +de un año. Mi compañera me puso asedio, y los lectores que sean casados, +comprenderán que quiero decir: ha sido necesario ceder. + +En estos ocho dias hemos recibido cartas de España, en que se nos habla +de un asesinato cometido en la persona de un prestamista, que vivia en +la calle del Duque de Alba, esquina á la de los Estudios. Los asesinos +son una mujer, llamada Manuela Bernaola, y tres hombres, llamados +Ignacio Cabezudo, el Feo y el Pequeño. Con este motivo, he leido los +periódicos de Madrid, y he encontrado noticias tan extrañas sobre aquel +crimen horroroso, que no he podido menos de escribir á un amigo, con el +fin de que adquiera los más datos posibles y me los remita. Presumo que +la historia oculta de dicho atentado no debe carecer de cierto interés, +tengo una fundada confianza en la capacidad y diligencia del amigo, á +quien pido informes sobre el hecho, y casi ofrezco á mis lectores +algunos detalles curiosos. + +En la semana transcurrida, en esos ocho dias de huelga, hemos empleado +las vacaciones en visitar el palacio Real, la Bolsa, las Tullerías y el +Louvre, el palacio de Luxemburgo, los Inválidos, el Panteon; hemos visto +tambien, no sin un grande asombro, los mataderos públicos; el Monte-Pio, +algunos hospicios y hospitales, el establecimiento de los locos del +Sena; hemos adquirido noticias sobre el movimiento de la poblacion; +sobre los casamientos que han tenido lugar en este año; sobre el estado +y operaciones de la Caja de ahorros y de la de descuentos, y sobre el +fabuloso presupuesto de esta ciudad; sobre sus increibles consumos; +sobre el movimiento de su aduana; sobre las sociedades mercantiles +existentes en todo el imperio; sobre ferro-carriles, renta de correos, +presupuesto general del Estado, comercio, deuda pública y otros +detalles estadísticos. Á fin de poder apreciar la importancia de este +órden de cosas, he tenido que adquirir algunas noticias sobre la +Estadística de Inglaterra, y me parece que mis lectores no llevarán á +mal el tener idea de estos verdaderos prodigios europeos. Por fin, en +todo el tiempo transcurrido desde mi última revista, la pobre Luisa no +ha dejado de vivir en nuestra memoria y en nuestro corazon; lo cual +quiere decir que no ha dejado de vivir con nosotros, como si fuese +nuestra hermana, ó nuestra amiga de la niñez. ¡Qué poco se figurará esa +pobre mujer, que dos extranjeros piensan en ella, como si se tratara de +un individuo de su propia familia! Pero mi mujer y yo nos preguntamos +muy á menudo: ¿no sabrá Luisa el vivo interés que nos inspira su +desgracia? ¿No la habrá dicho nada madama Fonteral? No puedo persuadirme +de semejante cosa. Dejaria madama Fonteral de ser mujer. Acaso no +hubiera dicho nada, ó al menos hubiera dicho poco, si no la hubiésemos +encargado sigilo; pero no hablar sobre el asunto, cuando la encarecimos +el secreto; no decir nada del secreto que se la fia; no revelar aquel +misterio de que ella se enamora; no llevarse el dedo á la boca, +imponiendo silencio á Luisa; no cogerla del brazo; no llevarla aparte; +no mirar con aire aturdido á uno y otro lado como para ver si es oida de +alguno; no cuchichear al oído de aquella pobre jóven; no descubrirla +todo lo que nosotros la habiamos suplicado que ocultara; renunciar al +placer supremo de esa _patética pantomima_, decididamente, lectores +mios, eso no lo ha hecho madama Fonteral; eso no lo hace ninguna mujer; +eso seria un milagro, y el milagro no es el genio de nuestro siglo, +sobre todo, no es la gracia especial de las mujeres de Paris. + +Al hablarnos madama Fonteral de la entrevista que con Luisa tuvo, nos +aseguró, poniéndose el dedo índice á través de los labios, que nada la +habia revelado acerca de nosotros. Yo dije para mí: esto significa que +se lo ha dicho todo, desde la a hasta la z. + +Al dia siguiente, Luisa se asoma al balcon. ¿Qué hace? Mira con +ansiedad. ¿A dónde mira? Á uno de los balcones de nuestro hotel, á uno +de los balcones de nuestra estancia; nos mira á nosotros. ¡Cuitada +madama Fonteral! ¡Cuitado de mí! Recibo la mirada tímida y vacilante de +la pobre Luisa, y aquella timidez recatada, aquella medrosa vacilacion, +me imponen casi miedo. No sé qué hay en aquellos ojos, en aquella +mirada, en aquella terrible confesion de sus dolores, en aquel llanto +mudo de su conciencia, no sé qué hay allí; pero lo cierto es que yo no +puedo resistir aquella mirada indecisa y ansiosa. Luisa mira desde su +balcon, y mi mujer y yo nos retiramos, porque á mi mujer le sucede lo +propio que á mí: no tiene valor para sufrir con calma aquel triste +saludo de un corazon despedazado, no tiene valor para contestar á Luisa +con una mirada de compasion y de inteligencia, que querria decir: ¡pobre +mujer! ya sé tu desgracia, tu martirio, tu culpa, tu deshonra. + +Para comunicar á mis lectores el gran cúmulo de noticias que en estos +ocho dias he adquirido, seguiré el órden del sumario. + +Empezarémos por los versos: dice el adagio que el mal camino conviene +andarlo pronto. + + + I. + + Oye, Sevilla hermosa, este gemido + Del hijo ingrato que á tu orilla viene: + Enfermo tiene el cuerpo y dolorido, + Enferma y dolorida su alma tiene. + + Como en los bordes de la antigua llaga + Un bálsamo se vierte que da vida, + Deja que evoque una memoria vaga + Triste recuerdo de una edad querida. + + Aquí mecido en ignorada cuna + Halagó mi niñez aura lasciva, + Al tibio rayo de tu blanca luna, + Al soplo amante de tu luz nativa. + + Pobre aquí, niño y sin saber qué es gloria, + Contemplaba quizá los cielos tersos, + Y era rico y felice con tu historia + Y la esperanza de mis pobres versos. + + El pecho se me oprime cuando miro + De remoto fanal fúlgida llama, + Y lleva el Bétis mi primer suspiro + Al golfo azul que encadenado brama. + + Y blanco y puro como el puro armiño + Un ángel soñó aquí mi fantasía, + Un ángel que he buscado ... ¡Pobre niño! + Un ángel que en el mundo no existía. + + Nace el hombre á la luz; el bien no halla, + Y en inventarlo con afan se empeña, + Y al fin encuentra el bien porque batalla, + Halla la dicha al fin ... cuando la sueña. + + Azucenas de amor, divina palma, + Florestas que soñé, prados y flores, + Ya que la vida os marchitó en mi alma, + De corona servid á mis dolores. + + Yo ví al ángel vagar entre verdura + Poniendo flores en su leve falda, + Y despues esconderse en la espesura + Suelto el cabello por su rica espalda. + + Me llamaba quizá; yo le seguia; + Mas sin duda en el bosque se ocultaba, + Y luego más allá me aparecia + Y así del pobre niño se burlaba, + + Aquí soñé festines y placeres, + Y el rumor de palmeras solitarias, + Y el suspiro de célicas mujeres, + Y tumbas, y osamentas y plegarias. + + ¡Gloria! ¡Vision cruel! ¡Cruel martirio! + Relámpago que alumbra y deja ciego, + Cardo silvestre bajo hermoso lirio, + Sol que da luz para quemarnos luego. + + Por tí pierdo ¡oh rigor! mi fe sencilla, + Por tí me abraso en insondable anhelo, + Por tí dejé mi plácida Sevilla + Y una santa mujer que está en el cielo. + + Madre mia, perdon! Mústia la frente, + A ti vuélvome al fin, madre piadosa: + Mírame aquí, poeta penitente + Ceñida el arpa de marchita rosa. + + Pero, si, tu verás mi afan prolijo + Aunque á mi estrella tu piedad no cuadre: + Me acusáras tal vez si fueras hijo; + Tú me perdonarás siendo mi madre. + + Por tí ¡oh gloria! perdido mi reposo + Y encomendando á Dios la suerte mia, + Del Atlántico mar tempestuoso + A las playas itálicas corria. + + Y á lo léjos ví un monte ennegrecido, + Y en la falda del monte vi una roca, + Y un nombre colosal hiere mi oído + Pronunciándolo trémulo mi boca. + + ¡Roma! Vedla; entre estátuas blanquecinas + Muestra la majestad de su pasado. + ¡Tambien tienen su pompa las ruinas! + ¡Tambien tiene el silencio su reinado! + + ¡Roma! ¡Silencio! inmóvil, pavorosa, + Anuncia su altivez en su tristura: + Nadie la ha dado el hoyo en que reposa; + Ella se abrió su propia sepultura. + + Vedla reinar en la llanura extensa + Donde Dios entre mármoles la abisma: + Antes del mundo fué la tumba inmensa, + Ahora es la inmensa tumba de sí misma. + + + II. + + Deja que evoque una memoria vaga + Triste recuerdo de una edad querida, + Como en los bordes de la antigua llaga + Un bálsamo se vierte que da vida. + + No vengo aquí á buscar flores y aromas; + No demando, Sevilla, tus placeres, + Ni el ardiente arrullar de tus palomas, + Que palomas de amor son tus mujeres. + + Cuando á mi sino terrenal sucumba, + Dame una cruz y una silvestre palma; + Dame una cruz y una escondida tumba, + Dame una cruz, Sevilla de mi alma. + +Vamos ahora al entremés casero, escrito para el album de nuestra amiga. + + + + +ENTREMÉS CASERO. + + +ESCENA PRIMERA. + +LA MADRE Y SU HIJA ROSA. + + + LA HIJA. Me muero y no sé de qué; + Ya es inútil la cautela.... + + LA MADRE. Eso dije yo á tu abuela + Que en gloria de Dios esté. + + LA HIJA. Parece que estoy maldita! + ¿Quién mi desventura labra? + + LA MADRE. Con esa misma palabra + Asusté yo á tu abuelita. + + LA HIJA. Paso las noches en vela.... + Mamá, te burlas de mí? + + LA MADRE. Cuando me quejaba asi + Tambien se burló tu abuela. + + LA HIJA. No como ni duermo ya: + ¿Que es esta pena prolija? + + LA MADRE. Cuando tengas una hija + Ella te lo explicará. + + + ESCENA II. + + ROSA Y SU HIJA PAULINA. + + LA HIJA. ¡Madre, horrible enfermedad! + Di, qué dolencia me aflige? + + LA MADRE. Lo propio á tu abuela dije + Cuando tenia tu edad. + + LA HIJA. No paro noche ni dia; + El apetito pasó.... + + LA MADRE. Tampoco comía yo + Cuando tus años tenia. + + LA HIJA. Quién me causa tales daños? + Porque hasta el sueño perdí.... + + LA MADRE, Bah! yo tampoco dormí + Cuando tenia tus años. + + LA HIJA. Yo no sé qué afan me incita.... + ¿Quién causa este padecer? + + LA MADRE. Oye; ¿lo quieres saber? + Vete á hablar con tu abuelita. + + + + + ESCENA III. + + PAULINA, SU ABUELA. + + PAULINA. Abuela, Dios guarde á usté. + + ABUELA. Muchacha, tú por aquí? + + PAULINA. Hemos de hablar. + + ABUELA. Sobre qué? + + PAULINA. ¿Sobre qué? ¡Triste de mí! + No sé qué fuego me sube, + Se me oprime el corazon.... + + ABUELA. Huy! huy! la misma cancion + Que yo con tu abuela tuve. + + PAULINA. La paciencia se me acaba. + ¿Se rie de mi agonía? + + ABUELA. Tambien tu abuela reia + Cuando yo así me quejaba. + + PAULINA. Por Dios, venga usted acá: + ¿Qué es esto que así me inquieta? + + ABUELA. Cuando tengas una nieta ... + Tu nieta te lo dirá. + + PAULINA. Mi madre al mirar mi tédio, + Me mandó hablar con usté.... + + ABUELA. Pues, chica, á tu madre vé + Que ella sabe ya el remedio. + + _No te apesares, Paulina; + Trás esta viene otra edad: + El tiempo es la enfermedad + Y el tiempo es la medicina_ + + +Pasemos á la visita de los establecimientos públicos, luego seguirán las +curiosidades estadísticas, y terminarémos este largo dia con la noticia +de los monumentos más notables. + +Los mataderos nos han dejado atónitos. Para que el lector se forme una +idea del incalculable movimiento que allí debe haber, de la sangre que +allí se debe derramar, bastará decir que de allí han salido en el año +pasado sobre ciento veintisiete millones de libras de carne. La carne de +vaca, de ternera, de cerdo y de cabrito, entró en esta cifra por ciento +trece millones de libras, ó sea cuatro millones y medio de arrobas. +¿Cuántas cabezas de ganado supone aquel guarismo monstruoso? Si el +matar á los animales fuera realmente una culpa, como creian no pocos +filósofos de la antigüedad, los mataderos de Paris serian una herejía +tan grande, que bastaran ellos solos para que se condenara +irremisiblemente toda la Europa. En fin, sepan, tambien mis lectores, +que esta municipalidad recibe de los mataderos y de los mercados una +contribucion anual que no baja de veinte millones de reales. + +En el Monte-Pio se han empeñado un millon trescientos mil objetos, y se +han renovado trescientas cuarenta mil papeletas, cuyas operaciones +suponen un total de más de millon y medio de artículos. + +Los empeños han importado noventa y seis millones, y las renovaciones +cerca de treinta y tres, de modo que la cifra total de las operaciones +no baja de ciento veintinueve, a ciento treinta millones de reales. + +Se han vendido setenta y seis mil objetos, por valor de cinco millones. +Los sueldos y honorarios de los empleados importan anualmente de +cincuenta y cinco á sesenta mil duros. + +En cuanto á los hospicios y hospitales, nos han asegurado personas +fidedignas y autorizadas, que las familias indigentes han sido +veintinueve mil seiscientas, compuestas de más de setenta mil +individuos. + +El Hospicio de expósitos y huérfanos ha recibido tres mil novecientas +cuarenta y tres criaturas, de las cuales han muerto setecientas ochenta +y ocho. + +Se han gastado en los hospitales, en el año anterior, sobre sesenta y +seis millones de reales, en cuya suma entran los artículos siguientes +por las partidas que voy á notar. + +Pan; seis millones, ciento noventa mil, setecientos sesenta y cuatro +reales. + +Vino; cinco millones, veinte mil, cuatrocientos. + +Carne; seis millones, ochocientos trece mil, ochocientos veintiocho. + +Comestibles; cinco millones, setecientos ochenta y nueve mil, cuarenta y +cuatro. + +Leña y carbon; tres millones, treinta y nueve mil, setecientos setenta y +seis. + +Resulta que en los cinco artículos anteriores se ha gastado bastante más +de un millon de duros, ó sea veinticuatro millones de reales. + +Los establecimientos de locos ofrecen una estadística sorprendente. + +En 1º de Enero de 1856 existian, en los dos asilos del Sena, tres mil +trescientos cuarenta y un locos. Además, entraron en el año mil +quinientos ochenta y nueve, de modo que componían un total de muy cerca +de cinco mil, ó sea una especie de pequeña ciudad. + +En el mismo año salieron de aquellos dos asilos ochocientos cuarenta y +nueve, y murieron quinientos setenta y cinco. Quedó, pues, reducida +aquella poblacion á tres mil, quinientos seis. + +El estudio de esta materia no deja de tener sus curiosidades +instructivas, por más que sean tristes y dolorosas, tales como la +influencia de las profesiones en el desarrollo de la locura. A medida +que se estudia este fenómeno terrible, este, terrible inconveniente de +la razón, este negro ocaso del pensamiento, se va comprendiendo que la +locura pertenece tanto á la medicina, como á la filosofía y á la moral. +El ejercicio, los hábitos, las profesiones y el género de vida; es +decir, la conducta, influye más tal vez que la disposicion +constitucional de los órganos cerebrales. Me he informado minuciosamente +acerca de esto, y he conseguido averiguar que las industrias +manufactureras son las profesiones que han pagado al extravío mental +mayor contingente; pero en una proporcion que asusta. + +Luego siguen las profesiones mercenarias; ó sean criados y dependientes +de todas clases. + +Despues las profesiones liberales, como la poesía, la pintura, la +escultura, la música la declamacion, la plástica y otras. + +Despues las profesiones mercantiles. + +Luego las gentes que no tienen profesion. + +Por fin, las ocupaciones agrícolas. Estas son las menos castigadas por +aquel espantoso azote, en la proporcion que vamos á ver. + +Las profesiones industriales representan un 37 por ciento. +Los oficios mercenarios un 19 +Las profesiones liberales un 9 +El comercio un 7 +Gentes sin profesion un 3 +La industria agrícola un 1-1/2 + +De modo que las ocupaciones que pagan un tributo más caro á la locura +son la fábrica, la servidumbre y el ingenio; despues viene el comercio, +luego la vagancia; por fin, la industria de los campos. + +El movimiento de la poblacion de esta ciudad, nos ofrece tambien algunas +extrañas singularidades. + +Han nacido en 1856 treinta y ocho mil criaturas; veintiseis mil +legítimas, y doce mil de otras procedencias. Han muerto veintinueve mil +setecientas cuarenta y tres; resultando un aumento de más de ocho mil. + +Se han contraido doce mil cuatrocientos noventa y tres matrimonios, en +la forma siguiente: + +Entre solteros; diez mil ciento setenta y siete. + +Entre viudos y solteras; mil doscientos sesenta y ocho. + +Entre solteros y viudas; quinientos noventa y siete. + +Entre viudos y viudas; cuatrocientos cincuenta y uno. + +Resulta que la cifra menor es la de los viudos y viudas. Quizás se han +acordado de lo que dice cierto adagio: _pan con pan, comida de tontos_. + +En la _Caja de ahorros_ se han verificado doscientas cuarenta y ocho +mil, ciento veintidos imposiciones, hechas por doscientos veintiun mil +imponentes. La Caja ha recibido ciento diez millones; y ha devuelto +sobre ciento quince, habiéndose operado un movimiento total de +doscientos veinticinco millones, durante el referido año de 1856. En 31 +de Diciembre del mismo año, debía ciento ochenta y tres millones, á +doscientos veintiun mil trescientos setenta y nueve imponentes. + +Las operaciones de la _Caja de descuentos_ se han verificado sobre +setecientos veintidos mil, doscientos sesenta y cinco efectos, por un +valor de dos mil quinientos millones de reales próximamente. + +El presupuesto municipal de Paris es mayor que el de algunas naciones de +cierta importancia. + +_La concesion de privilegios_ produjo á la villa en 1856 la enorme suma +de ciento ochenta y seis millones de reales, cifra que representa tres +presupuestos como el de toda la Suiza. Para que se comprenda lo +maravilloso de este hecho, sepa el lector que el Austria, toda el +Austria, una poblacion de treinta y cinco á cuarenta millones de almas, +no recaudó en el mismo año por aquel concepto, más de veintiseis +millones de reales, ó sea menos de una sétima parte que la sola ciudad +de Paris. + +En fin, los ingresos montaron á doscientos ochenta y cuatro millones. Es +muy probable que en el año presente no bajen de trescientos millones, +poco menos de lo que pagaba al Erario nuestro país, durante el régimen +absoluto. + +En el presupuesto de gastos hallamos las partidas siguientes: + + +Instruccion primaria. 6 millones. +Empedrado. 15 +Beneficencia. 32 +Policía. 51 +Rédito y amortizacion de la deuda municipal. 64 + + +La policía cuesta á Paris más de siete mil duros diarios. + +Los consumos ofrecen resultados no menos admirables. Esta ciudad +consumió en 1856 los artículos y cantidades siguientes: + +_Vinos_; siete millones, trescientas mil arrobas. + +_Alcohol y aguardiente_; quinientas treinta y nueve mil; idem. + +_Barniz_; cincuenta y tres mil, idem. + +_Frutas en conserva_; ciento ochenta mil, idem. + +_Vinagres_; ciento cincuenta y nueve mil, idem. + +_Cerveza_; dos millones, treinta y tres mil, idem. + +De esta cerveza, se ha fabricado en Paris un millon, doscientas diez y +siete mil arrobas. + +_Aceites_; ochocientas cincuenta y cuatro mil, idem. + +_Comestibles_. Carnes de todas clases; ciento cuarenta y tres millones +de libras. + +_Queso fresco_; tres millones y medio de libras. + +_Sal_; catorce millones, seiscientas mil setecientas, idem. + +_Ubas_; siete millones, idem. + +_Manteca_; seis millones y medio, idem. + +_Huevos_; ciento cuarenta mil arrobas. + +_Volatería y caza_; cien mil idem. + +_Combustibles_. Leña; cuatrocientos setenta y dos mil piés cúbicos. + +_Carbon vegetal_; veintitres millones de arrobas. + +_Carbon de tierra_; veinticuatro millones, idem. + +_Materiales_. Cal; dos millones y medio, idem. + +_Yeso_; veinticuatro, idem. + +_Baldosas_; cinco millones y medio. (Unidades,) + +_Ladrillos_; diez y seis millones, idem. + +_Alfarería_; ocho millones de metros cúbicos. + +_Forraje_; ocho millones y medio de haces. + +_Heno_; quince millones, idem. + +_Cebada_; ciento sesenta y cuatro mil fanegas. + +_Avena_; dos y medio millones de idem. + +_Cera blanca_; ciento treinta y seis mil libras. + +_Amarilla_; ciento noventa mil, idem. + +El importe de las ventas por mayor, verificadas en los mercados, +presentan los siguientes guarismos. + +Pescado de agua dulce, cerca de 4 millones de reales. + +De mar 36 idem. + +Ostras, cerca de 8 + +Volatería y caza 68 + +Manteca 73 + +Huevos 35 + +Estos solos artículos suponen un movimiento comercial de doscientos +veinticuatro millones de reales. + +Las declaraciones que se han hecho en la Aduana de esta ciudad, en el +año indicado, suben á ciento diez y seis mil, quinientas noventa y +siete. El número de bultos ha sido el de doscientos doce mil, +setecientos treinta y ocho. + +El valor de las mercancías ha montado á casi mil millones (novecientos +ochenta y cuatro), cifra á que asciende el comercio general de muchos +países. + +Esto me ha dado la curiosidad de conocer el comercio general y especial +de Francia, y las noticias que da la estadística oficial, no han podido +menos de asombrarme. + +El importe del comercio general, en 1856, subió á más de +cinco mil millones de francos 5.399 + +El comercio especial representó un valor de cerca +de cuatro mil millones de aquella moneda 3.883 + ------ + 9.282 + ------ + + +Hallamos, pues, que el comercio general y especial de Francia, en dicho +año, representa una suma de más de treinta mil millones. No quiero +presentar la cifra de nuestro comercio, porque, á pesar de sus progresos +rapidísimos y sorprendentes, ofrece un resultado muy desconsolador, muy +aflictivo, muy penoso. + +En el floreciente comercio francés la Europa figura por un +valor de 3.571 millones de francos. +La América por 1.207 +Las colonias francesas por 368 +El África por 133 +Y el Asia por 120 + +Las siete naciones con que Francia ha hecho un comercio +más importante, son las siguientes: + +Inglaterra. 763 +Estados-Unidos. 660 +Bélgica. 447 +Suiza. 399 +Zollwerein (Union aduanera alemana). 261 +España. 246 +Cerdeña. 220 + + +El comercio francés ha presentado setecientas sesenta quiebras, y se han +disuelto ochocientas catorce sociedades. + +El número de estas sociedades en 1856, era el de mil cuatrocientas seis, +con los fondos siguientes: + + +Sociedades colectivas. 93 millones de reales. +Comanditarias ordinarias. 168 +Idem por acciones. 7.712 + ------ + Total. 7.973 + ------ + + +En los ingresos del Estado hallamos las siguientes partidas: + + +Contribuciones directas. 1.700 millones de reales. +Idem indirectas. 1.600 +Timbre y registro. 1.400 +Aduanas y sales. 868 + +Estos cuatro guarismos montan á más de cinco mil quinientos millones. + +El presupuesto general sube á muy cerca de siete mil millones de reales. + +En la série de gastos nos llaman la atencion cinco cifras. + + +Intereses y amortizacion de la Deuda pública. 2.088 millones. +Ministerio de la Guerra. 1.384 +De Marina. 532 +Correos. 155 +Emperador y cuerpos colegisladores. 154 + + +Al ver que la renta de Correos costaba á la nacion sobre ciento +cincuenta y cinco millones de reales al año, he querido tener noticias +acerca del producto de aquella renta, y he hallado que en 1856 +circularon más de doscientos cincuenta y tres millones de cartas, cuyo +franqueo produjo al Estado un ingreso de ciento noventa y dos millones. +El total de los ingresos subió á doscientos veinticuatro millones. + +No quiero dejar de hacer mencion de una partida que he encontrado en el +presupuesto de gastos, y que me ha hecho suspirar. La instruccion es +aquí atendida con una suma de ochenta millones próximamente. ¿Cuánto +dedica nuestro Gobierno á la instruccion pública? No quiero decirlo; +tengo bastante con la amargura que siento en mi alma; no quiero añadir á +la amargura otra cosa peor. + +Los ferro-carriles presentan el resultado que voy á notar: + + +Leguas en explotacion. 1.492 +Productos. 1.244 millones. + + +Vayamos ahora al Reino-Unido, atravesemos el Estrecho de la Mancha, y +este órden de cosas nos parecerá tal vez pequeño. + + +Las aduanas y las sales produjeron al Estado +francés. 868 millones. +Las aduanas solamente produjeron al Tesoro +inglés, en 1857. 1.300 + +Los intereses y amortizacion de los setenta y cinco mil millones +de la Deuda pública, importaron. 2.755 millones. +El ejército y marina. 4.074 +El cuerpo civil. 650 +Los gastos de Hacienda. 420 + -------- + 7.899 + -------- + +Estas cuatro partidas representan una suma bastante mayor que el +presupuesto de toda la Francia. + +Una singularidad he notado entre el presupuesto de ambas naciones. + +Francia destina á obras públicas doscientos cincuenta y seis millones, +mientras que la Inglaterra no destina arriba de noventa millones. + +Francia destina a la instruccion pública ochenta millones, como ya dije, +mientras que el Reino-Unido destina muy cerca de ciento, ó sea +novecientas noventa y seis libras esterlinas. + +Las cartas circuladas han sido en número de cuatrocientos setenta y ocho +millones, ciento veinticinco millones más que en Francia. La renta de +este ramo subió en 1856 á doscientos ochenta y siete millones, sesenta y +tres millones más que en el imperio francés, á pesar de la diferencia en +el precio del franqueo y certificado. + + +Los licores espirituosos han dado al Tesoro del Reino-Unido +una renta de. 1.125 millones de reales. + +La cerveza ha producido al Estado. 650 + +La moneda acuñada sube á. 447 millones de reales. + + +Los metales y minerales extraidos y fundidos en 1855, presentan la +siguiente curiosa estadística: + + +El carbon representa un valor de. 1.472 millones. +El hierro. 1.064 +Otros metales y minerales. 1.264 + -------- + 3.800 + -------- + + +Se emplearon en operaciones metalúrgicas doscientos noventa y cinco mil +hombres, y cerca de nueve mil mujeres. + +La Inglaterra ha extraido de la Australia, desde 1851 á 1855, ó sea en +el trascurso de cuatro años, cuarenta y un millones de libras +esterlinas, que vienen á representar próximamente una cifra de cuatro +mil millones. + + +Para que se conciba una idea de su fabuloso comercio, baste +saber que ha enviado á los Estados-Unidos mercancías por +valor de. 2.200 millones. +A la India. 1.048 +A las ciudades libres de Alemania. 1.012 +A la Australia. 982 +A Francia. 640 + +La Compañía de Indias, ese coloso comercial, ese portento de la +asociacion mercantil, en Inglaterra, esa maravilla del mundo moderno, ha +vendido en 1856 cerca de seis millones de libras de ópio de Patua y +Benarés, percibiendo una suma de más de trescientos cincuenta millones +de reales. + +El valor de los billetes del Banco de Lóndres, puestos en circulacion en +dicho año, fué el siguiente: + + +Billetes de quinientos reales. 610 millones. +De mil. 390 +De dos mil á diez mil. 570 +De veinte á cien mil. 430 + ------- + 2.000 + ------- + + +El movimiento de todos los Bancos ingleses, en la época indicada, +representa una cifra de muy cerca de treinta y nueve millones de libras +esterlinas, ó sea tres mil novecientos millones de reales, repartida del +modo siguiente: + + +Banco de Lóndres. 20.062.041 libras esterlinas. +De Irlanda. 7.425.740 +De Escocia. 4.444.702 +Bancos particulares. 3.355.971 +Por acciones. 8.113.886 + ------------- +Total. 39.9022.340 + ------------- + + +Basta de guarismos. La aritmética, no crea el lector que la desdeño; +pero no es lo que está más en armonía con mis aficiones, y siento que mi +alma se anega entra el oleaje contínuo de tanto millon. No obstante, me +he detenido en la anterior reseña más de lo que pensaba, atendida la +índole de estos apuntes, porque la estadística tiene en nuestro siglo +una influencia incalculable. Esta influencia es mucho mayor de lo que +nosotros creemos, sin embargo de ser nosotros los que la atribuimos y la +damos el influjo que ejerce. En esto, así como en otras muchas cosas, +nos acontece lo que á aquel que se entrega al sueño. El es el que se +duerme, y él es quien menos sabe que se duerme en efecto. La estadística +hoy no es solamente un ramo de ciencia, una simple materia de +administracion, un punto de historia, una especie de erudicion social, +sino una regla de gobierno, un consejo de Estado, un código, una +constitucion. Observemos de dónde proceden casi todas las revoluciones, +casi todas las turbulencias, la mayor parte de los conflictos en las +sociedades modernas, y en todas esas complicaciones y tumultos +hallarémos algun orígen económico, algo administrativo, algo que dice +relacion al Tesoro público, á la Hacienda, al Erario; hallarémos algo +estadístico. ¿Cuántas caidas de gabinetes no han sido producidas por un +empréstito? ¿Cuántos tumultos no han tenido por causa una contribucion? +¿A cuántas crísis gubernamentales no han dado lugar los presupuestos? +¿Cuántos gobiernos no han perdido, y pierden el poder todos los dias, +bajo el peso de una bancarota? En fin, baste decir que una mera crísis +monetaria, la crísis ocurrida no ha mucho, produjo la modificacion de +importantísimos gabinetes europeos. La estadística entró en los consejos +constitucionales, fué llamada y oida como un personaje de la nacion, +como un gran poder del Estado; la estadística, la aritmética social, el +nuevo magnate, expulsó á unos hombres, y llamó á otros para que ocuparan +las sillas del gobierno. Esto es asombroso; esto no se cree antes de +pensar y de ver con cuidado lo que sucede; pero sucede realmente; es una +verdad; una verdad que anda por todo el mundo; una verdad que +reconstruye, por decirlo así, el sistema de todos los pueblos, aun el de +aquellos pueblos que muestran más tenacidad en hacer del tiempo presente +un centinela del tiempo pasado. ¿No veis movimiento en la India, en el +mismo Japon, aun en el propio imperio Chino? ¿No veis que ese Japon abre +sus puertos á las naves de ciertas naciones, profanando el misterio +tradicional que la religion atribuye al legado de Sinto, á su oculto y +divino _Diari_? ¿No veis agitarse la atmósfera en la China, en ese +vastísimo imperio, en ese inmenso hogar de centenares de millones de +criaturas? ¿No advertís como cierto vaiven, cierta oleada, en el +ambiente de ese pueblo, convertido, hace miles y miles de años, en un +guardian que contempla con ojos desencajados la urna veneranda de sus +tradiciones? ¿No hallais algo extraño, sumamente extraño, en esa China, +en esa segunda humanidad, en esos hombres cubiertos de polvo; el polvo +que ha debido dejar detrás de sí la pisada autómata de tantos siglos? +Sí, lector, allí hay un espíritu nuevo, una nueva palanca, un viento de +otros climas. Pues el espíritu que agita á ese imperio fabuloso, esa +palanca que lo remueve, ese huracan que lo airea y lo empuja, el +arquitecto milagroso que echa por tierra su enorme muralla, el mago +invisible que lo hechiza, ¿lo oyes lector mio? ese formidable poder que +aturde á los chinos; ese huésped irresistible que les obliga á tolerar +otras religiones; que les obliga á conceder la libertad de cultos, +aunque al oirlo se estremezca la tumba de su sagrado Fé; eso que allí se +mueve, que por allí anda, eso que allí reina, es la estadística; la +Economía política; la administracion, las matemáticas sociales; el +gobierno de nuestros dias. Quitad á Luis Napoleon los siete mil millones +de presupuesto nacional. ¿Qué seria? Nada. ¿Qué haria? Nada. ¿Estaria en +el trono? No. ¿Caeria de ese trono, como cae el rayo de las nubes? Sí. +Quitad á la Inglaterra su organizacion administrativa; su particular +régimen económico; su espíritu estadístico, si así puede decirse; +quitadla eso, y la quitareis su importancia, su genio, su poder; la +quitareis el ser Inglaterra. Ni trono, ni Cámaras, ni Parlamento, ni +meetings; nada bastará. India, Australia, California, todo será inútil. +Quitadla su ley y su Banco; su libro y su oro, su ciencia y sus metales, +y rezad un Padre nuestro por su alma. + +La Economía política, el libro estadístico, hace hoy lo que hacian en +otro tiempo la fuerza, la conquista, la tradicion, la herencia y la +casta. La estadística es la nueva _casta social_, la nueva sangre de la +política, la nueva sangre de los gobiernos. Hoy reina el número, como +antes imperaban la guerra, la teología y el pergamino. + +La historia del gobierno humano debe dividirse actualmente de otra +manera que se ha hecho hasta aquí. Aquella division debe hoy hacerse del +siguiente modo, ó de un modo análogo. + + + Primero: gobiernos conquistadores; la fuerza. + Segundo: gobiernos teologales; la religion. + Tercero: gobiernos tradicionales; la casta. + Cuarto: gobiernos históricos; la herencia. + Quinto: gobiernos sociales; la estadística. + + +Pitt en Inglaterra, Sully y Colbert en Francia, Campomanes, Florida +Blanca, Jovellanos y Florez Estrada en nuestro país, son dignísimos +representantes de la nueva historia social. + +Y este es el lugar de decir que, desde fines del siglo pasado, se han +verificado dos grandes movimientos en la marcha del mundo; han tenido +lugar dos nuevos y trascendentales juicios en el espíritu de los fastos +humanos, en ese espíritu que gobernaria la vida del hombre, aunque +aquellos fastos no estuvieran escritos en papel; aquel espíritu anterior +y providencial, ley eterna de todos los tiempos, eterna moral de todos +los pueblos y de todas las razas, del cual el libro histórico no es más +que un signo, como el cuerpo no es otra cosa que un signo del alma; +aquel espíritu que se reviste de la forma de la literatura, de la +imprenta, como nuestro ánimo se reviste de ojos y de frente, por +ejemplo: es un ángel vestido de bruto. + +Digo que en ese espíritu que domina al hombre, que gobierna la vida, +como si fuese el interminable reinado de la historia, están germinando +dos ideas profundas y poderosas, desde fines del siglo pasado hasta +nuestros dias. Aquellas dos ideas se enseñorean hoy de todas las formas, +de todos los poderes, de todos los entendimientos, en una palabra, se +enseñorean de todas las revoluciones que se operan en la razon del +mundo. + +Las dos ideas de que hablo son: la estadística y la fisiología: la +estadística, explicando la sociedad; la fisiología explicando al hombre. +¡Quién habia de decir á nuestros antiguos filósofos que la fisiología es +espiritualista á su manera! + +Véase con cuidado lo que pasa en el mundo de hoy, y se hallará tal vez +que la grande lucha, el gran trabajo de nuestro siglo, no es más que el +resultado del natural antagonismo que existe entre las ciencias +tradicionales y ese genio de la historia, ese nuevo espíritu que se ha +despertado en el alma del hombre; más claro, entre las ciencias +escolásticas por una parte, y las matemáticas y la física por otra. +Digo, matemáticas, porque la estadística no es otra cosa que las +matemáticas aplicadas al régimen social. + +Esas dos ciencias, esas dos geometrías, la interna y la externa, la +humana y la social: esas dos creaciones casi fabulosas que llenan el +globo desde fines del siglo pasado, marcan hoy la medida de la +civilizacion de los pueblos; son la manecilla de metal que mide las +horas del mundo en ese reloj oculto y misterioso. La fisiología y la +estadística son actualmente lo que eran antes la astronomía, la teología +y aún la mágia. Hoy no es más civilizada la nacion que más sabe y que +más disputa, sino la que más analiza y más demuestra. Casi puede decirse +que la física de hoy, equivale á la metafísica de ayer. + +Pasó el tiempo de la palabra. + +Estamos en el tiempo de la prueba. + +Pasó el tiempo de la opinion. + +Estamos en el tiempo del experimento. + +Pasó el tiempo del puro raciocinio, del criterio teórico; pasó el tiempo +medio caballeresco y medio fantástico, en que la ciencia convencia al +mundo y lo gobernaba ocultamente, empeñando _palabras de honor_. + +Estamos en el tiempo del criterio práctico, del criterio de aplicacion, +del análisis geométrico de la prueba real, casi física; en un tiempo en +que el compás explica la idea; en que un pedazo de materia explica un +pensamiento, como el alambre explica la electricidad, como el plomo +explica la imprenta, como la brújula marca el polo Norte; en un tiempo +que no cree en las _palabras de honor que da la ciencia_. + +Pasaron los tiempos de Platon y Aristóteles. + +Estamos en los tiempos de Colon, Guttemberg, de Bichat, de Vaucauson, +de Montgolfier y de Fulton. Pasó la dialéctica, pasó el silogismo, y +vino el instrumento, vino la máquina. + +Este gran fenómeno, el más peregrino y trascendental que se ha realizado +en la historia, tiene una razon profunda, una profunda psicología. Toda +la civilizacion asiática, como la judía, como la griega, como la romana, +como la feudal, pretendian explicar el cuerpo por el alma, la materia +por el espíritu, la criatura por el criador. Y pasan siglos y más +siglos, pasan espectros y más espectros, sombras y más sombras, y por +honrar al Criador se ahorcaba en un cadalso á la criatura; y por redimir +al espíritu se ponia en un tormento la materia; y por salvar el alma se +encendian hogueras al cuerpo. El hombre era quemado, como quien tributa +un culto á Dios. Así servian y adoraban á Dios las castas antiguas, las +antiguas civilizaciones, ese algo histórico que ha venido reinando en el +mundo hasta el siglo XIV de la era cristiana; ese algo no definido +todavía; esa casta revuelta y confusa, que se ha denominado de muchos +modos, pero que en realidad no es otra cosa que la ley de la +contradiccion, la ley de la Persia, un mundo de luz, representado por +_Ormuzd_, y un mundo de tinieblas representado por _Ahriman_: decir, una +gloria, explicando un infierno; un Dios explicando á un diablo. El alma +era Dios, era el ídolo, y se le quemaban perfumes; el cuerpo era el +diablo, y se le apedreaba, cuando no se le achicharraba vivo. + +Estudiado con imparcialidad y reposo este intrincado asunto, hallarémos +que el mundo antiguo, la humanidad hasta el siglo XIV, no es más ni +menos que un órden de cosas creado por la ley de la contradiccion, por +la ley de las castas, la ley de arriba declarando pária á la ley de +abajo; la ley de un espíritu y de una materia, considerados como poderes +antagonistas; como fuerzas radicales contrarias; la ley terrible que +convertia al hombre en enemigo del hombre y de Dios. Que este enemigo se +llamara sudra en la India, hebreo en Egipto, hierodul en Capadocia, +esclavo en Grecia y Roma, ilota en Esparta, siervo ó hereje en la edad +media, poco importa: la filosofía de la historia es la misma. Es una +idea que se ha revelado bajo distintas formas; es un vidrio que ha +reflejado la luz de varios modos, como un libro tiene varias páginas, +como una tormenta tiene varias nubes, como la escama de las serpientes +tiene varias pintas. Repito que el mundo, hasta el siglo XIV de nuestra +era, venia del Asia; y que el Asia venia de la ley de la contradiccion; +esa ley abolida por el Evangelio; ese mónstruo ahogado por la sangre +vertida en la cruz; esa fosa de la humanidad cegada por el mártir del +monte Calvario. ¡Mundo pagano, mundo gentil, no luches, basta! Si algo +te queda dentro del valladar que Dios ha puesto al hombre, si alguna +gloria te está reservada por el pensamiento de la Providencia, no +hallarás esa gloria, ese dia luminoso no brillará en el cielo para tí, +sino volviendo tu inteligencia y tu corazon al monte Calvario. No +luches, no huyas, no leas, no esperes, no mires atrás ni adelante; ponte +de rodillas ante un crucifijo. Muda de fe, y adora. Más claro, ten fe, +porque lo que tú tienes ahora no es fe; lo que tú haces ahora no es +creer, es soñar. Ten fe, repito, y te salvarás, como se ha salvado la +humanidad cristiana. + +El mundo moderno mudó enteramente de pensamiento y de conducta. En vez +de explicar la criatura por el criador, la materia por el espíritu, el +cuerpo por el alma, el hombre por la sociedad, tiende á explicar la +sociedad por el hombre, el alma por el cuerpo, el espíritu por la +materia, el criador por la criatura, arrojando del mundo una metafísica +simbólica, poética, oriental; una especie de augurio pagano, una +adivinacion, egipcia que, ó no explica nada, ó explica todos los +absurdos y monstruosidades que la mente de un loco puede concebir; todos +esos absurdos y monstruosidades que han venido reinando en la historia +de la humanidad. + +Antes sucedia que por el misterio del geroglífico, querian explicar las +figuras del mismo geroglífico, de donde resultaba que no conocian ni las +figuras, ni el misterio, ni modo ni esencia, ni cuerpo ni alma, ni +criatura ni criador. Partian de lo que ignoraban, para llegar á lo que +no sabian. Eran dos ignorancias obstinadas y supersticiosas, creando +todo un mundo; el mundo en que debia vivir el hombre, el sér que piensa +y siente, el sér que raciocina y ama, el sér que crea tambien, la +hechura más noble, la concepcion más sábia de la suma sabiduría, el +poder más grande que dió á luz el Todopoderoso; el único poder creado, +capaz de conciencia, capaz de convencerse, capaz de arrepentirse, capaz +de bajar la cabeza y suspirar; el hombre, la criatura que llora y que +espera. Y luego hay cristianos, hoy, en nuestro siglo, pasados mil +ochocientos sesenta y tres años de la Cruz; hay cristianos, repito +(¡parece mentira!) que profesan la ley de la contradiccion, la ley de un +alma divinizada y de un cuerpo quemado; la ley de los tormentos y de las +hogueras; la ley de la horca y del cuchillo; la ley de Tiberio que llenó +de gemidos las tinieblas sagradas de las catacumbas; la ley de Pilatos, +que hizo caer á Jesucristo bajo la carga de un madero. Y al hablar de +cristianos que profesan hoy aquella ley bárbara, no me refiero á hombres +vulgares, sino á personas ilustradas y fervorosas. Yo no puedo expresar +cuánto me amarga esa inconcebible y lastimosa contradiccion. No se +comprende cómo esos hombres viven en el mundo, ni cómo han leido la +historia. + +El espíritu moderno, el mundo cristiano, hizo lo contrario de lo que +hacia el mundo venido del Asia. Para adivinar el misterio del +geroglífico, partió de las figuras: para adivinar el geroglífico, que +estaba dentro, partió del geroglífico que estaba fuera; para adivinar lo +que no veia, partió de un hecho que estaba viendo; y de esta manera +consiguió que si no veia lo de dentro, veia al menos lo de fuera; algo +veia. Acaso no logre conocer el espíritu, pero conoce la materia; tal +vez no conozca á su criador, pero conoce la criatura; tal vez no logre +explicarse la sociedad humana, pero se explica al hombre. Ya que no la +esencia, conocerá el modo; ya que no logre adivinar ese algo infuso, esa +cifra divina, esa última duda, esa duda suprema y venerable de que +parece circuirse el espíritu providencial, logrará siquiera conocer lo +que se ha revelado, lo que obra en la naturaleza, lo que Dios ha +escrito en esa segunda teología, lo que Dios promete en esa segunda +religion. Antes no se veia lo visible; no se realizaba lo realizable. +Hoy, sí. Este es el gran carácter del cristianismo sobre la civilizacion +gentil y pagana. El hombre cristiano se cree autorizado, se cree con +poderes, se cree hasta con fuero, para ver lo que puede verse; dejó de +quemar al que manifestaba que veia lo que no se habia visto antes; dejó +de fabricar tormentos, de aparejar cadalsos y de encender hogueras al +altísimo y venerando ministerio de la razon humana; al ministerio de +pensar y de decir lo que se habia pensado; al ministerio de medir, y de +hacer patente lo que se habia medido, y esto, esto solo explica la +incalculable superioridad del mundo moderno sobre el mundo antiguo, la +incalculable superioridad del hombre cristiano sobre el hombre de las +regiones gentiles y paganas. _La ley de la humanidad_, puesta en lugar +de la ley de la contradiccion; la ley de Dios y la del hombre, puesta en +lugar de la ley del diablo y de la del hereje, esto lo explica todo. Sin +este dato, sin esta observacion, sin hallar en las fastos humanos ese +fin adorable, esa providencia que triunfa, sin que nadie vea los +laureles del triunfo; sin que las cosas se miren así por la razon y por +la fe, unidas y hermanadas, no es posible encontrar la filosofía de la +historia. La historia será un acaso horrible, un fatalismo ciego y +cruel, un _pandemonium_, como la denominan los escépticos, los ateos del +hombre y de Dios. Dicen bien esos desdichados. La historia es un +_pandemonium_ para los que no creen en la providencia y en la humanidad, +como la razon es un delirio para el loco, como la ciencia es una +algarabia para el ignorante, como la luz es una tiniebla para el ciego. +Más digo y opine lo que quiera esa pobre gente, la historia ha sido, es +y será siempre la Biblia social, una segunda revelacion, una infalible +geometría del progreso humano. + +He dicho antes que hoy no se considera más civilizada la nacion que más +sabe y que más disputa, sino la que más analiza y más demuestra. Esta +verdad no admite duda en mi juicio. La Italia, por ejemplo, es más +teóloga, más metafísica, más ontológicamente sábia que la Inglaterra; +sin embargo, la Inglaterra es hoy un pueblo más civilizado, inmensamente +más civilizado que la Italia. Esto quiere decir que ha analizado más en +estudios estadísticos y fisiológicos, que es más sábia en la ciencia del +hombre, y en la ciencia de la sociedad, porque hoy se llama ciencia lo +que antes se llamaba herejía, y se llama fárrago lo que antes se llamaba +ciencia. + +Cada escuela podrá traducir este hecho á su modo, dejándose llevar de +sus recuerdos, de sus aficiones ó de sus intereses; pero la existencia +de aquel hecho, tan capitalmente trascendental, es indisputable. + +Voy á decir ahora dos palabras sobre los monumentos citados en el +sumario de este dia, dando principio por _el palacio de la Bolsa_. + +Nada tengo que oponer acerca de la magnificencia del edificio. Es un +verdadero palacio. Tiene efectivamente ese aspecto grave y majestuoso, +esa gallardía reposada, casi circunspecta, de aquel género de +arquitectura. Su historia, considerado como edificio, esto es, su +historia de piedra, es muy breve. Considerado como una institucion +social, como _juego público_, aquella historia es algo más larga y más +difícil. + +La Bolsa de hoy ocupa el espacio que ocupó en otro tiempo el convento de +las hijas de Santo Tomás. ¡Qué cambios tan curiosos y tan elocuentes! +Principió este palacio el primer imperio, y lo terminó Cárlos X. +Presenta un paralelógramo de setenta y un metros de longitud, sobre +cuarenta y dos de latitud, si no mienten los informes que nos dan, +informes que considero exactos. Al menos no desmienten la impresion que +aquí se recibe. Circuye al suntuoso edificio una gran galería de setenta +columnas de un metro de espesor y diez de altura, sostenidas por un +basamento de tres metros de elevacion. Un sólido cornisamento y un +elegante ático coronan las setenta columnas, de órden corintio, las +cuales nos hacen sentir la doble emocion de la majestad y de la fuerza. + +Quisimos penetrar, pero los guardas del edificio, herederos históricos +de la gravedad monacal, nos prohibieron la entrada con cara de priores, +enviándonos al estanco de la Hacienda pública, en donde debiamos +proveernos de una especie de credencial, mediante la _limosna_ de dos +francos, uno por cabeza. He dicho limosna, porque esta rara +contribucion, esta curiosa prevision del Erario francés, me huele al +saco del convento. Yo me volví á mi mujer, y la dije en nuestro idioma: +aquí se ha verificado una trasmigracion casi portentosa. El franco que +nos piden, se escapó sigilosamente del convento de las hijas de Santo +Tomás, y se escondió en el palacio de la Bolsa. + +--¿Qué franco nos piden? Preguntó mi mujer con picante curiosidad. (Para +las mujeres es picante todo lo que tire á dar dinero.) + +--Ese bedel, conserje ó lo que sea, contesté á mi compañera, me dice que +vayamos al estanco, en donde nos darán un billete, cuya presentacion es +indispensable para visitar el edificio. El billete en cuestion nos +costará un franco á cada uno. + +Mi mujer agrió el gesto de un modo visible. + +Esta conversacion pasaba en presencia del conserje, que nos miraba con +estrañeza, y que permanecia de pié, custodiando imperiosamente la +entrada, como si se tratase de guardar las manzanas de oro en el jardin +de las Hespérides. + +Mi mujer y yo nos dirigimos á un estanco, que hay á pocos pasos del +edificio. Al bajar la magnífica escalinata de la _Bolsa_, mi mujer me +tira del brazo, en señal de llamarme la atencion, y me dice: + +--Llévame á la fonda; yo me quedaré allí, mientras que tú vienes á +visitar ese palacio. Me remorderia la conciencia, continuó mi compañera +con más animacion, si los franceses me cogieran un franco por visitar la +_Bolsa_. + +--Ese franco que piden, contesté yo, no tiene nada de particular; al +contrario, es una gabela natural, y lógica. Se trata de la _Bolsa_, y +por simpatía, atacan la bolsa de los curiosos. + +--Te lo voy á decir francamente, repuso mi mujer, y apretó el paso, +como si lo que me iba á decir la espolease. «Yo creí que Paris era un +pueblo de suma caballerosidad, y de sumo idealismo. Yo creia en España +que en Paris se hacian muchas cosas por galanura, por etiqueta, por +urbanidad, por espíritu de civilidad y de hidalguía. Pero, amigo mio, +estoy viendo que me engañaba de una manera lastimosa. Esto es mucho peor +que Madrid. Aquí no podemos llevarnos las manos á la cabeza, aquí no se +puede decir el Padre nuestro, aquí no se puede ni rezar, sin tener que +hacer frente al dichoso franco. Odio esta palabra, ¡Qué sujeto tan +descortés! ¡Qué persona tan atribulada y tan agresiva! Franco le llaman, +y en verdad que le han dado con el nombre, pues tan franco es, que se +mete por todas partes como trasquilado por iglesia. ¿Quieres que te diga +la verdad? Segun voy viendo, esto es una batalla contínua, en que los +combatientes no abrigan otra idea que apoderarse del botin de los +enemigos; una guerra que se hace, una lucha que se traba, únicamente por +coger el botin. Ni más ni menos, ni menos ni más. Los combatientes son +los hijos de este país. Los enemigos son los extranjeros. En España, en +el mismo Madrid, el dinero es una gran necesidad. En Paris es una gran +plaga, una gran peste; en fin, es una guerra, con todos los peligros, +con todos los sustos, con todas las calamidades y las desdichas de una +guerra. Mira, añadió resueltamente mi mujer; déjame en la fonda; no +quiero dar un franco por ver ese edificio; por una peseta está cavando +un español todo el dia en el campo....» + +Sin embargo dé estos sermones de mi compañera, yo me dirigí al estanco, +con el fin de comprar el documento que el conserje me reclamaba. Mi +mujer lo notó, y se detuvo á despecho mio. + +--No te empeñes, porque no voy. No quiero pagar el derecho de ser +extranjera. Aguantaré que me traten como enemiga, en lo que yo no puedo +evitar; pero á sabiendas, no. + +--Bien, la contesté yo; tú dices que no quieres dar un franco por esa +visita. Enhorabuena, no lo des; pero yo quiero darlo; no es cosa tuya, +sino mia, y no debes tener remordimiento alguno. Iba á replicar; pero +la llevé hácia adelante con el brazo, y esto la persuadió mucho más que +si la hubiera predicado un sermon. No sé el por qué, mas tengo por cosa +evidente que á las mujeres las convence más un ademan que veinte +palabras. + +Por santa obediencia se resignó á entrar en el estanco, y no pude menos +de soltar la risa, cuando observé la cara de vinagre que mi mujer puso +al ver los dos francos en el mostrador. + +--¡Lástima de dinero! dijo furtivamente, y nos dirigimos á la Bolsa. + +Buena escalera, excelentes pasillos, galerías espaciosas, hermosas +balaustradas, salas magníficas.... Repito que nada tengo que tachar á la +arquitectura del edificio, aunque desde luego se echa de ver que no fué +construido para que sirviera de palacio. Volviendo ahora los ojos á su +oficio social, si así puede decirse, principio por no estar conforme con +el nombre de _Bolsa_, aplicado al cambio oficial, cambio importado en +Francia por el hacendista escocés Law, á fines del siglo XVII. + +La palabra _Bolsa_, no sólo es impropia, sino escasa, ruin, grosera, +hasta ridícula, para darnos la idea de un lugar en que se verifican +operaciones mercantiles de cierta monta. No comprendo cómo los +negociantes que se dedican á aquel juego público, llevan en paciencia +que se les designe con el apellido de _Bolsistas_. Me parece que en este +nombre hay algo que se rie de la persona que lo lleva, como si dijéramos +_bolsillistas_, _faldriqueristas_, _taleguistas_, ó palabras por este +jaez. Yo deploro (en este sentido ¡tengo tanto que deplorar!) deploro, +decia, que los españoles, dominados por un espíritu de imitacion +incalificable, desnaturalizando una de las lenguas más bellas y más +ricas del mundo, malversando el depósito que muchos siglos y muchas +glorias les han confiado, hayan mendigado de los franceses la plabra +_Bolsa_, condenando tan irreflexiva como injustamente los nombres +castizos de _lonja_ y casa de contratacion. En lugar de _Bolsa_, que +nada significa, ó significa una ridiculez, porque ridículo es todo +despropósito ¿qué razon hay para que no pudiera decirse _lonja del +cambio_? Pero ahora caigo en que esto no bastaba; era indispensable +ponerse á la moda; era indispensable llamar la atencion con una cuquería +de nuestros vecinos; era indispensable engalanarse con una palabra +parisiense, como los payasos se visten de siete colores, para que les +sigan los chiquillos, ó como se enjaeza un caballo, para venderlo bien +en la feria. Era indispensable el relumbron, el palaustre, y atravesó +los Pirineos la palabra _Bolsa_. No sólo hay servilismo en política; hay +servilismo tambien en conducta, y esas limosnas que el pueblo español +recibe de Francia; esas caridades que le implora, cuando tantas podria +hacer, cuando tantas ha hecho á esa misma nacion que nos manda hoy con +sus monerías; esas limosnas vergonzantes que á Francia pide, es un +servilismo de nuestra época; y no solamente es un servilismo, sino una +sandez. ¿Qué se diria del que fuese á buscar falsas doraduras á país +extraño, olvidando el oro, el oro fino, que tiene en su país? Pues eso +es cabalmente lo que debe decirse de los españoles, que van á Francia +para traerse la grotesca palabra _Bolsa_, arrinconando, para que crie +moho, la palabra lonja; término propio, lógico, natural, en relacion +perfecta con las tradiciones de nuestro idioma; con su pensamiento y con +su melodía; es decir, en perfecta relacion con su etimología, con su +filosofía y con su esthética. + +Nuestra nacion no sufriria que el pueblo francés pusiera el pié en un +palmo de nuestro territorio, y consiente á las mil maravillas una +invasion completa en otro sentido; una invasion más peligrosa, porque +nos conquista ocultamente, por dentro, en el interior de nuestras casas, +en el interior de nuestras viviendas, en lo más íntimo, en lo más +profundo que tiene el hombre: en la palabra. La palabra es lo último que +pierden los pueblos, porque esa palabra es á un mismo tiempo su ciencia, +su poesía, su amor: la palabra es el espíritu que sobrevive á la +libertad, á los usos, á las costumbres, á las leyes. Se quema un código, +mil códigos: no se quema la lengua en que están escritos. La palabra y +la historia son los dos genios que van al frente en todas las exequias, +son los manes eternos que velan sin cesar sobre la tumba de las +generaciones. Pasó el Lacio, pasó el pueblo latino; pero queda una +sombra de aquello; queda una huella que no se borra, un alma que no +muere, una ceniza que no se enfria, un sepulcro que no se cierra; queda +un cadáver que no se consume; sobre el polvo, sobre las ruinas, sobre la +soledad y el silencio de los cadáveres que se extinguieron, queda un +cadáver que no se extingue, que no se extinguirá, mientras que la tierra +sienta el calor de las plantas del hombre: pasó el pueblo latino; pero +nos queda la latinidad. Pasó el pueblo; no pasó la palabra. Pasó el +cometa, no pasó su rastro. Pasó la tormenta, no pasó el celaje. + +Los españoles no sufririan que nos conquistaran un solo palmo de +territorio; que nos invadiesen un grano de arena, y van á Francia para +que nos conquisten en el idioma, para que nos invadan en nuestro +espíritu, en la tierra de Dios, porque es la tierra del pensamiento. +Hablar es pensar, y el que trastorna lo que hablo, trastorna +necesariamente lo que pienso. Sí á mí me dijeran: ¿qué es lo que quieres +para apoderarte de una nacion, para mandarla, para ser su amo? yo +contestaria: quiero ante todo apoderarme de su lengua, mandar en su +palabra, ser amo de ese libro en que están escritos los nombres de Dios, +padre, madre, hijo, hermano, amigo, patria, luz, amor, espacio. Más, +mucho más que de su territorio, desearia apoderarme de lo que está +dentro del territorio, de lo que está dentro de las ciudades, de lo que +está dentro de las casas, dentro de la familia, dentro del individuo; de +esa sombra que le acompaña, de ese centinela invisible que le custodia, +de ese misterioso y terrible poder que le defiende; la palabra, la +inteligencia. Mandando en la lengua, mando en el alma; mandando en la +boca, mando en la frente, y este es el gran terreno que hay que invadir, +esta es la gran conquista que hay que hacer, este es el gran pueblo que +hay que conquistar. Sin saberlo nosotros, sin apercibirnos siquiera, sin +soñarlo, los franceses nos están invadiendo; los franceses nos +ametrallan, en una guerra en que se lucha sin disparar tiros. Los +soldados de esa campaña particularísima, son las palabras; la palabra +_Bolsa_ es uno de los tantos y tantos combatientes de ese ejército +numeroso, de ese ejército irresistible, de ese ejército que acabaria por +conquistarnos, si no llegase un dia en que el pueblo español, aplicando, +no el oído de fuera, sino el oído de dentro, no aplicando la oreja, sino +la mente, oyese ruido en el interior de su casa, oyese disparos en el +territorio de su inteligencia. Ese dia llegará. España comprenderá al +cabo que el pensamiento tiene sus estados tambien; comprenderá que su +idioma es su pensamiento, y defenderá las fronteras de su inteligencia, +como defenderia las fronteras de su territorio. + +Entre tanto, yo expulso de mi casa la palabra _Bolsa_, como rechazaria á +todo el que quisiera arrojarme de mi país. Llegará una hora en que +España se vuelva á España; yo me he vuelto ya hace algunos dias, aún +permaneciendo en Paris. + +Pero no es la palabra _Bolsa_ el solo punto en que no estoy conforme, al +estudiar el edificio de que se trata. Tampoco estoy conforme, con que la +_Bolsa_ tenga un palacio, conque haya un palacio que se llame el palacio +de la _Bolsa_. Esto me parece tan indiscreto, tan extravagante, tan +ridículo, como el que hubiese un palacio que se denominara _el palacio +del bolsillo, el palacio de la faldriquera ó del talego_. Entre bolsa y +palacio no hay relacion posible, en el órden lógico, por más que nos +echemos á soñar relaciones. No sólo no hay analogía entre aquellas +palabras; no sólo carecen del más lejano parentesco, sino que se nos +entra por los ojos su discrepancia, su evidente contradiccion, y no +pueden unirse objetos y atributos que se repugnan, que se contradicen, +que se zahieren. Si esto valiera, podriamos decir: _el palacio del +hambre, el alcázar de la mendicidad_, y admitida esta nueva manera de +discurrir, deberia mandarse construir una gran jaula para encerrar al +mundo. No estoy conforme con el palacio de la Bolsa, como no lo estoy +con el palacio de la Industria, ni con otros muchos palacios que por +aquí bullen, despertando en mi alma recuerdos penosísimos, tristes y +lamentables contradicciones. ¡Palacio de la Industria! ¡Y el industrial +no tiene dónde vivir! ¡Y el obrero tiene que ir á buscar una vivienda +más allá del recinto de la ciudad, á Batiñoles! Es un magnate que tiene +un alcázar, y ha de andar buscando un asilo de zoca en molondra. Es un +mendigo á quien se ha levantado un palacio; pero que no ha dejado de ser +mendigo, ¡Vanos alardes! ¡Estéril pompa! ¡Pobre magnificencia! Aquí se +hacen muchas cosas por el solo gusto de hacer; se dicen muchas cosas por +el solo gusto de decir: hay ostentacion, aparato; no hay intencion, no +hay propósito, no hay ese íntimo y fervoroso trabajo de la conciencia, +que precede á todo deseo, á toda aspiracion, sobre todo cuando es una +aspiracion madura y sensata. Aquí hay muchos principios sin fines. No +encuentro en Francia ese pensamiento anterior, circunspecto, convencido, +inflexible, que hallo en los trabajos de los alemanes; ese bellísimo +sentimiento, esa fantasía aromática, esa seductora inspiracion de los +italianos; ese cálculo fijo, inflexible, tenaz, callado, sigiloso, tal +vez traidor, pero lógico, convencido, sábio, de los ingleses; esa +rusticidad hospitalaria, generosa y fiel; esa barbarie honrada, +creyente, leal y valerosa; esa liga de lo salvaje y de lo hidalgo; esa +mistura indefinible del soldado, del poeta, del pastor y del caballero; +ese algo latino, scita y árabe; ese carácter en que han entrado Régulo, +Attila y Saladino; esa especialidad, única en el mundo (como la palabra +hidalguía) que distingue á los españoles. No digo que sea buena, ni que +sea mala; digo que es única, y admito el reto que para probar lo +contrario se me haga. No hallo eso aquí. Me parece hallar prisa, +aturdimiento, indeliberacion, exterioridad, lujo, boato: púrpura por +fuera; por dentro es otra cosa. Es una gran botella que se destapa. +Mucho ruido, mucho hervidero, mucha espuma; á poco pasa todo aquel +estrépito, y la botella queda medio vacía. No parece sino que esta +ciudad siente que la vida se le va de las manos, y corre detrás +frenéticamente, como para cogerla por los cabellos. + +En cualquiera otra parte del globo, un palacio es un edificio que sirve +de morada á los reyes, á los pontífices, á los magnates, á los +poderosos, á las grandes corporaciones del Estado, como un Congreso ó +una Asamblea. Aquí, no. Aquí es un palacio el depósito de la Industria, +la casa de cambio, el banco, la casa de moneda; sin embargo de que ni la +casa de moneda, ni el banco, ni la industria, son altos cuerpos del +Estado, ni poderosos, ni magnates, ni reyes, ni pontífices. Aquí toma el +nombre fastuoso de palacio, lo que en otros países se llama simplemente +casa, lonja, depósito, alhóndiga, almudin, ó cosa semejante. Y aquel +nombre fastuoso, esa régia estirpe con que se decora á la arquitectura +(¡ni las piedras están á salvo del genio francés!) viene de la tendencia +general que ha creado tantas y tantas formas en esta Babilonia del +Occidente; formas colosales algunas de ellas; que ha creado tantos y +tantos intereses, respetables no pocos, porque no hay delirio que no +tenga algo sublime, y el delirio de los franceses ha sido afortunado: +aquel prurito de idealizarlo todo, de hacerlo todo régio, como si +hubiese dejado de ser belleza la eterna belleza de la sencillez; la +inagotable, la majestuosa, la imponente, la sin igual belleza de la +verdad; la belleza de una ligera nube que atraviesa el cielo solitaria: +aquella pasion, vuelvo á decir, viene de ese espíritu mitológico, +fantástico, visionario casi, que tiene ciegos á los franceses, con que +los franceses quieren cegar á todo el mundo. No es lo doloroso que ellos +lo quieran, porque cada cual realiza su genio como puede: lo doloroso es +que lo quieran y lo consigan. Dejarán de conseguirlo mañana, porque la +doradura no brilla siempre como el oro, porque el hervidero de la +cerveza no dura siempre: pero hoy lo consiguen, porque las doraduras +deslumbran, porque el ruido de la botella de cerveza aturde. Hoy lo +consiguen; esta es la verdad. + +Y penetrando más en el asunto de la Bolsa, con la cabeza destocada y +pidiendo perdon á las personas á quienes pueda lastimar, sin que en ello +pueda tener parte mi deseo, porque mi deseo más deliberado es no herir á +nadie, digo que no estoy tampoco conforme con ese cambio, con ese +negocio, con ese juego que se llama Bolsa, tal como hoy se encuentra +establecido y organizado. Acepto todo juego lícito, como distraccion; +como oficio social, como carrera, como profesion, como jornal de todos +los dias, no lo acepto. Harto se me alcanza que esta opinion +escandalizará á no pocos lectores; adivino que se me llamará +extravagante; enhorabuena; digo y repito en alta voz que no lo acepto. +Jugar para pasar honestamente el rato, sí. Jugar para vivir jugando; +para dar á un juego nuestra vida; para desplumarnos dándonos las manos y +sonriéndonos; para hacer en un dia una fortuna injustificada, á costa +del prójimo insensato; jugar para que tantos comerciantes dignos y +honrados se quemen el cerebro con una pistola, eso no. Podrán +contestarme lo que quieran; yo no llevo la contra á nadie; á nadie +desmiento; pero digo que no. + +Y el que quiera tener ideas de la _Bolsa_; el que quiera saber lo que es +ese juego, ese juego que hace muy poco se llamaba _agiotaje_, que venga +á las dos de la tarde, y sea testigo de lo que pasa en el interior de +este local. Voy á decir lo que yo propio he visto, lo que yo por mí +mismo he presenciado, lo que acabo de ver y de presenciar, y ¡ojalá que +no lo hubiera visto ni presenciado! + +Suena la hora de la cotizacion de fondos, y muchas gentes llegan, se +apiñan, se hostilizan, se estrujan. Todos se ponen de puntillas, los +cuellos se estiran, las barbas asoman, los rostros se encienden, los +ojos se inflaman.... ¡Madre de Dios! Eso no es un pregon, ni una +gritería; es un ahullido interminable, un galimatías infernal. Eso no es +un cambio, un negocio, un comercio; eso es un frenesí, un rapto, una +calentura. Reconozco la existencia de la calentura y del frenesí como +enfermedad; no la reconozco como negociacion. + +La Francia gana una batalla en Cochinchina, y los fondos suben. La misma +Francia sufre un descalabro en Sebastopol, y los fondos bajan. Y el +francés, el hombre que ha nacido en este pueblo, el hijo de esta madre, +ve á su madre caida, y si la _Bolsa_ lo requiere, vuelve la espalda y la +vende por tres ochavos. El caido se levanta luego, gana una victoria en +los campos de Italia, suena el cañon que anuncia el triunfo de +Solferino, y el francés que hace poco vendió á la Francia por tres +ochavos, se vuelve ahora y la ofrece un talego lleno de oro. No se lo +da á la Francia, sino á su juego, á su albur, á su egoismo. Ese es un +juego que negocia con la fortuna y con la desgracia de su país; con el +honor y con las glorias de su patria. No admito que se jueguen las +lágrimas de una nacion; no puedo admitir que se juegue con los +conflictos de los hombres. No puedo admitir que se juegue con el +espíritu que busca un amparo bajo una corona de laurel, una corona +empapada tal vez en sangre, una sangre vertida quizá por un hermano del +que juega con aquella corona. ¡Tambien ha de ser un oficio del hombre el +jugar la palma del mártir! ¿Qué dejan al mundo, qué dejan á la vida, si +no le dejan esa palma! ¡Comercien en buenhora con la materia; comercien +con todo lo del mundo; pero que dejen al alma del hombre la metafísica +poética de un laurel, la metafísica poética de una gloria! + +Dije y vuelvo á decir que eso no es comercio; esa no es la inteligencia +que une á las naciones, que funde las razas, que establece la unidad del +globo, la unidad del hombre, la unidad de la naturaleza, la inmutable y +santa unidad de Dios. Eso no es el comercio, el conquistador universal, +el universal revolucionario, encargado por la Providencia de llevar, +entre sus mercancías, el espíritu de tolerancia y civilizacion á todos +los países. Jugar no es comerciar; comerciar, no jugar, debe ser el +oficio del comerciante. Si su nuevo oficio consiste en un juego, lo +natural es que deje el nombre de comerciante, y tome el nombre de +_jugador_. Si aceptan el nombre, si se avienen á recibir el nuevo +bautismo, _con su pan se lo coman_. Un hijo mio no tomaria seguramente +tal profesion, al menos si mi hijo oyera la voz de su padre. + +Ni estoy conforme con la palabra _Bolsa_, ni con que la Bolsa tenga un +palacio, ni con el juego que en el palacio se verifica. + +En este momento entra en mi habitacion D. Francisco Javier de Mendoza, +que ha llegado hace poco de Venezuela, y á quien conocí en casa de D. +José Segundo Florez. El lector me permitirá que dedique dos líneas á +estos dos nuevos personajes, que honrarán las páginas de mis +humildísimos apuntes. + +Florea es un hombre metódico, reposado, silencioso, observador, +profundo: es un hombre de estudio, un hombre de letras, como si +dijéramos un sábio antiguo; pero con la ciencia de los modernos. + +Javier de Mendoza habla con soltura, con elegancia, con pasion. Se +apasiona de todo lo que reputa bueno, y está apasionado de la palabra: +habla mucho y bien, discurre más que habla; imagina más que discurre; +calcula y proyecta más que imagina. El solo digiere mucho más con su +pensamiento, que veinte personas con el estómago. Llega al punto á donde +se dirige antes de partir. Tal es la fuerza con que su alma mide el +espacio que le separa del objeto que busca. Aquel espacio desaparece, lo +devora, y antes de marchar hácia su pensamiento, se encuentra á su lado. +Este hombre es uno de los caractéres más extensos que yo conozco. Hay en +él cierta mezcla de galan y de literato, de soldado y de artista, de +diplomático y de banquero. Es un gran taller, una gran oficina, en que +cada uno de esos personajes trabaja, sin que los obreros se incomoden. + +Hablando de opiniones políticas, dice que él quiere la igualdad de la +riqueza y de los goces, no de la miseria y del martirio. Es demócrata, +pero quiere ir en coche. Tiene la democracia del sentimiento, y la +aristocracia del carruaje. + +Si aspirara á que lo empleasen, su primer empleo seria una cartera de +ministro, ó una embajada de primer órden. + +Si tuviese el don del colorido, si sintiese mejor la forma artística, +seria un genio; aún sin esas dotes, es un buen talento. + +Pues he leido á mi amigo Javier de Mendoza lo referente al palacio de la +_Bolsa_, y al juego público denominado así, y ha convenido en la +impropiedad de aquella palabra, y en la impropiedad del nombre de +_palacio_, aplicado á dicho edificio. Por lo que hace al juego, ha +convenido conmigo tambien; pero me ha hecho notar que mis opiniones +acerca de este punto causarán escándalo entre ciertas gentes, pudiendo +hacer daño á la publicación de mi obra. + +Pues aunque mi obra se hunda, y á mí me quemen, contesté, digo y repito +que no estoy conforme sino con las cosas cristianas, y me parece que +aquel juego no es cristiano. En medio de mis desventuras (que han sido +infinitas) debo al cielo la dicha suma de tener valor para decir á todo +el mundo la verdad de un modo decoroso, y la digo siempre, aunque me +costara subir al cadalso. + +Departiendo despues amigablemente sobre el carácter de esta maravillosa +ciudad, hemos convenido en que no extrañariamos que el mejor dia se +levantara aquí un edificio suntuoso, con el título de PALACIO DEL +MERCADO. Tal es la comezon que tienen los franceses por _relucir_, que +no nos causaria sorpresa ciertamente que dieran un palacio á los conejos +y á las perdices; á la manteca y á los huevos; á las coles, á las +patatas y á los rábanos. + +Se dirá que decimos esto con intencion de satirizar á este país. No seré +yo el que niegue que haya en nosotros algo de esa malicia picaresca, con +que se zahiere una cosa ridícula; algo tal vez de ese sabor áspero que +siente el español, cuando cata un manjar de nuestros vecinos; puede que +haya eso en nosotros, sin que nosotros lo sepamos, como sin saberlo +nosotros nos pican los mosquitos durante el sueño; pero esto no quita +que en lo que decimos haya un gran fondo de verdad. + +Vayamos ahora al Palacio Real, cuya historia es más breve y galante. +Sepa el lector que durante el trascurso de algunos siglos, ese palacio +fué el centro espléndido de la coquetería parisiense. En ese jardin que +estoy viendo, la astuta cortesana se ofrecia á los espectadores con el +traje muy escotado, luciendo la espalda y el pecho, como si quisiese +hacer gala de la riqueza de sus incentivos, tambien de la riqueza su +pudor. Digo riqueza de pudor, porque si el que da mucho debe ser rico, +aquellas cortesanas debian ser muy ricas de decoro. Pero siendo el +Palacio Real uno de los grandes prodigios de la monarquía absoluta, +claro es que al pasar aquel régimen, debió perder no poco de su antiguo +esplendor. En espacio es en lo que menos ha perdido, y tres calles se +han hecho á expensas de sus encantadores jardines; las calles de Valois, +de Beaujolais y de Montpensier. + +Nada quiero decir de la arquitectura del Palacio, porque los grabados +que acompañarán á la obra, darán una idea más exacta que todas las +descripciones que yo pudiera hacer, y paso á su reseña histórica. + +Richelieu, el cardenal más galanteador que la historia conoce; el brazo +derecho de uno de los reyes más galanteadores que la historia conoce +tambien; el gran ministro del gran Luis XIV; aquel cardenal más grande +que aquel rey; Richelieu, el prelado poeta, el poeta hacendista, el +hacendista político, el político filósofo, el filósofo magnate, levantó +de pié el Palacio Real. Despues, hubo de acudirle la memoria de los +grandes tesoros de que era deudor al pródigo cariño de sus reyes; +aquellos tesoros debieron hurgarle en la conciencia, se sintió herido; +en una palabra, tuvo remordimiento, y dejó el palacio á Luis XIII, que +no pudo tomar posesion. + +¡Cuántos secretos debe encerrar ese monton de piedras! ¡Qué historia tan +curiosa se pudiera escribir, si la mente del hombre fuera capaz de +arrancar al olvido aquellos secretos! Pero no digo bien; muchas de las +cosas que han presenciado esas paredes y esos pavimentos, no podrian +escribirse, porque hay en este mundo muchos arcanos que no pueden +contarse. + +Ese palacio fué el local más célebre, la casa favorita de la +aristocracia del siglo XVII y XVIII; el monumento de los festines, de la +galantería, del amor; una especie de templo ateniense, uno de aquellos +templos griegos que se consagraban á la hermosura, un trono en donde se +sentaba como reina la diosa Vénus. + +En ese palacio habia un teatro, el más brillante de toda la Francia, en +el cual cabian holgadamente tres mil personas; habia una capilla, cuyos +ornamentos eran de oro macizo; una biblioteca magnífica; ricas +colecciones de pinturas, é infinitos retratos de hombres ilustres, de +tal manera que aquellos salones parecian más bien un campo santo +histórico. El palacio del Cardenal representaba el consorcio extraño de +la cortesanía, de la religion, de la ciencia y del arte: alcázar, +iglesia, teatro, pinturas y libros. + +Ana de Austria, reina de Francia y regente del reino, habitó el palacio +de Richelieu con sus dos hijos, á mediados del siglo XVII en 1643, y en +el mismo palacio tuvieron lugar las espléndidas bodas de su hija con el +duque de Orleans, hermano de Luis XIV, cuyo monarca lo cedió despues á +su hermano el duque, á título de infantazgo. + +Ese mismo palacio sirvió de morada al regente, hijo del duque de +Orleans, y el alcázar fué menos alcázar que tálamo. Los libros y los +retratos de hombres ilustres, la ciencia y el arte, dieron lugar á los +brindis y á las orgias. Richelieu abrió paso á un príncipe, tristemente +famoso. + +Vino Luis Felipe, vinieron las libertades modernas, y tendiendo á +nivelarlo todo, el Palacio Real tuvo que caer, porque el Palacio Real +no era otra cosa que un gran desnivel de las antiguas aristocracias. + +Hoy, una gran parte del fastuoso alcázar del siglo XVII, se ha +convertido en un bazar inmenso. Esta inesperada y maravillosa +trasformacion, presenta el espectáculo interesantísimo de una casta que +conquista á otra casta, de un fausto que sucede á otro fausto, de una +pompa que se pone en lugar de otra pompa. Ese gran bazar es el +comerciante, puesto en lugar del cortesano. + +El que viva en el Palacio Real, no tiene precision de salir de allí para +proveerse de todas las cosas de la vida, desde el panecillo que cuesta +un sueldo, hasta la sortija que vale diez mil duros. Aquello no es un +edificio; es una gran exposicion; una ciudad; un pueblo. + +Tres personajes que llenan la historia de la humanidad, han pisado en un +mismo siglo las escaleras de ese alcázar: Richelieu, Luis XIV y Pedro el +Grande. + +El Palacio Real ha tenido sucesivamente los nombres que voy á anotar. +Presten atencion mis lectores. + +En sus primeros tiempos, se llamó: + +Palacio de Richelieu y Palacio del Cardenal. + +Bajo Ana de Austria, Palacio Real. + +Bajo la revolucion, Palacio de la Igualdad. + +Despues de la revolucion de Febrero, Palacio Nacional. + +Ultimamente, Palacio Real. + +Ha servido de alcázar, de tribunado, de Bolsa, de tribunal de comercio, +y actualmente de Palacio y bazar. + +Vamos al Luxemburgo, cuya historia es más breve todavía, aunque no menos +curiosa y picante. Digo picante, porque en todas las creaciones de esta +sociedad, hay algo que sorprende, que asombra; pero que asombra y que +sorprende, con una sorpresa y con un asombro que tienen un no sé qué que +provoca á la risa. Los franceses tienen un patético particular: es mitad +patético y mitad ironía: una criatura que llora y rie á un mismo tiempo. + +En todos los países del mundo, las instituciones, los sistemas, las +leyes, asisten al entierro de generaciones y generaciones. Aquí una +generacion asiste al entierro de muchas leyes, de muchos sistemas, de +muchas y encontradas instituciones. Esta veleidad infatigable está +reflejada en casi todos los edificios públicos, en el Luxemburgo +tambien, y por esto dije que tiene una historia curiosa y picante. + +Roberto Harlay de Sancy construyó un edificio, en el terreno que hoy se +llama Jardin de Luxemburgo, hácia el año de 1550, y probablemente +aquella fábrica se denominaria Hotel de Harlay. + +Trascurridos treinta y tres años, en 1583, Piney de Luxemburgo, duque +opulento de aquella edad, compró y ensanchó el Hotel de Harlay, +conociéndose desde entonces con el nombre de Palacio de Luxemburgo. + +Trascurren veintinueve años, María de Médicis lo compra al Duque por +veinte mil libras, levanta un edificio suntuoso, el que ha llegado á +nuestros dias, llamándose en aquella fecha Palacio de Médicis. + +La reina María hizo donacion del Palacio al duque de Orleans, su segundo +hijo, y entonces se llamó Palacio de Orleans. + +Despues lo compra la duquesa de Montpensier, Ana María Luisa, la heroina +de la Fronda, por quinientas mil libras. + +Luego pasa á manos de la duquesa de Guisa y de Alençon, en 1672. + +Más tarde, á fines del mismo siglo XVII, en 1694, fué propiedad de Luis +XIV. + +Posteriormente Luis XVI se lo regaló al conde de Provenza, que reinó +despues con el nombre de Luis XVIII. + +Por último, vinieron los tiempos revolucionarios, y el antiguo palacio +de Luxemburgo, el heredero de tantos reyes, de tantas intrigas, de +tantos misterios y de tantos conflictos, pasó á ser una finca nacional. + +Bajo la Convencion, se convirtió en prision de Estado, á la cual fuéron +conducidos Hebert, Danton, y otros célebres personajes, incluso +Robespierre. + +Bajo el Directorio, el gobierno habitó el palacio de Luxemburgo, y á las +tinieblas de la cárcel sucede el brillo de un alcázar deslumbrador, en +donde Barrás, el aristócrata republicano Barrás, hizo alarde de todo el +fausto y de todas las dilapidaciones de la regencia. Entonces el palacio +de María de Médicis, tomó el nombre de Palacio Directorial. + +Viene el 18 de Brumario, y el Palacio Directorial se convierte en +Palacio de los Cónsules, habitándole Napoleon, hasta que fijó su morada +en las Tullerías. Entonces tomó la nueva denominacion de Palacio del +Consulado. + +Bajo el imperio, el Palacio de los Cónsules se torna en palacio de los +Senadores, y á la sazon se denomina Palacio del Senado. + +Despues de la revolucion de Febrero, que echó por tierra á Luis Felipe, +el Palacio de Luxemburgo abrió sus puertas á Luis Blanc, que explicó +allí el socialismo á los obreros. + +De modo que ha sido alternativamente Palacio de la Monarquía, del +Directorio, del Consulado, del Senado, cárcel y cátedra socialista. + +Visitemos ahora el cuartel de Inválidos. + +No lo debo ocultar. Al coger la pluma para describir este grande osario +de la guerra, experimento cierta emocion de religiosidad, cierta +intencion solemne, cierta uncion histórica, si así puede decirse. + +El actual cuartel de los Inválidos fué obra del gran rey. Así llama +Francia á Luis XIV. + +Las ciento treinta y tres ventanas que decoran su fachada principal, dan +al edificio un aspecto grave, reposado, claustral, respetuoso. Así debia +ser la fachada del palacio de la Caridad. + +El conjunto del edificio comprende un espacio de treinta y cinco á +cuarenta mil varas. Tiene tres pabellones, uno central y dos laterales, +y cuatro pisos de elevacion. Puede alojar á cinco mil hombres. + +La puerta principal da á un buen vestíbulo, circuido de columnas +jónicas, que sostienen un grande arco, orlado de trofeos militares. Este +vestíbulo conduce al patio que se llama _de honor_, cuya longitud no +bajará de ciento cuarenta á ciento cincuenta varas, sobre setenta de +latitud. Es un patio régio, verdaderamente aristocrático; pero de una +aristocracia tranquila, desnuda, humilde; la aristocracia de la +extension y de la sencillez; casi una aristocracia del cristianismo. El +grupo de caballos que exorna cada uno de los cuatro ángulos, da al patio +en cuestion no poca fuerza y majestad. + +Antes de hablar de las cosas grandes que hay dentro, diré dos palabras +de una cosa muy bella que hay fuera, en lo alto del edificio, recibiendo +la luz del sol y de las estrellas. Aludo á la media naranja de los +Inválidos. Esta media naranja con sus tres cúpulas, una de las cuales, +la de los Bienaventurados, tiene un diámetro de veinte á veinte y cinco +varas; con su pórtico, con sus estátuas, con su columnata circular, con +sus doce ángulos dorados, con sus trofeos brillantes, con su rica +veleta, es una de las creaciones artísticas más acabadas que yo he +visto. Al ver la cúpula de los Inválidos, experimento lo que experimenté +cuando ví por primera vez la sublime Concepcion de Murillo. Parece que +hay algo que está nadando sobre nosotros, que nos coge por los cabellos +y nos lleva hácia arriba. Esa arquitectura, como aquel cuadro, tiene un +espíritu que nos enaltece, que nos eleva, y esto me convence de que no +hay arte en donde no hay esa belleza íntima, impalpable, invisible, +espiritual; esa exhalacion, esa chispa, esa esencia, ese poco de aroma +sutilísimo que se quema en el interior de nuestra alma. No; no hay +belleza sin metafísica; no hay arte sin espíritu; no hay flor aromática +sin aroma. El arte, el arte verdadero, el arte profundo y caritativo de +aquella Concepcion y de esa cúpula, es un Dios que habla al mundo por +boca del hombre. Cuando se hallan creaciones semejantes, el arte se +convierte en una especie de revelacion, y se le adora. Sí; yo adoro esa +cúpula; yo adoro la pintura que se custodia en un palacio que veo desde +aquí. Puesto delante de la Concepcion, yo adoro á Murillo. Puesto +delante de la cúpula de los Inválidos, adoro á Mansard, sea ó no sea +francés. Si Mansard fuese la Francia entera, yo adoraria toda la +Francia. + +Mansard fué el arquitecto de Versalles, uno de los mayores héroes que +contribuyeron á la grandeza y á la gloria de Luis XIV. Sin embargo, creo +que más que el alcázar de Versalles, vale la cúpula de los Inválidos. +Creo que Mansard es más grande, mucho más grande, en esa cúpula que en +aquel alcázar. + +Cuando aparto los ojos de esa media naranja, siento pesar. Es esbelta, +atrevida, grandiosa. Parece que es capaz de fe y de esperanza; parece +que cree en Dios. Esto hará reir á mis lectores, pero es la expresion +genuina de lo que siento. ¡Salud, Mansard! + +Indicado lo bello que hay fuera, vamos á lo grande que hay dentro. + +Ya nos tiene el lector recorriendo este grande cementerio de muertos que +andan. Á pesar de tantos trofeos y de tanto esplendor, aquí se respira +la idea de la muerte. Por eso el cuartel de los Inválidos es el edificio +más imponente, más grande de Paris. No es el más grande por el conjunto +de la piedra, por el arte de la arquitectura, sino por el sentido del +establecimiento, por la índole de la institucion. Este cuartel es la +casa cristiana de lo que unos llaman heroicidad, de lo que otros llaman +barbarie; pero de todos modos, es casa cristiana, porque la caridad es +tan vecina de todos los países, que lo mismo puede ejercerse con los +héroes que con los bárbaros. Además, hay otra circunstancia que favorece +más la idea de que visitamos un cementerio, de que asistimos á un +cortejo fúnebre. Al ver tantos cañones, tantos grupos de naciones +vencidas, tantas banderas, tantos trofeos, parece que vemos pasar +delante de nosotros una procesion de esqueletos ensangrentados. Pero, en +fin, el hombre que ahí duerme; el hombre enterrado en esa tumba que +vamos á ver; ese hombre que queria trastornar el siglo XVIII y el siglo +XIX; que los trastornó hasta cierto punto, como una tempestad trastorna +la atmósfera; el cautivo de Santa Elena, que habló tantas veces por boca +de esas culebrinas, habló tambien más de una vez por boca de la +inteligencia; estos cañones anunciaron un pensamiento, y el pensamiento +es un conquistador de tan alta estirpe, que hay que perdonarle muchas +faltas. Más valen los errores de la inteligencia que los aciertos de la +ignorancia, porque detrás de la primera siempre queda un rastro +luminoso, como detrás de un astro queda su disco, mientras que detrás de +la segunda queda algo oscuro, como detrás de una tormenta queda siempre +un celaje. + +Penetremos ahora en la capilla de San Gerónimo. No hay nadie. Un +silencio profundo reina en la iglesia, que fué el sepulcro provisional +de Napoleon, cuando trageron sus cenizas de Santa Elena, en 15 de +Diciembre de 1840, entre la salva del _agradecido_ cañon de Inválidos, y +una pompa, y un regocijo, de que apenas se encontrarán ejemplos en la +historia del mundo. Acerca, de ese regocijo y de esa pompa, algo se +pudiera decir. ¡Qué calamidad la del pueblo francés! Adorar hoy para +quemar mañana; quemar ayer para adorar hoy. Pero estamos en la capilla +de San Gerónimo, en lo que fué tumba de un cautivo, un cautivo que ese +pueblo adora, y ante la sagrada veneracion que un pueblo profesa á un +gran cadáver, debo callar. + +A través del sarcófago provisional, en que se depositaron los restos de +Bonaparte, se puso la espada que el muerto habia legado al general +Bertran, y el sombrero que llevaba en Eylau, dado por el mismo al baron +Gros. + +Seguimos hácia el fondo. Detrás del altar mayor, hay una escalera de +mármol, que conduce á una cripta, ó bóveda subterránea, en donde se +custodia una sepultura. Bajamos por aquella escalera, hasta llegar á la +puerta de la cripta. Esta puerta es de bronce, y está como guardada por +dos figuras colosales, que representan el poder civil y el poder +militar. Aquellas estátuas inmóviles y silenciosas, parecen dos testigos +del otro mundo. En la parte superior de la puerta de bronce, se leen +estas palabras: + +«Deseo que mi polvo repose cerca de los bordes del Sena, en medio de ese +pueblo francés, que yo he amado tanto.» Estas palabras son del mismo +Napoleon. + +La puerta se abre, y penetramos en un vestíbulo que encierra los +sepulcros de Bertrand y Duroc. Luego pasamos á la sepultura de +Bonaparte. + +Napoleon, en el arco del Triunfo, es un canto. + +En la capilla de San Gerónimo, es una plegaria. + +En esta sepultura es una sombra. + +Doce figuras colosales rodean las cenizas del Emperador. Este enorme +grupo parece ser como un jurado de la historia. La tumba es de granito y +pórfido, sin ornamento alguno. Este es el mejor ornamento. Aquella +desnudez es grande, solemne, religiosa. El espíritu que nos domina al +mirar la cúpula, el espíritu que hay allí, ha bajado á este panteon, y +ha enterrado ahí un poco de polvo, sin otro ornato ni otra esplendidez +que el polvo mismo. + +¿Qué ornamento mayor puede darse á un sepulcro que la ceniza que +contiene? ¿Qué mayor monumento puede darse al mar, que el inmenso +líquido que inunda sus playas? + +Esto me parece muy bien. Salgo complacidísimo. Esta bóveda, este +subterráneo, esta sepultura escondida, no olvidada, es un digno sepulcro +de Napoleon. Es la caridad noble, sencilla, humilde y fervorosa que debe +tributarse al genio. Si alguna pompa, si algun fausto, si alguna +esplendidez debe haber aquí, está ahí dentro, entre las cenizas de ese +hombre, entre los arcanos de esa memoria. La historia, no la piedra, es +el panteon de los grandes hombres. + +Pasamos luego á una especie de cueva, que está enfrente de la puerta de +entrada. Una sola lámpara alumbra este recinto. Entre una atmósfera +indecisa de luz y de sombra, distingo un objeto, tendido á lo largo. Es +una espada de Bonaparte: la espada de Austerlitz. + +Dije que Napoleon, en el arco del Triunfo, era un canto; en la capilla +de San Gerónimo, una plegaria; en la cripta, una sombra. En esta cueva, +en esta cueva casi sublime, es una vision. ¡Qué elocuencia tan +irresistible tienen las sombras! ¡Qué patético tan elevado tiene la +oscuridad! + +Al ver aquella espada, alumbrada á medias por aquella lámpara fija, cuya +luz no tiene otra oscilacion que la que la produce nuestro aliento; al +ver aquel testigo mudo de tanto estruendo, de tantas luchas, de tanto +heroismo, de tanto entusiasmo; de tanta crueldad y de tanta gloria, el +corazon se oprime, y apenas podemos respirar. + +Al ver esa lámpara, á la luz de ese fuego sombrío, parece que vemos á +Napoleon, sentado en la arena de su destierro, con el codo apoyado sobre +una roca, con la frente puesta sobre una mano, contemplando la +inmensidad del mar, que lo separaba de aquel mundo que él habia +concebido, de la otra inmensidad que él habia soñado. Si la Inglaterra +entera hubiese podido caber en el corazon de aquel hombre, la Inglaterra +entera se hubiese quemado. Del fuego que ardia en aquel corazon, brotó +una chispa, y esa chispa quemó una página de la historia del pueblo +inglés. Napoleon es una página quemada de aquella historia. + +Al juzgar el pasado en los libros, la conducta de la Gran Bretaña se nos +presenta como una crueldad; juzgando aquí, aquella conducta es un +remordimiento; un remordimiento para esa nacion, que no se puede +definir; misionera hoy, pirata mañana, siempre temible, formidable +siempre. + +Visto Napoleon en esta pobre cueva, puede decirse que es más grande +muerto que vivo. + +Al salir, di al inválido que me acompañaba una moneda de veinte francos. +No la quiso. Le insté; no la quiso. Volví á instarle, casi le supliqué; +no la quiso. Esto no se encomia con palabras. Aquel viejo soldado +(¡cuántas veces habrá llorado por su Emperador!) tiene conciencia de la +morada en que vive; tiene conciencia de lo que vale la tumba que guarda. +El creerá que el Napoleon que allí tiene, vale mucho más que los cuatro +napoleones que yo le daba, y cree muy bien. ¡Salud al viejo, al noble, +al digno veterano! + +Durante la revolucion, el cuartel de los Inválidos tomó el nombre de +Templo de la Humanidad. + +Bajo el imperio, se denominó Templo de Marte. + +Ir de la humanidad á Marte, es como ir de la Vírgen á las Sibilas, ó del +Evangelio á la fábula. Aquí el monte Olimpo se puso sobre el monte +Calvario, el alfanje sobre la cruz. De este modo la veleidad febril de +los franceses ha estampado su huella, hasta en ese gran monumento, que +basta y sobra para la honra de una nacion, y de una nacion grande. He +aguardado á decir esto en la calle, léjos de la tumba de Napoleon, léjos +de la capilla de San Gerónimo. + +Pero, mi querido lector, ahora me acuerdo que, al hablar del palacio de +Luxemburgo, he omitido un detalle que pertenece á estos apuntes. + +Cerca de aquel palacio, se ve un edificio algo sombrío, casi oscuro; una +casa que parece un castillo feudal, cuyo nombre le cuadra perfectamente, +no tanto por lo negruzco de sus piedras, como por lo que tiene de +misterioso, de galante y de aventurero. Lo mandó edificar el poderoso +cardenal de Richelieu, que fijó en él su residencia, hasta que +terminaron el Palacio Real. Posteriormente, esas paredes silenciosas +dieron alojamiento á un huésped más ilustre aún. Bonaparte, elevado á +primer Cónsul, habitó ese palacio durante seis meses. Fué su morada el +entresuelo de la derecha, entrando por la calle de Vaugirard. En aquel +entresuelo habia una puerta secreta, la cual daba paso á una escalera +misteriosa. Por aquella escalera se subia al piso principal, en cuyo +piso vivia una mujer hermosa, muy hermosa y muy desgraciada, porque el +llanto es el aura que la mujer respira en los alcázares, como si Dios +quisiese castigar el vicio del fausto. Á dicha mujer podian aplicarse +los versos siguientes de un célebre poeta italiano: + + Una cautiva que nombrarte temo, + Cautiva con el nombre de señora; + Una mujer bellísima en extremo + Porque es muy bella la mujer que llora. + +Habia resuelto no nombrarla, para no profanar un sepulcro lleno de +misterios y de dolores; pero no quiero dejar á los lectores con esa +intranquila curiosidad. Aquella mujer era Josefina. + +La visita de los Inválidos me deja sin aliento para emprender la +descripcion de Santa Genoveva. Esta descripcion será la tarea de otro +dia, porque no debo ser mezquino con un monumento tan espléndido. La +historia de su orígen es una página bellísima de la historia del hombre, +y necesito reposarme un poco. Cuando el objeto que tiene que mirarse +está muy alto, hay que pararse para levantar la cabeza. Permítame el +lector que yo alce la frente procurando dominar con los ojos del alma la +cúpula grandiosa de ese magnífico panteon, y luego le diré lo que mi +pobre pensamiento ha podido ver y adivinar. + +Hoy terminaré con algunas curiosidades. He leido en un periódico, que +una casa noble de Madrid ha dado un banquete, cuyos manjares y aderezos +han sido encargados á esta ciudad. El convite se da en la corte de +España, y la corte de Francia envia los platos. ¿Cómo se llama esto? +¿Qué nombre debe dársele? He pensado durante más de cinco minutos sobre +el particular, y no se me ocurre cómo bautizar al recien nacido, ¿Es +antojo, rareza, extravagancia, ridiculez, lujo, pompa, locura, +dilapidacion? No; no es nada de eso separadamente; lo es todo junto, con +más otra cosa que no se puede definir, que acaso no se puede imaginar. + +Cada cual se gasta el dinero como quiere, se dirá por algunos +moralistas á la violeta. Yo contesto que cuando cualquiera gasta su +dinero de una manera loca, tiene que avenirse á sufrir la nota de +locura, como cuando lo gasta en vestirse de un modo ridículo, tiene que +sufrir que se burlen de su ridiculez. Yo contesto que nadie es dueño de +su dinero, ni de un grano de arena, ni de la hoja seca de un árbol, ni +del aliento de su boca, para hacer despropósitos y sandeces; nadie es +dueño de nada para abusar, porque nadie tiene el poder de cometer +absurdos. Nadie, absolutamente nadie, ni ricos, ni reyes, ni pontífices, +ni emperadores, ni sultanes, son dueños de una cosa para contradecir el +dogma de la moral y de la razon, para usurpar á la Providencia el +sublime misterio con que gobierna el mundo. Ante la idea del deber no +hay más que una alcurnia; la alcurnia de lo bueno, de lo discreto, de lo +justo, y ante esa alcurnia de la conciencia universal, nadie es +personaje para dar banquetes extravagantes y risibles, haciendo gala de +un orgullo tonto. _¡Gasta su dinero! ¡Su dinero es suyo!_ Esto responden +siempre los adoradores del señorío feudal. ¡Argumentacion peregrina! +Segun esa filosofía, tambien el que abusa de la fuerza podria decir: ¡es +mi fuerza! Y el que abusa de su entendimiento, podria decir: ¡es mi +entendimiento! Y el que abusa con su avaricia, podria decir: ¡es mi +avaricia! Y el asesino que abusa de un puñal, podria decir del mismo +modo: ¡es mi puñal! ¡No, mil veces no! Los ricos no son dueños de su +dinero, el dinero no es suyo, para dilapidarlo, como nadie es dueño de +un cuchillo para asesinar, ni del entendimiento para argumentar +falsamente, ni de la fuerza para oprimir al débil, ni de la avaricia +para dejar secas las entrañas del pobre. + +¡_Es mio_! Eso no significa nada, cuando se obra contra la ley sagrada +del deber. Tambien la hipocresía es del hipócrita, y la maldad es del +malvado, y el adulterio es del adúltero, y las traiciones son del +traidor. + +¡_Es mio_! No, no es tuyo, para levantarte contra Dios, contra la +creacion y contra el hombre. Para eso no tenemos nada; para eso todos +somos mendigos. + +¡Qué desocupada tendrá la cabeza esa familia noble de Madrid, que da un +convite, y encarga á Paris los aderezos y los manjares! ¡Qué poco tendrá +en que pensar! ¡Pobre gente! Esa familia creeria que iba á dar una +campanada de buen tono en el mundo, que iba á inmortalizarse con un +escándalo de alta escuela, y no sabe que un escritor oscuro y +desgraciado le tiene lástima. ¡Cuánto más valdria que los miles de duros +dilapidados en ese festin, se hubieran empleado en enjugar las lágrimas +que circundarán aquella fastuosa vivienda, lágrimas que habrán visto +aquel convite con espanto! + +Paso á otra curiosidad. Cuando de regreso á la fonda, cruzábamos la +esquina de nuestra calle, nos dimos de cara con Luisa. Como que la +mirada de los tres fué un relámpago, no pude adivinar la emocion que la +habia causado nuestra presencia. No me atrevo á decir que adivino +aquella emocion, porque los secretos del alma son muy difíciles de +adivinar. Distábamos ya de la esquina quince ó veinte pasos, y aunque +estábamos segurísimos de que no podiamos verla, volvimos el rostro. Otro +tanto habrá hecho Luisa. + +Al pasar tocando con nosotros, su vestido rozó instantáneamente por mi +pantalon, y sentí un estremecimiento convulsivo. Si yo fuese jóven y +soltero, llegaria á enamorarme frenéticamente de esa mujer; esa mujer +podria tiranizarme. Siendo viejo y casado, cuando apenas me queda otro +resto de vida que la esencia divina de la voluntad, amando como amo á mi +mujer, casi me siento apasionado de nuestra vecina, menos por su belleza +que por su infortunio. Á medida que vivo y que observo, me voy +convenciendo de que la poesía más irresistible es la del dolor. + +Paso á la tercera curiosidad. En la calle de Lepelletier vive un ruso, +el cual tira todos los dias á la calle media talega de napoleones. El +buen señor pasa media hora arrojando puñados á los transeuntes; +muchachos, menestrales y mujeres del pueblo se agolpan á coger las +monedas; al verlos reunidos en un punto, arroja un puñado en otra +direccion; todos corren, se chocan, se apiñan, gritan, riñen, pelean, +exclaman, se insultan, se agarran, y el ruso se divierte. Yo ignoraba +que en Rusia se divertian de este modo. + +Algun lector tendrá deseo de preguntarme: y ¿qué te parece más risible, +la costumbre de ese hijo del polo, ó el convite francés de la familia de +Madrid? Creo que el convite de la familia de Madrid es una dilapidacion +imbécil, una plétora de vanidad y de tontería. Creo que la costumbre de +tirar diariamente á la calle media talega, es una diversion no vista, un +entretenimiento díscolo, una limosna bárbara, rusa, vecina del Cáucaso; +pero al fin y al cabo es una limosna, y muchos infelices comen con +aquella manía. Triste es, muy triste, que un hombre medio loco socorra á +semejantes suyos, divirtiéndose á costa de la miseria de su prójimo; +pero es muy triste todavía que se despilfarren miles y miles de onzas de +oro, encargando manjares y bicocas á Paris, cuando España es la tierra +de los manjares. + +Lo del ruso es más extraordinario. + +Lo de la familia de Madrid es más necio. + +El ruso se divierte á sí mismo. + +La familia de Madrid divierte á todo el mundo. + +El ruso nos prueba que tiene mucho oro. + +La familia de Madrid hace ver que tiene muchos humos en la cabeza. + +Si todo el mundo estuviese compuesto de rusos, como el de la calle de +Lepelletier, y de familias, como la del convite de Madrid, la humanidad +ofreceria seguramente un espectáculo muy curioso. + +Vamos á la última novedad. Los periódicos anuncian la llegada á Paris de +un banquero español muy célebre; el más célebre de nuestro país, quizá +el más célebre de todo el mundo: D. José Salamanca. Un amigo me dice que +debo hacer un paralelo entre Salamanca y el judío Rothschild, y me ha +parecido muy bien la idea. + +El dia de mañana comprenderá la visita de Santa Genoveva, y la +comparacion entre aquellos dos grandes ídolos de nuestros tiempos. + + + + +=Dia trigésimo primero=. + +Santa Genoveva.--Rothschild.--Salamanca.--Invitacion.--Nuevas +curiosidades. + + +La historia del Panteon nos espera. Estamos en el siglo quinto de la era +cristiana. El célebre Pelagio difunde por toda Inglaterra su herejía, la +cual amenaza turbar las verdades fundamentales de la Iglesia católica. +San German de Augerre y San Loujo de Troyes parten en el acto para la +Gran Bretaña, con el pensamiento de combatir el famoso cisma, pasando +por Nauterre, pequeña ciudad que se halla á pocas leguas de Paris. A la +llegada de los dos santos, toda la ciudad se reunió en la plaza, como +para oir y admirar la palabra de aquellos virtuosos varones. San German +habla á la multitud, y en medio del profundo silencio y de la profunda +veneracion con que le escuchaban, se oyen sollozos. + +San German calla, las gentes se miran, se interrogan, buscan.... La que +lloraba era una muchacha de Nauterre. + +El santo se abre paso á través de la multitud, se aproxima á la jóven, +que aún no podia contener las lágrimas, y la pregunta: + +--¿Por qué lloras? + +La pobre muchacha que se ve cerca de aquel gran santo, que oye su +pregunta, temblaba y lloraba al mismo tiempo, y con mucha prisa, tal vez +con vergüenza, se enjugaba las lágrimas; pero sin poder dejar de llorar. + +--¿Qué tienes, hija mía? volvió á decirla el piadoso viajero, dando más +dulzura á su palabra y á su ademan. La muchacha, con el rostro +encendido, llorando todavía á despecho suyo, balbuceó: + +--Quiero ser monja. + +--¿Sabes, repuso San German, los sacrificios, las virtudes, el olvido y +la fe que te reclama el estado á que aspiras? + +--Yo no sé nada, contestó la muchacha, turbada aún. No sé más, sino que +deseo vivir para mi Salvador. Y diciendo esto, se puso de rodillas, y +besó la mano á San German. + +El santo le dió su bendicion, y una medalla de metal, en que estaba +esculpida la efigie de Cristo. + +Los misioneros parten, Nanterre los saluda con gritos de fervor, y la +muchacha quedó allí. Es probable que allí viviera oscuramente durante +algun tiempo; pero no estaba sola. La fe es una grande y poderosa +compañera. Por fin, la muchacha en cuestion deja su pueblo, su casa y su +familia, buscando una familia, una casa y un pueblo más grande. Inútil +es decir que los halló: el genio lo halla todo. + +Pasan algunos años. El rey de los Hunos, el azote de Dios, el formidable +Atila, se dirige á Paris. Aterrorizada la ciudad, al tener noticia de +que llegaba el Neron del Norte, todo el mundo se disponia á salir, +dejando sus casas en manos del saqueo, de la profanacion y de la +barbarie. He dicho todo el mundo, y esto no es exacto. Una mujer, una +mujer sola, débil, desconocida, pobre, descalza, con un cordon á la +cintura, con los cabellos sueltos por la espalda, con los ojos +inflamados, con la mano derecha suspendida, mostrando una medalla de +cobre, recorria las calles de Paris, apostrofando á unos, consolando á +otros, exhortando y animando á todos. + +--_¡No temais, no temais! El cielo vela por la ciudad._ + +Esto gritaba aquella mujer, y luego corria, y volvia á gritar, y corria +nuevamente, y en todas partes se encontraba. + +No hay medio posible: ó es una santa, ó una loca. + +Paris se detiene, cobra fe, prepara la defensa, espera al salvaje +conquistador. Atila no tomó la ciudad. + +Despues de Atila viene Meroveo, y pone á Paris estrecho sitio. El hambre +diezmaba á los sitiados que se contemplaban unos á otros +silenciosamente, y en sus rostros escuálidos se veia escrita la terrible +sentencia: ó entregarse ó morir. + +Una mujer recorre las murallas. + +--Que me sigan doce guerreros de vosotros, grita, y doce guerreros la +siguen. + +Aquella mujer encuentra víveres en las ciudades de Arsi y de Troyes, y +Meroveo no tomó á Paris. + +Pasan cuatro siglos. Los normandos asedian la ciudad. En el momento en +que el enemigo daba el asalto, el ataud que contenia el polvo de una +mujer, recorre en procesion las murallas. Al mirar entre ellos aquel +ataud, los parisienses gritan de entusiasmo y de júbilo, como si viesen +venir en su auxilio á un ejército numeroso y triunfante. Los normandos +no tomaron tampoco á Paris. + +La mujer que salvó á los parisienses de Atila y Meroveo con su palabra y +con su fe; la que los salvó de los normandos con su ataud; aquella mujer +que salvó á un pueblo con un puñado de cenizas, cuyo polvo fué más +poderoso y más valiente que la pica de los guerreros, era una muchacha +llamada Genoveva; la misma muchacha que rompió á llorar, oyendo la voz +de San German de Augerre; la misma á quien dió el santo la medalla de +cobre con la efigie del Salvador; una muchacha á quien Nauterre llama +hija, á quien la Iglesia llama santa, á quien Paris llama Patrona, á +quien yo llamo un nobilísimo carácter histórico. + +De la reseña que acabo de hacer, viene ese monumento que visitamos. + +El rey Clovis, cediendo á las instancias de Santa Genoveva y de la reina +Clotilde, levantó una iglesia, dedicada á San Pedro y San Pablo, en el +monte llamado Lucotitius, que dominaba al antiguo Paris. + +En aquella iglesia fuéron sepultados los restos de la Santa, á quien +Paris debió tres veces su salvacion, y la fe y la gratitud que inspiraba +aquel nombre, hizo olvidar la primitiva advocacion de los santos +apóstoles. La veneracion pública dió al templo de Clovis el nombre de +Santa Genoveva. Vienen los normandos en el año 887, y la iglesia de +Santa Genoveva fué presa de las llamas. En el siglo XII se reconstruyó; +pero en el XIV amenazaba ya ruina, y hasta el XVIII no vió Paris alzarse +ese magnífico monumento. Lo principió Luis XV, y hago mérito de esta +circunstancia, porque quien da su nombre á un monumento de tal tamaño, +tiene positivamente derecho á que la posteridad no lo olvide. + +Cuando se desemboca á la plaza del Panteon, la fachada de aquel +gigantesco edificio viene á cautivar deliciosamente el ánimo del que lo +contempla. Un monumento como el que tengo delante, se contempla, no se +mira. Compónese aquella preciosa fachada de una galería y de un gran +pórtico, imitacion del Panteon romano. Tiene veintidos columnas +estriadas de órden corintio, de veinte metros de elevacion, y dos de +diámetro, sosteniendo un fronton triangular de una longitud de treinta y +tres metros, sobre una latitud de siete si son exactos, como creo, los +informes que aquí nos dan. El arte ateniense tiene el genio de hacer que +el mármol sea casi aéreo, casi vaporoso, y eso se nota aquí. Parece que +esas columnas y ese enorme fronton se mueven, parece que se disponen á +partir, á dejar la tierra, como cuando un pájaro levanta la cabeza y +agita las alas, en actitud de querer volar. + +El plan general de ese atrevido monumento, de esa altísima concepcion, +representa una cruz latina. La componen cuatro naves, poderosamente +dominadas por una sola cúpula, que se alza en el centro. Todo el +edificio comprende un espacio de ciento trece metros de longitud, +ochenta y cinco de latitud, y ochenta y tres de altura. + +La linterna circular, rodeada de doce columnas, que corona elegantemente +todo el edificio, estará a una altura de ciento cuarenta á ciento +cincuenta metros. + +Para ir desde la planta baja á lo alto de la cúpula, hay que subir +cuatrocientos setenta y cinco escalones. + +Cuando llegamos á una gran baranda de hierro que circuye lo alto de la +cúpula, el ingeniero que me acompañaba (ya mis lectores le conocen), se +empeñó en que yo tenia que asomarme, echando fuera una buena parte del +cuerpo, á fin de dominar el enorme cóncavo de la media naranja, y las +lejanas naves y paredes del monumento. Yo experimentaba que mi cabeza se +deprimia por instantes; sentia que una mano de bronce me aplastaba la +frente; ya me creia rodando por aquellas extensas y horribles bóvedas; +horribles me parecian á mí, pues miraba en ellas el vacío lóbrego y +misterioso de una sepultura. En fin, á despecho mio, arrostrando con +cierta vergüenza la nota de cobarde, con que queria picarme el +compañero, eché á huir hácia la escalera, casi dando chillidos y con los +cabellos erizados. En mi vida me he creido más fuera del mundo. Me +parecia que era propiedad de un mago, de un duende, de una bruja. + +El ingeniero que me vió huir, echa detrás de mí como un rayo y me coge +por los hombros, cuando yo no habia ganado todavía la escalera. Aquí +fuéron mis grandes apuros; sudaba como un pollo; balbuceaba palabras +interrumpidas, porque no podia hablar, y Dios sabe el esfuerzo que tuve +que hacer sobre mi convulsion nerviosa, para no gritar pidiendo auxilio, +como si me viera rodeado de asesinos ó de ladrones. ¡Qué sábia ha sido +mi mujer! decia yo para mí. ¡Cuándo me veré en donde está ella! Mi mujer +no quiso subir, y esperaba abajo. El ingeniero me coge por los hombros, +tira hácia atrás, casi me arrastra, y como quien maneja un cadáver, me +lleva á la baranda, me inclina el cuerpo, me baja la cabeza y me obliga +á mirar, mientras que mis manos estaban asidas fuertemente á los +hierros. ¡Es un espectáculo maravilloso! exclamaba con cierto frenesí de +artista, un frenesí que le hacia muchísimo favor, que le honraba en +extremo; pero que yo no podia comprender, mucho menos que comprender, +venerar; y mucho menos que venerar, aplaudir. Yo dejé caer la cabeza +sobre la baranda como un muerto, cerraba los ojos como para no +desvanecerme; pero era inútil. Todo rodaba; todo me circuia dando +vueltas en una confusion diabólica. No sé si porque ví algo al cerrar +los ojos, ó por una adivinacion incomprensible del fluido eléctrico que +me volvia loco: más claro, no sé si porque ví algo con mis ojos ó con mi +gran miedo, me parecia estar mirando aquella formidable concavidad, al +mismo tiempo que me imaginaba dando vuelcos por aquella region, muy +maravillosa, muy sorprendente; pero muy vacía. ¡Dios le pague al buen +ingeniero la excelente intencion con que obraba; pero se acabó el ir con +él á la visita de ningun monumento que tenga más de un piso! Yo no +puedo significar lo que padecí, las crueles angustias que pasé, las +extravagantes y monstruosas visiones que se apoderaron de mi +imaginacion. El ingeniero, que arrebatado del entusiasmo de su noble +oficio, no veia que yo estaba medio difunto, me preguntó con aire +orgulloso qué me parecia. Yo me apresuré á manifestarle que me habia +parecido asombroso, que estaba lleno de admiracion y de regocijo, que no +lo olvidaria en mi vida (era la verdad), y diciendo esto, y estudiando +sus ademanes, me dirigia á la escalera. Luego que bajé el primer tramo, +dí un suspiro, y saltaba los escalones de dos en dos, temeroso sin duda +de que el ingeniero viniera á cogerme segunda vez. ¡Oiga usted! ¡Venga +usted aca! me gritaba desde arriba. ¡Verá usted un grupo magnífico! Yo +saltaba antes los escalones de dos en dos; ahora los saltaba de tres en +tres, contestándole al mismo tiempo: sí, señor, un grupo muy magnífico, +allá voy, espéreme usted, y miraba hácia bajo, para ver si faltaba mucha +escalera. Creí no llegar; hasta sospeché que habia equivocado el camino +y que marchaba hácia las nubes. Por fin llegué, por fin pisé tierra, por +fin ví á mi mujer que ya estaba impaciente, y que me pareció sumamente +hermosa. Me figuré que veia una divinidad. + +El ingeniero estuvo por allá una media hora. Entre tanto, en union de mi +compañera, visité el interior espléndido de esto que no sé cómo +denominar: si necrópolo ó templo, si protesta ó fe, si reliquia ó +profanacion, si monte Calvario ó Roca Tarpeya. + +Frescos brillantes, fastuosos, casi lascivos; apoteosis de Bonaparte, +hombres ilustres de la república y del imperio; Fenelon, Malesherbes, +Mirabeau, Voltaire, Rousseau, Lafayette, Carnot, Manuel, Monge, Laplace, +David, Bichat, Lagrange: es decir, allí está todo lo que debe estar en +un arco de triunfo, en una academia, en un teatro, en un cementerio, en +un museo, en un alcázar: no hay nada de lo que debe haber en una +iglesia: victorias, apoteosis griegas, pinturas romanas, la libertad, el +genio, el valor, la ciencia, la historia; guerreros, teólogos, +protestantes, cismáticos, realistas, republicanos, poetas, cirujanos, +matemáticos, críticos, filósofos, inventores; todo eso he visto allí: no +he visto un santo. Sin embargo, esto que visitamos, esto que vemos, este +resplandor que nos ofusca, que nos fascina, es un templo católico. En un +templo católico están Voltaire, Rousseau, Diderot y otros compañeros de +la Enciclopedia: no están Bossuet, Bourdaloue, Flechier, Masillon. Ya lo +he dicho en otro lugar de estos apuntes, pero hay cosas tan raras y +originales, que no basta decirlas una vez. + +Este edificio, como la Magdalena, es una cosa santa sin santidad: es una +santidad á la fuerza, mandada guardar y cumplir como ley de Estado, á la +manera del Jehovah hebreo. Todo es Dios en esta irreverente iglesia, +menos Dios: todo es iglesia, menos la iglesia. Los franceses deben estar +muy satisfechos de esto, porque, realmente, esto es muy francés. + +Muchos franceses creen (yo lo he oído) que el Panteon parisiense es de +un mérito superior á la Basílica Romana. Me parece que esta opinion es +una lisonja con que se adula el espíritu nacional. Al comparar estas dos +grandes páginas de la historia del arte, no debemos remontarnos á la +poesía de los templos, porque el Panteon no lo es. Hablarémos de los +edificios; es decir, de la piedra. + +Santa Genoveva, obra de un solo hombre, realizacion de un solo +pensamiento, tiene más unidad, más simetría, más órden. + +El Vaticano, en donde cada siglo pone muchas estátuas, tiene +infinitamente más fecundidad, más grandeza, más galanura, más +esplendidez. + +En el Panteon hallamos más escuela, más regularidad: si se quiere, más +sabiduría. + +En el Vaticano admiramos más arte, más creacion, más genio. + +Si el Panteon es un edificio, el Vaticano es un monumento. + +Si el Panteon es un monumento, el Vaticano es una maravilla. + +En Santa Genoveva reina Soufflot: el puritanismo aleman. + +En la Basílica de San Pedro, reina Miguel Angel: la magnificencia +italiana. + +En Santa Genoveva se admira al hombre. + +En el Vaticano se admira á Dios. + +En la catedral de Sevilla y de Toledo, se le adora. + +Childerico dió a la primera iglesia la denominacion de San Pedro y San +Pablo. + +La veneracion pública borró el nombre de San Pedro y San Pablo, para +llamar al nuevo edificio Santa Genoveva. + +La Asamblea constituyente borró el nombre de Santa Genoveva, para +denominarlo el Panteon, despojándolo del culto católico. + +Napoleon I no le volvió el nombre de la santa; pero le devolvió su +culto. + +La restauracion borra el nombre de Panteon, para llamarlo nuevamente +Santa Genoveva. + +La revolucion de Luis Felipe vuelve á borrar el nombre de Santa +Genoveva, para darle el de Panteon. + +Napoleon III, en 1852, vuelve á borrar la advocacion revolucionaria de +Panteon, para darle el nombre religioso de Santa Genoveva. + +Mañana ú otro dia volverá á llamársele Panteon, para volverle á llamar +luego Santa Genoveva, Panteon despues, y Santa Genoveva más tarde, hasta +que por fin venga al suelo, quedando para siempre la memoria confusa y +revuelta de Santa Genoveva y de Panteon. + +Si se pudieran averiguar todas las veces que el pueblo francés ha dicho +hoy ¡muera! á lo mismo que ayer dijo ¡viva!, es seguro que se formaria +la historia más curiosa del universo. No debe negarse que en todos los +países suceden mil extravagancias; pero lo que es extravagancia en otras +partes, es aquí consecuencia. El prurito, el frenesí, casi la locura de +_variar_, es lo único que en Francia no _varia_: lo único estable es lo +voluble. Un ¡viva! equivale aquí á una escalera que conduce +irremisiblemente al patíbulo. No tengo la ambicion de ser victoreado en +ningun pueblo de la tierra; menos que en ningun otro, en este devorador +Paris. No estoy tan mal con mi pescuezo. + +Otro dia bajaré al subterráneo, en donde se custodian las cenizas de +Voltaire, Rousseau, Diderot, y algunos otros personajes célebres. No +bajo hoy, ya porque los novecientos cincuenta escalones que he bajado y +subido, han quitado á mis piernas el gusto de subir y bajar; ya tambien +porque llevo un compañero sospechoso. El ingeniero que me acompaña tiene +una frenética aficion á todas las cosas de la antigüedad; es un +arqueólogo furibundo, y estoy cierto que si bajo con él al Panteon, me +obligará á meter la cabeza por todo nicho, sepultura, grieta, rendija, +escondrijo y recobeco que vaya encontrando. Si hubiese un abismo por +allí, es seguró, tambien que me obligaria á meter las narices en el +abismo, como me obligó á mirar la cúpula desde la baranda de hierro, á +la altura de un décimo piso. La verdad, dicho sea sin ofender á nadie, +no tengo ninguna comezon por ser héroe ni en las profundidades, ni en +las alturas. + +Salimos del templo, atravesamos la plaza, cruzamos luego por San +Sulpicio, y á los cuatro minutos nos vemos en el muelle de Voltaire. +Pasamos uno de los puentes, y véanos el lector en la otra orilla del +Sena, en el momento en que uno de los vapores que van á Versalles se +dispone para partir. + +La orilla del río presenta un espectáculo animado, extraño, pintoresco, +delicioso. Unos salen, otros entran, todos corren; se agolpan; se +apiñan; las marras del buque se sueltan; el humo asoma; las ruedas se +mueven; el agua salta convertida en espuma; el vapor parte. Al clamoreo +festivo de la despedida, sucede un silencio general. El tiuque se +desliza sobre aquella corriente azulosa, como una culebra sobre el musgo +de un prado verde. No bien habia partido, cuando llega una pobre señora +con dos criaturas. Tiene los labios entreabiertos, la boca seca; los +ojos dilatados; la frente sudosa é hinchadas las narices, efecto de +cansancio. La infeliz madre, al mirar que el vapor se alejaba, se quedó +inmóvil, con un niño en los brazos y el otro cogido de la mano, sin +saber lo que la pasaba. Es seguro que tenia el aliento suspendido. + +Luego exclamó: _¡que je suis malheureuse! ¡J'arrive tard toujours!_ +(¡Qué desgraciada soy! Siempre llego tarde.) + +Despues de estar en la misma actitud dos ó tres minutos, hizo un ademan +de forzosa resignacion, y se volvió con sus dos niños. + +Nosotros permanecimos en el muelle, hasta que el buque desapareció. Ver +un vapor en medio de una ciudad populosísima, como si nos hallásemos en +las márgenes del Océano, es un panorama que me tiene encantado. + +Luego que ya no divisamos el buque, nos dirigimos á la plaza de la +Concordia, con ánimo de tomar el ómnibus que viene del arco de la +Estrella. Á los pocos pasos que dimos, nos encontramos con un hombre que +estaba sentado sobre el muelle, inmediato á una cuerda que iba á +sumergirse en el rio. Al ingeniero le faltó tiempo para preguntarle qué +significaba aquella cuerda. El hombre contestó que era una máquina, +dentro de la cual se bajaba al fondo del rio, pudiendo ir sentado con la +mayor comodidad, y llevar los ojos abiertos. Desde la, máquina en +cuestion se veia el fondo del Sena, la diafanidad de las aguas, los +barquichuelos que pasaban por encima, y otras curiosidades á este tenor. +Nuestro ingeniero hizo una exclamacion de alegría. Se conoce que habia +ido á Paris en busca de lances estupendos, y la cuerda realizaba una de +sus soñadas maravillas. Inmediatamente me coge por los hombros, y se +empeña en que habia de bajar con él al fondo del rio, á una profundidad +de diez ó doce varas. Yo me quedó mirándole entre amostazado y risueño: +por fin le dije: pero, hombre, ¿usted se ha formado el propósito de que +yo no salga entero de Paris? ¿Cómo quiere usted que vaya á rastrear el +fondo del Sena, incrustrado en una máquina de vidrio? ¿Y si casualmente +se rompe un cristal, y la máquina se llena de agua y me ahogo? Espere +usted que me haya convertido en cangreo, y entonces bajarémos juntos. + +--No, señor; no, señor; exclamaba con mucha prisa, como si la ocasion +se le escapara de las manos, y sin soltar mis hombros. Es necesario +probar la máquina. ¿Qué se diria de nosotros en Madrid, cuando se +supiera que no habiamos bajado por miedo? + +--Déjeme usted por el amor de Dios, le contestaba yo sonriendo. Madrid +puede decir lo que tenga por conveniente; pero yo no estoy en el caso de +hacer el buzo, para dar un buen rato á las tertulias de Madrid.... + +--Nada, nada, repetia, y apretándome más fuertemente, previno al hombre +que subiera la máquina. + +Al notar mi mujer que el hombre tiraba de la cuerda, me cogió del brazo +con resolucion, diciendo al ingeniero. + +--Usted puede bajar, si gusta; lo que es mi marido no se mete ahí, y +tiró de mí valerosamente hácia la plaza de la Concordia. Mi hombre no se +atrevió á habérselas con una señora, y tuvo que capitular, bien á pesar +suyo. Si mi mujer no se convierte en casa de asilo, me coge y me +empaqueta en la máquina de cristal, como me llevó casi en vilo á +colocarme sobre la baranda del Panteon. + +--Noto, le dije, al par que caminábamos hácia la Concordia, que la +arqueología de usted tiene instintos atroces. Seria menester, amigo mio, +que diese usted más humanidad á sus caballerescos antojos. + +--No son antojos caballerescos; son quimeras artísticas. + +--Pues seria menester que tuviese usted quimeras artísticas más amables. + +En esto llegamos á la Plaza, cerca de cuyo muelle hay una fragata, surta +en el rio, como ya he dicho en otro lugar de, estos apuntes. + +--¿Una fragata? exclamó el ingeniero. Pues vamos allá. + +Creo que si le muestran en Paris el purgatorio, se mete dentro con +medias y ligas. + +Fué preciso ceder. Vimos la fragata, y tomamos encima de cubierta, +debajo de un elegante toldo, varios refrescos que pedimos. Esto es otra +cosa que la máquina de vidrio, y que la baranda de Santa Genoveva. + +Salimos de allí, cruzamos la Plaza, llega el ómnibus, montamos en él, y +á los veinte minutos nos hallábamos en la puerta de nuestra fonda. El +ingeniero no quiso subir, porque tenia que continuar sus excursiones. +¡Todavía no estaba satisfecho, cuando yo tendré que hacer cama por la +batahola del Panteon! Al separarse de nosotros, exclamé para mi coleto: +ese hombre ha equivocado el oficio; ha nacido para hacer piruetas en la +maroma. + +Vamos á la comparacion entre Rothschild y Salamanca. No voy á hacer una +pintura, sino un boceto, al mismo tiempo concebido y ejecutado. No debo +ocultar que lo escribo con miedo; pero la buena fe me salva. + +La Europa presenció, no ha mucho, un congreso de soberanos. En ese +congreso entra Rothschild, y todos los reyes se levantan y se destocan, +menos el de Holanda, que era el único que no le debía. Despues de esto, +acaso no seria temerario decir que aquellos reyes se destocaron ante su +rey, lo cual significa que el dinero es el rey de los reyes de nuestro +siglo, porque claro es que aquellos soberanos no acataban en Rothschild +otra teología, otra heroicidad, otra ciencia, otro arte, que el dinero. +Ese es Rothschild; una especie de rey universal, un gran monarca de +nuestros tiempos, ante quien los monarcas dinásticos se destocan. + +Hay un rico, muy rico, inmensamente rico, que ha sabido enriquecerse +más. Hay un hombre, una familia, que hereda un gran tesoro, que sabe +ponerlo á buenas ganancias, que sabe acrecentarlo, hasta reunir la suma +fabulosa de miles de millones de reales, asombrando al mundo con un +prodigio de que no hay ejemplo en la historia de la humanidad: ese es el +judío Rothschild. + +Salamanca hizo con su fortuna lo que Dios con el universo: la sacó de la +nada. + +Muy entrado el presente siglo, hay en Granada un estudiante que va al +café, y habla de onzas de oro; va al billar, y habla de onzas de oro; y +habla de onzas de oro á su patrona, á sus compañeros, átodo el mundo. +Sin embargo, el estudiante es pobre. ¡Cuántas veces se veria en aprieto +para pagar su modesto pupilaje! ¡Cuántas veces esquivaría atravesar la +puerta del sastre! ¡Cuántas veces huiria de la calle del zapatero! El +buen escolar de Granada no tenia las onzas de oro en su bolsillo; las +tenia en su imaginacion; no las tiene, las ve; quizá no las ve; las +adivina. De cualquier modo, las onzas, de oro están allí; ya saldrán +cuando llegue la hora. En el alma de aquel estudiante hay una geometría +oculta, una química incomprensible, una especió de mágia. Cuando la +sazon llegue, asomará el geómetra, saldrá el químico, aparecerá el mago. + +El estudiante se licencia en leyes; nuestro licenciado se casa; el +casado se hace juez; el juez no tiene lo que necesita para vivir; pero +no recibe de nadie un maravedí por sus legítimos derechos; abandona el +juzgado; el cesante, viene á Madrid; se hace banquero, el banquero se +hace diputado, el diputado se hace ministro. Cae el ministro, cae con +estrépito, más que con estrépito, con escándalo (un hombre del +desarrollo de Salamanca no admite medias tintas); cae _furiosamente_, +como suele decirse, todo el mundo le vuelve la espalda, su nombre +atemoriza, su firma se rechaza, sus letras se protestan, y tiene que +huir. Está arruinado, desacreditado, y proscrito: tres ruinas pesan á un +mismo tiempo sobre el comerciante. La ruina del dinero, la ruina del +nombre, y la ruina de la libertad. ¡Está perdido! decía todo el mundo. Y +él contestaba en su interior: ¡no, no estoy perdido! ¡Ya no vuelve á +España! volvian á decir, aún las personas que le tocaban más de cerca. Y +él contestaba en sus adentros: ¡sí vuelvo á España! + +Efectivamente volvió. Antes disponia de quinientos millones: ahora, de +mil. ¿Cómo lo hizo? Á esta pregunta contesto yo con otra pregunta: ¿cómo +hizo Galileo para hallar modo de pesar el aire? Pues como Galileo pesaba +el ambiente atmosférico, pesa D. José Salamanca los negocios: Como +Galileo arreglaba su ciencia, arregla D. José Salamanca la suya. + +Estalla una revolucion; los revolucionarios invaden la casa del +banquero, y la queman. El banquero huye; el banquero emigra. Á poco +vuelve de la emigracion. ¿De qué manera vuelve? Antes disponia de mil +millones; ahora dispone de dos mil. Infinitas líneas de ferro-carriles +en España, todas las de Italia, todas las del vecino Portugal; banquero +en Madrid, banquero en Paris, banquero en Lisboa, banquero en Roma, +banquero en Lóndres, banquero en todas partes. Pierde en Italia treinta +y cinco millones, gasta quince ó veinte millones todos los años en sus +atenciones particulares, mil y mil compromisos enormes pesan sobre su +caja, y cuando todo el mundo lo cree más apurado, compra terrenos y +levanta planos para hacer un barrio magnífico, el más magnífico de +Madrid, por la espalda de su palacio, cuya obra no debe costarle menos +de mil trescientos á mil cuatrocientos millones. Cuando todo el mundo lo +cree embarazado por aquella pérdida, una pérdida tan enorme, dice á +Manzanedo que él llevará la Puerta del Sol á lo que es hoy Plaza de +Toros; y si vive, es bien seguro que la llevará. Y es casi seguro que no +dejará de vivir, porque hombres de semejante estrella no mueren hasta +que dejan acabados sus planes. Sí; llegará un dia, en que el terreno que +se llama hoy Plaza de Toros, será un centro mas rico, más brillante, de +una vista más deslumbradora que la actual Puerta del Sol. Llegará un dia +en que los coches de la nobleza inundarán el nuevo barrio, para hacer +sus compras en los iluminados bazares y en los inmensos almacenes del +nuevo Madrid. _Vivir por ver._ + +Estudiante, abogado, juez, diputado, ministro, tribuno, empresario, +capitalista, caballero, galan, magnate, casi pintor sin saber pintar; +casi poeta sin saber hacer versos; siempre privado, aún habiendo perdido +la privanza; siempre en pié, aún, cuando esté caido: ese es D. José +Salamanca. + +Al judío Rothschild se le pregunta: ¿cuánto tienes? Y él contesta: tanto +millones. + +A Salamanca se le pregunta: ¿cuánto tienes? Mira en torno suyo, hojea +sus libros; y acaso responde: _no tengo nada._ Luego se concentra, +registra su interior, busca en su fantasía, la encuentra sembrada de +minas preciosas, halla riquezas inagotables, y responde: _lo tengo +todo_. Es un hombre que lo tiene todo, no teniendo nada. Sin un +maravedí, es un banquero como Rothschild. + +Imaginar en Salamanca equivale á fundir barras de oro. Idear es hacer +dinero. No tiene entendimiento como los demás. Su entendimiento es una +fábrica de moneda, de billetes y talones de Banco. Salamanca camina por +donde camina todo el mundo; nadie oye nada; él oye ruido bajo sus piés; +se baja; escarba con el dedo, y halla un tesoro. Adivina donde hay +tesoros, como Colon adivinó la América. No sé si es espíritu lo que en +él obra tales maravillas; no sé si es magnetismo, sonambulismo, +electricidad ó cosa parecida; pero lo cierto es que hay en aquel hombre +un instinto maravilloso, unas matemáticas que nadie le ha enseñado; unas +matemáticas que vienen de Dios. Si pudiera reunirse todo lo que ha +gastado y perdido, me atrevo á decir que se formaria un depósito mayor +que el que tiene en sus cavas el Banco de Lóndres. Yo conozco una lonja +en Madrid, cuyo dueño se ha enriquecido con los licores que ha +despachado para la casa de Salamanca. Lo que ha consumido en tabaco, +bastaria para dotar líberalmente á cien familias necesitadas. Diez mil +duros da anualmente á su señora, para que pueda satisfacer sus +caritativas inclinaciones. Pero ¿es él quien da esos diez mil duros á +los menesterosos? No, no es él. Esto importa mucho para describir +religiosamente el carácter propio del personaje que nos ocupa. No es él. +El no los da á los pobres, sino á su señora, para que su señora tenga la +piadosa satisfaccion de darlos á los pobres; Cada cual se entiende, y D. +José Salamanca es un hombre que se entiende siempre á las mil +maravillas. + +Sentados los ligeros datos anteriores, preguntarémos: ¿quién es más +grande, Rothschild ó Salamanca? + +La cuestion está reducida á lo siguiente: ¿qué tiene más mérito, reunir +mil no teniendo nada, ó juntar un millon teniendo mil? + +Me parece que para partir de los mil y llegar al millon, no se necesita +otra cosa que comerciar. + +Creo que para partir de la nada y llegar á mil, es indispensable crear. + +El primero cambia. + +El segundo elabora. + +El uno tiene capital, cálculo, diligencia y fortuna. + +El otro tiene genio. + +Al primero todo se lo da el hombre. + +Al segundo, se lo da Dios. + +La compañía de Rothschild es un centro inmenso de accion. + +Salamanca es su accion misma. + +Rothschild es una casa, una sociedad. + +Salamanca es él. + +Rothschild envia á las Californias buques llenos de plata, y se los +traen llenos de oro. + +Salamanca no tiene que salir de su escritorio, para explotar las minas +de las Californias; para Salamanca son Californias todos los países; las +Californias van consigo. + +Salamanca seria el carácter más extenso, uno de los genios más grandes +del siglo xix, que es el siglo más grande que registra la historia del +mundo, si no le faltasen dos cosas. + +--¿Le faltan dos cosas? preguntará el lector. + +--Sí; á ese carácter prodigioso faltan dos cualidades capitalísimas. + +--¿Cuáles son? + +--Las siguientes; y cuidado que cuando yo censuro, tengo derecho á que +se me crea, porque al tachar un vicio, siento dolor. La censura que cae +de mi humilde pluma, es una flor mústia que mi alma deposita en la urna +sagrada de la verdad. Olga D. José Salamanca la verdad; esa verdad que +se le ha escondido en las biografías que se le han dedicado; oiga la +verdad de unos apuntes, que no van dedicados á Salamanca, sino á la +opinion de mi país, á la probidad de mi conciencia, y si pudiera ser, al +espíritu de la historia. Oiga la verdad que imprime en estas líneas un +oscuro y pobre escritor, que no tiene en el mundo otro caudal, ni otra +esperanza, ni otro consuelo, que la religion de su penoso y elevado +oficio; oficio que él estima tanto como D. José Salamanca su fausto y +sus millones. Oiga una vez la leccion severa de la moral, quien ha +recibido tantas veces las caricias aduladoras de la fortuna. + +D. José Salamanca tiene el sentimiento de la naturaleza; lo tiene +realmente, y esto no puede menos de suceder, cuando tiene, en alto +grado, el sentimiento de la forma. D. José Salamanca es artista sin +saberlo. Por eso ama la luz, los campos, los árboles, las flores, los +perfumes, los rios: por eso sus quintas son las más poéticas que hay en +España. Esto no procede únicamente de que disponga de muchos millones; +de más millones disponia Cárlos III, y en las obras de Cárlos III no hay +el orientalismo que en las creaciones de Salamanca. Es cuestion de +dinero y de gusto; es cuestion de oro y de fantasía. D. José Salamanca +tiene fantasía, tiene gusto; pero es una fantasía exterior, sensual; es +un gusto que apenas pasa de la sensacion, que no halla pasto suficiente +en las emociones más elevadas del sentimiento. D. José Salamanca es un +idealista que no se contenta con la idealidad; es un artista que no se +contenta con el arte; es un poeta que no tiene bastante con la alta y +verdadera poesía. + +En una palabra, ama la naturaleza, porque la naturaleza convida á sus +sentidos con un placer más: placer de los sentidos; este es el +sentimiento particular de Salamanca. Si la naturaleza no fuera un gran +goce, un gran disfrute, el primero y más rico de los festines, la +primera y más seductora de las beldades, D. José Salamanca no la amaria. +Pero ¿en que consiste este raro fenómeno? No es raro. Consiste en que D. +José Salamanca no sabe amar con el amor de la imaginacion, con el amor +del pensamiento, con el amor purísimo de la fe; don José Salamanca no +puede amar con ese rescoldo suave que siente el alma, cuando +contemplamos un cuadro sublime, como cuando vemos en un cielo azul, casi +mojadas por la lluvia de la tempestad, las franjas encendidas del arco +íris. Consiste en que D. José Salamanca ama especialmente con los +sentidos, de una manera casi voluptuosa. + +Tiene tambien el sentimiento de la vida; por eso se rodea de una +opulencia y de unos placeres que los demás ricos no saben adquirir; tal +vez los codician; pero ni los sabrian tener; por eso idealiza cuanto le +circuye, con una pompa y una imaginacion que deslumbran. En las cosas de +Salamanca, hay lo que antes se llama galanura, hidalguía, gentileza. Es +como si dijeramos el fabuloso Montecristo de nuestra edad. Sí, tiene el +sentimiento de la vida; pero no lo tiene en relacion con Dios y con el +hombre, sino en relacion con sus deleites. Su voluntad, lo que él desea, +lo que él quiere, no es servir al hombre ni á Dios, sino para lograr que +Dios y el hombre le sirvan á él. Sirve á Dios y á la humanidad ¿quién lo +duda? sin anhelarlo en el fondo de su conciencia, sin cifrar en ello una +grande ilusion de su vida, aun cuando lo hiciera sin comprenderlo, D. +José Salamanca seria de todos modos un aventajadísimo obrero de la +civilizacion de un siglo, un laboriosísimo menestral de la historia: +sirve á la humanidad y á Dios, todo genio sirve, dejaria de ser genio si +no sirviera; pero su primera intencion no es servir, sino ser servido. +Hace con la vida lo que hace con la naturaleza. + +Tiene el sentimiento de la fama; pero no de la fama espiritual, +imaginativa, apasionada, fervorosa: no el sentimiento de ese ángel que +mueve sus alas sobre la silenciosa cavidad de un sepulcro; no el +sentimiento que se exhala en el corazon de los héroes, de los mártires, +de los sábios; no ese sentimiento que es una de las más supremas +gerarquías del alma; esa emocion vaga, melancólica, indefinible, que +brota en el espíritu del hombre, como nace una violeta al pié de una +cruz. Para D. José Salamanca significa poco la fama moral, metafísica, +póstuma; la fama que viene despues, como despues del vivo viene el +muerto, como despues del muerto vienen sus cenizas. D. José Salamanca +busca siempre la fama real, sensible, presente, bulliciosa; la fama que +se oiga, que se vea, que se toque; esa fama que equivale al crédito; ese +crédito que es un gran capital, un gran fondo, un grande y universal +gerente. D. José Salamanca es un esclavo de la opinion pública, para +hacerse dueño del público. Quema incienso á la sociedad, para que la +sociedad se lo queme á él. Adora á un ídolo, á fin de que ese ídolo +agradecido se convierta en idólatra suyo. Por eso es generoso á su +manera; es generoso efectivamente, espléndido y hospitalario; da como +nadie, porque da como gana, y nadie gana como él; da, no se lo niego, no +debo negárselo; pero da con su cuenta y razon. Dará siempre, en buen +hora; pero cuando el público lo ve, da con alarde; más que con alarde, +con gala, con orgullo, con engreimiento. De esta manera, si no recibe de +aquel á quien da, consigue recibir de la opinion pública, que le llama +héroe y personaje por aquella limosna astuta; limosna buena, porque al +cabo hay algo en ella de caridad; limosna astuta, porque es una caridad +ingeniosa, casi mercantil. La generosidad de Salamanca es, en más de un +caso, una mercancía que vende al público, para que el público le compre +á él otra mercancía por un precio mayor; es un comercio hábil, +habilísimo; este comercio necesita una táctica tan maestra, que casi, +casi, tiene tanto mérito como la generosidad misma. D. José Salamanca +compra con monedas que los demás banqueros no conocen; compra y vende +mercancías que no conocen los demás mercaderes, y en esto consiste que +los demás ricos, los muy ricos, parezcan muy pobres comparados á +Salamanca. La cuestion, la ruidosísima cuestion de generosidad, es +muchas veces para el personaje de que me ocupo, un juego de Bolsa, que +nadie comprende como él, porque nadie tiene su talento. Hace con la fama +lo que hace con la vida. + +D. José Salamanca es el Dios, la naturaleza y la humanidad de sí mismo: +una iglesia en que no se rezan oraciones mentales: un rito en que no se +conoce el culto interno. Culto interno; hé aquí lo único que le falta +para ser muy grande, pues para ser muy grande, hay que ser grande por +fuera y por dentro; y ese hombre que revoca tan bien su fachada; ese +atrevido artista que sabe derramar tanto hechizo en el frontis de su +palacio, vive muchas veces en un interior mezquino y estrecho. ¡Ah! si +esa privilegiada fantasía que lo idealiza todo, comprendiera por un +momento la idealidad; si esa razon fecunda y ardorosa que en todo +piensa, rindiese un homenaje al pensamiento; si ese orientalismo que +quema tanta mirra á la materia, guardase un aroma para el espíritu; si +esa brujería que hace un Dios de todas las bellezas sensuales, +comprendiese á Dios en la lágrima solitaria que vierte la virtud entre +cuatro paredes negras; si Salamanca fuese capaz de exhalar un suspiro, +al cual no fuese unida una memoria impura; si fuese capaz de una hora de +silencio y de dolor en el íntimo santuario del alma, si fuese capaz de +ese culto interno, D. José Salamanca seria indudablemente el carácter +más general, y acaso el más bello de su nacion y de su siglo. Pero +vuelvo á decir que le faltan dos cosas: honrar el pensamiento por ser +pensamiento; honrar la virtud por ser virtud. + +Reasumamos lo dicho sobre ambos personajes. Un hombre que hereda dos mil +millones de reales, y que hoy cuenta con cuatro mil: un coloso de oro, +de empresas, de fortuna, de crédito; un semi-Dios de nuestra época; ese +es Rothschild. + +Un hombre de facciones expansivas y despejadas, de ademan suelto; de +trato festivo, casi epigramático; de palabra fácil, aguda, algunas veces +armoniosa; de carácter sencillo en apariencia, doble en el fondo; +ingénuo para los demás; trascendental para sus fines; liberal para +todos; más liberal para sí mismo; ojo de águila; suspicacia de mercader; +galantería de cortesano; pompa de noble, boato de banquero; esplendidez +de favorito, magnificencia de monarca; griego en la fantasía; asiático +en el gusto; sibarita en sus aficiones, en sus hábitos, en sus placeres; +sobre todo, negociante en sus cálculos inspirados, vastísimos, fecundos, +inagotables, geométricos; negociante en su increible actividad, en su +audacia maravillosa; mago, hechicero, adivino, zahorí y alquimista, en +materia de sacar oro de los carbones, ese es D. José Salamanca. + +Aún con las faltas que le hallo, y que no he debido disimular porque +hablo á la conciencia de un pueblo; aún con defectos capitales, que lo +hacen temible, D. José Salamanca tiene tanto genio, su fama es tan +brillante, tan provocativa, tan espléndida; sus vicios y virtudes se +ponen un traje tan nuevo, tan magnífico, tan fascinador, que su nombre +es hoy de los que más suenan en el mundo, de los más conocidos en +Europa, el más popular de nuestro país. + +No hace mucho dijo en las Córtes, que es verdad que él se habia +enriquecido; pero tambien lo era que habia dotado á España de +ferro-carriles. + +Sus enemigos dirán lo que quieran; yo podré hallarle todos los defectos +que me plazca, cada cual dirá, lo que le parezca; pero la nacion debe +estarle reconocida, y se lo está. En este sentido, yo tambien se lo +estoy. ¡Qué curioso seria escribir una biografía, cogiendo el hilo de +aquella existencia tan movible y tan ávida, y seguir hilando hasta dar +con el fin de la revueltísima madeja! Si Salamanca viviese encerrado en +una cueva; si tuviese por palacio un desierto; si á su sombra llevase +atadas las dificultades y las amarguras del proscrito yo no tendria +ningun reparo en escribir su vida, que es sin disputa la más fecunda en +episodios extraordinarios que conoce nuestro país en el siglo presente; +pero no quiero nada con hombres tan ricos. Por lo menos se creeria que +pensaba adularle, y soy muy avaro de mi pobreza. + +Un amigo á quien he leido estos apuntes, me dice: + +--¿Si Salamanca enviase á usted diez mil duros, usted qué haria? + +--Devolvérselos. + +Hemos sido invitados para concurrir á una tertulia de alto copete, que +tiene lugar en la calle Vivienne. Mi mujer ha dicho que no; yo he dicho +que sí. Esta vez espero triunfar. + +Voy á concluir este dia con algunas curiosidades. + +Hemos ido á un gran establecimiento público, en que dan de comer por dos +sueldos, ó sea por muy poco más de tres cuartos. La comida consiste en +un trozo de pan y un plato de patatas guisadas con bastante curiosidad. +Al ver allí, colocada en extensas filas, aquella numerosa y callada +congregacion, acude á nuestra mente la idea de la sopa monacal. Sin +embargo, estoy más por estos conventos sociales, que por aquellas +caridades frailunas. + +Otra curiosidad. Todo Paris repite la contestacion que ha dado un niño +en los exámenes de moral. El maestro le preguntó qué era la gratitud. El +examinando no se acordaba de la definicion del libro, y despues de +titubear un momento, como cediendo á una inspiracion, con acento seguro +y altanero, dijo: la gratitud _es la memoria del corazon_. + +Una asamblea, mil asambleas de filósofos, de sábios, de poetas y +oradores, reunidas al efecto, no hubieran acertado positivamente con una +respuesta tan profunda, tan graciosa, tan viva, tan moral y tan bella. +El niño en cuestion ha hecho su fortuna, y la merece. La criatura que +consigue, con cuatro palabras, alarmar á una ciudad como Paris, menos +que criatura es un personaje en pequeño. ¡Dios le dé tanta suerte, y +tantas expresiones felices, como es admirable, sabia y poética su +definicion de la gratitud! + +Otra curiosidad. Hemos visitado una calle célebre, muy célebre, en la +historia oculta de esta ciudad: la calle de Chantres. En esta calle +habia, hace algunos siglos, una casa pequeña, baja y húmeda: esta casa +presenció los amores de Abelardo y Eloisa. Mi mujer, que tan desdeñosa +se muestra con todas las cosas de Paris, ha visitado aquel lugar +histórico con el mas afectuoso interés. Esto procede de que Abelardo y +Eloisa, antes que á la historia de un país, tocan á la historia del +corazon, que es la historia más universal del género humano. Al dejar la +calle en cuestion, dirigimos un triste saludo á los desgraciados +amantes. + +Última curiosidad de este dia. Cerca de la Plaza de la Concordia, hemos +visto á la Emperatriz y al Príncipe. Observamos que de la parte de las +Tullerías bajaba un carruaje, en cuyo torno se agrupaban los +transeuntes, nos aproximamos y no tardamos en distinguir á nuestra +paisana, que venia, sola con su hijo. La antigua condesa de Teba es una +fisonomía delicada, noble, bella y majestuosa. Indudablemente es uno de +esos tipos privilegiados, capaces de inspirar una pasion profunda. Pero +me parece que aquella mujer no vive contenta; me parece qué no es feliz. +Detrás de aquellos ojos dulces y apacibles, detrás de aquel cútis +blanquísimo, de aquellas sutilísimas venas azules, de-aquel bello +contorno; más allá del magnífico carruaje que la conduce como en +triunfo; más allá de las galas y de las pedrerías que adornan su traje; +más allá de los torreones de aquel suntuoso palacio de donde acaba de +salir, me parece que veo cierto espíritu de resignacion y de melancolía. +Detrás de esos velos brillantes, me parece que alcanzo á distinguir un +misterio, y casi tengo por seguro que ese misterio es una pena. Detrás +del tinte de la cara, vislumbro yo un tinte que no puedo explicar; +aunque en mi conciencia lo sé definir. Esto ha hecho que la Emperatriz +me haya parecido más hermosa, porque no hay belleza sin algo triste, +porque tal vez en un algo triste consiste la grande y verdadera belleza. +La madre miraba á su hijo; luego, saludaba y se sonreia; pero ¡ay! +aquella sonrisa venia á decirme que tambien los palacios ocultan +lágrimas; que tambien las joyas atavian pechos doloridos, como luces +brillantes alumbran la cara de un muerto. + +Una cosa muy rara he notado, á propósito de la Emperatriz, y acerca de +la cual hemos hablado varias veces mi mujer y yo. En Paris todo el mundo +tiene sus historias, sus anécdotas, su chismografía. En un pueblo tan +fabuloso, natural es que todo personaje tenga su fábula. He hablado con +muchos franceses de todas gerarquías; he hablado con muchas francesas +que hablan de todo; (las mujeres en Francia son como en todas partes;) +he provocado la conversacion de la Emperatriz; he procurado esforzar el +asunto; en vano. Nadie nos ha dicho una sola palabra de la esposa del +Emperador. Ni una aventura, ni una limosna, ni un dicho agudo, ni un +ademan, ni un gesto. Por lo que mi mujer y yo hemos observado, sin tener +más datos que nuestra experiencia personal, podemos decir que la antigua +condesa de Teba es aquí un cadáver. ¿Tendrá esto su explicacion en que +la condesa de Toba es española? No lo sé; no quiero atribuir esa +ruindad, esa estrechez, á la nacion francesa; pero es evidente que algo +hay aquí. + +Volviendo á la persona de la Emperatriz, he notado tambien que la mujer +perjudica á la reina, y que la reina perjudica á la mujer. Se ven dos +sujetos, y el uno quita encanto al otro. Parece que una mujer tan bella +no necesita ser Emperatriz; y que una Emperatriz tan hermosa, no saca su +diadema más que de su hermosura; de donde resulta que no es completa la +ilusion de la reina, ni la ilusion de la mujer. La Emperatriz seria más +Emperatriz con menos belleza; y la mujer seria más mujer con menos +atavíos imperiales. + +Si yo tuviese una diplomacía y una cortesania que no tengo que no quiero +tener, es casi seguro que veria á la esposa de Napoleon, y que a través +del alabastro de su semblante, divisaria las sombras que dan vueltas +alrededor de su alma; porque, no hay duda, en ese cielo hay nubes. +Cuento con un medio, un medio facilísimo, infalible, de abrirme paso +hasta nuestra paisana; nuestra paisana me recibiria; no se me esconde +que esta entrevista seria tal vez la única página interesante de estos +desaliñados apuntes; pero aquel palacio negruzco, casi agorero, me +infunde temor, tanto temor, que no me acude ánimo ni para describirlo. +Algun dia lo describiré; pero hoy me es imposible; porque me inspira +miedo, real y verdaderamente miedo. + + Vivienda de prodigios y de asombro Donde vive agobiada la memoria, + Como el gigante á quien oprime el hombro El peso horrible de su + horrible historia. + +El coche de la Emperatriz desapareció entre los árboles de los Campos +Elíseos; nosotros montamos en el ómnibus que va á la Plaza de la +Bastilla, y á los quince minutos nos encontrabamos en nuestra fonda. + + +Un amigo que nos acompañaba me preguntó con mucho interés durante el +camino: + +--¿Morirá en Paris la Emperatriz Eugenia? + +--Yo dije: no lo sé. + +Mañana volverémos á la misma plaza de donde venimos; á la Plaza de la +Concordia, y diré á mis lectores varios secretos de la revuelta historia +de Paris. + + + + +=Dia trigésimo segundo=. + +Visita.--El Brigadier Rotalde.--El Panteon.--Café cantante de los Campos +Elíseos.--Tertulia.--Una madre como hay muchas.--Curiosidades. + + +Madama Fonteral viene á vernos antes de las ocho de la mañana. La pobre +lechera entra en nuestra estancia con cierto aire de aturdimiento, casi +de confusion. + +--¿Qué sucede, mi buena señora Fonteral? la pregunté. + +--Luisa está en cama; Luisa está enferma. + +Esta noticia nos desconcertó á mi mujer y á mí. + +--¿Qué tiene? preguntamos aun mismo tiempo mi mujer y yo. + +--No sé lo que tiene; es decir, no lo sé y lo sé; lo sé; pero no sé +decirlo. Está muy mala; tiene los ojos desencajados; su frente arde; +creo que se muere; tendré que ir á llamar á un médico ... + +--¡Qué médico ni qué ocho cuartos! Ustedes lo arreglan siempre todo con +los médicos. El médico no puede volverla su amante; no puede volverla su +honra; no puede volverla su familia. El médico no puede echar tierra en +el abismo, en cuyas tenebrosas cavidades yerra perdido el corazon de esa +mujer. Ustedes no ven más que la medicina del cuerpo: y la mayor parte +de las dolencias no se curan sino con la medicina, del alma. No es +cuestion de botica, madama Fonteral; es cuestion de prudencia y de amor +al prógimo. El verdadero médico de Luisa es la amistad y el sacrificio. +Tome usted 20 francos, y pague usted otros quince dias al amo de la +fonda, para que la trate con cariño, ya que con dinero hay que ganar +cariño en un pueblo que se llama cristiano. Tome usted otros 20 francos +y déselos usted á la enferma, ó reténgalos usted misma, á fin de que +Luisa tenga la asistencia que su estado reclama. Vaya usted volando, y +dígala usted que no se abata, que no se aflija, que no se desespere; +dígala usted que no está sola; que no está abandonada, que hay ojos que +la miran; que hay corazones que la compadecen; que hay enfermeros que +velan por ella á la cabecera de su cama. Dígala usted que tenga +generosidad, abnegacion; la abnegacion del verdadero arrepentimiento. +Dígala usted que hay un deber, el último entre todos los de la vida; el +supremo entre todos los grandes deberes; el que nos imponen nuestras +culpas; el deber de llorar y de pedir que nos perdonen; el deber de +esperar la ventura y la dicha por el merecimiento de la humildad y del +dolor. En fin, dígala usted que se levante de la cama, y que se +tranquilice; que irá á su casa, que irá á Pisa, que su familia la +perdonará, y que si hay virtud en su corazon, si hay vida en su +conciencia, si hay calor en su alma, todavía puede ser feliz. Vaya usted +volando; en la inteligencia de que si usted no la dice todo eso, ó si no +se lo dice bien, Luisa se muere. + +Madama Fonteral se echó á temblar, y me miraba como aquel que pide +compasion. + +--Vaya usted corriendo! añadió mi mujer con mucha prisa. + +--_Maladroite que je suis_ (¡Torpe de mí!) exclamó la buena mujer, y se +dirigió á la escalera apresuradamente volviendo la cara y saludándonos +con la mano. + +Inmediatamente que quedamos solos, me preguntó mi compañera: + +--¿Qué piensas hacer? + +--Pienso ver á los españoles y americanos que aquí conozco, y reunir la +suma necesaria para que Luisa vuelva á su país. Estando en Pisa, una +lágrima y un perdon lo salvan todo. Es una llaga que sólo se pura con +aquel bálsamo; ¿Crees que hago bien ó mal? Pregunté á mi mujer, +mirándola con atencion, como para adivinar sus intenciones. + +Mi mujer contestó: + +--Creo que haces muy bien. + +En el Hotel de Bilbao, de que hice mencion al principio de estos +apuntes, he tenido, la satisfaccion de conocer al brigadier Rotalde, tan +excelente caballero como buen pintor. Viene de la Habana, y teniendo que +permanecer pocos dias en Paris, hemos acordado visitar hoy el Panteon, y +tomar luego una botella de cerveza en un café cantante de los Campos +Elíseos. Para mañana queda aplazada la visita del Louvre, en donde +podrémos admirar la sublime Asuncion de Murillo, que es el sueño dorado +del brigadier, y que yo no dejo de desear. + +--A estilo de campaña, exclamó el brigadier artista. Lo que ha de +hacerse luego, hágase ahora. + +Y pronunciando estas palabras, abria la portezuela de un carruaje +público que estaba enfrente de la fonda, invitándome á que subiera. Subo +en efecto, sube él, el cochero levanta el látigo, y véanos el lector +rodando, por las calles de esta moderna Nínive. Al pasar por el Mercado +Nuevo, nos apeamos, recorrimos una de sus espaciosas galerías, vimos +camarones, compramos por valor de un franco de esta _fruta marítima_, +tornamos al coche, y en el momento de montar, levantamos los ojos, y +vimos á una jóven como de diez y ocho á veinte años, que, sentada en el +balcon de un piso segundo, se entretenia en dar muchos besos al pico de +un loro. El afan de aquella muchacha no dejó de causarnos cierta +impresion, y apenas nos sentamos en el carruaje, dije yo al brigadier: + + A un loro; Julia Amengual + Da de besos un tesoro. + Y á esto dice Don Pascual + Qué á falta de otro animal + Pasa el rato con su loro. + +EL brigadier, por un efecto de hidalga galantería, celebró mucho estos +malos versos, y comiendo y conversando como buenos amigos, llegamos á +Santa Genoveva. Despues de visitar el monumento que ya conocen mis +lectores, aunque muy superficialmente, manifestamos, al conserje +nuestro, deseo de visitar el Panteon. Advierta el lector que yo no he +andado esta vez por la linterna circular ni por la cúpula, ni he subido +un solo escalon, sino que he esperado á pié firme en la planta baja, +contemplando una pintura al fresco, copia no muy feliz de Rafael de +Urbino. Temí que el brigadier tuviera algun antojo, parecido á los +invasores antojos del travieso ingeniero. Vuelto el brigadier, tratamos +de bajar á la capilla subterránea, como ya dije; pero se ofrecia una +dificultad. El conserje nos manifestó que teniamos que esperar algun +tiempo. + +El brigadier, que á su despejo natural, une la impaciencia del soldado, +preguntó al conserje por qué razón teniamos que esperar el tiempo que +decía. + +El conserje le contestó que debian reunirse doce personas para bajar á +la capilla. + +Esto picó la desembarazada curiosidad de mi compañero, que volvió á +replicar á nuestro guia: + +--Pero ¿por qué razon tienen que juntarse doce personas, para bajar á la +capilla subterránea? ¿Es esta costumbre, por ventura, una ritualidad del +establecimiento, ó como si dijeramos un estatuto de esta iglesia? + +--_Non, monsieur_, (no, señor) murmuró el conserje, y bajó la cabeza, +pareciendo que rezaba entre dientes. El brigadier me echó una mirada, +como para decirme, si yo comprendia; yo echó otra mirada al brigadier, +como si quisiera contestarle que no entendia una jota de aquella rara +pantomima, y ambos miramos al conserje, el cual tenia vueltos los ojos +hácia la puerta principal, en significacion sin duda de que no queria +responder. Pero mi compañero, que no es hombre que se acorbarda ante la +distraccion estudiada de un conserje, volvió á llamarle la atencion de +un modo resuelto, tan resuelto, que nuestro guia conoció que estaba en +el caso de capitular. Los conserjes son gente en extremo conocedora. + +--Entendámonos, si á usted le parece, le dijo el brigadier con ademan +suelto y apremiante. ¿Hay alguna ordenanza de este cabildo, por la cual +se manda que hayan de ser doce personas las que bajen siempre al +Panteon? + +--No, señor, no hay tal ordenanza; pero hay la costumbre de que cada +persona que baje al Panteon, tiene que pagar. 25 céntimos (un real de +nuestra moneda), y como yo no abro las puertas de aquel lugar por menos +de tres francos, tengo que esperar que se reunan doce personas.... + +--¡Enhorabuena! exclamó el brigadier. Nosotros darémos á usted los tres +francos, y todos los francos que sean menester, sin necesidad de esperar +á nadie. Con que ¡á la capilla! + +Ante una oratoria tan elocuente, nuestro guia inclina la cabeza, coge +unas llaves, hace señas á tres caballeros y dos señoras que aguardaban, +entra por una puerta lateral, abre otra, baja una escalera, y todos +empezamos á bajar tras él, despues de abrir paso á las dos señoras, qué +parecian ser personas muy distinguidas. Luego supimos casualmente que +eran escocesas. + +Estamos á siete ú ocho varas de profundidad. Hay poca luz. Los techos +son bajos, abovedados, y no ofrecen nada de grande, de majestuoso, de +imponente, ni de magnífico. Al contrario, despues de admirar el +monumento de arriba, el monumento de abajo parece ruin; mejor dicho, no +parece monumento, porque no hay monumentos ruines. Sin embargo de que la +oscuridad habla tanto á mi corazon; sin embargo de que no hay para mí +una poesía tan grande como un sepulcro; sin embargo de que un ciprés me +llama mucho más la atencion que unas pirámides, declaro con pena que he +recibido una ingrata impresion. Esto dista infinito de ser lo que yo me +habia figurado, lo que todo el mundo se figura y debe figurarse, cuando +sabe que una Asamblea Constituyente decreta que tome el nombre de +Panteon, lo que la creencia y la gratitud de todo un pueblo llamaban +antes Sta. Genoveva. Yo creía, como yo creian los demás, que el Panteon +era un monumento más grande que la iglesia, puesto que la iglesia habia +desalojado su primer puesto, para cederlo al Panteon. La Asamblea +Constituyente debió darle el sér antes de darle el nombre, porque de +otro modo es un nombre sin sér. Lo declaró poema sin darle poesía; lo +declaró tiniebla sin darle sombra, y esto es gana de hablar. Ya dije que +en Francia se hacen muchas cosas, infinitas cosas, por ganas de hacer, +como se dicen otras por ganas de decir, como se piensan otras por ganas +de pensar. + +Creo que he dado con la expresion: esta capilla subterránea es una +tiniebla que no tiene sombra, ó bien una sombra que no tiene tiniebla. + +Estamos en el sepulcro de Voltaire, de este gran revolucionario, de este +gran invasor, de este gran rey, como le apellidaba tan admirablemente +Federico de Prusia. Esto no es una tumba histórica; no es tampoco un +sepulcro; no es ni una sepultura. Es un escondrijo con cuatro paredes; +un cachivache con una estátua, un hoyo, una losa, y un epitafio. Esta +especie de zaquizami dista tanto de estar á la altura de Voltaire, como +la capilla subterránea de estar á la altura del nombre de Panteon. + +La estátua de Voltaire se celebra mucho por los franceses. A mí no me +gusta. Esto procederá indudablemente de que no lo entiendo; pero para mí +no es cuestion de filosofía, sino de gusto. Creo que el gusto es la gran +escuela de las artes, y no me gusta ese mármol que miro, porque ahí +Voltaire no parece un hombre de talento, sino una inteligencia +maliciosa. Las arrugas de ese semblante, lo hundido de esas sienes, lo +agudo de esos pómulos, lo contraido de esos labios, lo furtivo de esa +mirada, significan, malicia, perspicacia, argucia; no significan un +entendimiento liberal, extenso, vario, rico, fecundo, inagotable; me +significan el entendimiento de un Voltaire. Voltaire en esa piedra es +más bien un hombre de chispa, no un hombre de genio. Los que comprendan +algo, aunque no sea sino por instinto, por barrunto siquiera, acerca de +lo que es _genio_ y de lo que es _chispa_, podrán explicarse el por qué +no me gusta esa estátua que estoy viendo. Digo de esa estátua lo que +antes dije del subterráneo. El subterráneo no es monumento, porque no +hay monumentos ruines, del mismo modo que esa estátua no es estátua para +mí, porqué no hay estátuas que se ven con disgusto. + +Yo murmuré sobre el particular algunas palabras al oído del brigadier; +el conserje hubo de apercibirse, y empezó á explicarme las maravillas de +aquella piedra, como si quisiese tomar á empresa el persuadirme, en +honra del difunto cuyas cenizas nos escuchaban. + +Yo dije al conserje: eso que se ve en esa piedra, es la estátua de la +malicia; la malicia es el talento de la ignorancia, y Voltaire, el jefe +de la Enciclopedia, el primer revolucionario de su siglo, el Robespierre +literario del mundo, la admiracion y el susto de la historia, Voltaire, +señor conserje, es algo más que un ignorante. + +El conserje hizo un gesto agridulce. + +La inscripcion del sepulcro dice: + +_Ses manes sont ici; son génie est partout_. (Sus manes están aquí; su +genio está en todas partes.) + +Yo, al estilo francés, pido mil perdones al poeta que escribió este +epitafio. No creo que el genio de Voltaire esté en todas partes, porque +aquí no está. + +Mirado en este mezquino chirivitil aquel enorme personaje histórico, +parece pequeño, muy pequeño; muy escaso, muy pobre. El rey es aquí un +pordiosero que nos pide limosna. Voltaire habla más, infinitamente más, +que todo esto. Es una cuna sin sepulcro, un Oriente que no halló su +ocaso. + +Luego vimos la tumba de Rousseau. Es menos tumba todavía que la de +Voltaire. Sobre la pared de su sepultura tiene pintada una mano que +empuña una antorcha, en significacion de que su inteligencia lo alumbra +todo. Digo de esta antorcha lo que dije del epitafio de su ilustre +vecino. La inteligencia de Rousseau lo alumbrará todo, menos el lecho, +en que reposa. + +Luego visitamos ligeramente los sepulcros del arquitecto del edificio, +Soufflot, de Bougainville, del mariscal Lannes, y de siete ú ocho +generales y senadores del primer imperio. Entre aquellos sepulcros vimos +como escombros ó tierra removida. + +--¿Qué es esto? preguntamos á nuestro guia. + +--Ahí, contestó este, estuvieron los restos de Mirabeau y de Marat. + +--¿No están ahora? + +--No, señor. + +--¿Quién desalojó sus cenizas de este asilo sagrado? + +--La Convencion Nacional. + +--¿Por qué? + +El conserje movió la cabeza. Todos nos echamos á reir. Los franceses son +los únicos hombres del globo que hacen cosas, las cuales obligan á que +los cristianos se rian en el momento de visitar un Panteon. Ya dije, no +há mucho, que el patético de los franceses hace á un mismo tiempo llorar +y reir, y lo que nos acaba de pasar es una prueba incontestable de que +no los he calumniado. Es un patético que juega con las cenizas de los +hombres. Al hablar de la _Bolsa_ dije que ni las piedras están á salvo +del genio francés; ahora debo añadir que no está seguro ni el polvo del +que ha muerto hace muchos siglos. + +Atravesamos un pasillo oscuro, muy oscuro, tenebroso. Aquí principia á +ser esto Panteon. El Panteon principia en donde el Panteon concluye. +Despues entramos en una gruta, en donde se percibe confusamente alguna +claridad. Cualquier sepulcro que sé pusiera aquí, seria positivamente +más sepulcro que las covachas que hemos visitado. + +El conserje se detuvo y calló. Todos nos detuvimos y callamos. El +conserje permanece mudo, todos enmudecimos del mismo modo. Nadie +respira, no se oye ni una mosca. ¿Qué significa esto? Á través de la +escasa luz que allí habia, todos queriamos mirarnos mútuamente á las +caras, como para ver qué gestos hacíamos ó qué nos parecia aquel +silencioso entremés. De pronto, como un rayo cae de las nubes, como el +tañido arranca del golpe que el badajo da en una campana, se oye un +estruendo agudo, agudísimo, formidable; un estruendo que viene á caer +encima de nosotros, que parece aplastarnos. Todos creimos que el Panteon +se hundia, y que la cúpula, y las naves, y los techos, y las columnas, +aquella enorme masa revuelta y confundida, se desplomaba sobre nuestras +cabezas. Las dos señoras arrojaron un chillido que nos heló la sangre; +yo creí que la tierra faltaba á mis piés, y me agarré frenéticamente á +los hombros del brigadier Rotalde. + +Sin que nosotros pudiéramos verlo, porque no habia la necesaria +claridad, el conserje cogió un gran tambor que tenia oculto en uno de +aquellos rincones, y sacudió en él un fuerte golpe, que aumentado +increiblemente por un notable efecto acústico de aquellas bóvedas, +produjo el estrépito de que he hecho mencion. + +Luego que nos enteramos de la causa de aquel aparente terremoto, nos +tranquilizamos, y nos dispusimos á saborear el extraño chiste de aquel +espectáculo. + +El conserjé, despues de hacer varias evoluciones con el tambor, bajó +la voz todo lo que pudo, y con un acento apenas perceptible, decia: ¿Qué +quieres? ¿quién eres? ¿qué buscas aquí? Y á lo léjos, muy á lo léjos, +como un aviso del otro mundo, con la expresion autómata de un hecho +mecánico, repetia el eco casi apagado: ¿qué quieres? ¿quién eres? ¿qué +buscas aquí? Aquel acento ténue, sutilísimo, se iba haciendo cada vez +más remoto, hasta que parecia perderse entre los escombros de aquellos +sepulcros, como, el acento de un moribundo parece perderse entre los +misterios de la eternidad. Las señoras chillaban furtivamente á despecho +suyo, y habia hombre allí á quien se erizaban los cabellos. En aquel +lugar se experimenta una emocion en que entran á la vez la sorpresa, la +curiosidad, el asombro y la maravilla. Hay algo de arte, de religion y +de fanatismo. + +A los pocos minutos estabamos arriba. Nos despedimos de nuestros +_subterráneos_ compañeros, no sin haber dado un napoleon al conserje, y +al mismo tiempo, que atravesamos la espléndida nave de Santa Genoveva, +el brigadier me dice: + +--¿Qué le parece á usted? + +--Es una cueva, le contesté; no es un Panteon. Son hoyos, no son tumbas. +No nos preocupa la idea de la muerte, sino la idea de un cautiverio. No +hay espíritu allí, no hay providencia; todo es humano, ni aun humano; +todo es francés. + +Esta iglesia, añadí, es un templo sin Dios. + +Aquel Panteon es un panteon sin sepulcros. + +Pasan tres horas, que hemos empleado en comer, el brigadier en su fonda +de Bilbao, yo en el restaurant de las Columnas con mi compañera. Allí +presenciamos una disputa de que daré cuenta otro dia. Antes de ir á las +Columnas, escribí tres cartas á mis buenos y excelentes amigos de Reus. +Mis lectores ignoran, como no puedo menos de suceder, la grande y +justísima estimacion que profeso á esa ciudad, la cual ha sido uno de +los pueblos de España que ha prestado una hospitalidad más generosa á +mis pobres escritos, así políticos como literarios y filosóficos. +Despues, en circunstancias muy difíciles para mí; en momentos de +tribulacion y de amargura; en esos momentos trabajosos en que el hombre +conoce si tiene algun amigo, la ciudad de Reus, la noble, la honrada, la +laboriosa, la liberal ciudad de Reus, ha entrado siempre por las puertas +de mi casa, trayéndome ánimo y consuelo. ¡Dios querrá que sea tan feliz +como lo merece por sus sacrificios, por sus deseos, por su cultura y por +sus virtudes! Acepta, pueblo á quien amo sin haberte visto; acepta este +saludo que te envia un hombre humilde, como prenda de eterno cariño y de +lealísima gratitud. + +Verificada la comida, volví á nuestra fonda con mí mujer, la dejé allí +ocupada en escribir á su familia, y yo me dirigí inmediatamente al +boulevart de los Italianos, en donde está la fonda Bilbaina. El +brigadier me esperaba ya, ocupando su puesto en la carretela, acompañado +de otro amigo. Llego, monto, me siento, y el coche arranca. No habian +pasado nueve minutos cuando nos encontramos, cerca de la barrera que +circuye á uno de los cafés cantantes de los Campos Elíseos. Entramos, +nos apoderamos de una mesa, se agolpan los mozos (los mozos de los cafés +cantantes son linces), y pedimos cerveza con bizcochos, unos bizcochos +particulares que hacen en Paris. Principia á oscurecer, aunque hace rato +que se han encendido los faroles; miles de luces oscilan en todas partes +á impulsos del viento; no hay árbol, ni arbusto, ni columna, ni espacio +de barrera, en donde no aparezca un resplandor. En este momento se +enciende, la elegante lucerna del teatro, entre cien mecheros de gas que +ya lucian, y entre cien guirlandas de flores que decoran el techo y las +paredes de la escena. Cualquiera diria que en aquel lugar iba á +verificarse la representacion de algun prodigio, de algun encantamiento +ó cosa semejante. Parece que en ese teatro de mágia no debe ser actor +otro personaje que un hechicero. Entretenidos en mirar aquella mímica +brillante, nadie tocaba á la cerveza ni á los bizcochos. Yo no quitaba +ojo al brigadier Rotalde, que tan pronto se echaba el sombrero hácia la +frente, como se lo dejaba caer hacia atrás, moviéndose casi +contínuamente en la silla, en señal sin duda de impaciencia. Yo, que +calculaba en qué vendrian á parar aquellas misas, no podia menos de +reirme en mi interior. En esto asoman los actores por una puerta lateral +de la derecha, clama la muchedumbre que rodea la valla exterior, todo el +mundo fija sus miradas en el reluciente teatro, los artistas saludan con +una profunda cortesía, permanecen un momento de pié, contemplando al +público, como si quisiesen tomar posesion anticipada de su benevolencia, +y despues de esta pantomima seductora toman asiento en sus respectivos +sofás. Las hembras, vestidas de blanco, convertidas (por sus vestidos) +en símbolos de la pureza y de la castidad, engalanan el sofá de la +derecha, inmediato á la puerta de entrada, mientras que los varones van +á ocupar el otro sofá de la izquierda, frente por frente del sofá de las +damas. + +--¿Empezará ya el canto? preguntó el brigadier. + +--No, señor, respondí. + +--Pues ¿por qué salen? + +--Porque así lo tienen estipulado en sus contratas. Esto es parte de la +funcion. Antes de empezar la tarea, tienen obligacion de exponerse al +público, á fin de entretenerle con esta novedad, hasta que llegue la +hora convenida. + +--¿Cual es esa hora? + +--Creo que las ocho. + +El brigadier sacó el reloj con mucha prisa, y vió que eran más de las +siete y media. Tomamos un sorbo de cerveza, miramos á nuestro alrededor, +principiamos á contar las luces, aunque no pudimos terminar; cruzamos +algunas palabras sobre el viso dramático que los franceses saben dar +alas cosas, sobre esa habilidad fascinadora que sabe hacer bonito, muy +bonito, lo que es realmente feo, muy feo; sobre ese instinto +trastornador que convierte la realidad en apariencia, y la apariencia +en realidad, ofuscándonos de tal modo, que casi llegamos á perder el +conocimiento natural de lo que es bueno y de lo que es malo; +discurríamos, vuelvo á decir, sobre el particular, cuando el clamoreo +confuso y prolongado de la multitud que circuye la barrera, vino á +noticiarnos que la hora del concierto se aproximaba. Dejamos de hablar, +volvemos los ojos á la escena, el brigadier se levanta maquinalmente y +vuelve á sentarse, como si quisiera tomar una posicion más segura, en +señal de que aguardaba algun portento; los artistas se ponen de pié, +saludan como antes; se abre la puerta del fondo, los _galanes_ se sitúan +cortesmente á los lados de la puerta; pasan las _damas_; los galanes las +siguen, y la escena se queda sin nadie. Silencio profundo. Todo el café, +por dentro y por fuera, aguarda resignado. La orquesta preludia, la +multitud grita, las sillas crugen, las mesas se chocan, los mozos +corren, los curiosos se arremolinan, todos se sientan, la puerta del +fondo se abre, el _carácter cómico_ asoma.... ¡Carcajada general, +unánime! ¡Ovacion completa! + +--¿Qué es eso? me preguntó muy bajo el asombrado brigadier. + +--Es que ha salido el gracioso, como si dijéramos el payaso. + +El brigadier arrugó el entrecejo. Esta salida inesperada no fué muy de +su gusto. + +El _carácter cómico_ anda de gatas, se pone en cuclillas, de bruces, +canta, llora, chilla, gorgea, ladra, maya, ahulla, hace la gallina, hace +el gallo.... + +El brigadier se siente dominado por un ímpetu de noble y generosa +indignacion; se levanta con aire brusco; la mesa tambalea, los vasos se +vierten, los bizcochos andan por el suelo, los mozos acuden, el +brigadier deja una moneda de cuatro duros: ¡esto es una poca vergüenza! +exclama colérico, y todos tres abandonamos el café cantante. + +Luego me dice el brigadier: el que no quiera ser injusto con la Francia, +no debe venir á este infame y grotesco espectáculo. Si viene aquí, +tiene que ser injusto por necesidad; tiene que creer que Francia es una +horda civilizada, porque no se concibe que tamaña degradacion de los +sentimientos cristianos pueda caber en la conciencia de un gran pueblo. + +Yo dije al digno y pundonoroso Brigadier: tiene usted razon. Lo que +usted siente hoy, lo sentí yo del mismo moda cuando vi por primera vez +esa degradante pantomima, y así lo tengo consignado en la obra que +escribo. + +--Hace usted bien, muy bien, contestó, y nos dirigimos silenciosamente +hácia la Plaza de la Concordia. Habiamos entrado ya en la Plaza, cuando +todavía duraba aquel silencio. No parecia sino que nos habia sucedido +una desgracia. Sí; óigalo el Sr. Alejandro Dumas; óigalo ese famoso +novelista, que ha hecho tanto daño á este mundo, como la peste que más +daño haya hecho; óigalo esa celebridad que ha descompuesto tantos +matrimonios; que ha torcido tantas ideas; que ha enloquecido tantos +corazones; óigalo ese genio francés, cuyas novelas han dado veneno á +tantas jóvenes incautas, engañadas y seducidas por sus encantadoras +fantasmagorías, óigalo el eminente novelista Dumas; óigalo esta Francia +que ha dado tanto oro, tanta fama, tanta honra, tanto aplauso, á los +chismes y á las mentiras de ese novelista sin conciencia, de ese +vendedor de _falsas novedades_: oiga la Francia, esta culta, esta rica, +esta poderosísima Francia, lo que voy á decir: tres españoles, _tres +cafres de allende el Pirineo_, caminan tristes, están afligidos, porque +acaban de ver un espectáculo que desdora á esta gran nacion. _Tres +cafres de allende el Pirineo_ caminan mudos y sienten dolor en su alma, +al cumplir el deber cristiano que tienen de pronunciar esta justa +censura. + +--¿Qué Plaza es esta? pregunta el brigadier, medio amostazado todavía +por la aventura del café-concierto. + +--Es la célebre Plaza de la Concordia. + +--¿Y por qué es célebre? + +--Por dos grandes bautismos de sangre. Aquí, cuando apenas estaba +concluida la Plaza, tuvieron lugar las fiestas públicas por el +casamiento de María Antonieta con el Delfín, y la multitud aplastó en +un dia á ciento treinta y dos personas. Aquí, sobre este suelo que +pisamos, rodaron en el trascurso de tres años no cumplidos, mil +quinientas cabezas de personajes célebres. Aquí se trasladó en el +sangriento 23 de Agosto la guillotina, por órden del Consejo general de +la Municipalidad de Paris, y esa guillotina, ese mónstruo bárbaro é +insaciable, devoró las cabezas de Luis XVI, de María Antonieta, de +Carlota Corday, de la Princesa Isabel, de Madama Roland, de los +Girondinos, de Barnave, de Hebert, de Danton y de Robespierre. Si toda +la sangre humana que aquí se ha derramado, brotase en este instante de +las losas que pisan nuestras plantas, nos llegaria seguramente al +cuello. Al decir yo esto, sucedió una cosa muy particular, que juré no +echar en olvido al escribir este pasaje. La Plaza de la Concordia está +profusamente iluminada, como que la alumbran ciento cuarenta y dos +mecheros de gas; hacia luna, una luna muy clara, de modo que parecia que +nos hallábamos al declinar la tarde. En el momento de pronunciar yo, +_que si la sangre derramada en la Plaza de la Concordia brotara de las +piedras que pisábamos, nos ahogaría_, un caballero y una señora pasaron +muy cerca de nosotros, y al oir mis palabras la señora, se levantó el +traje y anduvo de puntillas algunos pasos, como si temiera mancharse las +botas y el vestido. Se lo hice notar al brigadier y al otro compañero, y +todos celebramos la admirable ocurrencia de aquella señora, y la +exquisita sensibilidad de la mujer. Debe presumirse que la señora en +cuestion era paisana nuestra, puesto que entendió lo que hablábamos, y +nosotros hablábamos en español. + +Volviendo á la historia terrible de la Plaza, dije al brigadier: lo malo +tiene la ventaja de que no es necesario que nadie lo extirpe: él tiene +el encargo providencial de extirparse á sí mismo. La guillotina mató la +guillotina; el terror mató al terror; la barbarie mató á sus hijos, como +el Saturno de la Fábula, y concluyó por matarse á sí propia. + +--¿Qué es aquella columna? + +--El obelisco de Lougsor, cerca del Cairo, que sirvió de ornamento al +palacio real de la famosa Tebas. Sus geroglíficos dicen que fué +principiado bajo Rhamsés II, mil quinientos cincuenta años antes de la +venida del Salvador, y concluido en el reinado de su hermano Rhamsés +III, que la historia conoce bajo el nombre de Sesostris, que fué el rey +más grande de todo Egipto, el rey más grande de toda el Asia. De modo +que esa piedra tiene tres mil cuatrocientos trece años. Pesa +próximamente.... ¿Cuánto dirán ustedes? + +--¿Quién puede saberlo? contestaron al par mis interlocutores. + +--Calculen ustedes poco más ó menos. + +--¿Dos mil quinientos quintales? preguntó el compañero del brigadier. + +--Más de cinco mil. Pesa muy cerca de veintitres mil arrobas. + +--¿Y esa columna es de una sola pieza? + +--Una sola pieza. De otra manera no seria obelisco. + +--Pues señor, dijo el brigadier, difícilmente puede encontrarse un +personaje de más peso y de más edad. + +Dejé á mis compañeros en su fonda, y el carruaje me llevó á mi casa, en +donde encontré á la amable familia americana, la misma que nos habia +convidado á la tertulia de la calle de Lepelletier. Mi compañera estaba +empeñada en que no habia de ir, y yo empeñado en que no se habia de +quedar, y ¡gracias al cielo! esta vez no se cumplió el refran que dice: +_pídele á Dios que sea bajo!_ Hago aquí mencion de este triunfo de un +marido, porque un hecho tan raro bien merece la pena de que se mencione. + +--Es que yo no hablo una palabra en francés, ¿qué papel haré en la +tertulia? Todos se reirán de mí.... + +--Mira, dije á mi compañera, Paris tiene la presuncion de ser el pueblo +universal; España está dentro del universo, de modo que tú cumples +hablando en español. + +A las once y cuarto estábamos en la tertulia. Muchas sonrisas, muchos +gestos, muchas contorsiones, muchas luces, muebles magníficos, un gusto +refinado en todas partes, una comedia deliciosamente ejecutada. En +cuanto al recibimiento que merecimos, nada puedo decir que no ceda en +honor de aquella bondadosa y liberal familia. Mi pobre mujer estaba allí +como raton en boca de gato, á despecho de su fecunda locuacidad. Una +señora que estaba á su lado, la dirigió no sé qué pregunta en francés. +Mi mujer contestó en castellano que no entendia; la otra la respondió en +francés que no la comprendia tampoco, y despues de estas amigables +explicaciones, ambas se miraron y movieron la cabeza, como si quedaran +convencidas, sin embargo de que no habian comprendido una palabra. + +Se bailó muy bien; se cantó mejor; se tocó á las mil maravillas. El +arte, más severo nada hubiera podido objetar; pero no hallé otra cosa. +He hecho propósito firme de no faltar á la verdad, ni aun por +galantería, ni aun por gratitud. No encontré ese ambiente embalsamado, +esa atmósfera vaporosa, esa idealidad inspirada, esa naturaleza rica, +esos instintos poderosos: no encontré esa aura indefinible, el genio +sencillo con que nos embelesa la sociedad italiana. ¡Qué bella es Roma, +cuando se la mira desde Paris! Voy á hacer mérito de la risible +extravagancia de una mujer de Batiñoles, que formaba parte de la +tertulia. Esto no es hablar de Paris, ni de Francia, porque ni Francia +ni Paris pueden tener culpa de que haya una vieja ridícula. + +En segundo término del salon, como las últimas figuras de un cuadro, +habia una señora con su hija, muchacha graciosísima que podria rayar en +los quince ó diez y seis años. Un caballero preguntó á la madre cuándo +se casaba la muchacha. La vieja se puso encarnada como un pavo. + +--¡Casarse mi hija! exclamó con miedo y casi con cólera. ¡Qué delirio! +Haga usted el favor de no hablar de amores y de casamientos á una niña, +que no debe pensar en otra cosa que en vestir y desnudar muñecas. +¡Casarse! ¿Cómo quiere usted que se case esta mocosa? No, señor; yo no +quiero engañar á ningun hombre. Mi hija no se casará un dia antes de los +treinta años. Á los treinta años se casó su abuela, á los treinta años +me casé yo, y si mi hija piensa otra cosa, puede hacer cuenta que no +tiene madre. + +Al decir esto, aproximaba su asiento al de la muchacha, como si temiera +que alguno viniese á robársela. Pero advertí que mientras que la madre +hablaba, la hija se reia. La vieja lo notó, y la tiró desabridamente del +traje, y es muy probable que la sermoneara con algun pellizco, esos +pellizcos afectuosos que las madres dan á las hijas. + +El caballero quiso replicar.... ¡Aquí fué Troya! La vieja no sabia cómo +estar sentada; sudaba; se llevaba las manos a la cabeza; paladeaba +contínuamente, porque sin duda se le secaba la saliva en la boca. + +--¡Nada! ¡nada! exclamaba fuera de sí. Treinta años cumplidos, y si +falta un dia, no quiero. El caballero tuvo que mudar de conversacion, é +hizo perfectamente, porque es seguro que si no deja el tema comenzado, +hay en la tertulia un soponcio. Yo miraba á la vieja diciendo para mí: +¡qué imbecilidad! Luego miraba á la muchacha, y decia: ¡qué lástima! + +Los lectores me permitirán que diga dos palabras sobre una curiosidad +muy rara, sumamente rara, como teoría: muy comun, sumamente comun, como +hecho. Quiero decir que está sucediendo á cada instante, y que tal vez +no puede hallarse la razon de una experiencia tan repetida y tan +trivial. Hé aquí la curiosidad de que hablo. Nadie ama á su hija como +una madre; no hay un carácter más digno de veneracion, que el santo +carácter de la maternidad. Pero no digo bien; la maternidad es más que +carácter; es la virtud suprema, la suprema emocion de este mundo; es la +grande heroicidad de la vida. Una madre es el héroe de todos los héroes, +el mártir de todos los mártires. El héroe da su vida al sentimiento de +la gloria; el mártir da su vida al sentimiento de la fe; pero cuando +llega la hora de morir, mueren con dolor. La madre que muere por sus +hijos, muere con placer. La madre mantendria á sus hijos con sus propias +lágrimas. La madre tirita cuando ve que sus hijos tienen frio. Una madre +murió en un lecho hediondo, lleno de harapos. En aquel lecho habia con +ella dos criaturas. Cuando los vecinos entraron al dia siguiente, +hallaron á la madre abrazada á sus hijos; los brazos helados de la +muerta, tenian á las dos criaturas encadenadas contra su pecho, mientras +que sus labios amoratados estaban tocando la frente de uno de los niños, +porque sin duda alguna habia muerto arrojando el aliento sobre aquella +frente, para calentarla con el hálito de su boca y de su corazon. Los +niños vivian. Para arrancárselos á la mujer que ocupaba el lecho, fué +necesario enderezar aquellos brazos rígidos, que tenia presas á las dos +criaturas. Para arrancar esas criaturas á la mujer que ocupaba aquel +lecho hediondo, fué necesario luchar con su cadáver. Aquella madre +abrigó á sus hijos con su desnudez; los calentó con su propio frio, con +el frio de la muerte. Esto es un prodigio, un milagro; pero la madre +tiene el don celestial de hacer milagros y prodigios. Sobre una madre no +hay nada en el mundo, nada absolutamente más que Dios. No se me puede +tachar de indiferente, ó de descastado. Adoro á mi madre, adoro á todas +las madres de la tierra; adoro á las madres, no á las ayas. ¡Misterio +incomprensible! Esas madres que aman tanto á sus hijos, son las que +causan más frecuentemente su perdicion. No hay ninguna cosa más temible +para una hija, que el casamiento arreglado por una madre. No hay nada +más expuesto á error, más expuesto á ser engañado, que el corazon de una +mujer, cuando se trata de sus hijos. Basta que cualquier hombre mal +intencionado aparente amor á su hija, para que la madre se embobe y lo +eche todo á pique. Cree que va á labrar la felicidad de aquella criatura +que tanto ama, y labra su desdicha con un afan que raya en frenesí. La +madre tiene amor, no tiene juicio; tiene abnegacion, no tiene reserva; +sabe criar á sus hijos en sus pechos, no sabe criarlos para el mundo; +tiene el don divino de darles el sér; no tiene el don humano de darles +la felicidad; SON MADRES, NO SON AYAS. + +Figúrese el lector qué sucederá á la pobre muchacha de Batiñoles, con la +manía que tiene embargada la cabeza de su madre. Tiene que casarse á los +treinta años, á los treinta años cumplidos, y si falta un dia, la madre +no quiere. ¿Cuántas luchas, cuántos sinsabores, cuántas amarguras no +esperan á esa pobre hija? ¡Treinta años! Ahora tiene quince ó diez y +seis. Y ¿si ama ya? Y ¿si hoy tiene ya una pasion? ¿Ha de esperar trece +ó catorce años, para satisfacer el sentimiento más querido de su alma, +la necesidad más irresistible de su corazon, la fantasía más grande con +que la ha embellecido la Providencia? Y si despechada, al ver que +contrarian el más profundo instinto de su existencia, huye de la casa +que la vió nacer, y se pone en brazos de un hombre pérfido, como Luisa +se puso en brazos del estudiante de Rodhese ¿la volverá su madre la +honra y la dicha que ha perdido? ¡Madre insensata! ¿qué es lo que crees? +¿Crees que eres madre de tu hija, para sacrificarla á los caprichos de +su madre y de su abuela? ¿Crees que tu hija ha de vivir con la vida +especial de su abuela ó de su madre? ¿Crees que eres madre de tu hija, +para encerrar en el canutero de tus agujas el sentimiento más grande y +poderoso de la existencia, el encanto de todos los vivientes, el secreto +de todas las familias, la lumbre que calienta todos los hogares, el +ángel del mundo que arrulla el sueño, de todas las almas? ¿Crees que +eres madre para poner ó para arrancar ese sentimiento del alma de tu +hija, como quitas ó pones un garbanzo en tu olla, como clavas ó dejas de +clavar tu aguja de coser en una costura? ¿Crees que el cielo te ha dado +la dicha inmensa y el inmenso deber de ser madre, para disponer á tu +antojo de la ventura de ese sér que criaste en tu seno, de quien has de +dar cuenta á la familia, al mundo y á Dios? ¡No, madre indiscreta! + +Dios no da privilegios para lo absurdo y lo ridículo. Dios no te ha dado +la alteza, la soberana alteza de ser madre para que le pagues con la +ruindad de hacer infeliz á tu hija. + +Suplico á las hijas que se hagan cargo que no hablo con ellas; figúrense +que no han leido nada; fórmense la ilusion de que estas páginas están en +blanco. No hablo con las hijas, sino con las madres. + +Voy á dar un consejo á los padres, porque á los padres toca el gobierno +de los grandes intereses de su casa; por consecuencia, el gobierno de +sus hijos, puesto que un hijo es el interés capital de la familia. + +Cuando tu hija ame y sea amada, no mediando peligro en el casamiento, no +te opongas á que se case. Sobre todo, no te opongas, alegando por causa +los pocos años de la novia. Semejante causa no es verdadera, ni +legítima. Semejante causa es muchas veces la preocupacion vulgar de que +se vale tu egoismo, porque amas á tu hija, y no tienes bastante +abnegacion para sacrificar tu amor á su felicidad. La mujer, tu hija, es +capaz de casarse, desde luego que es capaz de amar á quien ha de ser su +marido, y un padre sensato no debe pretender legislar esto de otro modo. +La naturaleza, Dios, te ha ahorrado este trabajo, porque legislar estas +cosas tocaba á Dios, y un padre sensato debe calcular que la Providencia +sabe más que él. Y léjos de evitar que tu hija se case jóven, debes +procurar con mucho cuidado que no se case vieja. ¿Por qué? Por cuatro +razones capitales. + +1.ª Casándose tu hija jóven, es más apta para la generacion, en lo cual +gana la sociedad, y tiene que correr muchos menos peligros al ser madre, +en lo cual gana ella. De las veinte mujeres que se casan á cierta edad, +las once sucumben cuando dan á luz la primera criatura. + +2.ª Casándose jóven tu hija, aun cuando muera á una edad mediana, dejará +educados á sus hijos; cuando menos, á los mayores, que podrán encargarse +de la educacion y del porvenir de los pequeños, pudiendo morir con la +indecible satisfaccion de que deja en el mundo una familia. Por el +contrario, las que se casan tarde, no pueden vivir lo preciso para dejar +á un hijo establecido y colocado, de donde resulta frecuentemente que +los huérfanos tienen que ser presa de los hospicios, de los hospitales; +de la miseria, de la ignorancia y del vandalismo. Si pudiéramos ver la +historia secreta de todos los hechos sociales ¡cuántas lecciones +hallaríamos! ¡Cuántos escarmientos vendrian á castigar nuestras +imprudencias! ¡Cuántos desgraciados habrán subido las gradas del +patíbulo, por las extravagancias de sus madres, madres como esa madre de +Batiñoles! + +3.ª Casándose jóven tu hija, satisfaciendo á tiempo la necesidad más +imperiosa y más sagrada de su corazon, no puede ser víctima, como lo son +tantas mujeres, de una pasion contrariada, de un amor combatido y +tiranizado. Pero aunque su virtud se conserve pura, aunque no halle su +perdicion y su deshonra en un mar de lágrimas y de desdichas; aunque +tenga el necesario desprendimiento de sí misma para sacrificarse, ¿por +qué razon ha de sacrificarse esa criatura? ¿Por qué razon ha de ser su +padre quien la sacrifique? ¿Por qué ese martirio sin gloria? Tu hija ama +á los diez y seis años, y tú te empeñas en que ha de casarse á los +treinta cumplidos. ¿Quién llena ese vacío de catorce años? ¿Quién premia +esa lucha? ¿Quién compensa ese sacrificio y esa agonía? ¿Y si tu hija +enferma, quién la volverá su salud? ¿Y si se muere, quién la arrancará +de su sepulcro? + +4.ª Casándose jóven tu hija, se atempera con mucha menos dificultad al +carácter y á las costumbres de su marido; y con mucha menos dificultad +puede recibir esta segunda educacion, infinitamente más peligrosa, más +difícil y más importante que la primera. ¿Crees tú, padre de tu hija, +que tú sólo la educas? Estás en un error gravísimo. Tú la educas para la +sociedad, para la familia, para todo el mundo. Su marido tiene que +educarla luego para él. Tú haces con tu hija, lo que hace el sastre que +confecciona un traje para el primer parroquiano que salga. Luego que el +parroquiano se presenta, se pone el traje, y va designando al maestro en +dónde le está estrecho, en dónde le está ancho, en dónde le hace +arrugas, porque no quiere un traje que le haga arrugas, ni que le esté +ancho, ni que le esté estrecho. Tú, padre de tu hija, haces un traje sin +tomar la medida de tu yerno; tu yerno ha de ajustárselo despues, y esta +segunda hechura es una medida que tiene más peligros, porque el nuevo +sastre no cuenta con toda la tela, sino con la tela que tiene el vestido +que le dan, con la tela que tú le has dado. Y ¿qué cristiano educa á una +mujer, endurecida en sus costumbres, en sus hábitos, en sus vicios y +preocupaciones? ¿Qué cristiano educa á una mujer de treinta años, como +la abuela de la muchacha de Batiñoles? Más fácil es enderezar á un roble +de cien años, que á una mujer de quince. ¿Quién será tan necio que eche +sobre sí el andar á pleitos con una de treinta? ¡Ay! Aún siendo jóven, +aún sin tener conciencia cabal de sí propia, en el período inocente de +la generosidad y del amor, aún en la aurora de la vida, entre los +alegres albores del amanecer, pasa lo que Dios sabe: ¿qué no pasará, +cuando la mujer se ha explicado á su modo el mundo en que vive; cuando +está celosa y enamorada dé sus ideas, de sus opiniones y de sus hábitos, +como de su pelo, de sus ojos ó de su vestido? + +En favor de la teoría contraria no hay ninguna verdadera razon. En abono +de la teoría que defiendo, existen, sin esforzar mucho el asunto, las +cuatro razones que acabo de exponer. Encargo á los padres que mediten +despacio sobre este consejo, dado á la ligera; pero que es fruto de una +contínua y madura observacion, no desmentida nunca por la geometría +infalible de la vida, por la experiencia. + +Voy á terminar este dia con algunas curiosidades. + +Primera curiosidad. Un amigo nos ha referido lo que oyó en Sevilla, á un +hombre y á una mujer del pueblo. Es el caso que una mujer, jóven y +hermosa, pasaba por cierto lugar. Un hombre se aproxima á ella, y la +dice: oiga usted, cuando ese cuarto se desalquile, puede avisarme, +porque yo lo quiero habitar. + +--Sí, señor, contestó con mucho reposo la mujer. Cuando usted guste, +puede pasarse por mi casa, que mi marido le entregará la llave. + +¿Qué retórico, por sábio que fuera, escribiria una alegoría más +vigorosa, más bien expresada, más significativa, sin dejar de ser +decorosa y honesta? + +Segunda curiosidad. Un periódico literario de Paris hace tres preguntas, +á fin de que los suscritores curiosos se las contesten. + +Primera. ¿Qué es lo más temible de este mundo? + +Yo creo que un tonto. + +Segunda. ¿Qué debe hacer el hombre para evitar los inconvenientes del +casamiento? + +Yo creo que lo mejor es no casarse. + +Tercera. ¿Cuál es la tendencia favorita de las mujeres? + +Voy á contestar con dos redondillas castellanas. + + + El dominio, este es su afan; + Y tan de antiguo lo quiso, + Que dominó el Paraíso + Aún siendo soltero Adán. + + Con lo que queda expresado + Que he dicho bastante infiero; + Si lo enredó de soltero + ¿Qué hubiera sido casado? + + +Mañana nos espera el Louvre. El brigadier Rotalde no habla de otra cosa +que de la Asuncion. Por lo que á mí toca, Dios sabe cuánto deseo verla. +¡Animo, mis queridos y benévolos lectores! Hasta mañana. + + + + +=Dia trigésimo tercero=. + +La enferma.--Museo del Louvre.--La Asuncion.--Apoteosis de Rubens.--Otra +pintura de Murillo.--Una respuesta.--Noticia á mis lectoras.--Curiosidades. + + +¡Virtud increible la de la sangre! ¡Cariño santo el de la familia! La +hermana de Luisa ha llegado con su esposo; Luisa está buena; y no sólo +está buena, sino que es feliz, todo lo feliz que puede ser una criatura +que ha perdido la grande ilusion, la grande esperanza y el grande +secreto de su existencia. La honra es en nuestra alma, lo que es el +aroma en las flores: una esencia de aquella vida. + +Un abrazo de la mujer con quien se ha criado en la casa paterna, un solo +abrazo de su hermana, ha curado casi las llagas de su corazon. ¿Qué +sentirian aquellas dos mujeres cuando se vieron? ¿Qué sentiria Luisa, al +oir la voz de su segunda madre? ¿Qué hay en él mundo comparable á las +lágrimas, que aquellas dos criaturas derramaron? ¿Qué poder, qué +riqueza, qué fausto, qué ciencia, qué genio, qué gloria, tiene el arcano +arrebatador qué da la Providencia á esas lágrimas ignoradas y mudas? +¡Ah! Este amor innato de la familia, esta preciosa herencia que las +madres dejan á sus hijos, esta lumbre apacible que calienta á todos los +que viven en una casa, es lo que más nos reconcilia con la humanidad; +más que el talento, más que el heroismo, más que la virtud. Al ver á un +mendigo, á un criminal, á un traidor, á un leproso, no puedo menos de +exclamar: á ese hombre le ama su madre, le ama su esposa, le ama su +hijo; y en aquel hombre miserable, en aquella criatura abyecta, en aquel +andrajo de la vida, si así puede decirse, encuentro algo digno de +respetarse. Sí, yo respeto en aquel hombre el amor augusto de la +familia; respeto y adoro esa sacratísima poesía, cuyo poeta no mora en +este mundo. Aquella criatura envilecida lleva consigo un profundo +misterio que Dios le ha dado, y ante ese misterio que Dios nos da, debia +el hombre estudiar en silencio y con la cabeza destocada. + +Volviendo á Luisa, Madama Fonteral vino á enterarnos de lo ocurrido, y +el alborozo ahogaba su voz. La buena mujer no sabia por dónde empezar, y +exclamaba-muy á menudo: ¡_estoy loca, estoy loca_! Por fin, nos +participó la noticia, y mi mujer y yo sentimos lo que sentiriamos, +cuando encontráramos á una hermana que se nos hubiera perdido. Mi mujer +miraba á todos lados de la estancia; diciendo: _me parece que somos +más_. En efecto, todos creiamos que nuestra familia se habia aumentado. +La hermana de Luisa era tambien hermana nuestra, hermana por la +compasion y por la caridad. + +Madama Fonteral cogió la escalera, balbuceando palabras que no +comprendimos, y mi Ana y yo nos dirigimos una ojeada, como si nos +quisiéramos decir: ¡qué excelente mujer! + +Desde este dia, miramos á Madama Fonteral con un verdadero y entrañable +cariño. Tal vez esa pobre lechera es la persona á quien más queremos en +Paris. + +Mi mujer y yo, con los ojos iluminados por la alegría, nos asomamos al +balcon; Luisa estaba en el de enfrente, con la vista clavada en el +nuestro. Indudablemente esperaba á que nosotros nos asomásemos, para +saludamos. Así fué. Nos miró con un aire indecible de regocijo, nos hizo +diferentes saludos con las manos y con la cabeza, pronunció palabras que +no pudimos entender, y se metió dentro como un relámpago, dejando en +nuestro balcon, no á dos criaturas, sino dos estátuas. Al darnos de cara +con Luisa, al recibir el saludo de su ademan y de sus ojos, aquel tierno +saludo de un alma buena y generosa; al vernos casi enfrente de aquella +mujer que poco antes se moria, de aquel cadáver resucitado, se nos +oprimió el corazon, y quedamos allí como dos figuras de piedra. ¡Pobre +Luisa! ¡Alma tierna! Aquel saludo que nos hizo, fué un consuelo que +quiso darnos, que realmente nos dió. Hay jóvenes (yo conozco algunas), +que tienen como el sentimiento del vicio, sin embargo de que viven en la +virtud. Hay otras que tienen la conciencia de la virtud, sin embargo de +vivir en el vicio. A estas últimas pertenece Luisa. Ha pasado por la +deshonra, y no ha perdido totalmente el encanto de la inocencia. Es más +inocente por su alma, que muchas jóvenes lo son por su edad. + +Mudemos de decoracion. Es la una de la tarde; el brigadier Rotalde, otro +amigo y yo, paseamos nuestros ávidos ojos por una gran sala del Louvre, +denominada el _salon de los Estados_. La gran sala del palacio de +Versalles, y la que ahora examinamos, son las dos piezas más espaciosas +y magníficas que he visto. Tiene próximamente dos pisos de altura, sobre +ochenta pasos de longitud, y veintiocho ó treinta de latitud. El famoso +salon de embajadores del Palacio Real de Madrid, es mucho más pequeño; +sin embargo, me parece que es más majestuoso, porque es más sencillo. El +único defecto que noto en esta regia estancia, consiste en que la +profusion en el ornato, la quita esplendidez en el conjunto. Con menos +lujo, habria más grandeza, porque resaltaria más la grandeza de los +techos, de las paredes, del espacio; la grandeza de la extension. A +pesar de todo, es una pieza deslumbradora. Entre las infinitas cosas +notables que hemos visto en la sala de que hablo, no voy á hacer mencion +más que de una. Casi al fin del lienzo de la derecha, como en el comedio +de la pared, divisamos un cuadro. Nos aproximamos cuanto pudimos, y +echamos de ver que era el retrato de su pintor. Uno de los curiosos que +visitaban el Museo en aquel dia, contemplaba el retrato con cierta +entusiasta curiosidad, casi con maravilla. Esto nos llamó la atencion á +nosotros, que no veiamos en aquella pintura un motivo tan grande de +admiracion y de entusiasmo. Nos fijamos con más insistencia en el cuadro +que teniamos delante; volvimos los ojos al espectador, y notamos de +nuevo que no dejaba de hacer muecas y contorsiones, como encareciendo la +excelencia de la pintura. En esto nos miró, y nosotros le miramos +tambien, en señal de decirle: «¿que ves tú en ese cuadro? ¿Qué prodigio +es ese?» + +El extranjero (era aleman) nos comprendió, y al pasar cerca de nosotros, +balbuceó en mal francés: ese retrato que ustedes ven, esa pintura que +está ahí colgada, no es una pintura, no es un cuadro al óleo: es un +tapiz, y saludándonos con un ademan, partió. + +Los tres nos quedamos asombrados, y permanecimos mucho tiempo +contemplando aquella maravilla. No sabiendo que aquella pintura es un +tapiz de la fábrica de Gobelinos, parece imposible que haya una persona +que distinga el tapiz de una pintura al óleo, y de una pintura de buena +escuela. El tejido ha hecho tanto como el pincel; la lana es allí rival +de los colores. Sombras, medias tintas, confusion de matices, hasta +vaguedad en el colorido, hasta esa mezcla indefinible, infinitamente +varia y distinta, que sólo puede hacerse en la paleta de un pintor, todo +está allí. Los Gobelinos son tan pintores como tapiceros, ó tan +tapiceros como pintores. Creo que ese retrato que acabamos de ver y +admirar, es una de las más grandes curiosidades que posee el arte +humano. + +Entramos en el Museo de pinturas. Despues de atravesar algunas galerías, +en donde hay más riqueza de arquitectura, en donde el edificio es mucho +más notable que el Museo, penetramos en la _sala de preferencia_. En +esta rica sala se custodian todas las obras más estimadas que el Louvre +posee de los grandes maestros. En medio del ángulo de la derecha, entre +pinturas de Rafael de Urbino, de Rubens, de Ticiano y Poussin, vimos un +cuadro que parecia presidir aquella especie de banquete histórico; un +banquete á que asisten silenciosamente tantos genios. + +El brigadier Rotalde se destoca, y con una valentía de sentimiento, que +no fué dueño de reprimir, exclamó: _¡viva Bartolomé Estéban de Murillo!_ +Esta exclamacion improvisada tenia cierto fluido eléctrico. + +Nuestra curiosidad está satisfecha. La pintura que vemos es la ASUNCION. +¿Puede explicarse el mérito de ese inmenso cuadro? Creo que no. En esto +sucede lo que con el color y con el sonido. En vano explicaremos el +color al ciego, y el sonido al sordo. El que no reciba estas nociones de +la creacion natural, bajará al sepulcro sin ellas. El que no tenga +entendimiento, fantasía y corazon para comprender y sentir la gran +belleza que el genio de un hombre esculpió en ese lienzo; el que no oiga +dentro de su alma, muy dentro, lo que le dice ese silencio arrebatador, +esa elocuencia que no habla con la boca, esa elocuencia muda, y que por +lo mismo es más sublime; quien no tenga el talento del entusiasmo, como +tuvo Murillo el talento del arte, apenas podrá entender una palabra de +esa lengua divina. Cuando más se le explique, menos comprenderá. Sin +embargo, daré cuenta al lector de mis impresiones. No tome el lector á +soberbia, lo que voy á decir por ingenuidad. No veo el mérito de la +ASUNCION, en donde otros lo ven. Lo veo, grande, muy grande, +maravillosamente inspirado y feliz, en donde no se ve generalmente. Creo +que el mérito maestro de ese cuadro no consiste, sino en que teniendo +todas las formas de mujer, no nos hace experimentar la emocion del sexo; +en que tiene esa indecision misteriosa del pensamiento, de la +conciencia, de la esperanza; es decir, de la Vírgen, porque la esperanza +es toda la vida y toda la belleza de la virginidad. Es una mujer en su +cuerpo, y una idealidad en su alma; y la idealidad es tan poderosa, que +la impresion del cuerpo desaparece, y triunfa el espíritu. Esa ASUNCION +es una escuela en que el arte se pone de rodillas ante la fe. No veo á +Murillo; no veo á España; no veo á Sevilla; no veo á nadie; no veo más +que á la ASUNCION. La obra es tan grande, que mata la idea del obrero. + +¿En dónde principia esa Vírgen? No se sabe. Un ropaje magnífico oculta +sus piés. + +¿En dónde acaba? No se sabe. El dedo índice de su mano derecha señala á +lo alto, y el cielo es un espacio que no tiene confines. Parece que se +va, que se sale del cuadro, que se echa á volar sin alas; parece que +aquella figura tiene su complemento en otro mundo; parece que Murillo +quiso concluirla en el arcano de una esperanza, en la sombra de un +vaticinio, en el pensamiento de Dios. La ASUNCION es un cuadro á que no +falta nada, como creacion artística, y que considerado como creacion +religiosa, no tiene principio ni fin. El espectador no sabe, no ve, de +dónde arranca, ni en dónde concluye. + +En esa ignorancia misteriosa y trascendental, en esa ignorancia sublime +con que la ASUNCION se apodera de nosotros, consiste el gran mérito de +la pintura, á juzgar por lo que yo siento delante de ella. + +Voy á dar noticia de algunos detalles, procurando apartar la vista de +otras muchas bellezas, porque cualquiera pincelada de ese lienzo vale un +buen cuadro. + +Yo sé que los ojos de la figura que contemplo son bellísimos, y sin +embargo, ¡portento que asombra! no sabria decir qué color tienen. Y ¿en +qué consiste esto? dirá algun lector. Consiste en que Murillo quiso que +los espectadores no viesen los ojos de la ASUNCION, sino que mirasen al +cielo, á donde mira la inspirada imágen. + +Otra cosa me llama mucho la atencion, y es la profunda filosofía que me +revela el pensamiento de ocultar los piés á la Vírgen. Realmente, á una +vírgen no se le deben ver los piés. Todo lo que una vírgen pierde en +sombra, pierde en misterio; y todo lo que pierde de misterio, pierde de +vírgen. Pero ¡qué pliegue para indicar el muslo! ¡Qué contorno para +insinuar la cintura! ¡Qué manto para ocultar los piés! ¡Qué ondulaciones +en el traje! ¡Qué suavidad de colorido! ¡Qué dulzura de sentimiento! +¡Qué expresion de actitud! ¡Qué pureza y qué fervor de alma! No hablo de +la maestría del pincel. El alma, un alma muy llena de grandes afectos y +de grandes verdades, es el pincel que pinta cuadros como el que miro. + +Vuelvo los ojos á otro lado, porque no quiero decir más. Sólo añadiré +dos palabras acerca de su historia. + +Cierto convento de Sevilla encargó esta ASUNCION á Murillo. El pintor da +cabo á su tarea, coge su cuadro, lo lleva al convento, se enteran los +frailes, y se reune la comunidad. Murillo les presenta su pintura; los +críticos se acercan, examinan, miran con más cuidado, se contemplan unos +á otros frunciendo el entrecejo, y dicen al pintor: «vuestra merced +perdone; no es eso lo que hemos encargado; vuestra ASUNCION no hace al +convento.» + +--Permitan vuestras reverencias, contestó Murillo, que coloque el cuadro +en donde debe estar, y si entonces no agrada á vuestras reverencias, me +lo llevaré, porque, gracias á Dios, esta vírgen no come pan en casa de +su amo. + +--Poco ó nada ganarán en ello pintor y pintura, porque el convento +vuelve á deciros que ese cuadro no sirve. Se conoce, señor Bartolomé, +que vuestra merced ha manejado muy aprisa los pinceles. + +--Los habré manejado tan aprisa como plazca á vuestras reverencias, pero +déjenme con mil santos colocar la pintura, y diciendo y haciendo, la +ASUNCION principió á subir. Los frailes, que la habian mirado de cerca, +no habian visto otra cosa que pinceladas de almazarron, pegones de +albayalde, y casi todos habian vuelto la espalda al gran maestro. Pero +el cuadro subia, y á medida que iba subiendo, se transformaba de una +manera portentosa. La pintura se sitúa en su lugar, la Vírgen aparece, +el lienzo brilla, la ASUNCION llena todo el convento. + +--Si no desagrada á vuestra merced, señor Bartolomé, ese cuadro puede +quedar ahí, porque, ó la vista nos engaña, ó casi decimos á vuestra +merced que vuestra vírgen hace al convento. + +--No quedará ahí, con permiso de vuestras reverencias, contestó el +pintor. Antes se vea azotado por mano del verdugo Bartolomé Estéban +Murillo, que vuelva ese lienzo á pisar los umbrales de la comunidad, si +vuestras reverencias no han de tomarlo á enojo. No valieron ruegos, ni +súplicas. Á los pocos instantes Murillo salia del convento con su grande +obra. + +Ignoro qué hizo de ella. Lo que consta es que el mariscal Soult se +apoderó del cuadro, que se lo llevó á Paris, y que lo conservó hasta su +muerte, entre las pinturas de familia. Muerto el mariscal, el Museo del +Louvre hizo proposiciones á los herederos, los cuales vendieron la +pintura por la mitad próximamente de su valor, en obsequio del +establecimiento nacional á que se destinaba. El Louvre dió por ella +ciento sesenta mil napoleones, ó sean ochocientos mil francos. Desde +entonces está situada, en donde ahora la admiran los viajeros de todo el +globo. ¡Quién habia de decir á los buenos frailes de Sevilla, que +aquella ASUNCION que no _hacia á su convento_, habia de ser vendida al +Museo del Louvre en ciento sesenta talegas de napoleones, y que debia +presidir la gran sala de aquel suntuoso Museo, entre pinturas de +Poussin, de Rubens, del Ticiano y de Urbino! + +Despues de dirigir la última mirada al cuadro español, con cierto +orgullo nacional, pasamos á una galería, y luego á un salon, en donde no +hay otras pinturas que la apoteosis de Catalina de Médicis, por Rubens, +por el gran Rubens. Hasta que se ve esta apoteosis gigantesca, no se +tiene una idea exacta del pintor, conde y diplomático á la vez; pero en +quien el pintor vale más, mucho más que el diplomático y que el conde. +Los cuadros enormísimos de aquella divinizacion artística, llenan las +paredes de toda la sala. Hay descuidos, hay prisa en aquel inmenso +trabajo; pero se echa de ver tal fecundidad, tal concepcion, tal +valentía en las actitudes y musculaturas, una profusion tan admirable de +figuras y tipos mitológicos, que el ánimo se pasma de que un solo +hombre haya pintado aquellos lienzos colosales. Aquella apoteosis no es +la de Catalina de Médicis; es la de Rubens. En esta sala, el arte ha +podido más que la dinastia. + +Despues de visitar todo el Museo, en una de las salas contiguas á la de +preferencia, hemos encontrado otra pintura de Murillo. Es un lienzo de +media vara en cuadro, poco más ó menos. Representa un muchacho de corta +edad, pobre, mendigo, sentado en el suelo, y que tiene una pierna +colocada sobre la otra. Con la mano izquierda vuelve un pié, y con la +derecha pretende sacarse una espina. Los tres compañeros nos clavamos +delante de aquel mendigo, y no sabiamos cómo desasirnos de sus miradas. +¡Qué pintura más grande! Si yo fuese rico, daria por estos dos palmos de +lienzo, tanto como dió el Louvre por la ASUNCION. Este pequeño cuadro +vale más que la apoteosis de Rubens, no menos que la Vírgen que hemos +visto hace poco. Apenas se concibe que pueda presentarse un pasaje tan +trivial de la vida humana, de un modo tan encantador, tan elevado, tan +filosófico, tan perfecto. Cabello enredado y mugriento, frente oprimida, +ojos dilatados y tristes, mano tostada y sucia, uñas ennegrecidas, cara +chupada, pómulos salientes, tez arrugosa, fisonomía mústia, todo está +allí con una ingenuidad que sorprende. Es un chiquillo que nunca ha +conocido á su madre, que desde que nació pide limosna. El hijo que +conoce á la que le dió el ser, tiene alguna alegría en su semblante, una +alegría que deja algo allí hasta que la criatura se muere. En ese +muchacho no ha dejado aquella alegría ningun vislumbre. Positivamente, +esa criatura no ha visto jamás á su madre. Si estuviese vivo, nos lo +llevariamos á España. Viendo su estampa inanimada en ese pedazo de +lienzo, nos da gana de echar mano al bolsillo, y de dejarle una limosna. +¡Con qué verdad, con qué candor, con qué inocencia, abre los ojos +lánguidos y marchitos, frunce los labios, y alarga dos dedos estirados, +para sacarse la espina del pié! Lo repito; esa media vara de lienzo; ese +huérfano solo, abandonado y triste; ese desecho del orgullo del hombre, +ese olvido del mundo, ese andrajo de nuestras culpas, vale tanto como +la Vírgen. + +Y díganme ustedes, señores franceses: ¿cómo ese cuadro inestimable, esa +preciosísima pintura, esa tiernísima creacion cristiana, esa bellísima +apoteosis del espíritu del Evangelio: cómo ese mendigo no ocupa un lugar +en la sala de preferencia? ¿Creen ustedes que de cien cuadros que se +custodien en aquella sala, hay noventa y nueve que valgan más que ese +muchacho que está pintado ahí? ¿Creen ustedes que hay un solo cuadro en +la sala de preferencia, uno solo, que pertenezca á un arte más extenso y +más elevado, á una escuela más bella, más fecunda, más sábia y más +grande? ¿Por qué ese huérfano casi divino está oculto aquí? ¿Es pequeño +el tamaño de la pintura? ¿Costó poco quizá? + +Al atravesar el salon de preferencia, hemos notado una novedad. Una +jóven lindísima, condesa italiana, está subida al caballete, copiando la +ASUNCION. Si vale juzgar por los pocos detalles que hemos visto, es un +pincel maestro. Ignoro la vida de esa mujer; ignoro los secretos de su +alma; pero si tiene un alma pura, si tiene un corazon vírgen y bueno, la +copia que saca de la ASUNCION debe ser admirable. ¿Cómo es posible que +no se entiendan bien dos vírgenes tan bellas? algo hemos dicho de esto +al descuido; pero un descuido tal que ella pudiera oir, y la noble y +hermosa pintora se ha sonreido deliciosamente. ¡Ah! ¡quién sabe lo que +habrá debajo de esa risa! Muchas veces vemos que la flor más brillante, +es la que oculta con sus frescos tallos á la serpiente más venenosa. + +Si su conciencia es como su cintura, casi me atrevo á presagiar que verá +el reino de los cielos; aunque se ven frecuentemente cinturas muy +estrechas con conciencias muy anchas. + + + + +=Dia trigésimo cuarto=. + +La columna de Vendome.--El balcon de la fonda.--Dicho del general +Welington.--La Saboyana del Bosque de Bolonia.--Una Colegiala. +--Cuestion atrasada.--Curiosidades.--A última hora. + + +Es el último dia que el brigadier Rotalde piensa permanecer en Paris, y +estoy en el caso de hacerle los honores que son debidos al que se va. +Poco despues de las diez de la mañana, estamos en la Plaza de Vendome, +en cuyo centro se levanta una enorme y gallarda columna. El guardian nos +dice que en la fábrica de este monumento, que es de bronce, se han +empleado doce mil cañones, apresados por Bonaparte á los enemigos de +Francia. + +Los cimientos de esta gigantesca pirámide, imitacion de la columna de +Trajano, en Roma, tienen una profundidad de doce varas; su diámetro no +baja de cinco, y de cincuenta la elevacion. Se llega á la cima por una +escalera de ciento setenta y seis tramos. Corona la columna una estátua +de Napoleon, vestido de _gran Capitan_. Aguilas, guirnaldas de encina y +de laurel, y otros varios trofeos alegóricos, ornan este monumento de +triunfo. + +Encima de la puerta de entrada, se lee una inscripcion latina que dice: +«con el bronce del enemigo, levantó el Emperador Napoleon este monumento +á la gloria del gran ejército, que, bajo sus órdenes, venció en cinco +meses á toda la Alemania.» + +Con motivo de la columna de Vendome, se cuentan dos anécdotas muy +curiosas. De la una es héroe el actual emperador de los franceses; de la +otra, el general Welington. + +La de Napoleon III es la siguiente. Cuando, ocurrido el movimiento de +1848, vino á Paris el actual emperador, se hospedó en una fonda que hay +en la Plaza de Vendome. Sus amigos y adectos le aconsejaron que debia +enviar gente á provincias, para preparar la opinion pública, y conseguir +que le nombrasen diputado. + +--No es preciso enviar á nadie, contestó el emigrado de Lóndres. + +--¿Por qué? preguntaron con extrañeza sus amigos. + +--Porque no necesito de los electores. + +--Pero ¿cómo se explica que quien quiere ser elegido, no necesite de los +electores? + +--Porque tengo bastante con aquel ELECTOR. Y diciendo esto se levanta, +abre los cristales de un balcon que daba á la plaza, y les muestra la +estátua de Bonaparte, que corona (como ya dije) la columna triunfal. + +El antiguo emigrado de Lóndres tenia razon. El elector de bronce, +aquella grande historia, lo nombró diputado primero, presidente de la +república despues, emperador más tarde. No niego lo que este emperador +haya podido hacer; pero creo que el otro emperador, el ELECTOR de la +columna de Vendome, ha hecho mucho más. + +Vamos á la anécdota del general Welington. La primera estátua de +Bonaparte, que servia de remate á la columna, se bajó en 1815, y su +bronce sirvió para fundir la estátua de Enrique IV, que decora hoy el +puente Nuevo. Pues dicen que, al ver el general Welington aquella +estátua de Napoleon I, concibió la idea de mandar hacer otra estátua de +aquel personaje. Efectivamente, la estátua se hizo, y el general inglés +la colocó en el primer rellano de la escalera de su casa. Varios amigos +del general, sorprendidos de que dejase la estátua en la escalera, +pretendieron hacerle ver que aquello no era decoroso, porque podria +entenderse que queria desairar la memoria del héroe. + +--La estátua está en donde debe estar, contestó Welington, y bajó la +cabeza. + +--¿Pero cree usted, argüian los otros, que la estátua de Bonaparte debe +servir de adorno en la escalera de Welington? + +--La estátua está en donde debe estar, repetia el viejo general; no +puede estar más que en la escalera, y volvia á bajar la frente. + +--Pero ¿por qué no puede estar en otra parte que en la escalera? + +--Porque no cabe por las puertas de mi casa. + +Esta buena expresion de Welington hubo de inspirar á uno de nuestros +compañeros de expedicion, el cual dijo: esa columna es un digno pedestal +de aquella estátua. Realmente, Napoleon no necesitaba menor cimiento. + +Subimos á nuestro carruaje, y á los veinticinco ó treinta minutos +estábamos en el bosque de Bolonia. Al fin de una de las calles de +árboles, en sitio bastante lejano, nos encontramos á una jóven rubia, +muy rubia, y de un cútis tan blanco y tan terso, que más que cútis +parecia alabastro. Una mujer en la soledad, y especialmente entre +árboles y flores, tiene un prestigio fascinador. Estaba al pié de un +arbusto, y con una rama se daba golpes en la punta del zapato derecho, +teniendo clavada allí la vista de un modo maquinal. Alguna idea +agujereaba el cerebro de aquella mujer; algun pensamiento diabólico +volcanizaba aquella cabeza. Sobre esto dijimos algunas palabras á media +voz; pero la jóven no levantó los ojos para mirarnos. No parecia sino +que tenia los ojos atados á la punta del pié derecho, en donde +continuaba dando golpes con la rama. + +Al pasar casi tocando con sus piés, el brigadier dijo, _esta está +maquinando contra algun infeliz_, y al oir esto, todos nos reimos con +cierta algazara. La saboyana (tal parecia por su color y por sus +facciones) no levantó tampoco la vista. Dimos un paseo bastante largo, y +á la vuelta la encontramos en el mismo sitio, conservando la misma +actitud, y sin dejar la extraña ocupacion de dar golpes á la punta del +zapato derecho. + +¿Qué pensará? ¿Qué sucederá á esa mujer? Esto murmuramos entre nosotros, +y casi tuvimos tentacion de hablarla. Seguramente lo hubiéramos hecho, +si aquella mujer hubiera levantado la vista hácia nosotros, pero en +balde. Al pasar esta vez por su orilla, esforzamos la voz, procuramos +hacer ruido; nada: aquellos ojos estaban cosidos al zapato. Nosotros +pasamos por fin, nos alejamos volviendo la cara, hasta que la perdimos +de vista. La saboyana quedó allí. ¿Hemos hecho bien en no hablarla? +Creo que no; presiento que hemos cometido una falta de caridad, porque +presiento que aquella mujer oculta un plan diabólico, debajo de aquel +movimiento maquinal, casi idiota. La memoria de aquella desgraciada +(estoy seguro de que aquella mujer no es dichosa) nos ha preocupado todo +el dia. + +Cerca del arco de la Estrella, hemos encontrado á una familia americana, +que ha venido á Paris con el fin de llevarse á una niña, que tenia en un +colegio de esta ciudad. La colegiala, jóven de diez y siete á diez y +ocho años, iba con sus padres y dos hermanitos. La niña en cuestion +parecia una lela revoltosa. La educacion de los colegios es quizá el +inconveniente más grave de la civilizacion de nuestros dias. La mujer +que en ellos se educa, contrae mil hábitos extravagantes y caprichosos, +pierde una gran parte del cariño que debe á los suyos, no sirve para la +vida de la casa, puesto que no se ha criado en familia, ni para la vida +civil, puesto que no se ha criado en sociedad. Tiene la ignorancia del +que no experimenta la realidad de la vida humana, el deseo aturdido y +desordenado del que desea experimentar, y la malicia peligrosísima del +que anhela una dicha que ignora. Al salir del colegio se figura la +colegiala que viene al mundo, se figura que acaba de nacer; y aún á +despecho suyo, tiene la volubilidad, los antojos y el ánsia de un niño. +En un dia, en una hora, quiere disfrutar lo que no ha disfrutado en diez +años de encierro, y nunca está contenta, nunca está tranquila; siempre +mira impaciente, siempre murmura, siempre anhela más. Querer verlo todo, +sentirlo todo, devorarlo todo á la vez, esta es la educacion, esta es la +cultura, esta es la moral que la jóven saca del colegio. + +Padres que leais este libro, antes que á un colegio, antes que á esas +escuelas, en donde pagais tanto dinero para que os desnaturalicen +vuestras hijas, enviadlas á una aldea. En una aldea serán ignorantes: en +el colegio son ignorantes, impacientes, mal habituadas y locas. + +Si yo tuviese un hijo y me preguntara: ¿qué cualidad es la primera que +debo buscar en la mujer, que haya de ser mi esposa? + +--Que no sea de colegio, contestaria yo. + +¿Quiero decir con esto que no pueda haber colegialas virtuosas y cultas? +No; la virtud está en todas partes; en todas partes hay mujeres educadas +y virtuosas; yo no hablo aquí de la bondad de la mujer, sino de los +peligros, de los graves peligros, de un colegio. + +Todavía hablábamos con la familia americana, cuando, delante de +nosotros, se para un coche, abre el lacayo la portezuela, y asoma una +mujer de hermosa figura. Pone el pié en el estribo, se suspende el +traje, habla con el lacayo, y así se estuvo un par de minutos, como para +que nosotros admirásemos el bello contorno de su pierna. Parece +imposible que haya mujeres tan insensatas; parece imposible que de tal +manera malversen el caudal que deben al cielo. Quieren darse interés +menospreciándose; quieren ataviarse y deslumbrarnos, cubriéndose de +harapos y de girones. + +A esa pobre mujer (una mujer puede ser pobre con muchas alhajas y muchas +riquezas) seria necesario enseñarla la copla que dice: + + + En el amoroso imperio + Busca el hombre lo que ignora: + No es la mujer lo que adora, + Lo que adora es su misterio. + + +¡Cuánto más valdrian las mujeres, cuán diferente seria el mundo, si se +comprendiera y se practicara la moral de esas cuatro líneas! + +Ya lo he dicho en otro lugar, y voy á decirlo aquí otra vez. El que crea +que no necesita leerlo dos veces, que lo pase por alto; pero casi me +atrevo á decir que aunque lo leyera todos los dias, no perderia el +tiempo. + +Una virtud moral que se llama _recato_. + +Una virtud física que se llama _aseo_. + +Una virtud social y religiosa que se llama _caridad_. + +Dos virtudes domésticas que se llaman _laboriosidad y economía_: hé +aquí el verdadero dote, el dote más grande, que un padre puede dar á su +hija. Con ese dote, la pobre es rica; y la fea es hermosa. Sin ese dote, +la hermosa es fea, y la rica es pobre. + +¡Cuántos pechos exhalarán un profundo suspiro, al leer estos desaliñados +renglones! + +La francesa partió con el lacayo. Dios la dé lo que la hace falta, que +es una buena dósis de juicio. + +Hemos tenido un gran placer. Visitamos el _Instituto_, y vimos las +estátuas de Bossuet, de Descartes, de Fenelon y de Tully. Vimos tambien +con gran satisfaccion los bustos de otros hombres célebres, entre ellos +el de Molière, sin embargo de que este gran poeta no perteneció á la +_Academia de su siglo_. Pertenecia á otra Academia mucho más grande: á +la de la historia, á la del tiempo. El busto tiene esta noble y discreta +inscripcion: + +_Rien ne manque à sa gloire, il manquait à la nôtre. Nada falta á su +gloria; pero á nuestra gloria faltaba el tenerle aquí_. + +Estas palabras son un digno y generoso epitafio. ¡Ilustre Molière! Ya +que un siglo dejó tu cadáver insepulto; ya que un siglo negó á tus +cenizas el palmo de tierra, que no se niega á tantos idiotas y á tantos +malvados, otro siglo te llama, te hace entrar y te tiene guardado aquí. + +¡Qué arcanos tan raros envuelven el destino de la vida! El genio salva +al mundo, y el mundo lo trata casi siempre como herege. O lo quema, ó lo +ahorca, ó lo reduce á morir de hambre, ó lo deja insepulto. Pero Dios +que está arriba, tan arriba, Dios que ve tanto, que tanto vela, que tan +justo es, entierra luego á los que no tuvieron sepultura, y da pan á los +que se murieron de hambre, y quita la argolla á los que perecieron en +los cadalsos, y junta los miembros, y resucita el polvo de los que +sirvieron de pábulo á bárbaras hogueras. Ahí estan esas estátuas y esos +bustos. ¡Gloria á ellos, gloria al siglo cristiano que los fabrica, y +gloria al espíritu que los ha mandado fabricar! + +Vamos á las curiosidades de este dia. Ha caido en mis manos, por una +venturosa casualidad, un memorial antiguo, y en él encuentro noticias, +que no dejan de llamarme la atencion. + +_Primera_. En tiempo de San Luis, se dió el nombre de _Universidad_ á la +reunion de todas las escuelas parisienses, y la universidad se llamaba +entonces LA TRES-HUMBLE ET TRES-DEVOTE FILLE DU ROY: LA MUY HUMILDE y +MUY DEVOTA HIJA DEL REY. ¡Quién habia de decir á San Luis que _la muy +humilde y muy devota hija del rey_, habia de poner pleito á los mismos +reyes! + +_Segunda_. La vara toesa de mampostería, que hoy no costará menos de +quince ó diez y seis reales, costaba en Francia ocho sueldos, ó sean +doce cuartos españoles, á mediados del siglo XIII. + +_Tercera_. En el mes de Febrero de 1377, el Emperador Cárlos V recibió +en Paris al Emperador Cárlos IV. Entre los multiplicados presentes que +el Preboste y los Síndicos de la ciudad hicieron al recien venido, se +veia un barquichuelo, que pesaba ciento noventa marcos de plata, _neuf +vingt et dix marcs d'argent_, lo que equivale á unas cuatro arrobas de +Castilla. + +Si los demás presentes eran por el estilo, bien necesitaba el Emperador +una acémila para cada presente. + +A la segunda comida que el rey de Francia dió á su huésped, asistieron +el Delfin, el duque de Sajonia, las duques de Berry, de Borbon, de +Brabante, de Borgoña, de Bar, el conde de Eu, y cerca de mil caballeros +y barones, así extranjeros como franceses. Durante la comida, se +representaron dos _entremeses_, uno de los cuales tenia por asunto _la +toma de Jerusalem_, por Godofredo de Bullon. Una de las decoraciones +figuraba la gran torre, desde donde los musulmanes proclaman su ley. Un +actor, vestido de sarraceno con la más minuciosa propiedad, pregonaba la +ley desde la torre en lengua arábiga. + +A juzgar por las muestras, debe suponerse que el convite duró todo el +dia. Los dos entremeses no dejarian de durar dos ó tres horas; de modo, +que cuando tomaran los postres, las entradas debian estar ya en los +talones. ¡Con qué reposo lo tomaba aquella buena gente! + +_Cuarta_. El Memorial cuenta la historia de un compadre que no se anda +en chiquitas. Estéban Marcel, de quien ya he hablado en estos apuntes, +era Preboste de Paris á mediados del siglo XIV. Un dia tuvo la idea (¡en +mala hora la tuvo!) de vender la ciudad á los ingleses. Era el 1.º de +Agosto de 1358, y por más señas que habia nubes. Así lo dice el +Memorial. Para el Preboste de Paris estuvo realmente bien nublado. Pues +nuestro buen Estéban Marcel se hace amo de las llaves de la ciudad, y á +la media noche, toma el camino de la Bastilla de San Antonio. El +Preboste creia que iba solo; pero se engañaba. Dos hombres le seguian. +Estos dos hombres silenciosos, que avanzaban como dos sombras, eran los +hermanos Juan y Simon Maillard. + +--Estéban, ¿qué se hace por aquí á estas horas? + +--Juan, ¿qué importa á nadie lo que yo hago? Atiendo á mi oficio de +Preboste de la ciudad. + +--¡Voto á brios! exclamó Juan Maillard, que era su compadre; el diablo +cargue conmigo, si estais aquí para nada que huela á bueno. Ved, añadió +luego á varios hombres que se habian reunido; intenta vender la ciudad, +y por eso tiene las llaves en la mano. + +--¡Compadre Juan, miente usted! + +--¡Usted es el que miente, compadre Estéban! Y si no, ahora lo verá +usted; y acercándose al Preboste, levanta el hacha y le separa la cabeza +del cuerpo. ¡Y eso que era compadre! ¿Qué hubiera hecho, á no mediar el +compadrazgo? + +_Quinta_. (Para el Sr. Alejandro Dumas.) El Memorial refiere que en el +siglo XI, estaba Paris lleno de clérigos y de estudiantes, cuyos +clérigos y estudiantes, en su mayoría, «vivian menos en el santuario de +las artes y de las ciencias, que en medio de las riñas y de las +bacanales de la calle de Fouare. Saqueaban las tabernas, violentaban á +las mujeres, apaleaban á sus maridos con _bastones ofensivos_, y +preferian la belleza de las muchachas á las bellezas de Ciceron.» + +Sepa el Sr. Alejandro Dumas que los clérigos y los estudiantes de Paris, +en el siglo XI, saqueaban las tabernas, violentaban á las mujeres, y +apaleaban á sus maridos con _bastones ofensivos_. Sepa el Sr. Alejandro +Dumas que Paris, en el siglo XI y bastante despues, era una horda, +porque solamente en una horda pueden consentirse tamañas tropelías. Más +valiera que el Sr. Dumas tuviese presente la historia de su pueblo, +antes de hacer befa de una nacion leal y generosa, á quien paga con +despropósitos, con calumnias y ridiculeces. + +_Sexta_. (Para el mismo Sr. Dumas.) Bajo el reinado de San Luis, el jefe +de los mercaderes tomó el célebre nombre de Preboste, y á contar de esta +fecha, el Prebostazgo dejó de venderse á pública subasta, como acontecia +en los tiempos anteriores. «De aquí resultaba, dice el Memorial, que los +pobres no hallaban amparo contra los ricos, á causa de los muchos +presentes que los ricos hacian á los Prebostes. El bajo pueblo no se +atrevia á morar en las tierras del rey, y se iba en busca de otras +prebostias y otros señoríos, por lo cual las tierras del rey estaban tan +desiertas, que cuando el Preboste daba audiencia, no asistian á ellas +arriba de diez ó de doce personas; pero en cambio, habia tantos +malhechores y rateros dentro y fuera de la ciudad, que toda la comarca +estaba llena.» + +Y para que el Sr. Alejandro Dumas no crea que pretendo burlarme, +siguiendo su costumbre, copio á continuacion el texto en francés +antiguo. + +«Le menu peuple n'osoit demourer en la terre du roy, et alloit demourer +en d'autres prévostés et aultres seigneuries, et la terre du roy etoit +si déserte que, quand le prébost tenoit ses plaids, il n'y avoit pas +plus de dix personnes ou de douze; mais il y avoit tant de malfaicteurs +et larrons à Paris et dehors, que tout le pays en estoit plein.» + +Sepa tambien el Sr. Dumas que, hasta el reinado de San Luis, Paris y sus +alrededores estaban plagados de malhechores y de rateros, y que los +vasallos de la corona tenian que ir á buscar otros señoríos, porque no +podian parar en las tierras del rey. ¿Y cómo llama usted á eso, Sr. +Dumas? ¿Es eso cultura y civilizacion? ¿Eso no es Africa? ¿Para eso no +hay Pirineos? + +Basta de _Memorial_. Vamos á curiosidades de otro género. Segun un +inventario hecho en 1774, los diamantes de la corona francesa excedian +de ocho mil, de los cuales eran los mejores, y lo son todavía, los +denominados el Regente y el Sancy. + +El Regente, que ocupaba el tercero ó cuarto lugar entre los primeros +diamantes conocidos, fué comprado por el duque de Orleans por +cuatrocientos mil napoleones, en 1717. + +La historia de Sancy es más antigua y novelesca. En el siglo XV, un +suizo poseia este gran diamante, no se sabe cómo, y lo vendió por un +_escudo_ á Cárlos el Temerario. El tal hombre ignoraba seguramente que +aquel pedacito de piedra encerraba una gran fortuna. De Cárlos el +Temerario pasó á Nicolás de Harlay de Sancy, que lo empeñó á D. Antonio, +rey de Portugal, en doscientos mil francos. El mismo Sancy lo desempeñó +luego, mediante una suma de quinientos mil, ó sean dos millones de +reales. ¿Qué diria á esto el buen Suizo, que lo vendió por un escudo? + +Ultima curiosidad. En la calle de los Pequeños Campos, hemos encontrado +á una señora que caminaba con el aire de una heroina, mientras que la +seguia un corderito, que llevaba sobre el lomo un manojo de parras. La +señora volvia la cara de cuando en cuando, de lo cual inferimos nosotros +que alguna persona interesada quedaba atrás, y así era efectivamente, +segun luego vimos. En estos dares y tomares, atraviesa la acera un +caballero jóven, y ambos se saludan con más afecto del que conviene +manifestar en público, sobre todo cuando la mujer es casada, y muy +especialmente, cuando detrás viene un carnero. El recienvenido la +pregunta por su esposo, y ella, con cierto desden, con cierta saciedad +(es muy prosáico en el poético Paris el amar á un marido) contesta á +media voz: ahí detrás viene. El otro miró, y no vió otra cosa que el +borreguillo que traia las parras. Nosotros presenciábamos la escena, +situados delante de un escaparate, á diez ó doce pasos de distancia. Mi +mujer me miraba, porque no comprendia el tremendo chiste de la +situacion, hasta que yo me eché á reir, sin ser dueño de contenerme. +Entonces mi mujer me preguntó por qué me reia, y yo la conté el lance, +que la hizo reir tambien. + +No comprendo por qué; pero ello sucede que, las cosas más graves son las +que nos causan más risa. + +Yo no pude menos de poner en verso esta peregrina aventura, aunque en +Paris no tiene nada de peregrina, ni de extraordinaria. + + Va una dama con gran fuero, + Y gran pompa y grande brillo, + Siguiéndola un carnerillo + Que es animal muy casero. + Con su manojo de parras + Iba el animal ufano, + Cuando llega un Don Fulano + Que es amigote de marras, + --¿Y su esposo? dice luego. + --Detrás viene, dice ella ... + ¡Oh prodigio de la estrella! + Detrás marchaba un borrego. + +A lo léjos, muy á lo léjos, apareció una víctima. Era el marido. + +_A última hora_. Son las once de la noche. En el momento de ponerme á +escribir el noveno artículo para _La América_, nos traen una noticia. No +sé cómo anunciarla á mis lectores. Temo lastimar su corazon, como lo +está el de mi mujer y el mio. Luisa ha muerto. Sin duda la sorpresa que +la produjo el ver á su hermana, la causó un derrame cerebral, que devoró +su vida en pocos instantes. ¡Pobre mujer! Hé aquí lo que deben esperar +las jóvenes que no saben luchar consigo mismas, que no saben ser lo que +Dios ha querido que sean, y los padres que ponen en olvido que la +paternidad no es una tiranía, sino una mision, un sacramento, un +sacerdocio. + +¡Desgraciada Luisa, adios! ¡El cielo tenga más misericordia de tí, que +lástima te tuvo ese hombre infame de Rodhese! Si tuviéramos valor para +ello, averiguariamos en dónde te entierran, y antes de volver á nuestro +país, iriamos á despedirnos de tus cenizas. Mi mujer llora, y yo tengo +el pecho oprimido. + +Juro que no he de partir de esta ciudad, sin escribir al estudiante de +Estrasburgo, noticiándole la desgracia de una mujer que él no merecia. +Sí, lo sabrá al menos, para que esa sombra vaya sobre su corazon, y no +engañe á otra desdichada. + + + + +=Dia trigésimo quinto=. + +Disputa del _restaurant_ de las Columnas.--Manuela Bernaola.--Una mujer +de Batiñoles y de Lamartine.--Un caballero vestido de hombre, y un +hombre vestido de caballero.--Un conflicto.--Llanto de mi +mujer.--Cartas--Visitas.--Las cinco y media de la tarde.--Un puente.--El +Napoleon y el guardia civil. + + +Prometi dar cuenta de una disputa que presencié el otro dia en el +_restaurant_ de las Columnas. Era la siguiente. Dos caballeros discutian +en alta voz, acerca de la prenda que constituia el carácter más grande +del hombre. Uno opinaba que era la generosidad, la abnegacion. El otro +decia que era el valor ó la firmeza. Yo creo que es la _resolucion_ para +emprender, y _la constancia_ para proseguir y terminar. Despues del +genio y de la honradez, me parece que aquellas dos virtudes son las más +elevadas y trascendentales del mundo. Con resolucion hay casi todo. + +Obran en mi poder los datos relativos al asesinato de Manuela Bernaola é +Ignacio Cabezudo; pero no puedo publicarlos aquí, porque un escritor de +Madrid me participa que prepara una historia de aquel atentado, y no +debo perjudicar á mi compañero de letras, anticipando datos curiosos que +quitarian interés á su obra. Dicho escritor me pide un prólogo para la +historia que piensa publicar, y me despido del asunto hasta entonces. + +Me han contado hoy cierta aventura muy notable de una mujer de +Batiñoles. Esta mujer, que es una verdulera, supo que se habia abierto +una suscricion á favor del célebre poeta de Lamartine, con el fin de +que pudiera rescatar un castillo feudal, que tenia empezado. Con este ó +semejante motivo, se han abierto ya dos suscriciones, que no habrán +importado menos de trescientos mil duros. ¡Un republicano acude á la +caridad europea, para desempeñar un castillo feudal! ¡A la suscricion de +un republicano francés, contribuyen en primer lugar los lores ingleses! +Esto seria extraño, muy extraño, en cualquier país de la tierra; en +Paris, no. En Paris no tienen absolutamente nada de extraño las cosas +más extrañas. + +Pues la buena mujer de Batiñoles supo la suscricion á que me refiero, +supuso que el poeta se hallaba en grandes conflictos, y repetia +frecuentemente: ¡pobre señor Alfonso de Lamartine! ¡Qué apurado estará! +Y hoy guardaba un franco, otro franco mañana, y así fué reuniendo hasta +cuatro napoleones. Toma nota del número de la casa, se aliña lo mejor +que puede, y llena de gozo, como quien sabe que va á practicar una buena +obra, coge el camino de Paris, y al cabo de una hora de buen andar, se +para en la puerta del gran escritor. El corazon saltaba del pecho á la +pobre mujer, imaginándose que iba á encontrar, afligido y pobre, al +eminente autor de las _Melodías_. Pasa el umbral.... No, no es aquí, +dijo en sus adentros la verdulera. En este patio hay coches, veo +lacayos, escudos de armas ... no, no es esta la casa de mi pobre señor +Alfonso de Lamartine. Pregunta á los vecinos, y todos la aseguran que +aquella es la casa del poeta. Pasa segunda vez el umbral, se detiene, +mira, da unos cuantos pasos con recelo.... La vecindad me engaña sin +duda, decia para sí la aturdida mujer. Por fin, medio balbuceando, +entera á uno de los criados del objeto que la llevaba, y la hacen entrar +en un gabinete. Alfombras, cortinajes, dorados, tremoles.... ¿Que es +esto? exclamaba la verdulera. Sale del gabinete, atraviesa el patio, +cruza el umbral, camina á marchas dobles por la calle, y como alma que +lleva el diablo, entra en Batiñoles. Inmediatamente que se vió en su +casa, se sienta, deshace el nudo que tenia la esquina de un pañuelo, +saca cuatro napoleones que habia envueltos allí, y se los mete en el +bolsillo exclamando: mucha más falta me hacen á mí que al señor Alfonso +de Lamartine. Con estos veinte francos, haré un vestido nuevo á mi hijo +Vicente. El niño asoma en este momento, da un grito de alegría, y corre +hácia su madre, que le abre los brazos. + +Esta aventura, que no tiene nada de particular para otros, tiene para mí +una grandísima importancia, porque tiene una grandísima moralidad. La +accion de la mujer de Batiñoles vale infinitamente más que el castillo, +y que mil castillos del poeta de Lamartine. + +Otro incidente no ha dejado de impresionarme. En el pasaje de Jouffroi +hemos encontrado á un vizcaino, que viene de la Habana, y que se ha +hecho rico con la trata de negros. Lleva una gran cadena de oro, sortija +de brillantes, alfiler de lo mismo; casi al propio tiempo, pasa por +nuestro lado un hombre modesto y humilde. Era M. Littré, el hombre más +sábio quizá de todo el Instituto de Francia. Yo dije para mí: aquel es +un hombre disfrazado de caballero, y señalé al vizcaino: aquel otro es +un caballero vestido de hombre, y señalé al sábio y modesto publicista. + +Otro incidente me ha impresionado más. Un amigo llega esta mañana, me +mira, calla, y despues de un minuto de silencio, me dice: ¿usted me oye? + +--Sí, señor, le oigo. + +--Si usted no me ayuda, dentro de tres horas estoy en la cárcel. + +--¡Cómo! ¿Por qué? + +--Porque debo ochocientos cincuenta francos. + +Vi el conflicto pintado en el semblante de aquel hombre; aquel hombre no +me engañaba; era un amigo mio; sobre todo, era un hombre honrado, la +vergüenza quemaba sus mejillas, y no me fué dado vacilar. No quise, ni +pude. Un hombre que tiene corazon, no vacila nunca en tales momentos. Mi +mujer no se habia levantado aún. Sin decirla nada, sin saber lo que +hacia, tanto ó más aturdido que mi amigo, abro mi cofre, y le doy los +ciento setenta napoleones que necesita. Aquel hombre coge el dinero, me +aprieta la mano sin decir palabra, y con los ojos humedecidos, sale +precipitadamente de mi habitacion. + +Si él no me paga, exclamé para mí, Dios me lo pagará. No sabemos cómo, +acaso no lo conocemos, tal vez nos quejamos, porque no vemos el interior +de esta enorme máquina que se llama mundo; pero tenga el lector por +cierto que Dios paga siempre estas cosas. Tal vez nos lo paga con +monedas que nosotros no sabemos apreciar; pero nos lo paga. Esta verdad +es la más evidente y la más necesaria de la vida. + +Pero otra cosa me ha producido todavía mayor sensacion. Luego que el +amigo partió con su dinero, conté lo que me quedaba, y despues de pagar +la fonda, no me resta lo necesario para volver á nuestro país. +¡Desdichado de mí un millon de veces! ¿Cómo se lo digo á mi mujer? ¿Qué +hago? ¿A qué apelo? + +Pero otra novedad debia impresionarme más aún. Á la vuelta del +_restaurant_ de las Columnas, entrados ya en nuestra calle, hube de +decir algo á mi compañera sobre la aventura del amigo; mi mujer se para +repentinamente, me echa una ojeada terrible, suelta su brazo del mio, se +cubre la cara con ambas manos, y arranca á llorar; pero un llorar que no +podia contener, un llorar sin consuelo. Yo me quedé inmóvil, estático; +crucé los brazos, y la miraba sin saber qué hacer, ni qué decir. Debia +estar pálido como un cadáver. Hice que se cogiera de nuevo á mi brazo, +entramos en la fonda, la señora acudió para saber qué la sucedia, yo la +dije que habiamos recibido la noticia de que mi suegro estaba enfermo de +gravedad, la patrona nos manifestó su deseo de que se aliviara, y +subimos. Al entrar en nuestra habitacion, vi algunas cartas sobre la +chimenea. Abro la primera que cogí, y con la carta abierta en la mano, +digo á mi compañera: + +--¿Por quién dirás que podemos volver á España cuando queramos? + +Mi mujer me miraba con mucha atencion, y con un aire indefinible de +sorpresa y de regocijo. + +--¿Por quién? me preguntó. + +--Por la ciudad de Reus. + +--¡Bendita sea! exclamó mi mujer. + +--¡Bendita sea! exclamaron tambien otros labios. + +Mis amigos de Reus, presumiendo que podia verme en algun apuro, y +deseosos de que no me quedara en Francia, me mandaban cien duros á +Paris, y otros ciento á Madrid, con el objeto de que me encontrase con +recursos á mi llegada. Hay demostraciones tan generosas, tan delicadas y +tan nobles, que no se pueden olvidar nunca, aún supuesta la ingratitud, +aún supuesto ese negro vicio, el más negro de todos. Y ya que trato del +capítulo de la gratitud, voy á trasladar al papel algunas páginas de mi +corazon, por si sucede que estos apuntes sean el último ensayo que doy +al público, como pudiera suceder, si la terrible dolencia que me aflige +avanza algo más. Estoy seguro de que mis lectores no llevarán á mal este +desahogo de un alma agradecida y lacerada, porque ¿quién no tiene en el +mundo algo que agradecer? ¿Quién no tiene deudas sagradas que pagar? + +Cuando la prohibicion de siete obras consecutivas (prohibiciones +sistemáticas las más de ellas) consumieron todos mis recursos, puesto +que las obras prohibidas no valian menos de cuatrocientos mil reales: +cuando me he visto sin medios humanos de vivir, despues de veinticinco +años de estudios constantes, de constantes vigilias; un artesano, un +menestral, un hombre que no me conocia; un hombre que habia aprendido á +leer en un libro mio, se redujo á comer un pedazo de pan, y me enviaba, +contra mi voluntad, todo el preciosísimo capital de sus economías: este +artesano, esta alma grande, es José Mallol, natural de Gandía, provincia +de Valencia. Pongo este ejemplo en primer lugar, porque José Mallol no +me daba lo que él tenia, sino lo que arrancaba de su existencia. + +Si algo he hecho y puedo hacer por mi patria; si alguna huella dejo en +el mundo; si la Providencia ha querido favorecerme con esta altísima +merced, á que seguramente no me considero acreedor, España deberia +agradecerlo al marido de mi hermana Filomena, D. Antonio Miravent y +Bogarin, á su hermano D. Francisco, y al marido de mi hermana Amparo, +D. Juan María de Zarandieta, naturales todos de la isla Cristina, +provincia de Huelva. Tambien son dignos de mi gratitud, por su conducta +liberal y caballerosa, D. Miguel Roselló, de las Baleares; D. Cayetano +del Portillo, D. Rafael Molero de la Borbolla, D. José Bulnes y Solera, +y mi hermano político, D. Salvador de Cantos, de Sevilla; D. Ramon Sans, +de Huesca; el Marqués de Premio Real, y D. José Bartorelo y Quintana, de +Cádiz; D. Cárlos Cervera y D. Félix Gallac, de Valencia; D. Alejo +Tresario Echevarría, de Bilbao; D. Serafin Martinez y D. Gregorio +Garcerán, de la Habana; D. Lúcas Cuesta, de Oviedo; D. Juan de Torres y +Gil, de Casariche; D. Antonio Gonzalez y Ciezar, de Ayamonte; D. Vicente +Ramirez Cruzado, de Villarrasa; D. Juan Bautista Revuelta, de Carlet; D. +Policarpo Villalobos, de Dénia, y otros muchos, cuyos nombres no me son +conocidos. Casi, casi puede un hombre ser desgraciado, por tener el +consuelo de verse rodeado de tantas almas buenas. Reciban todos mi +saludo y mi agradecimiento; si me muero, como en señal de despedida; si +vivo, como en señal de testimonio. Á la lista de mis amigos y +favorecedores debo añadir tres nombres queridos: D. Juan de la Puerta +Canseco, de Santa Cruz de Tenerife; D. Amaranto Martinez Escobar, de +Palmas de Canarias; y D. Fernando García, de Gerona. + +Cobramos la letra de Reus, pagamos la fonda, hacemos tres visitas, +compramos algunas frioleras, y nos proveemos de dos billetes. Llegan las +cinco y media, subimos á un coche que nos conduce á una estacion de +ferro-carril; nos acomodamos en nuestros puestos, y el tren arranca. +Pasan algunas horas, y á los rayos de una luna llena, distinguimos los +árboles corpulentos de Orleans, luego las llanuras de Burdeos, despues +las torres de Angulema, de Bayona y de Irun. Irun está delante de +nosotros. Pasamos un puente, á cuya izquierda hay un guardia civil: mi +mujer se baja del carruaje, besa la tierra, y da un napoleon al guardia, +que no quiere tomarlo. Estamos en España. Al oir mi mujer que _estamos +en España_, las órbitas la saltan de los ojos, y tartamudeaba de +alegría. Entre estos regocijos, se vuelve hácia el territorio francés, y +hace una cruz, diciendo; _cruz y raya: una y no más, Santo Tomás_. Entre +tanto, yo murmuraba: ¡Paris, palacio por fuera, sepulcro por dentro; +fábula del mundo, fábula de tí propio, adiós! ¡Luisa, pobre Luisa, +adiós! + +FIN. + + + + + + + +INDICE. + + + Págs. + +Advertencia 4 +I. Moralidad de Paris con relacion á la ley 17 +II. Moralidad de Paris con relacion á la opinion 21 +III. Moralidad de Paris con relacion á las costumbres 24 +IV. Moralidad con relacion al trato civil 32 +V. Moralidad en industria y comercio. 33 +VI. Moralidad de Paris con relacion al arte. 44 +VII. Moralidad de Paris con relacion á la familia. 50 +VIII. Moralidad francesa con relacion á la política. 51 +Resúmen de esta série. 66 + +PARIS CURIOSO. + +DIA PRIMERO. Advertencia del autor.--Llegada á Paris.--Ómnibus. +--Travesía.--Hotel español.--Luisa Noel.--Hotel de los Extranjeros. +--Restaurant.--Garçones.--Mi barbarie.--Fin del dia. 68 + +DIA SEGUNDO. Mi amargor de boca.--Jeannin, sucesor de Sellier. +--Recado de la señora del hotel.--Paseo á pié.--Extravagancias de +una cosa que en Paris se llama gusto civilizado.--Sueldo francés. +--Calcetines.--Sortija.--Chaleco.--Pipa.--Sombrero de paja. +--Programa.--Rótulos.--Cocina francesa.--Fin del dia. 79 + +DIA TERCERO. Progresos de mi mujer.--Melancolía.--Nuevos rótulos. +--Anuncio de la Union Agrícola.--Costumbre de las señoras de +Paris.--Sangre fria de los hombres.--Achaques de raza.--La +soga.--Una mujer en la calle de Richelieu.--La mujer francesa. +--Medallas.--Prodigio del genio francés.--Más rótulos.--Baston +de Richelieu.--Plaza de la Concordia.--Arco de la Estrella. +--Campos Elíseos.--Vuelta al hotel. 91 + +DIA CUARTO. Artículo, recuerdo, pesares. 105 + +DIA QUINTO. La Magdalena. 109 + +DIA SEXTO. Calle de Rívoli, casa de la Ciudad, columna de Julio, +arco del Triunfo, Campos Elíseos.--¿Se vive aquí mejor que en +otros puntos? 115 + +DIA SÉTIMO. Casa de Ciudad, arco del Triunfo, Obelisco. 122 + +DIA OCTAVO. Vistas de Paris. 134 + +DIA NOVENO, DÉCIMO Y UNDÉCIMO. Dos dias de encierro.--Provisiones. +--Los libros de mi mujer.--Un español.--Compras.--Patriotismo +de mi compañera.--Carácter capital de las mujeres. 135 + +DIA DUODÉCIMO. Bustos de azúcar y de chocolate.--Hombres que no +debian comer.--Apuros.--Primer restaurant del pasaje de los +Panoramas.--Segundo restaurant.--Vajilla de Luis Felipe. +--Francia.--Inglaterra.--Pequeño restaurant de Lóndres. 147 + +DIA DÉCIMO TERCERO. Almuerzo.--Coche.--Nuestra Señora de Paris. +--Hija deshonrada.--Comida de campo. 156 + +DIA DÉCIMO CUARTO. El sueldo de la paralítica.--Mis humos caballerescos. +--Establecimiento de caldo.--Comida compuesta de tres sopas, de tres +platos de carne, de tres legumbres y de tres postres, á franco y medio +por persona.--Muñecas que hablan.--Aleluyas.--Almuerzo.--Estéban +Lesperut.--Comida.--Soberbia de mi mujer.--Café cantante titulado la +Francia musical.--Teatro de la Gran Opera.--Opera francesa.--Zarzuela +española.--Harem europeo. 165 + +DIA DÉCIMO QUINTO. Lesperut.--Anatomía de la vejez.--Restaurant de +la calle de Montesquieu.--Elemento sajon.--Elemento árabe. +--Restaurant de San Jacobo.--Historia de un magnate francés. +--Pesares de Lesperut.--Proyecto de visitar á Sevres y Versalles. 187 + +DIA DÉCIMO SEXTO Y SÉTIMO. Sevres.--Las dos figuras.--Importancia +social y artística de una fábrica de porcelana.--Versalles. +--Sus Museos.--La escuela Vernet.--Impresiones varias.--Vuelta á +Paris.--Encuentro en los Campos Elíseos. 199 + +DIA DÉCIMO OCTAVO. Visita de un ingeniero, excursiones históricas, +epígramas. 210 + +DIA DÉCIMO NONO. Omnibus.--El Paris de acá y el Paris de allá.--Palacio +de Luxemburgo.--Sus estátuas, sus paseos.--Mujeres del +pueblo que hacen labores manuales en las glorietas.--Bosque de +Bolonia.--Catelan.--Fisonomías diferentes de los garçones de +mi hotel.--Pesares. 222 + +DIA VIGÉSIMO. Historias. 231 + +DIA VIGÉSIMO PRIMERO. Noticias de España.--Recogida del _Cristianismo_ +y el _Progreso_.--Reflexiones.--La mujer vestida de negro. +--Restaurant de Vefour.--M. Guizot.--un ataque imprevisto. +--Banco de Francia. 243 + +DIA VIGÉSIMO SEGUNDO. Banco de Francia.--Consideraciones.--Comida. +--Ocurrencia graciosa de un menestral.--Flor marchita. 257 + +DIA VIGÉSIMO TERCERO AL TRIGÉSIMO. Versos.--Asesinato de la calle +del Duque de Alba.--Mataderos públicos.--Monte-Pio.--Hospicios +y hospitales.--Locos del Sena.--Movimiento de la poblacion. +--Casamientos.--Caja de ahorros.--Caja de descuentos.-- +Presupuesto de Paris.--Consumos.--Aduana.--Sociedades mercantiles. +--Ferro-carriles.--Correos.--Presupuesto general.-- +Comercio.--Deuda pública.--Estadística de Inglaterra.--Palacio +Real.--Bolsa.--Tullerías.--Louvre.--Luxemburgo.--Inválidos. +--Panteon.--Luisa. 263 + +DIA TRIGÉSIMO PRIMERO. Santa Genoveva.--Rothschild.--Salamanca. +--Invitacion.--Nuevas curiosidades. 316 + +DIA TRIGÉSIMO SEGUNDO. Visita.--El brigadier Rotalde.--El Panteon. +--Café cantante de los Campos Elíseos.--Tertulia.--Una madre +como hay muchas.--Curiosidades. 340 + +DIA TRIGÉSIMO TERCERO. La enferma.--Museo del Louvre.--La Asuncion. +--Apoteosis de Rubens.--Otra pintura de Murillo.--Una +respuesta.--Noticia á mis lectoras.--Curiosidades. 362 + +DIA TRIGÉSIMO CUARTO. La columna de Vendome.--El balcon de la +fonda.--Dicho del general Welington.--La saboyana del bosque +de Bolonia.--Una Colegiala.--Cuestion atrasada.--Curiosidades. +--A última hora. 372 + +DIA TRIGÉSIMO QUINTO. Disputa del restaurant de las Columnas.--Manuela +Bernaola.--Una mujer de Batiñoles y de Lamartine.--Un +caballero vestido de hombre, y un hombre vestido de caballero. +--Un conflicto.--Llanto de mi mujer.--Cartas.--Visitas.--Las +cinco y media de la tarde.--Un puente.--El Napoleon y el guardia +civil. 383 + +FIN DEL INDICE. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Un paseo por Paris, retratos al natural +by Roque Barcia + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK UN PASEO POR PARIS *** + +***** This file should be named 15046-8.txt or 15046-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/5/0/4/15046/ + +Produced by Chuck Greif and the PG Online Distributed Proofreading +Team. This file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project +Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you +charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you +do not charge anything for copies of this eBook, complying with the +rules is very easy. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at https://pglaf.org + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. 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